No puedo dominar mi mal humor.
Me siento terriblemente mal.
El mal que tengo no es físico, se trata de una excitación
tremenda, de mis sentimientos, de mis deseos ocultos.
Esto me pasa cada determinado tiempo. Va de la mano con el
ciclo lunar. Como si se tratara de la metamorfosis de hombre a lobo.
Hoy habrá luna llena.
Desde que me levanté no logro olvidar el sueño que me
despertó. Muy excitante por cierto.
Es día sábado. Solo trabajo hasta las 13:30 hrs. Quisiera
correr, salir de este espacio que me asfixia, encontrarme con "ella", pero sé
que debo esperar. No falta mucho.
Yo le llamo estar en mis "días". Es cuando más se incrementan
mis deseos y las ansias de sentirme deseada y admirada. Es cuando más disfruto
de la gente que conversa conmigo a través de la computadora. Es cuando más busco
a mis "pretendientes". Como no pueden verme físicamente comienzo a provocarlos
hablándoles ardientemente, los invito a que me expresen el deseo que tienen por
mí, les envío imágenes atrevidas que por lo regular muestran mi trasero en todo
su esplendor. Son el tipo de imágenes que más les encantan. No se cansan de
repetirlo.


Vengo lista para "vestirme". Mi pequeño morral con la ropa y
accesorios seleccionados está dentro del cajón de mi escritorio. Cuando me
encuentro sola lo abro un poco para acariciar las delicadas prendas que en un
rato estaré vistiendo.
Visito el sanitario varias veces ya que me gusta almacenar el
fluido seminal que por consecuencia de mi excitación sale de mi pene. Para ello
utilizó un pequeño recipiente de plástico. Traigo a mi "amigo" en el morral. Tal
vez lo use si es que no me atrevo a realizar lo que tengo planeado.
Hoy quiero que sea diferente: Llegaré al hotel solo para
tomar una ducha y arreglarme. Ya no me quedaré a mi sesión de fotos
acostumbrada. Estoy decidida a salir a la calle y mostrarme públicamente. Pero,
me repito mentalmente, si no me atrevo jugaré con mi "amigo" y me tomare muchas
fotos y videos.
¡Al fín!. Las 13:30. Me despido de todos y salgo
apresuradamente con mi morral, me siento muy emocionada.
Durante el trayecto hacia mi hotel favorito voy pensando
hacia dónde me voy a desplazar estando "vestida". Quiero caminar por la calle
sin importarme más que mi propia satisfacción. Ver mi figura reflejada en los
aparadores de las Tiendas. Sentir las miradas morbosas de los hombres. ¿Contacto
físico? Tal vez.
La ducha me relajó un poco. Estoy vestida y maquillada. Veo
nuevamente la imagen que proyecto en el espejo. Me excita ver mi figura
enfundada en delicadas prendas de Mujer: El vestido corto y ajustado, la tanga,
el liguero, las medias, los zapatos altos, los senos postizos, el brasier, la
peluca y el rostro maquillado..todo me parece perfecto.
Llegó el momento. Tomo mi morral, respiro profundamente y
salgo de la habitación. Camino sin vacilar disfrutando las prendas. El piso
alfombrado evita el sonido de los tacones, sin embargo el roce de mis piernas
enfundadas en las medias se escucha claramente.
Llego al elevador. Mientras lo espero admiro el reflejo de mi
figura en las puertas metálicas, me pongo de espaldas y noto cómo se marca la
tanga debajo del vestido. Un hombre camina por el pasillo hacia una de las
habitaciones. En cuanto me ve su andar se hace lento, me observa detenidamente
de arriba a abajo. Su mirar pasa de sorpresa a morbo y deseo. Me guiña un ojo,
sonríe y hace un ademán invitándome a su habitación.
Le devuelvo la sonrisa y muevo mi cabeza indicándole mi
negativa. Llega el elevador y sin más me adentro en él. Primera prueba superada.
Estoy actuando con mucha naturalidad. No sentí pena alguna y lo que es mejor: El
tipo no se dio cuenta de mi verdadero sexo.
Ahora una prueba más: Entregar la llave en la recepción.
Estoy decidida a no hablar. Aún no domino el adelgazamiento de mi voz.
No ocurre nada anormal. Respondo positivamente con movimiento
de cabeza a la pregunta de la recepcionista con relación a si ya desocupé la
habitación. Ahora sí viene lo mejor: Salir a la calle.
Y aquí estoy. Caminando por la calle, disfrutando el sonido
de los tacones, viendo mi figura cada vez que encuentro negocios con vidrios
amplios. Hay poca gente, la mayoría son hombres. De vez en cuando siento miradas
morbosas dirigidas a mi trasero. Una parte de mi sueño se está cumpliendo: Nadie
se da cuenta de lo que soy en realidad, recibo infinidad de piropos e
invitaciones indecorosas. Me siento divertida.
Al fin surge alguien decidido. Es un tipo que aparece en una
esquina. Al caminar en sentidos opuestos nuestras miradas chocan de frente. Sin
pensarlo le guiño un ojo. El responde con una leve sonrisa. Continuo mi camino,
pasa junto a mí y pasos más adelante escucho que da vuelta y comienza a caminar
detrás de mí. Mi pulso se acelera. Me dirijo al punto donde se encuentra la
terminal del transporte. Llego hasta donde se encuentra la fila, me detengo y el
tipo queda detrás de mí. Siento su cercanía. Cruza sus manos por delante y toca
suavemente mis nalgas fingiendo que se trata de algo accidental. Sé que lo hace
para ver mi reacción y para tantear el "terreno". También sé que si volteo
dejará de hacerlo por eso me abstengo. Se atreve a más y las deja exactamente
enmedio de mis nalgas, sobre el triángulo de tela de la tanga. Me muevo un poco
hacia atrás para indicarle que me gusta lo que hace. Quedamos así durante unos
minutos.
Llega más gente y por alguna razón, que nunca supe, la fila
se desorganiza. El tipo, aprovechando la confusión, retira sus manos y acerca su
cuerpo de forma que ahora es su pene completamente erecto quien acaricia mis
nalgas. Su respiración es agitada. Agradezco la confusión.
La fila comienza a avanzar. Doy algunos pasos y me detengo
abruptamente de forma que choca con mi trasero, lo escucho cada vez más
excitado. Yo estoy igual. Es un juego muy atrevido pero delicioso.
Ya casi para llegar veo que el transporte se ha llenado por
completo. La gente de adelante se hace a un lado para dejar pasar a quien se
atreva a subirse en esas condiciones. Yo me atrevo y logro subir. El tipo
alcanza a subir también pegando su cuerpo a mi trasero. Es otra parte de mi
sueño cumplida: Estar en un lugar cerrado rodeada de gente donde la mayoría son
hombres.
El operador nos dice que va a cerrar la puerta. El se aprieta
detrás de mí para no ser golpeado por ésta. Su pecho y parte del vientre van
pegados a mi trasero. Miro a mi alrededor. Nadie se interesa más que en sus
asuntos. Nadie se da cuenta cuando el tipo, subiendo una mano, comienza a
acariciar una de mis nalgas. Estoy entregada a él. Dejo que me consienta con
caricias que nadie ve. Ambos las disfrutamos.
El transporte comienza su recorrido. Es excitante sentir la
mano del tipo prodigándome caricias. Lo hace delicadamente. De vez en cuando
pellizca mis nalgas; desliza sus dedos sobre el broche del liguero, los corre
sobre el tirante de la media.
En cuanto comienza a descender gente en diferentes puntos
logramos acomodarnos de forma que nuevamente queda pegado detrás de mí
haciéndome sentir su virilidad. De improviso acerca su boca a mi oído y comienza
a decirme un sin fin de frases tiernas y otras ardientes. Me dice que lo
encanto, que le gusto, que el vestido me sienta tan bien que dibuja mi "culo"
deliciosamente, que la tanga tiene la suerte de estar entre mis nalgas y que
ojala fuera su "verga" quien ocupara ese lugar. Me empujo hacia él y me abraza
por la cintura. El movimiento natural del autobús hace que parezca que me va
penetrando. El vestido es empujado entre mis nalgas por un miembro que imagino
descomunal. Estoy pensando en que no será necesario jugar con mi "amigo".
Sigue con sus frases cada vez más ardientes: -Me gusta tu
culo, soy capaz de hincarme detrás de ti aquí mismo, levantar te vestido,
empinarte y darte lengua en el ano; arrancar tu tanga con los dientes y morder
tus nalgas hasta enrojecerlas. Tu culo me gusta para golpearlo con las dos manos
hasta que me pidas que las llene de besos o hasta que me pidas verga. No creo
que tu culo sea virgen pero lo que sí creo es que jamás ha recibido una verga
como la mía. Si me lo pides y me lo permites quiero darle verga hoy mismo.-
No le respondo. Tengo temor de que al saber que soy travesti
se moleste y me haga un drama en pleno transporte. Solo dejo que me disfrute en
ese trayecto. Lo aprovecha al máximo. No se cansa de restregar su pene en mis
nalgas.

-¡Anda! ¡Deja darle verga a tu culo! ¡Te va a encantar!
Cuando entremos a la habitación lo primero que haré será empinarte sobre la
cama, me comeré tu culo a besos con el vestido de por medio. Después levantaré
el mismo y me volveré a comer tu culo, le daré lengua a tu ano con la tanga de
por medio, te haré gemir de placer por el cosquilleo de mi lengua. Retiraré la
tanga con mis dedos, aspiraré el aroma de tu culo y le meteré la lengua abriendo
tus nalgas hasta donde se pueda. Para entonces mi verga va a estar bañada en sus
jugos y no será necesario lubricarla aunque me gustaria verla dentro de tu boca.
Cuando tu culo este lleno de mi saliva me levantaré, sacaré mi verga, te pediré
que abras tu culo lo más que puedas, será excitante ver tus manos abriendo tus
nalgas, apuntaré mi verga sobre tu ano y comenzaré a acariciarlo con la
cabecita. Llegará el momento en que me pidas que te penetre y será cuando
comience a empujar mi verga lentamente dentro de tí, sentirás como voy
invadiendo tu culo con la verga, comenzarás a empujarte deseando tenerla toda
adentro pero yo seré quien controle ese momento, te haré sufrir, haré que me
pidas cada vez más verga, pero en vez de ello comenzaré a nalguearte con ambas
manos, será delicioso ver como se enrojecen tus nalgas, escucharé tus gemidos de
dolor y de placer al mismo tiempo. Después de ese suplicio consentiré tu culo
penetrándote por completo, sentirás mis vellos acariciando tus nalgas, estarás
completamente pegada a mí, tu culo estará ardiendo por las nalgadas y sentirás
el consuelo de mis caricias. Nos quedaremos así por un rato de manera que tu
culo se acostumbre al grosor y tamaño de mi verga. Después te tomaré por las
caderas y comenzaré a bombear tu culo, primero lentamente y después de forma
rápida y hasta cierto punto violenta, escucharé nuevamente tus gemidos y el
choque de mis piernas en tus nalgas, será tan morboso el momento que comenzaré a
nalguearte nuevamente. De repente dejaré de moverme y sentiré los espasmos de tu
culo que apretarán mi verga, la iré sacando despacio y cuando esté fuera veré tu
culo completamente abierto teniendo una anchura al tamaño del grosor de mi
verga. Apuntaré de nuevo a tu culo y esta vez te penetraré de un solo golpe. Te
cabalgaré como un loco hasta llegar al final. Llegará el momento en que no
aguantando más vaciaré todo mi semen dentro de tu culo, sentirás como lo inundo
deliciosamente, sentirás como comienza a resbalar de tu ano hacia tus piernas,
en tus medias quedarán restos de mi semen-


¿En verdad crees que todo esto me lo platico o lo dijo a mi
oído? Le gustaban los travestis. Guardé a mi "amigo" para otra ocasión.