Este relato no es originalmente mió, en autor solo
publico el primer capitulo en una pagina pero lo abandono, yo le pedí permiso
para continuarlo y el accedió, espero que les guste.
UN NUEVO COMIENZO (LOVE HINA).
Capitulo 1. - Deseos secretos.
Keitarou se encontraba afuera de la posada jugando con una
niña muy linda. Como tantas otras veces no podía distinguir su rostro pero de
algún lado la conocía. Se dio cuenta de que el tenia el cuerpo de un niño, antes
de que pudiera decir algo ella se levanto y se acerco a el, se sentó enfrente de
el y lo beso en los labios.
Ese beso era muy profundo y apasionado, definitivamente este
no era el sueño de siempre, de repente ella es cubierta por una luz y parece
tener más años. Su rostro sigue sin distinguirse como si se volviera difuso a
sus ojos, con una mano lo recuesta en el suelo.
Keitarou ve con asombro y un poco de miedo que la chica
comienza a bajarle el pantalón, el quiere detenerla pero se da cuenta que ahora
tiene su edad normal.
Ella simplemente lo mira con ternura, como sabe eso si ni
siquiera puede ver su rostro es todo un misterio para el. Sus labios parecen
moverse como diciéndole algo pero el no escucha nada.
- No te preocupes, de ahora en adelante encontraras la
verdadera felicidad. – dijo la chica o eso fue lo que le pareció entender a
Keitarou.
De algún modo el se sintió reconfortado hasta que la chica
comenzó a besar su miembro que ya estaba fuera del pantalón.
- Esto es solo un sueño, esto es solo un sueño. – pensó
Keitarou y se lo repetía alarmado.
Una parte de el deseaba por primera vez en su vida que el
sueño terminara antes de ver el rostro de la niña misteriosa. La otra parte
(probablemente la que estaba ganando) deseaba seguir hasta el final.
La sensación que esta chica, que este sueño le estaba
provocando era muy real. Keitarou estaba en el límite del orgasmo. Haciendo uso
de la poca conciencia que le quedaba decidió dar fin al sueño antes de que
terminara manchando sus sabanas. Y sobretodo, antes de que esto provocara algún
malentendido que lo pusiera en orbita.
De algún modo su suerte siempre se encargaba de acercar a las
personas incorrectas (Naru y Motoko principalmente) en los momentos menos
apropiados (por ejemplo este).
Keitarou cerró los ojos y se pellizco con fuerza una mejilla.
- Ouch, eso dolió. – dijo Keitarou frotándose la mejilla.
Abrió los ojos y con alivio noto que había vuelto a su
cuarto.
- Ese sueño fue tan real que incluso ahora sigo sintiendo
como si no hubiera terminado. – dijo Keitarou sintiéndose un poco excitado.
- Mmm, que rico. – dijo una voz dentro de la habitación.
El joven sintió como alguien acariciaba su erecto pene, el se
despertó totalmente y retiro las sabanas y asombrado miro a Kaolla lamiendo su
pene.
- ¡Ka, Kao, Kaolla, Kaollaaaa! – dijo Keitarou muy
sorprendido y asustado por ver a la joven princesa de Molmol lamer su miembro
como si fuera la golosina mas sabrosa del mundo.
Su pequeña mano sostenía su pene desde la base mientras ella
lo recorría de arriba abajo con su lengua.
- Esto tiene que ser otro sueño verdad. – dijo Keitarou con
ojos como plato y a punto de desmayarse.
La pequeña frotaba su lengua sobre la punta del palpitante
pene del joven quien no pudo soportar más y un gran chorro de semen cayo sobre
su juvenil rostro.
El estaba muy sorprendido y cuando intento decirle algo a la
chica esta se levanto y corrió por el pasillo.
- ¿Que, que fue eso? – pensó Keitarou muy sorprendido.
Keitarou comenzó a mirar a la puerta y luego al techo,
esperando que la autoproclamada patrulla antí-pervertidos (adivinen quienes)
entraran para golpearlo y ponerlo en orbita.
Pero nada paso
- Ahora que me acuerdo hoy no están todas las chicas en la
posada. - dijo Keitarou reflexionando un poco la situación y recordando los
sucesos de días anteriores.
Era cierto, Kitsune y Naru se encontraban visitando a sus
familias. Sara estaba de viaje junto con su padre, Shinobu y Kaolla debieron
quedarse en casa por que tenían que ir al colegio. Pero por otro lado Motoko,
desconfiando de Keitarou, prefirió quedarse a cuidar de sus juveniles amigas.
- Que raro que Motoko no se haya aparecido para atacarme,
ella tiene un sexto sentido para este tipo de situaciones. – pensó Keitarou algo
preocupado y sorprendido.
Keitarou se cambio y se dirigió a la cocina para desayunar,
cuando estaba a unos cuantos pasos de la cocina el escucho unos gemidos que
provenían del cuarto de Motoko.
- ¿Esa es la voz de Motoko, estará enferma? – pensó Keitarou
mirando al cuarto de la guerrera.
El joven estaba preocupado por Motoko, pero sabía que si la
pelinegra lo veía en su cuarto lo mataría en un instante. Sin embargo decidió
dar un pequeño vistazo por la puerta que estaba entreabierta, al asomarse vio a
la chica totalmente desnuda acariciándose su vagina y sin siquiera respirar
siguió mirando como la pelinegra acariciaba sus voluminosos pechos blanquitos y
redondos mientras que seguía acariciándose su entrepierna la cual estaba
cubierta de unos pequeños bellos de color negro.
- No puedo creerlo. – pensó Keitarou muy sorprendido. – ¿Que
rayos esta pasando este día?
Keitarou sentía como su pene volvía a tomar fuerzas después
de la visita de la chica rubia pero sabía que se estaba arriesgando demasiado
así que se aparto de la puerta y empezó a buscar a Kaolla por toda la posada.
- Debo encontrarla para preguntarle por que me hizo eso, ¿Que
le estará pasando por la mente a esa niña para haber hecho eso? - pensó Keitarou
muy confundido. Sabia que la joven inventora era extraña a su manera pero lo que
paso hace unos minutos no encajaba con la imagen que él tenia de ella.
Cuando llego a la cocina encontró a Kaolla haciendo el
desayuno, ella llevaba puesto su típico uniforme de colegiala pero al parecer
este le quedaba muy corto ya que su falda dejaba al descubierto la silueta de
sus redonditas y morenas nalguitas que se contoneaban de un lado a otro mientras
ella hacia el desayuno.
Keitarou seguía estimulado por el recuerdo de Motoko y al ver
a la rubia no podía evitar excitarse cada vez más, el se le acerco para hablarle
sobre lo que sucedió en la mañana pero en ese momento entro la guerrera sacando
su espada y lo golpeo, el fue a dar contra la pared.
- ¿Qué intentabas hacer Urashima? – dijo Motoko guardando su
espada (Ni siquiera yo se como se cambio tan rápido ni mucho menos como supo a
donde ir).
Kaolla se acerco al casi inconsciente Keitarou y lo intentaba
despertar mientras que disimuladamente rozaba sus rodillas sobre su pene el cual
se resaltaba en el pantalón como un enorme bulto.
El joven preocupado de que la pelinegra se diera cuenta de lo
que hacía la rubia se aparto de ella.
- Motoko voy a lavar los baños. – dijo Keitarou dirigiéndose
al patio a gran velocidad.
De camino al patio trasero Keitarou vio a Shinobu quien se
encontraba sobre una escalera limpiando las repisas del closet de su cuarto, el
joven entro para hablar con ella sobre Kaolla. Quizás ella pueda comentarle si
vio algún comportamiento raro en la rubia últimamente. Pero antes de que este
dijera una sola palabra la joven lo vio.
- Su, superior podría sujetar la escalera para que no me
caiga. – dijo Shinobu un poco nerviosa al ver a su amado.
Ella al igual que Kaolla llevaba puesto su uniforme del
colegio, cuando Keitarou se acerco a sujetar la escalera noto que Shinobu tenía
unas blancas y enormes nalguitas, esto le impresiono bastante ya que nunca lo
había notado sobre todo porque ella era muy joven todavía, las voluminosas
nalguitas de la chica empezaron a contonearse de un lado al otro.
Keitarou hipnotizado por este movimiento inconscientemente
alzó una de sus manos y comenzó a acariciar las nalguitas de la chica quien al
sentir las caricias de el sobre sus infantiles bragas quedo paralizada, su
cuerpo se endurecida cada vez más a medida que el joven acercaba su mano a su
juvenil vagina.
- ¿Qué, que esta haciendo superior? – dijo Shinobu en un leve
susurro.
Ella intento gritar pero el corrió su mano y empezó a
masajear su pequeña y virginal entrepierna, la chica sentía como sus fuerzas se
desvanecían en la nueva sensación de placer, el frotaba sus largos dedos sobre
la remarcada vagina de la pequeña estudiante la cual empezaba a humedecerse cada
vez más.
Keitarou estaba extasiado así que alzó su otra mano y
suavemente comenzó a correr la braguita de Shinobu a un lado dejando expuesto el
apretadito culito de esta, ella se preocupo un poco al sentir los dedos de el
muy cerca de su culito y antes de que esta pudiera decir algo el joven empezó a
introducir uno de sus gruesos dedos en su juvenil culito.
- ¿Que, que es esto, mi cuerpo, mi cuerpo me arde, siento que
me quemo, pero, tengo miedo, quiero decirle al superior que esto me da mucha
pena pero no puedo, esto me esta empezando a gustar. – pensó Shinobu muy
nerviosa y apenada.
La chica se sujeto fuertemente de la escalera mientras que de
su boca emergían uno que otro gemido de placer, esto excitaba mucho al joven lo
cual provoco que este decidiera introducir dos de sus dedos en la juvenil vagina
de la joven quien al sentir como aquellos gruesos dedos entraban en su
entrepierna no pudo evitar el comenzar a emitir unos leves gritos.
Keitarou asustado de que Motoko se enterara se detuvo.
- Shinobu baja de la escalera. – dijo Keitarou muy serio.
Esta asustada y excitada lo obedeció mientras el se sentó
sobre la cama.
- ¿Te gusto? – dijo Keitarou un poco nervioso.
- Si, si, me gusto mucho. – dijo Shinobu muy apenada.
El joven la miro con una mirada lujuriosa.
- ¿Te gustaría continuar? – dijo Keitarou muy tranquilo.
Ella acepto con la cabeza.
- Por favor superior con, continué. – dijo Shinobu muy
nerviosa.
Keitarou tomo por el rostro a la inocente jovencita y la
beso, ella estaba muy feliz de por fin poder probar los labios de su amado y
correspondió el beso, a cada momento el beso se hacia mas y mas apasionado, al
fin se separaron por que les faltaba el aire.
El cerró la puerta del cuarto y regreso a la cama, ella se le
acerco y el la inclino frente a él mientras se sacaba su erecto pene del
pantalón, la chica nunca había visto un pene, ella estaba muy sorprendida y
asustada por su enorme tamaño.
Keitarou por su parte tomo la cabeza de la joven y comenzó a
acercarla a su pene, los labios de Shinobu chocaron con el palpitante miembro
pero era obvio que ella no sabía que hacer, el sabia de la inocencia de la
chica.
- Imagina que es un caramelo pero no lo muerdas. – dijo
Keitarou bastante excitado.
Ella saco su lengua y empezó a lamer la punta del pene de
Keitarou, en realidad lo hacía muy bien.
- Abre la boca. – dijo Keitarou entre gemidos.
En cuanto esta lo hizo el introdujo todo su pene en ella, la
chica intento apartarse pero el joven la sujeto por la cabeza impulsándola hacía
adelante y hacia atrás hasta tal punto que su miembro palpitante estaba casi por
completo dentro de su boca.
- Que bien se siente. – pensó Keitarou mientras seguía
introduciendo su miembro dentro de la boca de la chica, cada vez el lo hacia mas
rápido hasta que no pudo soportar mas y un enorme torrente de semen empezó a
llenar la pequeña boca de Shinobu quien lo trago por completo.
Keitarou levanto a la chica y la coloco sobre la cama, luego
levanto su falda lentamente, le quito su ropa interior al igual que la falda y
empezó a lamer la infantil vagina de esta la cual no tenía ni un solo bello y
era muy pequeña, la gruesa lengua del joven apenas podía entrar en ella así que
decidió lamerla para lubricarla lo suficiente.
- ¿Qué es esto?, mi cuerpo me arde pero me gusta mucho este
calor. – pensó Shinobu al sentir la lengua de el entrando en ella.
Shinobu se sujetaba fuertemente de las sabanas de su cama al
sentir como la lengua de Keitarou masajeaba su pequeña entrepierna sin embargo
ella no imaginaba lo que le esperaba, el coloco la punta de su pene en la
vagina, la chica estaba asustada ya que nunca había tenido sexo pero había
escuchado que la primera vez era un poco doloroso.
- Su, superior por favor tenga cuidado. – dijo Shinobu un
poco asustada.
Este no respondió ya que se encontraba entretenido con la
blusa de la chica, la quito y vio el cuerpo de ella completamente desnudo, sus
pechos no estaban totalmente formados pero sus pezones rosaditos se encontraban
muy erectos y endurecidos.
Keitarou comenzó a pellizcar uno de los pezones mientras que
con su otra mano tapaba la boca de Shinobu ya que esta había comenzado a gemir
con mucha fuerza, se detuvo un momento y de un golpe penetro la juvenil vagina.
- Duele. – pensó Shinobu al tener todo el pene de Keitarou en
su interior.
Ella se retorcía de dolor y un pequeño hilito de sangre salía
de su entrepierna, sintió un profundo dolor pero después de un rato sus
movimientos se volvieron más dóciles dejándose llevar por las nuevas sensaciones
que recorrían su cuerpo.
- ¿Que, que es, que esta sensación? – pensó Shinobu gimiendo
del placer.
- Que increíble, no puedo creer que en verdad este haciendo
esto. – pensó Keitarou muy pero muy excitado.
Sin embargo la apretada entrepierna era demasiado para el y
lo mismo pasaba con ella y así sin soportarlo más se corrieron, mientras ella
recuperaba el aliento el se levanto y le dio la vuelta a la chica y lentamente
comenzó a lamer las enormes y suaves nalguitas, ella estaba muy cansada pero
cuando sintió la lengua del joven lamer su culito tan profundamente comenzó a
asustarse. Luego coloco su pene sobre estas y sutilmente empezó a nalguearlas
con este,
- Su, superior espere ese es mi. – dijo Shinobu muy asustada
pero se callo al notar como el pene del joven se abría campo en su culito.
Ella mordió la almohada mientras que el pene de Keitarou se
introducía por completo, el comenzó a penetrarla con mucha fuerza.
- Dios, que sensación, no puedo creer lo bien que se siente
esto, es tan apretado y tan estrecho, creo que voy a volverme loco. – pensó
Keitarou y siguió penetrando con todas sus fuerzas a la joven quien gemía con
todas sus fuerzas aunque sus gemidos estaban siendo sofocados por la almohada
que mordía.
Siguió así por un tiempo pero el apretadito culo de Shinobu
estaba muy caliente y el termino por correrse en este, ella también se corrió y
de una forma tan violenta que cayo dormida del cansancio.
Keitarou la tapo con una de sus sabanas y se fue a su
habitación antes de que Motoko lo viera allí y lo matara o lo castrara por lo
que había hecho. En el resto del día Shinobu no quiso salir de la habitación al
igual que el joven de la suya.
Esa noche el joven salio de la habitación y se dirigió a
buscar a Kaolla al pasar por la sala noto que esta se encontraba dormida en el
sofá, Keitarou se acerco y vio como ella se veía diferente, mayor, su infantil
cuerpo había desaparecido y un exuberante cuerpo había tomado su lugar, la
morena piel de la rubia se veía más brillante que nunca, el noto que su blusa se
hallaba desabrochaba y se dio cuenta de que no llevaba sostén lo cual dejaba al
descubierto dos enormes pechos morenos y más grandes que los de Motoko.
Era increíble que una niña como Kaolla tuviera un cuerpo como
ese, sus pezones eran oscuros de gran tamaño, además eran muy redonditos y
puntiagudos, Keitarou entonces recordó la vez en que ella se había transformado
en una bella mujer pero aún así esto era muy extraño.
Se asomo a la ventana y vio la luna roja.
- Ya entiendo, es por eso que esta así. – pensó Keitarou un
poco mas tranquilo y se acerco a la joven.
Cuando el joven estuvo muy cerca de ella clavo su vista en
los enormes senos de la chica, el siguió observando los gigantescos pechos de la
rubia y sin pensarlo decidió mirar un poco más, así que deslizo su mano a la
corta falda de la chica y lentamente empezó a levantarla, en ese momento Kaolla
se dio la vuelta y Keitarou asustado jalo la mano arrancando la falda, esta
seguía dormida como si nada hubiera sucedido.
El joven quedo asombrado al ver las morenas y redonditas
nalguitas de la morena, ella llevaba una pequeña y delicada tanga que resaltaba
sus enormes nalguitas, el no podía soportar más y decidió acariciarlas, el joven
deslizaba su mano con delicadeza sobre las redonditas nalgas de la chica para
que esta no se despertara pero al parecer Kaolla estaba un poco inquieta y de
pronto giro de nuevo, esta vez al parecer las caricias de Keitarou le habían
excitado y sus pechos se habían abultado, sus pezones estaban enormes y el sin
desaprovechar coloco una de sus manos sobre el enorme pecho de la rubia y con la
otra acercaba su erecto pene a los labios de esta.
Kaolla al sentir el pene de Keitarou en sus labios
inconscientemente empezó a lamerlo como si fuera un caramelo, luego el se lo
introdujo en la boca y esta le succionaba con fuerza mientras tanto el le
sujetaba uno de sus deliciosos pezones, el estaba ya muy excitado, la rubia por
su parte comenzaba a disfrutar de su caramelo en su sueño por lo tanto empezó a
chupar y succionar con más fuerza y el no podía detenerse, en ese momento la
chica se despertó aterrorizada de ver el pene de Keitarou en su boca.
- ¿Que es esto? – pensó Kaolla muy asustada por la impresión.
Ella saco el pene de su boca e intento cubrir su exuberante
cuerpo desnudo, Kaolla intento gritar pero el se abalanzo contra ella y le
coloco le falda rota como una mordaza, ella intentaba zafarse pero el agarro su
cinturón y le amarro las manos.
Kaolla quería gritar pero no podía sin embargo Motoko y
Shinobu al parecer si habían escuchado algo, la pequeña inmediatamente se
encaminó al cuarto de la guerrera en donde esta se hallaba aparentemente
dormida, la joven no quiso despertarla y se dirigió a la sala, mientras bajaba
las escaleras pudo observar a un hombre desnudo y esto la asusto, sigilosamente
se acerco y vio excitada como Keitarou se deleitaba con la chica rubia.
La chica no dijo nada y siguió observando mientras se
acariciaba sus pequeños pechos mientras tanto el joven se divertía lamiendo y
mordisqueando los pechos de Kaolla al tiempo que jugueteaba con la infantil
vagina de la morena, aunque su cuerpo se veía como el de una mujer adulta su
entrepierna parecía la de una inocente jovencita.
El coloco su rostro en la vagina de ella y la empezó a lamer,
poco a poco comenzó a introducir su lengua dentro de su entrepierna mientras la
princesa solo podía gemir, la chica recordó como ella esa mañana se levanto y
fue hasta el cuarto de el y le empezó a lamer el pene, pero ahora que lo pensaba
no sabia por que lo había hecho. La idea le había aparecido de repente sin
ningún motivo ni bien se despertó y le pareció divertida. Pero entonces por que
ahora se resistía tanto si esa mañana fue ella la que comenzó con todo eso.
El joven entonces tomo su pene y lentamente empezó a
introducirlo en la apretada vagina de esta.
Esta intentaba gritar pero no podía, Keitarou alzo a la chica
y de un golpe la sentó en su pene, algunas lagrimas salieron de los ojos de la
morena cuando el entro completamente en ella invadiendo todo su interior, luego
el se acostó en el sofá con ella encima de él, los redondos pechos de está se
movían al ritmo de las penetraciones chocando de vez en cuando con el rostro del
joven.
- ¿Qué es esto?, es increíble, no puedo creer lo bien que se
siente. – pensó Kaolla al sentir cada embestida del joven.
El libero de todas sus ataduras a la chica que ahora se
encontraba tan excitada que siguió el ritmo y empezó a besar al joven, luego
comenzó a moverse más rápido y mas fuerte, luego de un par de minutos ambos
llegaron al clímax.
La chica se quito encima de el y apoyando sus manos en el
sofá se puso en cuatro, el aun mas excitado por la vista que tenia frente a el
lamió con ansias ese culito que lo invitaba a que entrara en el, lo lubrico
hasta que creyó que era suficiente. Lentamente introdujo poco a poco su pene
dentro del apretado culito de la rubia, luego comenzó a moverse despacio pero a
cada momento aumentaba la velocidad, el la tomo por los pechos apretándolos con
gran fuerza y la jalo hacia el.
- OH Dios, no es como el de Shinobu pero es maravilloso, me
encanta. – pensó Keitarou al borde del éxtasis.
No tardaron mucho en llegar al clímax. Kaolla cayo rendida
sobre Keitarou que se levanto y la coloco boca abajo en el sofá. Fue en ese
momento que Shinobu salió de su escondite completamente desnuda y se acerco a la
morena y lamió todas sus nalguitas mientras introducía toda su cara para
alcanzar con su lengua la dulce vagina.
Keitarou no salía de su asombro.
¿Por qué la tierna y siempre tímida Shinobu estaba haciendo
eso? Luego recordó lo que había ocurrido en el cuarto de la pequeña cocinera y
lo pensó mejor. Quizás esa no era la única pregunta que tenia que hacerse.
Realmente no entendía nada de lo que había pasado en este día. Lo único de lo
que estaba seguro era que estaba cansado. Decidió que seria una buena idea
descansar un rato en el sofá mientras observa a las chicas en acción.
Shinobu le dio la vuelta a la rubia quien estaba muy cansada
y no podía forcejear ante la manera frenética con que la chica lamía su vagina
mientras que apretaba con fuerza sus redondos y morenos pechos, esta tuvo un
último orgasmo y la pequeña bebió todos sus fluidos.
En ese momento Motoko bajo las escaleras y miro a las dos
jóvenes desnudas sobre el sofá, la pelinegra se asusto mucho y no se percato que
Keitarou se encontraba detrás de ella listo para la acción.