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[ El día de las Candelas, entra el sol por las callejuelas. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 05 de Diciembre, 2008.
Fecha: 03-Nov-07 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Primera vez (1156 de 1241)

Educando a Pazy (1)

malixxi
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Un profesor retirado le da unas clases particulares muy especiales a su joven vecinita de 18 años. (Con fotos) Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Educando a Pazy (1)

Un profesor retirado le da unas clases particulares muy especiales a su joven vecinita de 18 años. (Con fotos)

 

Había comenzado el verano y Maria Paz estaba aburrida en su casa, sus amigas del Colegio de Monjas se habían ido todas juntas a la playa a la casa de veraneo de Natalia, su mejor amiga, a todas sus padres les habían dado permiso… menos a ella.

Tenía 18 años, sus amigas también, pero la diferencia radicaba en que Maria Paz (Pazy) como la llamaban de cariño era hija única y sus padres eran muy aprehensivos. Ambos trabajaban todo el día y aún faltaba un mes para que pudieran irse todos juntos de paseo a la casa de sus abuelos.

Eran tan estrictos que tampoco le permitían salir del Condominio, ni ir sola al cine con sus amigas, y a pesar de que varias de sus amigas ya habían tenido al menos un novio ella apenas si había tenido contacto con muchachos de su edad, en su Colegio eran puras muchachas y ni siquiera podía verlos a la salida del Colegio pues sus padres le iban a dejar y a buscar todos los días, además los padres de Pazy tenían tal fama de estrictos que ni los muchachos del Condominio se atrevían acercarse a ella a pesar de que su joven cuerpo ya estaba tomando deliciosas curvas, sus senos ya se habían formado y ella tenía un precioso rostro, mas aún ese día en que se había puesto un top y jeans ajustados y que aprovechando la ausencia de sus padres había aprovechado de maquillarse a escondidas con cosas que sus amigas le habían regalado en secreto.

Había terminado de retirar las cosas del almuerzo y mientras Maria, la joven del servicio, lavaba los platos y miraba la teleserie ella salió a su jardín a buscar en que entretenerse.

En la mañana el repartidor de diarios había dejado revistas y periódicos en diferentes casas, pero en la única que aún quedaba un diario olvidado en la puerta era en la casa de don Alfredo, su vecino. Tenía cerca de 60 años y se había dedicado muchos años a enseñar, se había retirado hacía un par de meses atrás un poco prematuramente para su edad pero convencido de que ya no quería trabajar mas sino que deseaba disfrutar de la vida.

Fue hacia allá, levantó el diario y dio tímidos golpes en la puerta. Las ventanas delanteras estaban abiertas así que quería decir que él estaba en casa. Nadie respondió. Repitió los golpes y nada.

Miró por la ventana y al meter la cabeza en la casa descubrió que desde el fondo de la casa sonaba una radio, "Debe estar en el patio" pensó y dio vuelta a la casa para ir al patio.

En el patio Alfredo con un pantalón veraniego y la camisa abierta soportaba el calor de la tarde leyendo el diario del día anterior sentado a la sombra.

Pazy se acercó saludando, Alfredo se puso de pié y saludó alegremente dándole un sonoro beso en la mejilla:

Pazy, pasa pasa, que linda te ves hoy. Hace mucho calor, ¿verdad?

Si, mucho calor. Le traía su diario que estaba allá afuera.

Gracias. Como tampoco hoy viene la muchacha de la limpieza ni me había acordado de él, es que ayer me puse a ordenar unos libros y ni siquiera alcancé a terminar este.

Y dicho esto abrió el diario donde Pazy pudo ver en media plana un reportaje acerca de piercings.

¿Le cuento un secreto?... Yo me hice uno de esos.

¿En verdad Pazy? preguntó asombrado Alfredo ¿te pusiste un piercing? ¿y donde?

En el ombligo… Y al decirlo se sonrojó

¿Y que dijeron tus padres? Preguntó curiosamente Alfredo.

Pues no les he dicho, ni les he mostrado pues seguro que se van a enfadar mucho conmigo.

¿Y por que te lo pusiste?

Es que hicimos una apuesta con una de mis amigas. Ella me ganó y la que perdía se tenía que poner uno. Y la apuesta dice que lo tengo que conservar hasta que volvamos a entrar a clases, así que cada vez que puedo me lo pongo pero lo escondo para que mis papás no lo vean.

A ver… Muéstramelo. Pidió Adolfo.

Pazy tímidamente se alzó un poco el top y Alfredo se sentó en la silla donde había estado para poder verlo más de cerca. En ese momento se dio cuenta de que los pequeños pezones de Pazy estaban erectos. La muchacha estaba nerviosa y eso le encantaba, era deliciosa y con ese maquillaje y esa ropa lucía mayor. Con toda intención pero fingiendo inocencia adelantó una mano y lo tocó el piercing.

Es muy bonito y se te ve muy bien… Y al retirar la mano rozó accidentalmente uno de sus pezones.

Al ver el respingo y los ojos de sorpresa de Pazy levantó su otra mano y lo puso directamente sobre el joven pecho de la niña comenzando a acariciar su pezón y mirándola directamente a los ojos.

Pazy no se atrevía a decir nada, estaba con la boca abierta, se notaba que nunca antes la habían acariciado así lo que aprovechó obviamente Alfredo para tomar con su otra mano el otro pecho y sobarlo con igual suavidad.

Eres demasiado linda, pero seguro eso tu lo sabes, tu novio debe decírtelo todos los días… Alfredo sabía que los padres eran tan estrictos que seguramente la muchacha pudiera tener novio.

Nnnn… nnnno… no tengo novio… respondió casi en un susurro Pazy. Su respiración a cada momento era mas y mas agitada.

¿No? Pues es una lástima… eres tan linda… eres deliciosa chiquita. Y mientras sus dedos recorrían los pezones y sus manos apretaban suavemente los pechos de la niña Alfredo miraba el rostro de la muchacha.

Pazy sin darse cuenta se apretujaba mas y mas contra esas manos que la tocaban tan deliciosamente. Era tan extraño lo que sentía que solo deseaba que la siguiera tocando de la misma forma.

¿Te gusta esto? Le preguntó Alfredo mientras la miraba fijamente a los ojos.

Ssssii, contestó Pazy con el rostro levemente enrojecido por la excitación.

¿Te lo han hecho muchas veces?

Nnno… Esta es la primera vez que me lo hacen, dijo y enrojeció un poco mas.

Alfredo soltó uno de los pechos y metió hábilmente la mano bajo el top y volviendo a tomarlo pero esta vez directamente con su mano. Pazy soltó un involuntario jadeo.

¿Quieres que te haga mas? Preguntó Alfredo

Pazy apenas si pudo responder afirmativamente con la cabeza.

Dime Pazy… ¿Qué quieres que te haga?

Nnno se… que me toque…

Pero, ¿te puedo tocar como yo quiera?

Si

¿Segura? Yo te puedo enseñar muchas cosas muy ricas, que te van a gustar mucho… ¿Quieres?

Pazy apenas pudo responder asintiendo con la cabeza.

Alfredo se puso presurosamente en pie, soltó los pechos de la muchacha se acercó a ella y le dio un profundo beso metiéndole la lengua en la boca.

Pazy estaba muy sorprendida, no sabía que hacer, esa lengua en su boca le impresionó mucho, le daba asco pero a la vez se apretujaba más contra Alfredo para que se la siguiera metiendo en la boca.

Mientras tanto las manos de Alfredo la apretaban contra él y recorrían su lindo trasero a su antojo.

Ven… La tomó de la mano y la llevó dentro de la casa a su habitación.

Entrando a su habitación Alfredo se sacó las pantuflas que usaba y se tendió a un lado de su cama.

Ven aquí lindura, y le mostró el espacio vacío al lado suyo.

Pazy se sacó los zapatos y se tendió a su lado. Estaba temblando de nervios, no sabía el motivo por el que aquello le gustaba tanto y algo le decía que no debía estar ahí pero quería que la siguiera tocando.

De vez en cuando sus amigas le habían platicado acerca de lo rico que eran los besos de sus novios y de que cuando estaban a solas algunos de ellos le hacían "cosas"… Pazy siempre quiso preguntar que cosas eran, pero le daba vergüenza ser la única que no entendía de que hablaban sus amigas.

Tranquilita mi niña, tranquilita. Te voy a hacer muchas cosas que te van a gustar, no tengas miedo cosita rica. Le decía Alfredo mientras se inclinaba sobre ella y la volvía a besar metiendo su lengua dentro de la boca mientras sus manos volvían a restregar sus pezones sobre la ropa.

Cuando ya la sintió bastante excitada en vez de volver a meter la mano bajo su ropa le dijo en un susurro :

Quiero verte desnuda

Ella lo miró con los ojos muy abiertos. Entonces el se dio cuenta de que era el momento de hacer su jugada maestra.

¿Has visto desnudo a algún hombre?

Nnnno…

Pues mira. Y diciendo eso se apartó un poco en la cama, abrió su pantalón, se lo bajó hasta las rodillas y moviendo hacia abajo su blanco calzoncillo dejó a la vista su erecto pene.

Pazy quedó boquiabierta al ver ese trozo de carne erecto.

Alfredo disfrutaba mucho al ver la confusión y sonrojo de la joven.

¿Qué te parece? Le preguntó lleno de ansias

Nnnno se, es raro, contestó la chiquilla muy sorprendida.

¿Quieres tocarlo?... Vamos, no seas tímida… tócalo…

Pazy obedientemente lo tocó y le sorprendió su tibieza y la forma en la que lo sintió palpitar en su mano.

Tócalo así, le dijo Alfredo mientras que con sus manos le mostraba la forma de acariciarle el pene.

Cuando ella comenzó a acariciar el pene Alfredo aprovechó para seguirle tocando los pechos.

El estaba muy caliente y con deseos de tenerla pronto para si.

Me gustaría que le pases tu lengua.

Pazy lo volvió a mirar sorprendida.

Vamos preciosa… hazlo… eso me gusta mucho… Después que tu lo hagas yo te seguiré haciendo cosas muy ricas… Lámelo con tu lenguita…

Pazy no sabía que hacer, le confundía el aroma del pene que tenía entre sus manos, no entendía que estaba haciendo pero no quería que él se detuviera de hacerle cosas, lo que mas quería era que le hicieran todas esas cosas de las que sus amigas hablaban así que hizo lo que Alfredo le decía, lentamente bajó la cabeza y comenzó a lamer el trozo de carne mientras él le seguía sobando los pechos por sobre la ropa.

Eso es chiquita, así está bien… Más… Lámeme un poco más… Asiiii… Ahora mételo en tu boquita cosita rica… Métetelo en tu linda boquita y chúpalo…

Pazy se detuvo un momento y miró el pene que palpitaba en su mano y sin entender por que lo hacía abrió su boca y suavemente lo comenzó a meter en ella…

Asiiiiii… Siiiiiii… Que rico… Así mi niñita chúpalo… Con cuidado con tus dientes… Mételo mas adentro en esa linda boquita tuya… Asi… Mas adentro cosita rica… Un poquito mas… Eso mi niña… Chupe…

La muchacha se metía el trozo de carne en la boca y chupaba tal y como él se lo pedía sintiendo un sabor salado en la punta del objeto que con su boquita acariciaba.

Al cabo de un rato Alfredo ya estaba demasiado excitado por lo que levantó sus manos y haciendo que ella se sacara el pene de la boca la atrajo hacia sí y le dio un largo y apasionado beso.

Gracias ricura, me encantó lo que me hiciste… Ahora te voy a hacer cositas que te van a gustar mucho.

La hizo recostarse de espaldas, subió su top bajó su boca y capturó con ella un pezón mientras que con su mano acariciaba el otro.

Pazy se sentía en el mismo cielo y con los ojos cerrados se dejaba hacer mientras sin darse cuenta comenzó a jadear de placer.

Después de un rato de chupar ambos pezones y sin soltar uno de ellos bajó su mano y comenzó a sobarle la entrepierna, justo en el lugar en donde debería haber estado su vagina.

De los labios de Pazy escapó un gemido mas fuerte al sentir ese enloquecedor roce sin embargo él no se detuvo y continuó.

Al cabo de un rato la muchacha tenía abiertos sus muslos y sus caderas se habían comenzado a mover siguiendo los movimientos y caricias que aquella mano le propinaba.

Alfredo se dio cuenta que la muchacha estaba ya lo suficientemente excitada y no se opondría lo suficiente para llevar a cabo lo que ya estaba deseando hacer.

Soltó el pezón y se enderezó en la cama y comenzó a desabrocharle el jeans. Pazy sintió que salía de un sueño y lo miró con ojos confusos.

Tranquila mi niña, tranquilita. Quiero tocarte mejor. Solo te voy a sacar el pantalón…

Pazy traía una pequeña braguita rosa pálido que despertó los mas oscuros deseos en Alfredo el que, luchando por arrancársela de un tirón y poseerla furiosamente, se tuvo que controlar y se puso de rodillas sobe la cama delante de ella.

Vamos preciosa, no tengas miedo… te quiero lamer… es muy rico… te va a gustar tanto como me gustaron a mi tus lamiditas…

Con una mano temblorosa corrió la braguita a un lado y descubrió que el pequeño sexo de ella apenas si tenía una leve pelusa, le encantó lo que veía…

Bajó la cabeza y pasó su tibia lengua por toda aquella dulce vaina que tenía el sutil aspecto de un durazno.

La pequeña tembló de pies a cabeza, no entendía lo que le ocurría pero aquello era demasiado rico. Al sentir sus contenidos jadeos el siguió lamiendo comprobando que las caderas de la niña buscaban instintivamente su lengua.

Ella estaba muy húmeda así que aprovechó la situación y cuidadosamente metió un dedo dentro de ella mientras que con sus labios tomaba su clítoris.

La espalda de Pazy se arqueó de placer y dolor.

Ayyyyy… Despacio… despacito…. Aaaay…

Pero mientras lo decía sus caderas se movían sinuosamente.

Alfredo siguió chupándola y moviendo lentamente el dedo dentro de ella haciendo que su excitación aumentara cada vez más.

Pazy sin darse cuenta llevó sus propias manos a sus pechos y comenzó a tocárselos tratando de satisfacer esa ansiedad que sentía y que a cada rato era mas intensa.

Alfredo alejó su cabeza llevando aún en su lengua rastros de la humedad de la chiquilla y sin sacar su dedo desde dentro de ella la observó durante largo rato como ella movía sus caderas al unísono de su dedo.

Al cabo de un momento se dio cuenta que ella estaba lista para ser suya… Deliciosamente suya… Completamente suya…

Sin decir una palabra sacó su dedo de dentro ella y suavemente le quitó la bombachita que a esa altura estaba muy mojada.

Con mucha tranquilidad se sacó la ropa y la miró en la cama, se sentó a su lado para luego acercar sus labios y besarla apasionadamente mientras que una de sus manos apretaba un pezón.

Sabía que la muchacha estaba muy excitada, era el momento para ir más allá.

¿Te gustó lo que te hice?

Si, dijo la muchacha en un susurro de voz.

¿Ves que era rico?... Ahora quiero hacerte algo que te va a gustar mucho más mi chiquitita deliciosa…

Sin soltar el pezón con su otra mano tomó la mano de ella y la puso sobre su erecto pene haciendo que se lo volviera a acariciar…

Te lo quiero meter en tu conchita mojadita…

¿Me lo quiere…? ¿quiere…? ¿me quiere…?

Si, cosita rica, quiero culearte… Quiero hacerte mujer… Te va a encantar…

Pazy ardía de deseos sin embargo entendía lo que aquello significaba… Comenzó a balbucear una disculpa.

Yo… yo nooo… esteeeee… yo soy…

Si chiquita, se apresuró a responder Alfredo, ya sé que eres virgen. Justamente por eso es por lo que mas quiero ser yo quien te lo haga… Tú eres tan linda, tan delicada, tan exquisita, que no me gustaría imaginar que un muchachito inexperto te lo haga por primera vez y te lastime, o no te lo haga bien, o no te guste…

Es que no se…

Mi cosita rica yo he sido viudo desde hace mas de 20 años… he sido profesor de tantas muchachas hermosas y también a algunas de ellas le he podido enseñar lo que ahora te quiero enseñar a ti…

¿Si? Le preguntó Pazy abriendo mucho los ojos.

Claro que si mi niña… Yo era profesor de Ciencias, yo se mucho del cuerpo y la anatomía, les enseñaba a que pueden sentir cosas muy ricas, a disfrutar de su cuerpo, a saber como hacerlo después cuando tengan un marido… Te puedo enseñar a ti… Los maridos en ocasiones no saben como hacerle el amor a una mujercita linda que lo hace por primera vez…

Yo… eeehh…

¿No te gustaría que alguien que sabe te lo haga la primera vez? Yo te prometo que no te haré daño y te va a gustar mucho mi niña hermosa.

¿Y se lo ha enseñado a muchas muchachas?

Claro que si ricura, decía Alfredo mientras presionaba mas y mas fuerte los pezones de la pequeña Pazy… Se lo hice a muchas muchachas del Colegio, en mi Laboratorio de Ciencias muchas veces. Ellas tenían miedo de hacerlo con sus novios, me iban a preguntar y yo les enseñaba como hacerlo. Además, ¿recuerdas que en los fines de semana venían a menudo muchachas a que les diera clases particulares?

Si me acuerdo

Pues a muchas de ellas se lo hice, les enseñé y les gustó tanto que a pesar que sus calificaciones eran buenas en Ciencias igual le pedían a sus padres que yo les diera clases particulares. Y venían. Y les gustaba mucho… ¿Tu quieres que te lo haga?

Pazy sentía muchos deseos de que la siguiera tocando, sentía que su vagina ardía y no quería que le dejaran de hacer cosas deliciosas.

Si, si quiero.

Que bien cosita rica, te juro que te va a gustar y yo haré que te duela lo menos posible…

Mientras él se subía a la cama y se recostaba a su lado ella preguntó temerosa :

¿Duele?

No me dejes de acariciar mi chiquitita… y tomando la mano de la chiquilla la volvió a colocar sobre su duro trozo de carne. Así, sigue haciéndome con tu manito así… Si preciosa, duele un poquito al comienzo, pero te prometo que yo intentaré que te duela muy poco…

¿Por qué duele?

El puso su boca sobre la de ella y le dio un lujurioso beso mientras que con su mano libre se acercó a su conchita y metió suavemente un dedo dentro de ella. Ella igual dio un respingo.

¿Sientes mi dedo?

Si, cuando lo comenzó a meter me molestó un poquito.

Te dolió porque tu conchita es muy chiquita

Y comenzó a remover su dedo dentro de ella con movimientos circulares. Puso su boca sobre la de ella y la comenzó a besar lujuriosamente. Al cabo de un rato las caderas de Pazy se movían al unísono que el dedo invasor.

¿Ahora te duele?

No… es rico…

Si, es rico…

Y a continuación metió un segundo dedo en la muchacha, ella lanzó una exclamación y detuvo sus caderas

Tranquilita mi cosita… no deje de mover su caderita.

Me duele…

Le molesta un poquito porque no está acostumbrada mi tesoro… su cosita es tan chiquita y está tan cerradita todavía que se tiene que acostumbrar a agrandarse… Muévase… Eso chiquita, muévase y sienta los dedos dentro de su conchita… Que rica está esa conchita…

Bajó la cabeza y tomó entre sus labios un pecho y comenzó a succionarlo. Justo en el momento en que con un suspiro ella comenzó a mover las caderas metió el tercer dedo dentro de la dulce chiquilla.

Aaaaahhhh

Tranquilita mi cielito, dijo una vez que soltó el pezón. No se ponga tensa mi niña rica, relájese, no se apriete que así hace que le duela… Tranquilita… Así mi niñita…

Siguió moviendo los dedos dentro de ella durante un rato hasta que ella se relajó. Sacó los mojados dedos desde dentro de ella y se los mostró juntos.

Tu conchita que estaba cerradita ya se abrió de este tamaño, ahora te voy a meter lo que tienes en tu manito y estás apretando tan rico. Ese es mucho más grande y más largo que mis dedos. Cuando te lo meta tu conchita se va a abrir mucho mas, eso va a doler un poquito pero va a durar mientras te acostumbras a su tamaño, además cuando te lo esté metiendo voy a llegar a tu himen y te lo voy a romper… ¿Sabes lo que es el himen?

Pazy asintió con la cabeza.

A veces cuando el himen se rompe causa un poco de dolor, pero yo lo haré con mucho cuidado para que no te duela, ¿si?

La pequeña volvió a asentir con su cabecita.

El sonrió y le dijo.

Ya preciosa póngase de ladito que así le va a doler mucho menos.

¿Duele menos?

Si preciosa… Así, de lado… Estire la pierna de abajo y yo me puedo poner por encima, levante la otra y póngala un ratito en mi hombro… Así… Ahora, ¿está lista?... Tiene que ser muy valiente para volverse mujercita, ¿si?

Puso su miembro en la entrada de la vagina y presionó suavemente, los pliegues se abrieron un poco y lentamente comenzó a entrar la cabeza.

Pazy se puso un poco tensa y apretó involuntariamente las nalgas.

Ya pues mi preciosa, no apriete, ¿no ve que así le va a doler?

Acto seguido sacó la cabeza de su pene y recorrió por fuera toda la vagina deteniéndose un buen rato en el clítoris. La muchacha se estremeció.

Volvió a presionar los pliegues y estos se abrieron para dar paso a la cabeza… La pequeña emitió un suave gemido y Alfredo se detuvo un momento conciente de que en esos momentos lo mejor era esperar.

Con su dedo acarició suavemente el clítoris de tal forma que ella se relajara y disfrutara de la penetración.

Eso es, tranquilita… Siéntelo… ya entró la cabeza preciosa… pronto serás mía… mía…

 

Bueno, eso sería la primera parte.

¿Qué corté justo en la mejor parte?... Pues sí…

¿Te gustó?... Entonces vota por él…

¿Ya votaste?... Pues entonces pon algún comentario…

¿Me quieres decir algo mas personal? Pues me puedes escribir a malixxi@yahoo.es

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