Probablemente habrá quien piense que mi juego es perverso,
exento de gracia y de carácter macabro. Mi marido y yo fantaseamos como supongo
que lo harán miles de parejas. Nuestras travesuras sexuales son múltiples y
hemos experimentado con cientos de ideas intentando no poner demasiado en riesgo
la estabilidad de nuestra relación.
Hablaré en esta ocasión de una de esas "ideas" y ya será
tiempo de contar otras experiencias. He dicho que a lo mejor este "juego" que
voy a describir le resulte a alguien perverso, pero sólo fue una trampa mental
para divertirnos en pareja.
Los uniformes sientan muy bien a los hombres; eso lo sabemos
todas las mujeres. Sobre todo si son uniformes militares. Por eso un día pedí a
mi marido que se disfrazase de oficial nazi y que me "torturase". La ceremonia
previa al coito final fue sumamente excitante, más si cabe cuando mi marido
imita muy bien el acento alemán. Los instrumentos del garage (cadenas, argollas,
etc…) no fueron de mucha utilidad.
Nota: Nuestra más severa condena a lo que fue el fascismo y a
lo que de él todavía tristemente permanece.
