No soy yo mucho de bailar, pero la verdad es que si quedas
para salir con un grupito de amigos, pues tampoco les vas a hacer el feo de no
ir a una disco y la verdad es que cuando bebo un poquito acabo soltándome
demasiado. Yo bailaba y tonteaba con casi todos aunque por motivos obvios mi
favorito era Rafa, vale, para vosotros puede que no sea tan obvio, por eso os
abriré los ojos. Estaba bueno de toma pan y moja, pelo cortito, algo cachas,
guapito de cara, un color de piel bastante sexy, súper tierno, todito un amor.
De esos tíos que dices joder y se te mojan las bragas. El chico no era
pánfilo, sabía bien lo que se hacía y yo ya había catado de él algo más que un
simple bocadito.
Toda la noche estuvo mi trasero chocando con su entrepierna.
Mi lengua no podía evitar entrar en contacto con su cuello y
llegar a su oreja.
Más que nada yo tonteaba y veía como él se encabronaba.
Ya me conocía pero se cansaba.
Tendremos que terminarlo. Me dijo casi gritando ya que
sus palabras eran ahogadas por la música.
Cielo, esto no ha hecho más que empezar. Le dije yo.
Seguí con mi tonteo incesante hasta que me quede parada por
completo delante de él. Tenía los ojos cerrados y los abrí muy lentamente.
¿Quieres probarme? Le pregunte yo.
¿Cómo? Me respondió tan inocentemente. Realmente no sabía
que responder a una pregunta con otra es de muy mala educación.
Así. Y se lo mostré.
Introduje una de mis manos bajo mi vestido cortito y rojo,
casi levanto el vestido demasiado, más de uno me vio el tanguita negro que
escondía bajo el vestido. Me introduje el dedo índice en mi coñito y luego lo
saque. Se lo pase por debajo de la nariz para que pudiera olerlo y acto seguido
me lo trague, chupando muy despacio hasta sacarlo por completo de mi boca.
Aquello, le perturbo, le trastorno, lo note por como se doblo escondiendo su
paquete, que se encontraba en un vaquero demasiado ajustado, en su cara, al ver
como se ruborizaba y casi le daba algo al sonreír.
Cogí su mano izquierda, tan grande, y la lleve bajo mi tanga
hacía mi entrepierna, dirigiendo sobre todo su dedo corazón, la enterré en mi
coñito. Con su pulgar froto a malas penas por dos veces mi clítoris e introdujo
hasta el fondo y por completo su dedo corazón en mi latente vagina. Aquello me
hizo dar un respingo profundo y note como mis líquidos bajaban embadurnándolo
poco a poco. Él saco su mano de dentro de mí y así como estaba se introdujo en
la boca el dedo corazón e hizo lo mismo que yo mientras que olía el resto de los
dedos, los chupo con sus labios y restregó la palma de su mano sobre su cara. Yo
que ya estaba cerca de él, me acerque aún un poquito más. Después otro poquito y
le metí la mano por dentro del pantalón.
Busque su polla, ya morcillona y me sorprendí gratamente, al
notar como de la punta goteaba y ya estaba mojadita. La agarra bien por la
punta, empapándome la mano y así mojada lo masturbe un par de veces para que
toda su polla estuviera bien mojada por sus líquidos preseminales. Me lleve mi
mano a la boca y note como sabía a salada su polla, una mezcla de orina y
esperma.
Le bese.
Notaba mi tanguita mojado, completamente calado.
Hacía mucho calor y de un vaso cogí un cubito y me lo pase
por el cuello, por la frente y por la cara.
Él vino acto seguido y me lamió y beso por allí donde el
cubito me mojo.
Di un par de pasos, como dirigiéndome al servicio y a mitad
de camino cambie de dirección, volví a los brazos de Rafa y le achuche. Me
restregué contra él y le lleve sus manos hacía mi trasero. Lo mire lascivamente
y le mordí la barbilla. Él me toco el culo y le mordí el cuello. Movió una de
sus manos, entre mi vestido y mi tanga, sorteo este último obstáculo y me agarro
bien fuerte las dos nalgas. Yo lo contemple y le mordí el labio. Introdujo uno
de sus dedos en mi culo y me lo quede mirando, lo movía de forma circular y de
pronto introdujo un segundo.
Mmm. Decía yo para mí y saque mi lengua sin llegar a
tocarlo.
Introdujo un tercero y ahí ya, lamí su barbilla hasta llegar
a sus labios que yo bese.
Los tenía dentro sus tres dedos, de forma circular los movía,
de dentro para fuera.
Y tan pronto los metió como así de facto los saco. Se llevo
sus dedos bajo su nariz y por un rato los olió, después chupo uno a uno y yo me
contente con saborear mi culo de su meñique.
Mi tanga, era por completo una laguna. Gota a gota caía y de
todas, las menos se recogían.
¿Te gusta este juego? Le pregunte yo bien al oído y él
sólo atino a gemir. Ya fuera por su excitación, ya fuera por que le apretaba las
nalgas desde fuera del pantalón y presionaba también su polla, que se endurecía
aún más, al apretarla contra el vaquero.
Cogí un cubata y me lleve un trozo de hielo a la boca, lo
mordí, lo triture y me lo trague. Él me quito el vaso de tubo de las manos y
desapareció. Pero yo muy bien sé lo que él hizo.
Ando deprisa hasta el baño, espero hasta que el retrete con
puerta estuve libre y se metió en él. Sacó su polla sin quitarse los pantalones
y se masturbo deprisa durante apenas unos minutos. Estaba tan cachondo, tan
excitado, tan sumamente lubricado que en cuestión de minutos se corrió dentro
del vaso.
Gimió, sudo y sonrió.
Vino a mi directo como una flecha, me entrego el vaso y se
quedo mirándome. Yo lo sostuve entre mi mano y vi como su esperma se mezclaba
con lo poco que quedaba de vodka ya muy diluido y con los restos de un cubito
que flotaba.
Observe la cara de ansioso de Rafa y ni corta ni perezosa me
lleve el vaso a la boca. De un solo trago me lo bebí todo y para que él mismo lo
comprobará, tuve que mi boca abrir y así el pudo ver que no era una fantasía si
no que yo había echo desaparecer su esperma, de la forma más natural que yo sé.
El vodka ardía.
El cubito se derretía.
Su leche, era mía.