Deje de ser Santa para convertirme en puta
Segunda parte
Me llamo Liceeth Moreta y actualmente vivo con mi mamá y mi
papá. Mi madre todos los días me lleva a rezar y a pedir perdón por el terrible
pecado que cometí al soltarle las nalgas a mi cuñado, el esposo de mi hermana la
cual desde el día en que nos cacho no me dirige la palabra.
Yo por mi parte ya no aguanto más, todas las noches deseo
tener a un hombre a conmigo. Cuando camino por las calles me voy a callejones
solos donde hay toda clase de pandilleros que me gritan de cosas. A mi esto me
pone chinita de la piel y me dan unas ganas terribles de follar que no me
importaría si me terminan violando algún día. Por otra parte mientras duermo he
llegado a tener las ganas de meterme a la habitación de mis padres y chuparle el
pene a papá mientras este y mi mamá están dormidos pero afortunadamente para mí
y mi familia no me he atrevido. Varias veces he visto a papá pasearse en
calzoncillos por la casa y cuando veo su paquete me dan ganas de arrodillarme
ante el y sin decirle nada comenzar a chupárselo.
Esta vez empezaré contándoles que el otro día me encontraba
en casa limpiando la mesa del comedor con un short diminuto cuando sentí su
mirada en mis nalguitas, sentía como mis nalguitas eran observadas por mi padre…
si como lo oyeron por mi papá. Yo al principio me sentí un poco incomoda al
sentir como me miraba, una como mujer siente cuando un hombre la mira con deseo
y más si es su propio padre cosa que no es nada común en una familia o si?.
Bueno después de mi incomodidad y con las ganas que traía por
follar comencé a excitarme pensando en como papá seguramente estaría fantaseando
con mi cuerpo el cual miraba sin decir palabra alguna y como si no me hubiera
percatado de la presencia de mi padre seguí limpiando la mesa, mientras lo hacía
movía mis nalguitas de un lado para el otro como invitándolo a que se acercará y
terminara de una vez por todas con este deseo que me estaba consumiendo poco a
poco pero todo termino cuando mi madre llegó a la sala y dijo:
-Niña! Pero como te atreves a andar semi desnuda por toda la
casa.
En ese momento papá reaccionó e hizo como si también me
estuviera regañando.
-Hija ve a tu cuarto y ponte algo de ropa. No esta bien que
andes así.
Mi madre al ver que el le daba la razón esbozo una ligera
sonrisa y dijo:
-Anda ya oíste a tu padre ve y cámbiate de ropa que tenemos
cita con el cura Lozano a medio día.
A mi madre se le había metido la loca idea de llevarme a las
pláticas de orientación espiritual que impartía el padre todos los viernes a
muchachas según descarriadas como yo en la cuadra y ese viernes sería la primera
a la que yo asistiría. Sin más remedio deje a un lado el trapo con el que hace
unos minutos limpiaba la mesa y me dirigí a mi habitación, no sin antes
sonreírle de forma coqueta y atrevida a mi padre que aún se mostraba nervioso.
Ese día mi madre me hizo vestirme como solía hacerlo antes de
irme de casa, así que salí vestida de tal forma que parecía una monja más de la
iglesia en la que estaba dispuesta a oír los "consejos" del sacerdote.
El cura Lozano era un tipo de unos 62 años de edad sin
embargo no tenía la cara angelical que caracteriza a la mayoría de los
sacerdotes, el era un tipo con gestos fuertes y de carácter bastante enérgico.
A la primera sesión asistimos dos chavas y yo solamente, por
lo visto éramos las únicas descarriadas de la cuadra. Después de chutarnos casi
más de 1 hora y media de sermones salimos mareadas y aburridas para encontrarnos
con nuestras madres que ya nos esperaban afuera rezando por nosotras. Yo la
verdad ni puse atención a todo lo que el sacerdote nos había dicho, me había
pasado la sesión entera pensando en mi padre, fantaseaba con saber de que tamaño
sería la verga de papá, me imaginaba como besaría, si sería tierno o agresivo en
la cama. Incluso en un momento dado llegue a sentir como mojaba mi tanga y mis
pezoncitos se paraban fue ahí cuando por miedo a que el sacerdote notará mi
excitación y me metiera la regañada del siglo deje de fantasear con papá. Sin
embargo al regresar a casa volví a sentir lo mismo.
Cuando llegamos mi padre se encontraba leyendo el periódico,
intente pasearme por enfrente de el para ver si con esto lograba atraer su
atención pero a quien iba a engañar, estando vestida como monja no excitaría ni
un a un precoz así que decidí cambiar de estrategia. La idea de excitar a papá y
ver su reacción estaba metiéndose fuertemente en mi mente, sabía que estaba
jugando con fuego pero hasta cierto punto me emocionaba mucho.
Liceeth: Papá te puedo pedir un favor?
-Si hija el que quieras.
Liceeth: Lo que pasa es que no hay jabón en el baño de mi
cuarto y me quería bañar, podrías ir a la tienda a traerme uno?
-Hija lo siento pero estoy leyendo el diario podrías esperar
a que termine?
Liceeth: Anda papi no seas malo hazme ese favor?
Después de insistir papá termino por hacerme caso y salió a
la tienda a comprarme mi jabón de baño. La primera parte estaba completada,
seguido de esto fui a mi habitación y después de preparar la tina de baño me
desnude y me metí a la tina dejando la puerta de mi habitación sin seguro y la
puerta del baño completamente abierta.
La idea de hacer que papá me viera desnuda en la tina me
excitaba hasta cierto punto que tuve que poner a enfriar un poco el agua de la
tina para que la excitación no se me subiera hasta la cabeza y terminara
lanzándome sobre papá al verlo llegar.
-Hija traigo tu jabón ábreme.
Cuando escuche que papá llamaba a mi puerta desde el baño le
grite:
Liceeth: Esta abierto papá pasa.
Papá pasó y al no verme en la habitación se dirigió al baño
donde se llevo la sorpresa de su vida al verme boca abajo sumergida en la tina
mostrando mis nalgas completamente desnudas.

Cuando me puse de pie pude ver la cara de asombro de papá que
al ver como mis tetas desnudas salían empapadas del agua, se volteó para el otro
lado y estirando su mano me paso el jabón diciendo:
-Toma hija, lo siento no sabía que estabas desnuda.
Ganas me dieron de soltar una carcajada ante la inocencia de
mi padre del cual sobresalía un bulto en medio de sus piernas el cual parecía
formar una carpa de circo con su pantalón.
Liceeth: No te preocupes papá gracias por el jabón.
Tome el jabón y papá salió casi corriendo de mi cuarto. Así
pasaron los días en casa, yo de traviesa enloqueciendo a mi padre a todo momento
que podía. Me paseaba por casa con ropa muy ligera robando la mirada de papá que
discretamente me observaba las nalgas y las tetas mientras mi madre continuaba
regañándome por andar con tan poca ropa.
Los días pasaron y con ellos mis ganas de tener sexo se
fueron incrementado cada vez más y más. Ya no me era suficiente andar calentando
a mi papi para después masturbarme en mi cuarto imaginando lo que papá haría
para desahogarse de la calentura que le provocaba ver a su hija pasearse semi
desnuda por la casa. Ya sentía que la calentura invadía todo mi ser, ya no podía
ni dormir, deseaba ser penetrada por un hombre de inmediato o moriría de ganas.
Por lo visto mi padre nunca se animaría a nada más que mirarme y yo mucho menos
haría algo que pusiera en riesgo mi situación económica, si mamá se enteraba de
que yo le traía ganas a papá o incluso si papá me rechazaba que sería de mí? No
tenía a donde ir, no tenía empleo, ni nadie que me apoyara si me corrían de casa
así que esa no era la solución.
Por otra parte no me podía quedar así, con esta calentura que
me estaba matando.
El lunes por la tarde papá y mamá salieron a hacer el
mandado, por lo general cuando salían tardaban alrededor de 4 horas en regresar
así que ese mismo día vi mi oportunidad.
Esa tarde me arregle con una minifalda de mezclilla que me
quedaba bastante pegada a mi cuerpo, un top negro y unas botas del mismo color,
después de que mis padres salieron al mandado decidí salir a buscar un hombre
que calmase mis ansias por coger.

Camine por las cuadras robando miradas de los vecinos de mis
padres que asombrados veían como la hija de sus vecinos se paseaba por las
calles vestida de una manera poco usual por las jóvenes de la colonia. Pensé en
sacarle plática a alguno de ellos pero era muy arriesgado tener relaciones con
alguien que vivía tan cerca y seguramente sería casado, así que para no meterme
en tantos problemas camine unas cuadras más y tome el primer colectivo que paso.
El colectivo iba casi vacío, solo una anciana acompañada de dos niños iban en
el, pase por un lado de ella hasta el fondo del camión mientras de reojo pude
ver como la anciana le tapaba los ojos a los niños como si fuera pecado que
vieran como iba vestida.
A lo mucho diez minutos después bajo la anciana y los niños
por lo que me quede sola en el colectivo. Pude ver como el chofer me miraba por
el retrovisor con unos ojos que parecían desnudarme con la mirada. Yo decidida a
que esto fuera más haya de una simple mirada disimuladamente decidí abrir mis
piernas dejando mi vagina sin pelos a la vista del camionero que al verme no
disimulo más su mirada. Yo seguía como si no me diera cuenta de lo que ocurría y
esto al parecer excitaba más al camionero que al pasar por una avenida desvío la
ruta del camión hasta llegar a unas calles solitarias donde parecía que no
llegaba ni si quiera el viento.
Detuvo el camión y yo fingiendo sorpresa dije:
Liceeth: Disculpe que este camión no llega hasta la colonia…
-Pues si pero por necesidad tuve que hacer una parada antes
de llegar a nuestro destino.
Cerró ambas puertas del colectivo y después de ponerse de pie
se dirigió hasta donde estaba sentada y dijo:
-Bueno pues es mi día de suerte sabes, no todos los días se
suben jovencitas tan lindas como tú. Iré directo al grano, si te portas bien
prometo no hacerte daño primor, así que tómalo como un consejo y no hagas
enfadar a este pobre hombre que solo quiere probar de tus mieles chiquita.
Haciéndome la santa comencé a decirle.
Liceeth: Hágame favor de abrir la puerta y dejar que me baje
si no quiere que…
-Si no quiero que…
Me tomo de la cintura y me hizo ponerme de pie, me miro a los
ojos y con una de sus manos gruesas y maltratadas lentamente fue desabrochando
mi falda para después bajar el cierre de esta, yo fingía estar aterrada pero por
dentro lo que más deseaba era que me la metiera de una buena vez.
Después de mirar una vez más mi cara soltó la falda dejándola
caer al suelo y dejando mi culito y vagina desnuda, el camionero ya sabía que no
traía nada debajo que me cubriera pero al verme tan cerca de el y con el culo al
aire desnudo me dijo mientras un bulto crecía en su pantalón:
-Mira que me tienes sorprendido, no sabía que tenías un
trasero tan rico. Sabías que por estas calles la policía suele encontrar a
muchachas lindas como tu violadas y golpeadas? Te gustaría terminar como ellas?
Liceeth: No por favor no
-Eso es, sabía que eras una muchacha inteligente, entonces
tendrás que hacer lo que yo te diga si es que no quieres terminar así.
Liceeth: si yo hago lo que quiera.
Le dije con unas lágrimas en los ojos que seguramente el
camionero se habrá imaginado eran de miedo, lo que no sabía es que yo me había
ocasionado el llanto a propósito, desde pequeña he sabido controlar mis
emociones y esta vez no era la excepción.
Con una de sus manos comenzó a tocar mi cuerpo lentamente,
primero me acaricio la espalda por debajo de mi top, los hombros, los brazos, la
cintura, las piernas desnudas las fue recorriendo con sus dos manos mientras yo
sentía como esas dos manos llenas de callos recorrían toda mi piel desnuda,
finalmente con fuerza me sujeto de las nalgas pegándome a su cuerpo y me dio un
beso en la boca.
Con desesperación comenzó a sacarme la ropa, después de
lanzar mi top y brassier a uno de los asientos del camión, de dispuso a chupar
mis senos que se le ofrecían en bandeja de plata ante sus ojos. Me chupo todos
los pechos por un buen rato, mordió mis pezones y lengüeteo mi cuello, después
de esto queriendo aparentar ternura me recostó en el asiento trasero abrió mis
piernas lo más que pudo y hundió lentamente su cabeza en medio de ellas chupando
mi cuevita con su lengua rasposa.
Hmmmm que delicia!!
Liceeth: Aaahhhhh no por favor deténgase!
De inmediato me hizo venirme en un orgasmo que me supo a
gloria. Ya era bastante el tiempo que mi cuerpo había soportado y en esos
momentos se estaban desbordando todas las emociones contenidas.
Liceeth: Aaahhhhh!!!!!
-Te gusta! A mi no me engañas hmmmm… mira nada más que
cantidad de jugos tan ricos tienes chiquilla preciosa!
Después de beber un rato de mis jugos se puso de pie y
bajándose los pantalones me dijo:
-chupa mi pene preciosa
Tenía un pene de tamaño normal pero bastante gordo y con unos
huevos de muy buen tamaño, sin que me lo dijera dos veces me pegue a su pene
chupándolo de una manera incontrolable. Su pene me sabía a gloria, era como
beber agua en un desierto.
-Aaahhhh mira nada más que bien la chupas, me saliste todo
una experta en mamar vergas putita rica! si asiiii linda, sigue así, lo estas
haciendo de maravilla. Aaaaahhhh
Jadeaba y se retorcía de pie con mi mamada. Después de unos
minutos sin decirme nada me posiciono de perrito sobre el asiento y desde atrás
posiciono su pene de tal forma que quedo en la entrada de mi cuevita y sin decir
agua va lo dejo ir hundiéndolo todo de una sola metida arrancándome un grito de
dolor, el camionero metía y sacaba lentamente el pene de mi vagina, mientras yo
me quejaba y respiraba cada vez más fuerte ante sus arremetidas, después de
varios minutos mis quejas cesaron y se convirtieron en gemidos placenteros.
Liceeth: Aaaaggggggggghhhhhhhhhhh!!!!! Aaahhhhhh!!
-Ohhhhh esto es el cielo!!
Liceeth: Hmm, Hmmmmmm!!!
-Aaahhh que rico, puja cariño puja quiero oírte gemir putita
rica!!
Liceeth: Hmmm aaahhhh!!
Sus palabras me estaban calentando de una manera nunca antes
hecha. Me tenía loca del placer.
-Aaahh que rica estas condenada hermosa, no sabes como estoy
disfrutando aahhh, y por lo visto a ti también te esta gustando nenita.
Aceleró el ritmo de la cogida y en pocos minutos los dos nos
estábamos retorciendo del placer.
Liceeth: Aaaahhhh!!!
-OOOOOHHHH!!
Al terminar de follar se subió los pantalones e incluso ayudo
a vestirme.
-Ven rápido que ahí viene una patrulla, se me hace uno de los
vecinos de esta calle la llamo, voy a poner en marcha el camión tu termina de
vestirte y actúa como si nada pasará.
Después de eso arrancó el camión y me llevo hasta la parada
donde me había recogido. Antes de que yo bajara me dijo:
-Escúchame bien nena, apuesto a que nunca habías estado con
un hombre como yo, de hoy en adelante vas a ser mi esclava sexual, te voy a
follar a diario mientras dure con esta ruta, ya estuvo bueno de que folles con
chavos de tu edad que no saben como follar a las hembras como tu. Tu lo que
necesitas es un hombre que te folle como te mereces.
Después de ese día toda la semana a la misma hora lo esperaba
en la parada para irme a follar con el. Mis padres no sospechaban nada, creían
que estaba yendo a buscar empleo. Lamentablemente después de 15 días le
cambiaron la ruta y no volví a verlo. Después de esto tuve que buscar alguien
más con quien saciar mis necesidades pero eso será tema del próximo relato.