Mi guardaespaldas
Acababa de ingresar a la preparatoria cuando me di cuenta de
que había algo en mi que no estaba acorde a los demás chicos, pues tenía 15 años
y aunque tenía novia cada vez que veía a un chico guapo en shorts sentía que mis
calzoncillos me comenzaban a apretar debido a que mi verga se erguía contra mi
voluntad. Esto se acentuó con mi ingreso en la preparatoria porque las
actividades deportivas eran más importantes para la escuela y todos practicaban
al menos un deporte adicional al que establecían los reglamentos.
Estábamos en los ochentas y la ropa deportiva era sumamente
sexy, los shorts eran realmente cortos y ajustados al igual que los trajes de
baño, y creo que todo eso me influenció pues al gustarme la natación y el
basketball tuve que usarlos y disfrutar de la visión que me ofrecían mis
compañeros no sólo en las canchas y en la piscina, sino también en los
vestidores.
Así que con ese panorama mas las responsabilidades de la
escuela, mi cabeza era todo un lío, pero un problema adicional surgió. Tuve la
desafortunada experiencia de conocer a Marco, un chico de mi salón que estaba
volviendo a cursar el año porque había reprobado casi todas las materias, era el
típico chico problemático que le encanta molestar a los demás sólo por ser más
grande y contar con amigos en el último año.
Uno de los amigos que recién había hecho en la escuela,
Carlos, me advirtió de él diciéndome que él había sido golpeado en los baños el
primer día de clases por los amigos del tal Marco, y que ahora él le pedía una
cantidad de dinero para "prevenir esas golpizas". Así que me sugirió que si me
pedía dinero se lo diera sin oponer resistencia. Pero como no me veía convencido
me dijo que eran varios los chicos que le daban dinero para que no los golpeara
y que le habían dicho que el año anterior un chico no le pagó y que algo le
hicieron en los baños, pues hasta el modo de caminar le cambió. Eso me pareció
exagerado pero al mismo tiempo me dio curiosidad conocer a un chico que hubiera
practicado el sexo con otro chico, porque a fin de cuentas, aunque el chico malo
hubiera sido activo se tuvo que haber excitado para que se le parara y podérselo
coger ¿o no?
Así que decidí buscar un acercamiento con ese chico, que
además me resultaba bastante atractivo, por lo que aproveché un miércoles que
teníamos clase de deportes y estábamos jugando basketball, al formar equipos me
aseguré de quedar como rival de él para poder marcarlo. El chico lucía realmente
bueno en shorts, era un chico nalgoncito de piernas duras y bien formadas. Fue
un juego fuerte pero desafortunadamente le hice un robo de balón y en el giro lo
desplacé porque estaba mal colocado y todos se rieron de él. Obviamente en la
siguiente posesión me buscó y cuando lo quise marcar me dio un puñetazo en el
estómago y me dijo que nos veríamos a la salida.
Mis amigos se acercaron y me advirtieron nuevamente sobre él,
así que me sugirieron ofrecerle dinero para evitar una golpiza. Pero no soy de
los que se asustan fácilmente, así que terminando las clases de ese día salí
como si nada, pero al llegar a la puerta ya estaban Marco y sus cuatro
"ayudantes". Creo que en ese momento cambié de parecer, los otros cuatro tenían
aspecto de pocos amigos, así que quise evadirlos pero entre los cinco me
llevaron al baño, y adentro Marco se presentó y me presentó a sus amigos
diciéndome que me ofrecían sus servicios como guardaespaldas porque en esa
escuela había muchos riesgos y que ellos por una pequeña cuota me podían
proteger de esos peligros. Después de decir eso, me dio un puñetazo en el
estómago y me preguntó si estaba interesado, pero le dije que no tenía dinero
para pagar eso, porque sólo me daban dinero para comer. Entonces me estrelló de
espaldas contra la puerta de un baño y uno de los otros le pasó un vaso con agua
de la taza del baño y me dijo – Pues aquí puedes beber el agua que quieras y así
te la puedes ahorrar, pruébala – y me acercó el vaso a la boca. Instintivamente
me defendí y le eché el vaso en la cara, pero de inmediato otro puñetazo en el
estómago me puso de rodillas.
- Creo que este chavito prefiere tomar directamente del
envase, cierren bien la puerta – les dijo a sus guaruras y se paró frente a mi
añadiendo – en vista de que no te puedes quedar sin comer me la vas a mamar a mi
y mis amigos para que tengas tu ración diaria de proteínas y así puedas pagar
por la protección – y se abrió el cierre para extraer una hermosa verga blanca,
larga y con una cabezota color rosa.
En ese momento estaba perdido y los otros también se
acercaron sacando sus vergas y mostrándomelas orgullosos, todos estaban muy bien
dotados y sentí miedo, recordé lo que me habían dicho de ese chico y comencé a
creerlo. Marco me jaló por la nuca y me pegó el rostro a su verga y me dijo – Si
me la mamas rico te perdonaré la cuota de hoy y no se la tendrás que mamar a mis
amigos, pero si no me gusta, me tendrás que pagar la cuota y mamarnos la verga a
los cinco hasta que aprendas.
No tuvo que repetirlo, se la comencé a lamer, esforzándome lo
más que pude escuchando las risas de sus amigos mientras él me decía que lo
hiciera mejor. Entonces, adicional a la mamada, comencé a acariciarle la
cintura, la cadera y las nalgas. En ese punto las risas y los comentarios de los
otros ya no me importaban, y me daba cuenta que le estaba mamando la verga más
por gusto que por la amenaza y los gemidos de él hacían evidente que le gustaba
lo que le estaba haciendo. De pronto, me sujetó firmemente la cabeza y se vino
en mi boca. La verga respingaba dentro de mi mientras arrojaba su leche tibia
contra mi paladar. Nos quedamos quietos unos momentos y entonces él dijo – No
estuvo mal pero te hace falta experiencia y aquí vas a aprender, ¿Quién sigue? –
preguntó y uno de los otros me acercó su verga.
Eso me hizo enojar mucho, pues era evidente que ambos
habíamos disfrutado pero no lo quería reconocer. Peor aún, me estaba obligando a
hacerles lo mismo a los otros. Sabía que si cedía en ese momento, nunca me los
podría quitar de encima, así que en cuanto el otro se puso frente a mi, le bajé
los pantalones y los calzones hasta los tobillos y le di un puñetazo en los
cojones y lo empujé contra los otros para salir corriendo.
Al día siguiente hablé con el director y le conté lo que
Marco estaba haciendo, claro, sin entrar en los detalles de lo ocurrido en el
baño. Así que lo mandó llamar y lo amenazó con expulsarlo si se repetía la
situación. Ambos salimos de la oficina del director y mientras caminábamos hacia
el salón de clases Marco me amenazó – Eres un maricón, bien que te gustó mamarme
la verga, será mejor que te cuides porque tienes unas nalguitas que se me están
antojando, así que cuida tus espaldas.
A partir de ese día, Marco y sus amigos se dedicaron a
molestarme todos los días, empujándome, tirándome las cosas, escondiendo mis
libros, en fin, haciendo mi vida insoportable en la escuela, sin embargo, el que
Yo no les pagara por la "protección" había hecho que varios de los otros chicos
dejaran de pagarles. Y ocurrió que cierto día me quedé en la piscina nadando un
poco más tarde y cuando me dirigí a los vestidores me topé con Marco y sus
amigos mientras le cobraban su cuota a otro chico. Al verme lo soltaron y lo
dejaron ir mientras se dirigieron hacia mi. Yo traté de evitarlos, haciendo como
que no los veía y me dirigí hacia mi casillero, pero ellos me siguieron y
bloquearon ambos lados para evitar que me les escapara.
- Vaya, vaya, pero ya vieron quién está aquí… nada más ni
nada menos que el putito que me mamó la verga – dijo Marco mientras dos de sus
ayudantes me sujetaban y añadió – por tu culpa ya no nos quieren pagar, así que
Tú tendrás que pagar por lo que nos deben… ustedes vigilen que nadie venga,
porque voy a saldar cuentas con esta nenita.
Y se comenzó a desvestir, mientras los otros dos se iban la
entrada de los vestidores. Yo veía como Marco se quedaba en calzones excitándome
contra mi voluntad. Se me acercó y me dijo – te voy a meter la verga en el culo,
pero no te la voy a meter por la fuerza, te la voy a meter despacito y bien rico
para que la disfrutes, para que te guste tanto que termines convirtiéndote en
marica, en una putita adicta a la verga y después voy a alquilarte para
recuperar lo que he perdido.
En ese momento nuestras vergas estaban restregándose una
contra la otra aún cubiertas por su calzoncito y por mi traje de baño. Sus manos
masajeaban mis nalgas a la vez que me atraían hacia su cuerpo. Mis manos estaban
inmovilizadas por sus dos ayudantes, impidiendo con ello cualquier intento de
escape. Pero lo que menos quería en ese momento era escapar, ese chico era un
malvado pero me estaba cachondeando bien sabroso. A continuación me colocaron en
el piso de rodillas y apoyando mis codos en una banca mientras Marco se colocaba
detrás de mi y me bajaba el traje de baño. La siguiente caricia me erizó la
piel, su lengua recorriendo la rajada de mis nalgas y clavándose en mi culito
virginal. Yo me quedé inmóvil, disfrutando aquella caricia que poco a poco se
hizo más intensa cuando me clavó sus dedos para dilatar mi culito.
- Yo pensé que eras ya un putito pero me va a tocar estreno…
bueno, nos va a tocar jajaja porque mis amigos también van a gozar – dijo Marco
mientras se paraba frente a mi y se despojaba de su calzoncillo dejando en
libertad esa preciosa vergota en completa erección y añadió – mira lo que te vas
a comer… ahhh olvidaba que ya la conocías jejeje pero bueno, no traigo
lubricante, así que si quieres ensalívala bien para que no te duela tanto…
porque te va a doler jejeje.
Se burlaba mientras acercaba su verga a mi boca, donde
recibió las caricias de mi lengua a todo lo largo y ancho, se la llené de saliva
como me indicó y enseguida se acomodó detrás de mi ordenándole a los otros –
sujétenlo bien y tápenle la boca para que no grite mucho.
Sentí como colocó el glande contra mi culito y como este se
dilataba ante la presión que ejercían contra él, era sumamente doloroso pero
nada podía hacer, por fin sentí que la enorme cabezota me traspasaba. Marco
decía en tono de victoria – Ya le entró la cabeza… ahora va el resto – y un
nuevo empujón me hizo tensar las nalgas, apretándolas instintivamente para
evitar la penetración.
- Será mejor que aflojes tus nalguitas y te relajes, porque
de lo contrario te va a doler mas – me dijo Marco nalgueándome bien fuerte y
empujando vigorosamente su verga contra mi culito consiguiendo avanzar otro
poco. Ante eso solamente pude relajarme y ceder el paso a ese grueso pene que me
llenaba por completo. Por fin lo había conseguido, estaba totalmente dentro de
mi, ambos estábamos quietos disfrutando del momento, él por haberme clavado toda
su verga y Yo por haberla aguantado, sentir aquel delicioso pene palpitando
dentro de mi me excitaba en exceso.
Entonces él inició el mete y saca, doloroso al inicio pero
sabroso conforme mi culito se iba acostumbrando hasta que ambos estábamos
acoplados a la perfección. Él les ordenó a los que me sujetaban – ya pueden
soltarlo, este putito ya es todo mío… miren, solito se la clava jajaja – y era
cierto, me había puesto en evidencia con los otros, pues él dejó de moverse y yo
solito empujaba mis nalguitas contra su verga. Los demás se rieron y recordé la
situación en la que estaba.
Marco era todo un experto en el arte de coger y aguantaba
mucho. Uno a uno sus ayudantes me hicieron que les mamara la verga mientras él
me seguía cogiendo, y uno a uno fueron eyaculando en mi boca hasta que por fin
Marco me sujetó con firmeza por la cintura y me embistió profundamente para
llenarme el culo de leche. Nos quedamos quietos unos instantes y antes de
sacármela me dijo – eres una puta deliciosa y vas a trabajar para mi, pero ahora
límpiame la verga.
Tuve que meterme esa verga en mi boca y dejársela bien limpia
y antes de que pudiera decir algo entraron los que cuidaban la puerta diciendo
que se aproximaba un maestro. Así que ellos de inmediato se acomodaron la ropa y
se fueron dejándome ahí tirado en el suelo todo lleno de leche. Y en cuanto
llegó el maestro me vió con el traje de baño a medio poner y rastros de semen en
el piso me regañó. El tipo jamás se imaginó lo que había ocurrido por lo que
pensó que me estaba masturbando y terminé en la dirección con un reporte.
Marco y su ayudantes dejaron de hacerme cosas, a lo único que
se limitaban era llamarme "putito" y a hacerme propuestas indecorosas mientras
me acariciaban las nalgas cuando pasaba cerca de ellos, pero nada más, y mis
amigos me decían que no les hiciera caso que era porque yo no había accedido a
pagarles. Qué lejos estaban de pensar que Marco me había convertido en su
mamador oficial y que al menos una vez a la semana me clavaba su vergota y me
llenaba el culito de leche.
Así se desarrollaron los primeros meses en la prepa y un día
después de cogerme, Marco me dijo – ya te tengo tu primera cita oficial, mañana
tienes que quedarte a nadar después de clase y ahí te va a estar esperando José,
un chico que va en tercero, seguro te va a gustar, ya me pagó por adelantado una
mamada y una cogida, así que si quiere repetir algo me dices para cobrarle… ahhh
por cierto, quiere que te pongas esto – y me aventó un traje de baño tipo bikini
pero muy chiquito.
- Ahhh y antes de que digas cualquier cosa recuerda que te
puede ir muy mal si no me obedeces, así que a cumplir bien con el cliente jejeje
– se reía Marco sabiendo que lo tenía que obedecer.
Al día siguiente hice acto de presencia en la piscina a la
hora acordada, me sentía raro por lo que iba a hacer pero además no sabía quien
era el tal José, y bueno, la verdad es que Marco era un chico malvado pero
lindo, en cambio el otro ni siquiera sabía como era. Además eso de obligarme a
poner ese calzoncito de baño tan pequeñito me daba mala espina. Pero ya estaba
ahí y trataría de evitarme problemas con Marco.
- Hola – escuché una voz varonil desde la orilla de la
piscina y al voltear me encontré con un chico alto que de inmediato reconocí, y
efectivamente era José, aunque jamás me imaginé que se tratara de ese José, el
capitán de la selección de basketball de la escuela y que traía locas a la
mayoría de las chavas.
- Hola, ¿cómo estás? – qué pregunta tan tonta, estaba ahí
parado con un diminuto bikini como el que me había hecho poner y lucía un cuerpo
atlético y perfecto, era obvio que estaba bien, muy bien, estaba buenísimo.
- Pues caliente ¿comenzamos? – me respondió y se lanzó a la
piscina para acercarse a mi y abrazarme y besarme.
Casi me vengo en ese delicioso cachondeo, jamás me había
besado un hombre y este sabía como hacerlo a la perfección. Sus manos recorrían
mi cuerpo y casi podía sentir su verga por encima de nuestros bañadores, y Yo
instintivamente rodeé su cintura con mis piernas. Lo que vino a continuación es
lo más rico que me han hecho, él me hizo a un lado el bikini y sentí su verga,
me relajé y él me penetró con gran facilidad. Era todo un semental y me estaba
cogiendo en la piscina de la escuela con una vergota deliciosa que tocaba
lugares que la de Marco nunca había alcanzado, era simplemente la verguiza mas
rica que me habían dado, cada que me empujaba esa pinga en mi culito me hacía
gemir de puro placer, pero su boca evitaba que mis gemidos se escucharan. No sé
cuánto tiempo me estuvo cogiendo, ni me importaba, simplemente gozaba y cuando
me comenzó a bañar las entrañas con su leche lo abracé con todas mis fuerzas.
- Que culito tan sabroso tienes… es una pena que tengas que
andarlo ofreciendo por dinero – me dijo él mientras me sacaba la verga y nos
acomodábamos los bañadores.
- No es que Yo lo ande ofreciendo – le dije – es que Marco me
obliga.
Y le comencé a contar todo lo que Marco me obligaba a hacer
mientras él me miraba sorprendido, pues aparentemente Marco le había dicho otra
versión del por qué estaba ahí con él. Nos salimos de la piscina y nos fuimos a
las regaderas donde le seguí contando pero él reinició las caricias y me despojó
del bikini para volverme a coger. Y como se dice normalmente "me echó dos palos
sin sacármela", así que ya se imaginarán como terminó mi culito. Pero finalmente
él me dijo – no te preocupes, me gustaste mucho y eso que me dijiste de Marco me
molestó mucho, así que voy a platicar con él.
Al día siguiente todo parecía normal, Marco me buscó a la
salida y me retuvo en los baños con ayuda de sus amigos, sólo para interrogarme.
- Bueno putito, ¿qué tal lo pasaste con el otro maricón? ¿te
cogió más rico que Yo? – me preguntaba mientras me colocaba contra la pared y me
desabrochaba los pantalones.
- José no es ningún maricón, es todo un hombre – le respondí
tratando de quitármelo de encima pero un puñetazo en el estómago me tranquilizó
y dejé que me bajara los calzones y me pusiera a gatas.
- Vaya, vaya pero si te dejó bien abierto el culo – me dijo
Marco mientras me clavaba su deliciosa verga y comenzaba la follada, añadiendo –
mmm pero sigue igual de rico, mueve tus nalguitas por favor, ahhh que rico.
Lo odiaba, lo odiaba mucho pero me gustaba lo que me estaba
haciendo, así que comencé a imaginar que se trataba de José, ese hermoso chico
que tanto me había hecho gozar el día anterior así que comencé a decir – Ah José
dámela toda, así, así… ahhhhhhhhh.
- Pinche putito no es José el que te coge, soy yo, Marco, el
dueño de tu culito – me dijo y me comenzó a inyectar su leche en el culo.
Ambos estábamos en pleno orgasmo que no nos percatamos de lo
que sucedía detrás de nosotros hasta que uno de sus amigos cayó junto a nosotros
con la nariz sangrando.
- Que bueno que te encuentro así Marco… sabes, siempre me han
llamado la atención tus nalguitas pero no me imaginé que estuvieran tan buenas –
se escuchó una voz que de inmediato reconocí.
- No, no, que te pasa… espera, no, ayyy que me duele, no seas
cabrón pinche maricón… ayyyyy – gritó Marco mientras sentía como me sacaba su
vergota del culo.
Al girar pude ver a José, mi José, clavándole la verga a
Marco sin piedad, mientras sus compinches salían corriendo del baño. José lo
nalgueaba fuerte y sus embestidas sólo hacían gemir al pobre Marco quien poco a
poco se fue resignando a ser sodomizado hasta que José se vino en su culo.
- Pero que rico cullito tienes Marco, bien apretadito y creo
que hasta virgen era ¿verdad? – le dijo José en tono de burla mientras guardaba
su poderoso miembro dentro del calzoncillo haciendo que se me antojara y
entonces me di cuenta de que tenía una erección total.
- Ya cállate pinche maricón – sollozaba Marco mientras se
subía los calzones, pero José lo detuvo.
- Mira Marco, te pasaste de la raya con mi novio y tenías que
pagar, además bien que meneaste las nalguitas y lo disfrutaste… Pero aquí no
acaba el asunto, así que voy a pedirte que ya no lo molestes ¿okay? – le dijo al
pobre Marco mientras lo colocaba nuevamente a gatas.
- Te lo juro, ya no lo voy a molestar… pero déjame ir, por
favor – decía Marco al sentir como José le clavaba el dedo en el culo.
- Pues no es que desconfíe de ti, pero creo que voy a tomar
ciertas precauciones – le dijo mientras me hacía una seña de que me acercara. Me
ensalivó la verga y añadió – pues mi novio te va a hacer lo mismo que Tú le
hiciste, así que espero tu cooperación para que lo disfrute plenamente.
- No, por favor ya no… - suplicó Marco pero Yo ya estaba
acomodándome detrás de Él mientras José sacaba de su morral una cámara
fotográfica.
- ¡Cógetelo! – me ordenó y lo obedecí si dudar, Marco es un
chico hermoso y sus nalguitas parecían hechas a mano.
La cogida fue prolongada, era mi primera vez como activo y
quería disfrutarlo. Y la verdad es que mi verga, aunque no se comparaba con la
de José, pues tiene buen tamaño y parecía estar hecha justo a la medida de ese
culito. Marco gemía y meneaba sus nalguitas muy rico. Era un signo evidente de
que estaba gozando, cosa que quedó comprobada cuando comenzó a gritar:
- Dámela, dámela toda… - y vaya que se la di toda, me vacié
en su culito y él sólo apretó sus lindas nalguitas para evitar que me saliera de
sus entrañas.
- Bueno Marco, creo que las fotos van a salir muy bien – le
dijo José acercándole la cámara al rostro mientras Yo le sacaba la verga del
recién estrenado culito y me acomodaba la ropa – se ve que te gustó la verga de
mi novio, y creo que se va a ver que estabas gozando bastante jajaja… Así que ya
te puedes ir y acuérdate de lo que prometiste, porque si no lo cumples estas
fotos van a circular por toda la escuela ¿entiendes?
- Sí, sí, te prometo que no los volveré a molestar –
suplicaba Marco mientras se subía los pantalones y los calzoncillos y antes de
salir añadió – es mas, si quieren repetir sólo díganme cuando.
Marco había dejado de ser un chico malo y José se había
convertido en mi amante y guardaespaldas, pues todos los compinches de Marco que
buscaron fastidiarme se toparon con él y hasta el modo de andar les cambió. Por
supuesto, nadie más sabía lo que había entre José y Yo, él seguía con sus novias
y yo con las mías, y de cuando en cuando me ponía de acuerdo con Marco "el chico
malo que estaba bien bueno", y nos íbamos a coger.