Desde que mi hijo había nacido, las cosas con
mi marido habían empeorado en cuanto a nuestras relaciones tanto domésticas,
como sexuales. Se mostraba frío y distante, primero había sido la cuarentena y
después nada de nada y así llevábamos cuatro meses.
Mi matrimonio parecía irse a pique y yo cada
día me sentía mas excitada, Necesitaba sexo. Tengo 29 años y siempre había
disfrutado de las relaciones con mi marido, los dos éramos muy activos y los
cuatro años que habíamos tardado en tener a nuestro hijo el sexo marco nuestra
vida. Nunca menos de cuatro a cinco veces por semana, Ahora debía recurrir a
masturbarme, pero esto no me satisfacía. Creo incluso que me excitaba aún mas.
Juan, era el hermano menor de mi marido,
vivía en el piso de arriba con mis suegros y normalmente pasaba a vernos casi
todos los días porque además de tío era el padrino de mi hijo y se tomaba muy en
serio su papel.
Aquel día acababa de darle biberón a mi hijo
y ahora dormía placidamente en su cuna. Entonces se presento Jorge, mi cuñado,
yo me senté en una butaca mientras el lo miraba.
Bueno! Dijo, mientras se sentaba frente a mi
– Veo que ya no le das pecho.
No parece que no engorda lo suficiente y el
médico piensa que mi leche ya no le llega.
Pues que pena, la leche materna es mejor que
esas de farmacia.
Será que se parece a su padre que últimamente
tampoco se interesa mucho por mis pechos.
Hubiera querido retirar aquel comentario pero
ya era tarde y lo cierto es que yo estaba cachonda, soñaba con un buen polvo y
mi cuñado era ideal, Sabía que yo le gustaba y a un hombre le importan poco las
circunstancias, cuando ventean sexo su cerebro baja hasta la cabeza de la polla
y mi cuñado no era distinto.
Pues que idiota mi hermano, tener dos
cántaros llenos de leche y no aprovecharlos.
A partir de ahí, las cosas se desmadraron. Me
di cuenta que la tensión había subido entre nosotros repentinamente.
Tu los aprovecharías?
Con unos cántaros así, estaría todo el día
con la boca pegada al pitorro.
Ahora nos mirábamos directamente a los ojos.
Hay cosas en la vida que se hacen sin meditar mucho las consecuencias y en aquel
momento me importaba que fuera o no mi cuñado. Seguro que la polla se le estaba
poniendo dura y el impulso era irresistible, de modo que sin dejar de mirarlo,
empecé a desabrochar mi blusa, saqué primero un pecho y luego el otro. Son
grandes , redondos y duros. Mi cuñado los miraba ahora sin pestañear, me cogí
uno y lo apreté hasta que el pezón se lleno de pequeñas gotas de leche. Me quedé
quieta, notando como las gotas de leche resbalaban por mi piel. Entonces mi
cuñado se levanto se arrodillo frente a mi. Notaba que me ardía la cara y que mi
piel empezaba a transpirar.
Seguíamos mirándonos a los ojos. El se
inclino, sus labios se abrieron y su lengua asomo entre ellos, la sentí sobre mi
piel lamiendo la leche que había resbalado de mi pezón, sus labios se cerraron
sobre el y dieron un tirón mamándolo. Un escalofrío me subió hasta la garganta,
después de cada tirón su lengua me lamía despacio recogiendo la leche de mi
pezón .
Su mano se metió entre mis piernas y me
acarició. Mi coño estaba completamente abierto, era como una piscina llena de
jugos que se deslizaban entre mis nalgas. Tenía la tela de la braga incrustada
en mi coño y sus dedos subían y bajaban una y otra vez . Yo estaba a punto de
enloquecer.
¡Me iba a correr en cualquier momento!
Me arrodille frente a el y lo besé
frenéticamente en la boca.
Fóllame!… fóllame ……métemela.
Se desabrocho los pantalones, se bajo los
calzoncillos y se echo sobre mi.
Vamos!...vamos! …..métela ya!
Aparto la braga a un lado y sujetando la
polla con la mano la paso varias veces a lo largo de mi coño.
Yo transpiraba por cada poro de mi cuerpo, el
corazón parecía latirme en la boca en las sienes, en el coño. Cuando la cabeza
de su polla se colocó en la entrada de mi vagina aguante la respiración. Empezó
a empujar despacio…..despacio y fue llenándome y llenándome hasta que la tuve
toda entera dentro de mi. Fue una sensación tan increíble Era como si nunca
hubiera tenido polla dentro, como si fuera la primera vez que me follaban.
Le rodeé la cintura con mis piernas.
No te muevas…..no te muevas….espera.
Polla y coño. Por un momento no pareció
existir otra cosa en el mundo, Yo apretaba su polla con mi vagina . Quería
mamársela con mi coño Comencé a sentir pequeños espasmos que subían hasta mi
vientre, hasta mis pechos.
Fóllame ya……despacio….así…..así…..jódeme
hasta el fondo.
Cerré los ojos y el orgasmo inundo todo mi
cuerpo. El jadeaba con cabeza hundida en mi hombro y la corrida estallo aún con
mas fuerza creí que me iba a desmayar.
El se detuvo de pronto, sentí que su polla
salía fuera de mi y como entre sueños vi como se la meneaba entre gemidos el
primer chorro de leche cayo sobre mi pecho el segundo resbalo por mi mejilla y
luego la sentí sobre mi vientre y volví a correrme.
Cuando pude recuperarme el seguía tendido a
mi lado. No estaba empalmado pero su polla estaba aún grande. Me sentí golosa y
me deslicé hacia abajo y le pasé la lengua por el frenillo y apreté el capullo
con los labios. Aquel sabor mezcla de mis jugos y su leche me excito. Se la mamé
despacio, disfrutando, La polla creció en mi boca, se hizo mas dura, el capullo
mas terso y por fin las últimas gotas de leche se derramaron de mi boca y con
los dedos dentro de mi coño volví a correrme