RESIDENT EVIL ZERO
26 / julio / 1998.
Ya hace tres días desde aquel incidente. Tres días desde la
última vez que escribí algo en este diario. Para mi, Rebeca Chambers, o como
solían decirme en la universidad – "Señorita autómata" (debido a lo meticulosa y
estricta que soy con mis deberes y rutina) – dejar pasar tres días sin
actualizar mi diario es algo así como olvidar mi dirección tres veces seguidas.
Lo ocurrido los días 23 y 24 de julio cambio mi vida por
completo. Lo que seria mi primera misión como medico del grupo de fuerzas
especiales S.T.A.R.S. se convirtió en una pesadilla que no parece terminar.
Ahora mi vida peligra, al igual que la de mis compañeros, y la dicha de haber
sobrevivido a aquella pesadilla se diluye ante la idea de que en cualquier
momento la helada mano de la muerte nos podría tocar, por petición de la
Corporación Umbrella. Ahora hay precio a nuestras cabezas y las pesadillas me
han alejado de la cama para tomar la pluma y actualizar este diario, este simple
objeto inanimado que se ha vuelto un dulce recuerdo de mi infantil vida. De mi
vida antes del 23 de julio.
El 23 de julio a las 10 pm mi primera misión dio comienzo con
el grupo Bravo de S.T.A.R.S. Nuestro objetivo era investigar el bosque de Raccon
debido a que se habían encontrado ya bastantes cadáveres de turistas mutilados y
devorados, tanto por mandíbulas animales, como humanas. Como siempre, me sentía
confiada y segura. No había nada que no pudiese manejar. Pero estaba muy
equivocada.
Mi equipo se separo en el bosque y termine encontrando un
tren parado en medio del bosque, a la mitad de su ruta. Al entrar a investigar,
la maquina reanudo su marcha llevándome a una base de entrenamiento militar
junto al lago, propiedad de Umbrella. Lo que me esperaba en el tren y la base
fue una sangrienta masacre. Tanto el bosque como la base estaban repletas
de………gente infectada con un virus creado por Umbrella, un virus que los mato y
pudrió, pero después los volvió a la vida con el único propósito de volverlos
aberrantes parodias humanas. Muertos caminantes en medio de su putrefacción.
Supongo que la uncía manera de nombrarlos es llamándolos "zombis".
Me encontré en medio de ese abrumador y oscuro mundo toda la
madrugada y día del 24 de julio y la madrugada del 25. Esta es mi primera noche
fuera de ese endemoniado bosque. Mi búsqueda de escape me llevo a recorrer la
base militar, una planta de tratamiento de agua subterránea y una mansión
situada en las faldas de la montaña Arklay. De mi unidad fui la única
sobreviviente y del equipo Alpha de S.T.A.R.S. hubo cuatro sobrevivientes.
No ahondaré mas en el tema, he escrito y explicado lo que
paso un trillón de veces el día de hoy y lo que menos deseo recordar son los
sádicos e inhumanos resultados de los experimentos de Umbrella.
Mas escribo esto no por aquellos eventos, sino por otros…más
bien, sino por alguien. Lo único por lo que valió la pena esas noches de
angustia: Billy Coen.
La primera noche que llegamos al bosque, mi equipo y yo
encontramos un camión militar volcado, con los conductores muertos y varios
documentos que a primera vista aprecian inútiles. En ellos encontré un documento
oficial que leí en voz alta al capitán del equipo.
- Una orden judicial para transportar a alguien…."Prisionero
Billy Coen, ex teniente, de veintiséis años de edad. Sometido a un consejo de
guerra y sentenciado a muerte el 22 de julio. El prisioneros era transportado a
la base de Ragithon para su ejecución" –
En el documento pude encontrar una pequeña foto de un hombre
de cabello castaño. Así nuestro capitán ordeno que buscáramos por separado a
este fugitivo. El creía que Billy había matado a los conductores del camión.
Esto me condujo a mi llegada al tren en donde los pasajeros
ya habían cambiado en estos monstruos caníbales…..estos "zombis" de Umbrella.
Llegue al segundo vagón, uno antes del conductor, sin saber
que esperar o si podría manejar lo que fuera que paso ahí. Junto a la oficina
del conductor encontré el cadáver de un miembro del staff del tren, entre sus
fríos dedos había una llave. Mas cuando la tome, escuche un tintineo y pasos
detrás mío. Aun no entiendo como no escuche esos pasos antes pero supongo que se
debía a que mi cabeza aun giraba debido a el espectáculo macabro que había
presenciado en el vagón anterior. Al darme vuelta e incorporarme observé a Billy
apuntándome con su arma. Intente no lucir sorprendida y solo dije: - Billy.
Teniente Coen. –
- Así que me conoces. Has estado teniendo fantasías conmigo,
verdad? –
- Tú eres el prisionero que trasladaban para ejecutar.
Estabas con los soldados de ahí afuera.-
- Oh, ya veo. Estas con los S.T.A.R.S. Bueno, sin ánimo de
ofenderte, pero los tuyos no parecen quererme mucho. Así que nuestra pequeña
charla se tiene que acabar. – Billy se dio media vuelta y se fue por el pasillo
a paso seguro.
Apenas reaccione y me puse de pie a seguirlo - ¡Espera!
¡Estas arrestado! – exclame, pero el se detuvo y ni siquiera volteo a mirarme,
como si no representara peligro alguno para el.
- No, gracias, muñeca. Ya he llevado esposas – repuso el, y
siguió su camino a la salida.
- ¡Podría dispararte! – le grite, pero no me moví de mi
lugar, el ya se había ido. Ese momento ayudo poco a mi confianza en ese lugar.
No solo estaba en un tren infestado de muertos caníbales, sino que había un
criminal peligroso suelto y yo no tenia ni las agallas ni la fuerza para
detenerle. Es cierto que no soy amenazante: me enorgullezco mucho de mi
intelecto y organización, mi persistencia y seriedad, pero apenas tengo 18 años,
mido 161 cm y peso 42 kg. Mis compañeros de S.T.A.R.S. siempre cuidaban de mí en
las prácticas como si fuera una niña de 7 años y en esa situación del tren, por
primera vez sentí que me derrumbaría.
Billy por otro lado tiene 26 años y era atemorizante hasta
cierto punto (aunque no al grado de los cadáveres andantes). Mide 181 cm y pesa
74 kg, cuando lo vi tenia una mirada fría en sus oscuros ojos, una expresión
seria y amenazante en su cara de rasgos duros. Sus hombros y brazos son enormes
y su cuerpo musculoso. Llevaba puesta una fina y deslavada camisa de algodón y
unos jeans y botas negras. En su muñeca izquierda aun llevaba las esposas
colgando y en su brazo derecho tenia un tatuaje tribal negro.
Si bien, era bastante atractivo, ese no era ni el momento ni
el lugar para preocuparme al respecto. Jamás había tenido interés intenso por
los chicos ya que me había dedicado totalmente a mis estudios y entrenamiento,
motivo por el cual logre saltarme años de escuela y graduarme de la universidad
a los 18 años. Además Billy no era mi tipo y era una amenaza potencial.
Con ayuda de la llave que encontré, logre tener acceso al
vagón comedor. Al entrar de nuevo fui sorprendida por Billy, quien entro detrás
de mí.
- Será peligroso a partir de ahora. Porque no cooperamos? -
Esta propuesta de Billy me pareció absurda: - Cooperar?
Contigo? –
- Escúchame, niña, por si no te has dado cuenta ahí cosas muy
raras en este tren. Y, al menos yo, quiero salir de aquí. No creo que tengamos
oportunidad de hacerlo separados. –
- Tu esperas que confié en ti? Un convicto? No necesito tu
ayuda. Puedo manejar esto sola. Y no me llames niña! –
- Ja, muy bien, "Señorita Lo-hago-yo-sola". Como debería
llamarte?
- Mi nombre es Rebeca Chambers, pero soy la "oficial"
Chambers para ti.
- Muy bien, Rebeca. Porque no sigues adelante mientras yo
espero aquí –
Billy se recargo en la puerta, mirándome burlonamente. Si
había un momento en el que debía mostrar mi valía, era en ese instante. Minutos
antes había recibido una llamada por radio de mi capitán, en ella me informó que
Billy había matado a 23 personas. No podría darme el lujo de darle la espalda.
Desde luego, no escribiré lo que encontré en el comedor. Fue
la única vez en la que casi tengo un colapso de pánico. Casi pierdo la vida de
no haber sido por Billy, quien escucho mis gritos y fue a salvarme.
- Escucha! Debemos cooperar a partir de ahora, entiendes? –
- Bueno, yo no…-
- Etiendelo, niña! O quizás te gustaría ser comida de
gusanos? –
- Bien! Pero solo recuerda que te dispararé si intentas algo
contra mi.
-Bien. Si encuentras algo, llámame por radio. –
A partir de ese momento comenzamos a cooperar entre nosotros
aunque nos separamos por un breve lapso de tiempo. Al reencontrarnos pudimos
avanzar mucho mas investigando ese tren que para entonces, ya se encontraba en
marcha. Aunque tenia muy presente quien era Billy, su ayuda fue genuina e
invaluable, caminaba entre las filas de asientos y escuchaba sus pasos a unos
centímetros detrás de mí. Cuando los cadáveres comenzaban a ponerse de pie en
sus asientos, yo apuntaba mas firme y concentrada al frente, mientras que a mi
espalda sentía la espalda de Billy chocar con la mía, el se encontraba
disparando a los muertos que se encontraban detrás.
Cuando llegábamos a un vagón que no habíamos revisado, el se
colocaba delante mío por si algún muerto u otro peligro nuevo acechaba. Solo
veía su espalda, era enorme como la de un toro. Ya sea teniéndolo al frente mío
como un escudo y espalda con espalda, cubriendo mi espalda, ahora me sentía
mucho más tranquila, mucho más centrada y lucida, ya no estaba sola en un
cementerio de alto peligro, ahora tenia a Billy ayudándome y sufriendo lo mismo
que yo veía.
Al principio no pude notar muy bien esto ya que estaba
indudablemente sorprendida y asustada. Mis compañeros estaban en quien sabe
donde, quizás en los bosques repletos de caninos zombis o quizás muertos. Pero
el tren nos llevo a una base de entrenamiento militar perteneciente a Umbrella.
Como lo mencione al principio, esta base se situaba en medio del bosque, junto
al lago. Toda posibilidad de escape era nula (los bosques eran aun más
peligrosos) y en aquellas instalaciones encontramos nuevas aberrantes criaturas
y la evidencia de los odiosos actos humanos que les dieron forma y una vida no
natural.
Las horas pasaban. Seguíamos investigando cuartos y más
cuartos. Yo me sentía más y más segura estando con Billy. En una ocasión, yo
estaba recargando mi pistola lo más a prisa que pudiera, cuando Billy disparo a
unos milímetros de mi oído: detrás de mí había un zombi y si no fuera por mi
compañero, este me abría mordido sin que pudiera defenderme. Muchas fueron las
veces en que los cadáveres caminantes me tomaron por los hombros y pude casi
escuchar el llamado de la muerte, y todas esas veces, los disparos del arma de
Billy los hicieron retroceder.
Dos fueron las peores vivencias que tuve en ese lugar: en la
primera, un asqueroso monstruo insecto me tomo entre sus largas patas y me elevo
en el aire para poder comerme. En la segunda caí por el agujero que se formo en
una habitación muy vieja e inestable y fui a dar al sótano donde quede colgando
solo sujeta de mi mano derecha de una pipa de gas. En ambas ocasiones Billy fue
quien me salvo.
El primer incidente con el insecto fue asqueroso pero fugaz,
pero cuando quede colgada de la pipa fue todo un suplicio. Debajo de mí solo se
abría la oscuridad, y sentía como mi hombro se desgarraba y ya no sentía mi
mano. Cuando finalmente me solté, en ese preciso instante la tibia mano de Billy
agarro mi mano y me jalo a la seguridad del suelo firme.
Fue aquí cuando mi compañero me explico, gracias a mi
insistencia, lo de aquellas 23 supuestas muertes. El había sido enviado junto
con su equipo a exterminar un grupo de guerrilla en África, pero la información
que les dieron estaba equivocada y solo encontraron una aldea de civiles. Los
compañeros de Billy masacraron a los civiles y como este no participo en la
matanza y trato de detenerlos, los bastardos se pusieron de acuerdo y lo
culparon a el de aquellas muertes.
Esto me tranquilizo como nunca espere que lo hiciera. Después
de la forma en que me había apoyado, era imposible que fuese un asesino de
cualquier especie. Tenia unas horas de conocer a este hombre pero había vivido
con el mas que con cualquiera de mis compañeros de S.T.A.R.S. Comenzaba a
preocuparme por Billy y comenzaba a tenerle un cariño inesperado. Inclusive al
recibir una llamada por radio de mi capitán preguntando por el fugitivo, le
mentí diciéndole que no lo había visto. Era mi primera misión y estaba
desobedeciendo órdenes….
Continuamos nuestra ronda por la base hasta llegar a una
enfermería en el segundo piso. Ese cuarto tenia dos camas y estantes repletos de
equipo medico, sueros, medicamentos, muestras por destilar, ácidos de muchos
tipos, venenos e incluso muestras de virus. Yo me que de revisando los nombres
de los frascos y botellas sin darme cuenta, al darme la vuelta vi a Billy
recostado sobre una de las camas, descansando con los ojos cerrados.
- Te encuentras bien? –
- Si. Es solo que…..sabes….ayer se suponía seria mi ultimo
día vivo, digamos que no tuve muchas ganas de dormir los últimos días. Deberías
recostarte también, encuentro este lugar bastante estresante. –
Avance a la otra cama pero me detuve un poco desilusionada ya
que las sabanas estaban sucias y manchadas de algo café-rojizo – quizás sangre?
Fuese lo que fuese, no me dieron ganas de si quiera tocarlas.
- Ven. Aquí esta limpio y ahí espacio. – dijo Billy mientras
se cruzaba de brazos para hacerme mas espacio. Vi esto como un lindo gesto de su
parte y me recosté a su lado. El ocupaba bastante espacio de la cama, pero al
mismo tiempo yo ocupaba muy poco, así que no me incomode.
- Debes estar casi en coma para poder relajarte así. – dije.
- A estas alturas es como estar de fin de semana en casa de
Los Locos Addams. –
-Jajaja…….Billy, ahora que tenemos una oportunidad de estar
en un lugar relativamente seguro, quería darte las gracias.-
- Déjalo. Prometimos cooperar para poder salir vivos de
aquí.-
- El problema es que no quiero darte las gracias por salvarme
la vida, sino por todas las veces que lo hiciste. Se que prometimos ayudarnos
pero tu as hecho mucho por mi. La verdad nunca creí…-
- Jaja, tu novio debe tener grandes problemas par hacer que
cierres esa boca tuya.-
- Aja "señor Coen", al igual que su novia debe tener grandes
problemas haciendo que usted escuche algo más que sus pensamientos.-
- Jajajajaja, eres como una hermana menor. Lo siento pero tu
intento de respuesta es inútil ya que este soldado no tiene novia.-
- Pues esta "niña" no tiene novio que quiera callarle la
boca, en serio, solo quiero darte las gracias y no se como pagarte.-
- Es enserio?-
- Si. La verdad es que esta era mi primera misión pero jamás
pensé que estaría en tanto peligro…..pero tú me has ayud…-
-No! Que si es verdad que no tienes novio.-
- Aahhh…Billy. Hablo en serio. Y no, no tengo y probablemente
es por la misma razón que tu no tienes novia. El ser parte de una unid….-
- Ja! Eso no tiene nada que ver, igual pude haberme
conseguido un chico con facilidad.-
- Jajajajajajajajaja. Que? Hablas enserio?-
Ya no sabia si Billy solo hablaba para hacerme reír o era
enserio. Si era así se volvía interesante.
- No se porque te ríes "niña", amenos que seas lesbiana sabes
lo encantadores que podemos ser.-
- Jajajajajajajajaja, no digas tonterías. Nunca imagine que
te gustaran los hombres.-
- Jeje, bueno, las mujeres también. Digamos que se como
tratarlas…..o tratarlos.-
- Vaya, bueno….hablas muy enserio o es que soy tan tonta como
para creerte tus cuentitos.-
- No, es enserio. Cuando tenía 20 años seduje a uno de mis
compañeros.-
- Aja.- La verdad veía venir que solo estaba haciéndose el
gracioso o queriéndome distraer. Puede parecer raro, pero estando en la
situación que estábamos, ese pequeño momento de relajación y plática era muy
bienvenido.
- Si, el era unos años menor que yo, de cabello café y corto
y tenia un cuerpo excelente. Primero comenzamos siendo amigos pero poco a poco
fui ganándome su confianza.-
- Ajam. Billy, te llevas el premio de lo impredecible y
despreocupado. No ahí peligro aquí pero no es para que te pongas a contarme tus
delirios.-
- Ahora eres la "Señorita sabe-lo-todo"?
- Bueno, continua con…lo que sea que cuentas.
- Jajajajajaja. Bueno, extraño a aquel chico, pasamos todo un
año juntos y fui yo el que lo desvirgó.-
- Agghhh, continúa con tus vulgaridades.-
- Así será. Recuerdo cuando estuvimos juntos. Me encantaba
besar su cuello y mordisquear sus orejas. A el le encantaba tocar mi pecho y
juguetear con mis pezones. Aunque era un chico rudo y terco, en la intimidad era
sumiso a mí y casi me suplicaba…..sabía muy bien dar sexo oral….-
Yo me quedaba atónita, casi atontada escuchándolo….no solo se
estaba pasando de grafico, sino que también no se notaba que actuara: miraba al
techo sonriendo e incluso a veces cerraba los ojos, como si imaginara algo…..lo
pude confirmar al bajar mi vista y ver que su pene se movía bajo sus jeans, como
palpitando, aumentaba de tamaño poco a poco.
La verdad no era ajena a todo ello. Desde que estaba en la
secundaria, me gustaba leer comics japoneses, en especial los llamados "yaoi".
En ellos se mostraban relaciones amorosas y románticas entre lindos chicos.
Nunca llegue a leer un comic con relaciones sexuales explicitas pero pro alguna
razón, ver a los lindos chicos besarse o enamorarse me parecía muy lindo.
Todo ello quedo solo en comics ya que nunca dedique mucho
tiempo a chicos o a socializar. Pero ahora tenia la idea de Billy metida en al
cabeza. Billy besando a otro hombre, desvistiéndolo y acariciando su espalda.
Comenzaba a tener al visión de ambos desnudos en una cama.
Sentía que casi me incendiaba de calor, debo sonrojarme como
nunca lo había hecho, ya que Billy volteo a verme y sonrió sorprendido.
- Jajajaja. Dices que soy un vulgar pero se nota que tiene
suna imaginación muy vivaz.-
- Ah…no, es que….y-yo…-
- Bueno, demuéstrame que no eres una "niñita" y ahora háblame
tu de tus novios.-
- Que? De ninguna manera.-
- Aahhmmmm, nunca as tenido ninguno?.-
Me sonroje aun mas y no pude contestar. Lo mas sensato abría
sido mentirle pero simplemente mi cerebro se volvió lento.
- Aahhhh, ya entiendo. El ser la pequeña "nerd" te quitaba
todo tu tiempo.-
Entonces me incorpore para levantarme, pero el hizo lo mismo
pero se acerco a mi y coloco su mano derecha en mi hombro y me empujo para
recostarme.
- Rebeca, no tienes de que avergonzarte, lo único es que no
has encontrado a un buen hombre para que te enseñe a ser mujer.-
Después se inclino y se acerco a mi oído, con su mano derecha
sujeto fuertemente mi cuello mientras lo acariciaba con uno de sus dedos,
después comenzó a acariciar mi oído ligeramente con su lengua.
- Pero ya lo encontraste…- Me susurro.
Creía me desmayaría. Dios…su lengua tocando ligeramente mi
oído, húmeda y tibia y sus dedos acariciándome. Jamás había pasado por algo así.
Era como una oleada de escalofríos recorriéndome. Hice tontos intentos de
escape, me trataba de incorporar pero mi cuerpo estaba agarrotado y tenia su
brazo derecho sobre mi pecho, el cual era asombrosamente pesado y fuerte.
Al mismo tiempo comencé a excitarme fuertemente. Mi
temperatura subió y mi corazón se acelero. Billy hacia un trabajo excelente y
además había algo en lo que no había reparado antes. Desde hacia unas horas lo
único que había olido era podredumbre y humedad, tanta que mi nariz ya se había
acostumbrado. Pero en ese momento olí a Billy. Mis sentidos se inundaron de su
olor. Era intenso y penetrante, algo seco. Era el olor de su sudor. Un olor poco
agradable para mi, pero me desconcertó bastante que en esos momentos, ese aroma
me pareció tan erótico e intenso. Era un olor que me daba seguridad, un olor
fuerte que me erotizaba aun más y le daba la imagen a Billy de macho.
Su mano derecha bajo por mi abdomen cubierto por el chaleco
antibalas y se dirigió a los broches de mi costado. – B-Billy….n……que…..pe…-
- Sssshhhhh, Rebeca, solo relájate.- Me dijo y poso su lengua
bajo mi oído comenzando a bajar poco a poco, hasta mi cuello, dejando mi piel
húmeda. Después coloco su pierna derecha sobre mis piernas para que no pudiese
patear. Comencé a desesperarme, creía que iba a enloquecer!
No me había dado cuenta, pero ya había quitado los broches de
mi chaleco y con un movimiento brusco y veloz, lo abrió. Di un pequeño grito de
sorpresa y solo quede con mi playera verde.
- Mmmmmmm, veo que estoy haciendo un buen trabajo.-
Mis pezones sobreseían de mi playera completamente erectos.
Jamás me había sentido tan avergonzada en toda mi vida! Me sonroje aun mas e
intente levantarme definitivamente pero Billy se quedo inmóvil, solo extendió su
brazo. Yo me incorpore rápidamente, pensando hacer su brazo aun lado pero no
pude…..me estrelle vergonzosamente con el como si me estrellase contra un árbol.
Volvió a caer recostada sobre la cama algo adolorida y el solo sonreía
victorioso. Se agacho sobre mí, dejándome apabullada bajo su cuerpo. Comenzó a
lamer mi otro oído suavemente, mientras que sus manos acariciaban suavemente mis
senos sobre mi playera, solo los rozaba con los dedos.
- Mmmm…..gghhhh…..- comencé a sollozar en parte resignada y
en parte aterrada, MUY nerviosa. Realmente lo estaba disfrutando pero sabia que
debía terminar con todo ese asunto de inmediato. Pero de nuevo mis fuerzas me
dejaron. Justo sobre mi boca tenia el cuello de Billy.
Ese olor a sudor era aun más intenso ahora, casi debilitante.
También podía sentir su piel con mis labios. Abrí mi boca y besa suavemente su
cuello. No pude controlarme.
Mi compañero se incorporo de nuevo y sujeto mi playera desde
abajo, subiéndola suave pero seguramente, sacándola por mi cabeza como una
funda. Después sus manos se dirigieron al broche de mi sostén.
-No…Billy!- sujete sus brazos pero no pude desviarlos, así
que arranco prácticamente mi sostén y lo soltó en el suelo.
Me cubrí avergonzada y aun más desesperada. Cerré los ojos
con fuerza. Jamás considere que mi cuerpo fuese hermoso, siempre he sido muy
delgada y mis senos casi no se notan. Una de las partes que me gustaba de ser un
S.T.A.R.S. era que el uniforme ocultaba mi figura y "abultaba" mis pechos. Pero
Coen sujeto mis muñecas y separo mis brazos, a pesar de que yo me esforzaba por
cubrirme, el no hizo ningún esfuerzo para separar mis brazos y aprisionarlos
sobre mi cabeza. Me di cuenta de que no podía ya escapar de todo eso, no al
menos por la fuerza…no tenia ninguna oportunidad.
El me miraba con una intensa mirada de lujuria y hambre que
me atravesaba y me paralizaba. Prosiguió a colocar su boca sobre mis senos, saco
su lengua y acaricio la punta de mis pezones con ella. Movía su lengua con
velocidad y poco a poco bajaba más, hasta que su lengua ya lamía mis aureolas.
Intente de nuevo safarme, pero sus manos eran como grilletes soldados a la cama.
-Aaaaaa……mmmmm……no…..- ahora Billy besaba mis pezones, los
movía de un lado a otro y los jalaba. Después sentí sus dientes aprisionarlos y
una descarga de leve dolor atravesar mi cuerpo. Ya no podía controlar mis
gemidos y gritos, ya no podía más.
El y yo éramos, muy seguramente, los únicos seres vivos en
kilómetros a la redonda. Sentí como mordió mis pechos, los introdujo enteros en
su boca y los succionó, saboreándolos con su lengua. Grite y grite aun mas pero
ya no sabia si gritaba para pedir auxilio o de placer.
Por fin soltó mis muñecas, y sus manos fueron bajando por mis
brazos y axilas, acariciándome, llego a mis senos y fue bajando por mi cintura
hasta llegar a mis pantalones los cuales comenzó a desabrochar.
- No! Billy! Noo! – grite, pero el me ignoro por completo.
Desabotono mis pantalones y los bajo junto con mis pantaletas rápidamente al
igual que con mi chaleco. Billy se detuvo, se incorporo y se cruzo de brazos.
- Bien, chica, ni imagines que te voy a violar a menos que tu
lo quieras así…..ya hice mi trabajo, no te estoy obligando. Si de veras quieres
irte, hazlo.-
Me quede quieta cubriéndome, bastante apenada y asustada,
sentía levemente que estaba temblando, como un venado que siente la presencia
cercana de un enorme lobo. Realmente quería irme? Quería detener eso? Creo jamás
había estado tan excitada en mi vida, mis pezones estaban duros y sentía un
ardor en mi vagina ya húmeda. Lo mire sin decir palabra, lo mire con ojos de
lujuria. Su mirada hambrienta y fuerte, sus rasgos apuestos pero muy varoniles,
su fibroso y musculoso cuello y grandes hombros. Al tener sus brazos cruzados,
tenía sus pectorales apretados y lucían más abultados y deliciosos. Su cintura
esbelta y piernas anchas cubiertas por los jeans apretados. Mis ojos se clavaron
en su entrepierna. Ese bulto que había visto antes, ahora se veía como un
monstruo queriendo salir, de 5 u 8 cm y estirando los jeans al máximo.
El se debió de haber percatado de todo lo que pensaba con mi
mirada, supongo ya había cambiado a una mirada deseosa.
- Bueno, estamos ambos en esto, eso es bueno……jamás as tocado
a un hombre?-
-…….mmmm…no…pues n-no, nunca.
Billy tomo mi mano de nuevo, y la coloco suavemente sobre su
pecho. Pude sentir claramente su corazón palpitando. Sentí el inmenso calor que
irradiaba. La playera que tenia puesta era delgada y muy usada, así que en la
parte del cuello y en las axilas, estaba decolorada y empapada en sudor. Esto me
puso aun más cachonda, quería prácticamente comérmelo.
Jamás me había dado cuenta hasta ese momento que los pezones
de los hombres también se endurecían. Se podían notar su pezones, muy
claramente, por sobre su playera. Duros y erectos. Mire a Billy y este parecía
muy cómodo con todo eso, sonreía y me miraba de una manera indescifrable.
Al verlo cómodo, mi confianza aumento un poquito, y coloque
mi otra mano justo en su paquete.
- Jeje….ya, ya…eres bastante clara con lo que quieres.-
Dijo Billy. Acto seguido llevo sus manos a su pantalón y se
bajo el sierre y se quito su cinturón, sujeto con sus manos su pantalón y su
ropa interior y jalo poco a poco presionado su ropa contra su cuerpo. Observe
como surgía una tupida selva de vello pubico oscuro y después una carne venosa y
musculosa. Al bajar por completo su ropa, su pene salio de un salto
Me ruborice aun más (si es que se podía más aun). El me
miraba provocadoramente con una sonrisa picara…..así que me acerque y lo sujete.
Media 19 cm y, como ya he dicho, era venosa y ya estaba completamente erecta. El
olor a sudor ahora había cedido a uno diferente, un olor que provenía de sus
genitales, el olor de un macho excitado. El pene se veía aun más grande debido a
que mi mano es pequeña, pero al darse cuenta como lo miraba maravillada, Billy
junto sus piernas y sumió su estomago, así su miembro sobresalió aun mas!!!
Estaba ciertamente extasiada…..recorrí el miembro con mis
manos con cuidado y suavidad. Después puse mis dedos alrededor de la cabeza y
hale suavemente el prepucio hacia atrás, para dejar al descubierto la cabeza
reluciente y carnosa.
- Hhuuummmm….- gimió Billy. – hay que ser justos.- dijo y se
levanto de la cama para quitarse las botas y después los pantalones. Al quitarse
las botas, se agacho levantando su trasero. Que trasero……sus nalgas se veían
firmes como una roca y bronceadas, me daban incontrolables ganas de morderlas y
besarlas.
Cuando termino se subió al extremo contrario de la cama y se
recargo en la cabecera.
- Sabes…eso que te conté de que soy bisexual, no creas que
era una broma o algún truco. He tenido éxito con las mujeres, porque se que les
gusta de nosotros, se que las excita y se lo que se siente desear a un hombre.
Mientras hablaba, Billy tomaba su pene y lo masturbaba de
arriba abajo, subía y bajaba el prepucio con un ritmo hipnotizante. Después
separo sus piernas y las subió todo lo que pudo. Mientras que se masturbaba con
su mano izquierda, su mano derecha acariciaba su entrepierna hasta que lamió sus
dedos, y los dirigió justo a sus glúteos. Los separo con dos dedos, revelando su
ano, y después ensarto su dedo índice en el.
Mierda…..ya no podía mas…..comencé a acariciar mis senos y mi
respiración ya era agitada. Sentía como entre mis piernas chorreaban mis jugos.
El siguió en su labor hasta que introdujo un segundo dedo aun más profundo. Dio
un pequeño grito ahogado y su rostro se lleno de placer. Aparentemente estaba
jugueteando con su próstata, ya que su pene y testículos comenzaron a dar
espasmos y pude notar que comenzaba a chorrear líquido preseminal.
Me acerque y me estire cuan larga soy y comencé a dar
pequeños mordiscos y lamidas a sus testículos. Su piel en esa parte era sedosa y
sensible, así que lo disfrutaba increíblemente. Fui subiendo a su pene y lo
recorrí con la lengua. No pude distinguir algún sabor, pero era una sensación
deliciosa. Su prepucio ya había sido superado por mucho por su pene, así que se
veía aun más venoso e hinchado. Fui saboreando su líquido, más y más, cada vez
mas líquido se acumulaba en mi boca. Se sentía viscoso pero tibio y nada
desagradable.
Ya con la cabeza del pene ante mi, la chupe suavemente, solo
la cabeza entraba en mi boca, no quería aventurarme mas. La chupaba lo mejor que
pude, como su fuera un biberón o una paleta. El sabor era intenso y
electrizante. Nunca me hubiera imaginado haciendo tal cosa, siempre fui muy
indiferente ante el sexo, pero ahora me sentía como una sucia ramera, y me
fascinaba.
Mis pechos sentían el brazo de Billy aun moviéndose bajo
ellos, aun seguía penetrando su ano con sus dedos. Sus piernas y toda su piel
estaban chorreando sudor e intenso calor. Su boca gemía y ahogaba pequeños
gritos.
Se removió obligándome a detenerme y me tomo por la cintura,
me giro como si fuera una almohada y me coloco sobre el. Mi boca quedo justo
ante su pene, y mi vagina quedo a la altura de su cuello, se agacho lo mejor que
pudo y sentí su cara hundirse entre mis piernas.
Aaaaa….que sensación……deliciosa….sentí sus labios…beso los
labios de mi vagina como si fueran los labios de mi cara. Los beso tan
intensamente y mordisqueo. Ahora a mi me tocaba gritar de placer pero yo sabia
lo que debía hacer, así que introduje su pene en mi boca de nuevo. Chupaba y
chupaba con gran placer pero mi mente se perdía en lo que sentía en mi vagina.
Billy metía su lengua entera dentro. Su lengua es enorme y se movía como una
serpiente dentro de mí. Yo gemí y gemí con su pene dentro de mi boca.
No tengo la menor idea de cuanto tiempo transcurrió, pero
Billy me hizo a un lado, algo agotado y falto de aire. Yo aun deseosa me dedique
a acariciar sus piernas, jamás había visto a tal detalle a un hombre en vivo o
lo había tocado. Sus piernas eran iguales de fibrosas que su tórax, musculosas y
anchas como troncos y cubiertas por un fino y suave vello que lo hacia muy
masculino.
-Aaaaaa…Rebeca, que dices? Este semental bronco esta listo
para que lo cabalgues….te llevare a donde nunca imaginaste.-
Billy se coloco cómodo, junto sus piernas y cruzó sus brazos
bajo su nuca. Jamás había sentido tal deseo antes. Sentía como todo mi interior
revoloteaba por tenerlo, ver ahí a Billy sobre la cama, a ese hombre que me
salvo tantas veces la vida, ese compañero y protector, 8 años mayor que yo,
grande y con los músculos de un toro, sin pantalones, luciendo dos grandes bolas
bajo ese vello, y su enorme verga erecta y totalmente vertical, como una torre o
una estaca.
Me coloque sobre el y ardiendo de deseos fui bajando poco a
poco hasta que la punta de su herramienta choco con mi concha.
-Mira….es tu primera vez, así que tú darás el ritmo. Si te
duele, detente, y cuando lo creas necesario detente por completo para dejar que
te acoples.-
Con mis dedos abrí los labios de mi vagina y la punta del
órgano entro tiernamente. Fui bajando y así fue entrando. Sentía como hacia
presión en mi vagina, como hacia resistencia mi carne. Por suerte mi vulva ya
estaba bien lubricada y chorreando, y el pene de Billy escupía lubricante
también cada tanto tiempo, así que no fue doloroso. Sentía que el cuerpo extraño
hiba entrando y como si mi vagina estuviera besando su verga. Billy miraba con
placer.
La cabeza entro en su totalidad y me detuve. Mi interior era
muy apretado y cerrado.
-Relájate! Relájate todo lo que puedas…..
Así lo hice, y fui bajando con seguridad. Sentí un intenso
dolor pero nada fuera de otro mundo. Lo que si sentí fue como esos 19cm se
clavaban en mi carne, hasta que me senté por completo en su área pubica. Comencé
a gritar un poco y las lágrimas corrieron por mis mejillas.
-Mmmmggg…..ghh….aaaa….b-bien…..relájate….dios….eres muy
angosta…-
Billy casi no se contenía….apretaba sus labios y cerraba sus
ojos. Pero me quede inmóvil tratando de relajarme. Sentía cada detalle de ese
órgano clavado en mi, lleno de vida y dándome placer.
Me encontraba tan fuera de mi….no era yo, mas sin embargo
jamás había gozado tanto en mi vida. Me acomode un poco moviéndome de derecha a
izquierda un par de centímetros y sentí como ese cuerpo extraño se movía en mi
interior. Tanto Billy como yo gemimos.
Mi interior aun se estaba acoplando. Así que pose mis manos
en Billy al frente. La camiseta de algodón que tenia ya era molesta, así que la
subí suavemente para tener una mejor vista. La camisa estaba pegada a su cuerpo,
así que no dejaba mucho a la imaginación, pero aun así el espectáculo fue un
deleite. Rebele sus músculos abdominales perfectamente esculpidos como una roca,
y sobre estos los enormes pectorales con unos sensuales y oscuros pezones,
erectos y cautivadores.
Billy se levanto un poco para que la camisa subiera, y paso
la tela del frente por la parte de atrás de su cabeza, dejando la delgada camisa
solo cubriendo sus axilas. Su respiración era obviamente agitada, y todos esos
músculos se movían sensualmente con cada bocanada de aire que tomaba. Las gotas
de sudor escurrían recorriendo sensualmente su pecho.
Me incline sin pensar y me recosté sobre su pecho,
acariciándolo y sintiendo su latir del corazón. Mi amante tomo mis caderas y
comenzó a subirlas fácilmente, debido a mi ligero peso. Me levante y comencé a
ayudarlo un poco. El me hacia subir y luego bajar lentamente, subir y
bajar…lentamente…..cada roce de su órgano en mi interior me hacia ver estrellas.
Yo cada vez intentaba bajar mas bruscamente, y así el lo
hacia, subía y sentía de nuevo la cabeza de su verga y luego bajaba hasta el
fondo, para sentirlo clavado hasta mi estomago.
-Aaaaa…..siiii…masss…….-
-Aaaahhh…bien….eres buena……ya no eres una niña….eres una
mujer complaciendo a un macho de primera….y vas a ver que pedirás mas.-
Entonces, me soltó y me dejo a mi seguir el ritmo, cada vez
lo hice más fuerte, mas y mas….mas y mas….escuchaba como al cama rechinaba. Me
encontraba rebotando en su verga a toda velocidad, mi mente divagaba en todo lo
que sentía en ese instante, mi visión era nubosa. Tanto Billy como yo comenzamos
a gritar y gemir. Me sujete de su cuerpo y lo cabalgué como una loca, sentía que
mi cuerpo se partería ene dos o que quedaría inconsciente.
Sentí un gran calor que emanaba de mi vagina, una oleada de
placer que inundo hasta cada cabello de mi cuerpo, sentía que me correría y
estaba feliz al respecto. Billy se sentó y hundió su cara entre mis pechos, los
apretó con una de sus manos mientras que con su boca devoraba el otro. Su mano
derecha la tenía firmemente posada en mi cadera.
Me incliné a abrasarlo, olí su cabello y bese su cabeza. El
se levanto y me coloco sobre la cama. Se detuvo y fue sacando su verga
lentamente.
- Espera….espera…déjame limpiarme.-
Al sacar su herramienta, esta estaba húmeda y más apetecible
de lo que estaba antes, pero también tenia sangre. Se levanto por su playera y
con esta limpio su órgano hasta dejarlo como nuevo. Luego se inclino y laso su
playera por mi vagina.
- Ja! Lo vez? No fue tan difícil o tan horrible como creías
que era. ¿Qué se siente ya no ser mas una virgen?-
- Oh…Billy…ven aca.- pero el se hizo a un lado.
- Woaa, lo mejor es ser paciente peque…..quiero decir, ya no
eres una niña pero si suplicarás por mi verdad? Quieres que te empale de nuevo?-
- Si! Si! Billy!-
- No……ahora suplicas por mi verga, eres una putita tan linda.
-Si!! La necesito ya!!
Sonrió….. Pero realmente me sentía su putita, aria todo lo
que dijese con tal de tener esa verga de nuevo.
Tomo mi cabeza y la acerco a su pecho. Yo aun en éxtasis bese
su pecho, lo lamí por completo, saboree el sabor de su carne y su sudor. Con una
mano tomaba su pectoral derecho, mientras que lamía y mordisqueaba su pectoral
izquierdo. Llegue a si pezón y le pasé la lengua, lo mordisquee y chupe.
-Aaaa…sii…….eres buena.-
Con mi mano libre tome su órgano, estaba aun duro y
totalmente hinchado, su testículos estaban igualmente duros y deseables.
-Oohhh….bien, aquí esta tu premio.- me dijo y me recostó de
lado. El se acostó detrás de mí, levanto mi pierna con su mano lo más que pudo,
y con la otra dirigió su estaca a mi concha. Otra vez mis carnes se abrieron
suavemente para dejar pasar ese intruso. Y fue indescriptible de nuevo……aun al
recordarlo me estremezco. Sentí como volvió a entrar esa carne caliente y sucia.
Billy comenzó a cogerme a toda velocidad, ahora el daba la
marcha, movía sus caderas y me estacaba una y otra vez. Una y otra vez. Comencé
a reír y a gritar casi sin sentido de nuevo, todo mi cuerpo se bañaba en sudor y
el calor subía desde mi vagina de nuevo. Sentí como mis piernas se endurecieron
y mi cuerpo se tensaba. Podía ver mis jugos chorreando en la sabana y goteando
de las bolas de Billy. Cerré los ojos y sentí una dulzura indescriptible, un
éxtasis absoluto.
Minutos después, o quizás segundos, escuche a Billy gritando
como una fiera, a todo pulmón, sus caderas se meneaban como una maquina sin
control. Pronto el sentirlo embestirme así encendió el fuego de mis entrañas de
nuevo, ese dulce sentir que solo un hombre puede dar.
Después de un rato por fin se detuvo y salio de mi interior.
-Ha…..haaaa…haaa…bi…ha..bien……-
Después se subió sobre mí y prácticamente se sentó en mi,
reposando sus testículos entre mis piernas. Se inclino y con su mano restregó su
verga en mi piel. Se fue moviendo y la fue restregando en mis pechos, en mi
estomago, en mi cara. Su verga estaba aun más hinchada y palpitaba, chorreaba
grandes hilos viscosos de semen y liquido preseminal.
Me dio al vuelta y dejo mi trasero descubierto. Puso su
órgano entre mis glúteos y comenzó a moverlo, poco a poco, como si me estuviera
penetrando, pero mis glúteos abrasaban su pene.
Era todo un deleite, se estaba masturbando con migo, mi
cachondes subió aun mas y mas. Tenía sus manos puestas sobre mis hombros y su
verga aprisionada contra su estómago y mis glúteos, pero movía la cadera
frenéticamente, causando que nuestros cuerpos se movieran al unísono.
- Billy!! Ya!! Cogeme!! Cogeme ya!!! Quiero que me
destroces!! Quiero ya esa leche tuya!!!
- Perfecto!
Así, me dio la vuelta de nuevo y abrió mis piernas,
pasándolas por sobre sus brazos. Quedamos frente a frente y me sonrió. Después
fue bajando su cadera, y se fue introduciéndose en mi de nuevo.
No volveré a ahondar en ello de nuevo, sentí toda una
reacción dentro de mi que me obligo a gritar y pedir mas. De nuevo era doloroso,
sentía sus huevos medio entrando en mi vagina. Me tenía completamente ensartada.
Me agarre de su espalda y su pecho, rasguñándolo mientras que
el dejo caer todo su enrome peso sobre mi. Sus medallas de militar caían sobre
mi pecho y sus esposas sonaban junto con el rechinido de la cama. Comenzó mover
sus caderas otra vez como un pistón.
Grite y grite, al igual que el grito con todos sus pulmones y
continuo embistiéndome. No paso mucho tiempo cuando finalmente sentí sus
músculos tensarse y su ritmo aumentar. Apreté mis entrañas para aprisionar ese
pedazo de carne que tanto placer me daba. Estalle con un grito aun mayor y
apreté mi interior como nunca, y Billy dio un grito grave y sentí sus huevos
contraerse, su verga palpito y comenzó a lanzar chorros de su tibio jugo. Pero
Billy seguía moviendo sus caderas como loco.
Lo solté y caí rendida, en ese momento y desenvaino su verga
rápidamente. Esta estaba empapada en mis jugos y chorreando semen. Billy siguió
masturbándose y siguió disparando chorros de semen. Hacia mí.
Aun ardiendo en mi interior, recibí su leche con la boca
abierta, saboreando cada gota de ese espeso y salado néctar. Finalmente se
detuvo y su órgano se inclino.
Tras este acontecimiento, Billy me dio una de las sabanas que
había en un cajón y me ayudo a secarme, el por otro lado se seco el sudor con su
camisa. No se cuanto tiempo estuvimos en eso, pero no hablamos al respecto. Tras
ponernos nuestras ropas salimos de la habitación a reanudar nuestra búsqueda de
una ruta de escape. Yo alenté nuestro paso…por obvias razones.
Al amanecer logramos salir de una planta de purificación de
agua de Umbrella. No escribiré que ocurrió, este diario es solo mío pero no
puedo descartar la posibilidad de que alguien lo lea así que no revelare mas
detalles con respecto a Billy.
Acabo de recibir una llamada, es Chris, un compañero de
S.T.A.R.S. sobreviviente, debemos salir a Europa hoy mismo…