Educando a Pazy (1)
Un profesor retirado le da unas clases particulares muy
especiales a su joven vecinita de 18 años. (Con fotos)
Había comenzado el verano y Maria Paz estaba aburrida en su
casa, sus amigas del Colegio de Monjas se habían ido todas juntas a la playa a
la casa de veraneo de Natalia, su mejor amiga, a todas sus padres les habían
dado permiso… menos a ella.
Tenía 18 años, sus amigas también, pero la diferencia
radicaba en que Maria Paz (Pazy) como la llamaban de cariño era hija única y sus
padres eran muy aprehensivos. Ambos trabajaban todo el día y aún faltaba un mes
para que pudieran irse todos juntos de paseo a la casa de sus abuelos.
Eran tan estrictos que tampoco le permitían salir del
Condominio, ni ir sola al cine con sus amigas, y a pesar de que varias de sus
amigas ya habían tenido al menos un novio ella apenas si había tenido contacto
con muchachos de su edad, en su Colegio eran puras muchachas y ni siquiera podía
verlos a la salida del Colegio pues sus padres le iban a dejar y a buscar todos
los días, además los padres de Pazy tenían tal fama de estrictos que ni los
muchachos del Condominio se atrevían acercarse a ella a pesar de que su joven
cuerpo ya estaba tomando deliciosas curvas, sus senos ya se habían formado y
ella tenía un precioso rostro, mas aún ese día en que se había puesto un top y
jeans ajustados y que aprovechando la ausencia de sus padres había aprovechado
de maquillarse a escondidas con cosas que sus amigas le habían regalado en
secreto.
Había terminado de retirar las cosas del almuerzo y mientras
Maria, la joven del servicio, lavaba los platos y miraba la teleserie ella salió
a su jardín a buscar en que entretenerse.
En la mañana el repartidor de diarios había dejado revistas y
periódicos en diferentes casas, pero en la única que aún quedaba un diario
olvidado en la puerta era en la casa de don Alfredo, su vecino. Tenía cerca de
60 años y se había dedicado muchos años a enseñar, se había retirado hacía un
par de meses atrás un poco prematuramente para su edad pero convencido de que ya
no quería trabajar mas sino que deseaba disfrutar de la vida.
Fue hacia allá, levantó el diario y dio tímidos golpes en la
puerta. Las ventanas delanteras estaban abiertas así que quería decir que él
estaba en casa. Nadie respondió. Repitió los golpes y nada.
Miró por la ventana y al meter la cabeza en la casa descubrió
que desde el fondo de la casa sonaba una radio, "Debe estar en el patio"
pensó y dio vuelta a la casa para ir al patio.
En el patio Alfredo con un pantalón veraniego y la camisa
abierta soportaba el calor de la tarde leyendo el diario del día anterior
sentado a la sombra.
Pazy se acercó saludando, Alfredo se puso de pié y saludó
alegremente dándole un sonoro beso en la mejilla:
Pazy, pasa pasa, que linda te ves hoy. Hace mucho
calor, ¿verdad?
Si, mucho calor. Le traía su diario que estaba allá
afuera.
Gracias. Como tampoco hoy viene la muchacha de la
limpieza ni me había acordado de él, es que ayer me puse a ordenar unos
libros y ni siquiera alcancé a terminar este.

Y dicho esto abrió el diario donde Pazy pudo ver en media
plana un reportaje acerca de piercings.
¿Le cuento un secreto?... Yo me hice uno de esos.
¿En verdad Pazy? preguntó asombrado Alfredo
¿te pusiste un piercing? ¿y donde?
En el ombligo… Y al decirlo se sonrojó
¿Y que dijeron tus padres? Preguntó curiosamente
Alfredo.
Pues no les he dicho, ni les he mostrado pues seguro
que se van a enfadar mucho conmigo.
¿Y por que te lo pusiste?
Es que hicimos una apuesta con una de mis amigas.
Ella me ganó y la que perdía se tenía que poner uno. Y la apuesta dice
que lo tengo que conservar hasta que volvamos a entrar a clases, así que
cada vez que puedo me lo pongo pero lo escondo para que mis papás no lo
vean.
A ver… Muéstramelo. Pidió Adolfo.
Pazy tímidamente se alzó un poco el top y Alfredo se sentó en
la silla donde había estado para poder verlo más de cerca. En ese momento se dio
cuenta de que los pequeños pezones de Pazy estaban erectos. La muchacha estaba
nerviosa y eso le encantaba, era deliciosa y con ese maquillaje y esa ropa lucía
mayor. Con toda intención pero fingiendo inocencia adelantó una mano y lo tocó
el piercing.
Es muy bonito y se te ve muy bien… Y al retirar
la mano rozó accidentalmente uno de sus pezones.
Al ver el respingo y los ojos de sorpresa de Pazy levantó su
otra mano y lo puso directamente sobre el joven pecho de la niña comenzando a
acariciar su pezón y mirándola directamente a los ojos.
Pazy no se atrevía a decir nada, estaba con la boca abierta,
se notaba que nunca antes la habían acariciado así lo que aprovechó obviamente
Alfredo para tomar con su otra mano el otro pecho y sobarlo con igual suavidad.
Eres demasiado linda, pero seguro eso tu lo sabes, tu
novio debe decírtelo todos los días… Alfredo sabía que los padres
eran tan estrictos que seguramente la muchacha pudiera tener novio.
Nnnn… nnnno… no tengo novio… respondió casi en un
susurro Pazy. Su respiración a cada momento era mas y mas agitada.
¿No? Pues es una lástima… eres tan linda… eres
deliciosa chiquita. Y mientras sus dedos recorrían los pezones y sus
manos apretaban suavemente los pechos de la niña Alfredo miraba el
rostro de la muchacha.
Pazy sin darse cuenta se apretujaba mas y mas contra esas
manos que la tocaban tan deliciosamente. Era tan extraño lo que sentía que solo
deseaba que la siguiera tocando de la misma forma.
¿Te gusta esto? Le preguntó Alfredo mientras la
miraba fijamente a los ojos.
Ssssii, contestó Pazy con el rostro levemente
enrojecido por la excitación.
¿Te lo han hecho muchas veces?
Nnno… Esta es la primera vez que me lo hacen,
dijo y enrojeció un poco mas.
Alfredo soltó uno de los pechos y metió hábilmente la mano
bajo el top y volviendo a tomarlo pero esta vez directamente con su mano. Pazy
soltó un involuntario jadeo.
¿Quieres que te haga mas? Preguntó Alfredo
Pazy apenas si pudo responder afirmativamente con la cabeza.
Dime Pazy… ¿Qué quieres que te haga?
Nnno se… que me toque…
Pero, ¿te puedo tocar como yo quiera?
Si
¿Segura? Yo te puedo enseñar muchas cosas muy ricas,
que te van a gustar mucho… ¿Quieres?
Pazy apenas pudo responder asintiendo con la cabeza.
Alfredo se puso presurosamente en pie, soltó los pechos de la
muchacha se acercó a ella y le dio un profundo beso metiéndole la lengua en la
boca.
Pazy estaba muy sorprendida, no sabía que hacer, esa lengua
en su boca le impresionó mucho, le daba asco pero a la vez se apretujaba más
contra Alfredo para que se la siguiera metiendo en la boca.
Mientras tanto las manos de Alfredo la apretaban contra él y
recorrían su lindo trasero a su antojo.
Ven… La tomó de la mano y la llevó dentro de la
casa a su habitación.
Entrando a su habitación Alfredo se sacó las pantuflas que
usaba y se tendió a un lado de su cama.
Ven aquí lindura, y le mostró el espacio vacío al
lado suyo.
Pazy se sacó los zapatos y se tendió a su lado. Estaba
temblando de nervios, no sabía el motivo por el que aquello le gustaba tanto y
algo le decía que no debía estar ahí pero quería que la siguiera tocando.
De vez en cuando sus amigas le habían platicado acerca de lo
rico que eran los besos de sus novios y de que cuando estaban a solas algunos de
ellos le hacían "cosas"… Pazy siempre quiso preguntar que cosas eran, pero le
daba vergüenza ser la única que no entendía de que hablaban sus amigas.
Tranquilita mi niña, tranquilita. Te voy a hacer
muchas cosas que te van a gustar, no tengas miedo cosita rica. Le
decía Alfredo mientras se inclinaba sobre ella y la volvía a besar
metiendo su lengua dentro de la boca mientras sus manos volvían a
restregar sus pezones sobre la ropa.
Cuando ya la sintió bastante excitada en vez de volver a
meter la mano bajo su ropa le dijo en un susurro :
Quiero verte desnuda
Ella lo miró con los ojos muy abiertos. Entonces el se dio
cuenta de que era el momento de hacer su jugada maestra.
¿Has visto desnudo a algún hombre?
Nnnno…
Pues mira. Y diciendo eso se apartó un poco en la
cama, abrió su pantalón, se lo bajó hasta las rodillas y moviendo hacia
abajo su blanco calzoncillo dejó a la vista su erecto pene.
Pazy quedó boquiabierta al ver ese trozo de carne erecto.
Alfredo disfrutaba mucho al ver la confusión y sonrojo de la
joven.
¿Qué te parece? Le preguntó lleno de ansias
Nnnno se, es raro, contestó la chiquilla muy
sorprendida.
¿Quieres tocarlo?... Vamos, no seas tímida… tócalo…

Pazy obedientemente lo tocó y le sorprendió su tibieza y la
forma en la que lo sintió palpitar en su mano.
Tócalo así, le dijo Alfredo mientras que con sus
manos le mostraba la forma de acariciarle el pene.
Cuando ella comenzó a acariciar el pene Alfredo aprovechó
para seguirle tocando los pechos.
El estaba muy caliente y con deseos de tenerla pronto para
si.
Me gustaría que le pases tu lengua.
Pazy lo volvió a mirar sorprendida.
Vamos preciosa… hazlo… eso me gusta mucho… Después
que tu lo hagas yo te seguiré haciendo cosas muy ricas… Lámelo con tu
lenguita…
Pazy no sabía que hacer, le confundía el aroma del pene que
tenía entre sus manos, no entendía que estaba haciendo pero no quería que él se
detuviera de hacerle cosas, lo que mas quería era que le hicieran todas esas
cosas de las que sus amigas hablaban así que hizo lo que Alfredo le decía,
lentamente bajó la cabeza y comenzó a lamer el trozo de carne mientras él le
seguía sobando los pechos por sobre la ropa.
Eso es chiquita, así está bien… Más… Lámeme un poco
más… Asiiii… Ahora mételo en tu boquita cosita rica… Métetelo en tu
linda boquita y chúpalo…
Pazy se detuvo un momento y miró el pene que palpitaba en su
mano y sin entender por que lo hacía abrió su boca y suavemente lo comenzó a
meter en ella…
Asiiiiii… Siiiiiii… Que rico… Así mi niñita chúpalo…
Con cuidado con tus dientes… Mételo mas adentro en esa linda boquita
tuya… Asi… Mas adentro cosita rica… Un poquito mas… Eso mi niña… Chupe…
La muchacha se metía el trozo de carne en la boca y chupaba
tal y como él se lo pedía sintiendo un sabor salado en la punta del objeto que
con su boquita acariciaba.
Al cabo de un rato Alfredo ya estaba demasiado excitado por
lo que levantó sus manos y haciendo que ella se sacara el pene de la boca la
atrajo hacia sí y le dio un largo y apasionado beso.
Gracias ricura, me encantó lo que me hiciste… Ahora
te voy a hacer cositas que te van a gustar mucho.
La hizo recostarse de espaldas, subió su top bajó su boca y
capturó con ella un pezón mientras que con su mano acariciaba el otro.
Pazy se sentía en el mismo cielo y con los ojos cerrados se
dejaba hacer mientras sin darse cuenta comenzó a jadear de placer.
Después de un rato de chupar ambos pezones y sin soltar uno
de ellos bajó su mano y comenzó a sobarle la entrepierna, justo en el lugar en
donde debería haber estado su vagina.
De los labios de Pazy escapó un gemido mas fuerte al sentir
ese enloquecedor roce sin embargo él no se detuvo y continuó.
Al cabo de un rato la muchacha tenía abiertos sus muslos y
sus caderas se habían comenzado a mover siguiendo los movimientos y caricias que
aquella mano le propinaba.
Alfredo se dio cuenta que la muchacha estaba ya lo
suficientemente excitada y no se opondría lo suficiente para llevar a cabo lo
que ya estaba deseando hacer.
Soltó el pezón y se enderezó en la cama y comenzó a
desabrocharle el jeans. Pazy sintió que salía de un sueño y lo miró con ojos
confusos.
Tranquila mi niña, tranquilita. Quiero tocarte mejor.
Solo te voy a sacar el pantalón…
Pazy traía una pequeña braguita rosa pálido que despertó los
mas oscuros deseos en Alfredo el que, luchando por arrancársela de un tirón y
poseerla furiosamente, se tuvo que controlar y se puso de rodillas sobe la cama
delante de ella.
Vamos preciosa, no tengas miedo… te quiero lamer… es
muy rico… te va a gustar tanto como me gustaron a mi tus lamiditas…
Con una mano temblorosa corrió la braguita a un lado y
descubrió que el pequeño sexo de ella apenas si tenía una leve pelusa, le
encantó lo que veía…
Bajó la cabeza y pasó su tibia lengua por toda aquella dulce
vaina que tenía el sutil aspecto de un durazno.
La pequeña tembló de pies a cabeza, no entendía lo que le
ocurría pero aquello era demasiado rico. Al sentir sus contenidos jadeos el
siguió lamiendo comprobando que las caderas de la niña buscaban instintivamente
su lengua.
Ella estaba muy húmeda así que aprovechó la situación y
cuidadosamente metió un dedo dentro de ella mientras que con sus labios tomaba
su clítoris.
La espalda de Pazy se arqueó de placer y dolor.
Ayyyyy… Despacio… despacito…. Aaaay…
Pero mientras lo decía sus caderas se movían sinuosamente.
Alfredo siguió chupándola y moviendo lentamente el dedo
dentro de ella haciendo que su excitación aumentara cada vez más.
Pazy sin darse cuenta llevó sus propias manos a sus pechos y
comenzó a tocárselos tratando de satisfacer esa ansiedad que sentía y que a cada
rato era mas intensa.
Alfredo alejó su cabeza llevando aún en su lengua rastros de
la humedad de la chiquilla y sin sacar su dedo desde dentro de ella la observó
durante largo rato como ella movía sus caderas al unísono de su dedo.
Al cabo de un momento se dio cuenta que ella estaba lista
para ser suya… Deliciosamente suya… Completamente suya…
Sin decir una palabra sacó su dedo de dentro ella y
suavemente le quitó la bombachita que a esa altura estaba muy mojada.
Con mucha tranquilidad se sacó la ropa y la miró en la cama,
se sentó a su lado para luego acercar sus labios y besarla apasionadamente
mientras que una de sus manos apretaba un pezón.
Sabía que la muchacha estaba muy excitada, era el momento
para ir más allá.
¿Te gustó lo que te hice?
Si, dijo la muchacha en un susurro de voz.
¿Ves que era rico?... Ahora quiero hacerte algo que
te va a gustar mucho más mi chiquitita deliciosa…
Sin soltar el pezón con su otra mano tomó la mano de ella y
la puso sobre su erecto pene haciendo que se lo volviera a acariciar…
Te lo quiero meter en tu conchita mojadita…
¿Me lo quiere…? ¿quiere…? ¿me quiere…?
Si, cosita rica, quiero culearte… Quiero hacerte
mujer… Te va a encantar…
Pazy ardía de deseos sin embargo entendía lo que aquello
significaba… Comenzó a balbucear una disculpa.
Yo… yo nooo… esteeeee… yo soy…
Si chiquita, se apresuró a responder Alfredo,
ya sé que eres virgen. Justamente por eso es por lo que mas quiero ser
yo quien te lo haga… Tú eres tan linda, tan delicada, tan exquisita, que
no me gustaría imaginar que un muchachito inexperto te lo haga por
primera vez y te lastime, o no te lo haga bien, o no te guste…
Es que no se…
Mi cosita rica yo he sido viudo desde hace mas de 20
años… he sido profesor de tantas muchachas hermosas y también a algunas
de ellas le he podido enseñar lo que ahora te quiero enseñar a ti…
¿Si? Le preguntó Pazy abriendo mucho los ojos.
Claro que si mi niña… Yo era profesor de Ciencias, yo
se mucho del cuerpo y la anatomía, les enseñaba a que pueden sentir
cosas muy ricas, a disfrutar de su cuerpo, a saber como hacerlo después
cuando tengan un marido… Te puedo enseñar a ti… Los maridos en ocasiones
no saben como hacerle el amor a una mujercita linda que lo hace por
primera vez…
Yo… eeehh…
¿No te gustaría que alguien que sabe te lo haga la
primera vez? Yo te prometo que no te haré daño y te va a gustar mucho mi
niña hermosa.
¿Y se lo ha enseñado a muchas muchachas?
Claro que si ricura, decía Alfredo mientras
presionaba mas y mas fuerte los pezones de la pequeña Pazy… Se lo hice a
muchas muchachas del Colegio, en mi Laboratorio de Ciencias muchas
veces. Ellas tenían miedo de hacerlo con sus novios, me iban a preguntar
y yo les enseñaba como hacerlo. Además, ¿recuerdas que en los fines de
semana venían a menudo muchachas a que les diera clases particulares?
Si me acuerdo
Pues a muchas de ellas se lo hice, les enseñé y les
gustó tanto que a pesar que sus calificaciones eran buenas en Ciencias
igual le pedían a sus padres que yo les diera clases particulares. Y
venían. Y les gustaba mucho… ¿Tu quieres que te lo haga?
Pazy sentía muchos deseos de que la siguiera tocando, sentía
que su vagina ardía y no quería que le dejaran de hacer cosas deliciosas.
Si, si quiero.
Que bien cosita rica, te juro que te va a gustar y yo
haré que te duela lo menos posible…
Mientras él se subía a la cama y se recostaba a su lado ella
preguntó temerosa :
¿Duele?
No me dejes de acariciar mi chiquitita… y tomando
la mano de la chiquilla la volvió a colocar sobre su duro trozo de
carne. Así, sigue haciéndome con tu manito así… Si preciosa, duele un
poquito al comienzo, pero te prometo que yo intentaré que te duela muy
poco…
¿Por qué duele?
El puso su boca sobre la de ella y le dio un lujurioso beso
mientras que con su mano libre se acercó a su conchita y metió suavemente un
dedo dentro de ella. Ella igual dio un respingo.
¿Sientes mi dedo?
Si, cuando lo comenzó a meter me molestó un poquito.
Te dolió porque tu conchita es muy chiquita
Y comenzó a remover su dedo dentro de ella con movimientos
circulares. Puso su boca sobre la de ella y la comenzó a besar lujuriosamente.
Al cabo de un rato las caderas de Pazy se movían al unísono que el dedo invasor.
¿Ahora te duele?
No… es rico…
Si, es rico…
Y a continuación metió un segundo dedo en la muchacha, ella
lanzó una exclamación y detuvo sus caderas
Tranquilita mi cosita… no deje de mover su caderita.
Me duele…
Le molesta un poquito porque no está acostumbrada mi
tesoro… su cosita es tan chiquita y está tan cerradita todavía que se
tiene que acostumbrar a agrandarse… Muévase… Eso chiquita, muévase y
sienta los dedos dentro de su conchita… Que rica está esa conchita…
Bajó la cabeza y tomó entre sus labios un pecho y comenzó a
succionarlo. Justo en el momento en que con un suspiro ella comenzó a mover las
caderas metió el tercer dedo dentro de la dulce chiquilla.
Aaaaahhhh
Tranquilita mi cielito, dijo una vez que soltó el
pezón. No se ponga tensa mi niña rica, relájese, no se apriete que
así hace que le duela… Tranquilita… Así mi niñita…
Siguió moviendo los dedos dentro de ella durante un rato
hasta que ella se relajó. Sacó los mojados dedos desde dentro de ella y se los
mostró juntos.
Tu conchita que estaba cerradita ya se abrió de este
tamaño, ahora te voy a meter lo que tienes en tu manito y estás
apretando tan rico. Ese es mucho más grande y más largo que mis dedos.
Cuando te lo meta tu conchita se va a abrir mucho mas, eso va a doler un
poquito pero va a durar mientras te acostumbras a su tamaño, además
cuando te lo esté metiendo voy a llegar a tu himen y te lo voy a romper…
¿Sabes lo que es el himen?
Pazy asintió con la cabeza.
A veces cuando el himen se rompe causa un poco de
dolor, pero yo lo haré con mucho cuidado para que no te duela, ¿si?
La pequeña volvió a asentir con su cabecita.
El sonrió y le dijo.
Ya preciosa póngase de ladito que así le va a doler
mucho menos.
¿Duele menos?
Si preciosa… Así, de lado… Estire la pierna de abajo
y yo me puedo poner por encima, levante la otra y póngala un ratito en
mi hombro… Así… Ahora, ¿está lista?... Tiene que ser muy valiente para
volverse mujercita, ¿si?
Puso su miembro en la entrada de la vagina y presionó
suavemente, los pliegues se abrieron un poco y lentamente comenzó a entrar la
cabeza.
Pazy se puso un poco tensa y apretó involuntariamente las
nalgas.
Ya pues mi preciosa, no apriete, ¿no ve que así le va
a doler?
Acto seguido sacó la cabeza de su pene y recorrió por fuera
toda la vagina deteniéndose un buen rato en el clítoris. La muchacha se
estremeció.
Volvió a presionar los pliegues y estos se abrieron para dar
paso a la cabeza… La pequeña emitió un suave gemido y Alfredo se detuvo un
momento conciente de que en esos momentos lo mejor era esperar.
Con su dedo acarició suavemente el clítoris de tal forma que
ella se relajara y disfrutara de la penetración.
Eso es, tranquilita… Siéntelo… ya entró la cabeza
preciosa… pronto serás mía… mía…
Bueno, eso sería la primera parte.
¿Qué corté justo en la mejor parte?... Pues sí…
¿Te gustó?... Entonces vota por él…
¿Ya votaste?... Pues entonces pon algún comentario…
¿Me quieres decir algo mas personal? Pues me puedes escribir
a malixxi@yahoo.es