CAPÍTULO V. JUNTOS PARA SIEMPRE
Delia y su familia se fueron sobre el 12 de
julio.Fueron unos días muy placenteros en los que al menos follamos una vez cada
uno.Yo con quien más lo hice fue con Laura, pero también probé con Delia dos o
tres veces, ya que me había insistido mucho.Mi madre, por su parte, se lo hizo
muchas veces con Julio, pero también con Laura, que le daba un morbo especial y
la había llevado a unos orgasmos increíbles.
Después de despedirnos, Delia y los suyos
prometieron visitarnos en Madrid durante el año para que diéramos rienda suelta
a nuestros bajos instintos y prometieron traerse a dos o tres matrimonios con
hijos que se dedicaban a lo mismo, así que mi madre y yo ya no temíamos al fin
del verano sabiendo que en Madrid nos esperaba algo mejor si cabe.A esta familia
amiga nuestra le quedaba un largo viaje en coche por delante, pero ellos sabían
muy bien administrarse el tiempo y pararían cada tres o cuatro horas en algún
rincón seguro del campo para unirse carnalmente un rato.
Mi madre y yo volvimos a sentirnos un tanto vacíos sin
esta familia, pero había merecido la pena conocerlos y darnos el lote con
ellos.Por lo demás, ahora teníamos más de una quincena para seguir yendo a la
playa nudista y ligar con quién pudiéramos, ya que habíamos llegado a la
conclusión de que más que una playa nudista aquello era una playa para
encuentros sexuales.Puede que fuera alguna gente solamente la que fuera a
hacerlo, pero desde luego no eran pocos y a nadie le disgustaba ver a parejas
disfrutando de sus cuerpos.
La tarde del 12 de julio, mi madre y yo nos
fuimos como de costrumbre a la playa, pero esta vez cogimos el autobús y nos
fuimos al final de la playa, para recorrerla en sentido inverso.El viaje en
autobús fue cómodo y bastante rápido, por lo que pronto estuvimos allí, al lado
de otro cartel que anunciaba que se estaba entrando en una zona nudista.Mi madre
y yo, como siempre, nos desnudamos antes de entrar y luego empezamos a pasear
tranquilamente, comenzando a ver a mucha gente desnuda.
Los primeros que vimos fueron dos extranjeros
que pasaban por al lado de nosotros.Eran dos jóvenes de unos veinte años, no
demasiado bien dotados, pero sí musculosos y rubios, por lo que a mi madre se le
empezó a hacer la boca agua.Sus pezones se pusieron claramente erectos y sus
mejillas se sonrojaron un poco.Yo me volvía a morir de celos, y la verdad es que
no sabía por qué.
Se le pasó pronto el encaprichamiento y seguimos
andando, viendo a nuestra izquierda muchas parejas desnudas, esta vez la mayoría
quietas tomando el sol.Un rato después vimos que había una mujer madura, de unos
cincuenta años y un cuerpo delgado y de tetas medianas, siendo poseída desde
detrás por uno de esos jóvenes de veintitantos años que abundaban en la playa.Mi
madre se quedó alucinada al ver el tamaño de su pene, que debía pasar de 20 cm y
la mujer que lo estaba recibiendo dentro gemía sonoramente ante tan cantida de
carne dentro.
El ambiente tan sexualmente desenfadado de esta
playa nos encantaba a los dos y más aún si nosotros formábamos parte de las
actividades que allí se llevaban a cabo.Mi madre y yo hablamos esa tarde sobre
eso y sobre cómo ella había pasado de un época de poca actividad sexual a una
época de hiperactividad.Decía que quería aprovechar los años que le quedaran de
cuerpo bonito todo lo que pudiera, ya que en unos diez años sería ya demasiado
madura como para atraer a muchos hombres jóvenes.A mí me dijo que hacía muy en
haberme estrenado a los trece años y que ella lo había hecho por primera vez a
los 20, de lo cual se arrepentía amargamente.
Y había tenido muchas oportunidades de hacerlo
con chicos cuando era joven, ya que su cuerpo era bastante similar o incluso
mejor que el de ahora desde sus 12 años.Me dijo que muchas veces algunos chicos
la intentaron violar y que una vez uno casi lo consiguió, pero ella le arañó la
cara y lo dejó marcado para siempre.También me dijo que un hombre mayor le había
propuesto una vez llevarla a unos grandes almacenes a comprarle cosas si a
cambio le dejaba verla desnuda.Ella se sintió muy tentada a sus 14 años, pero al
final se negó y se fue corriendo.
Ahora, sin embargo, estaba claro que pretendía
recuperar el tiempo perdido de la forma que fuera, ¡y vaya si lo estaba
haciendo! Seguimos con nuestro paseo hasta que llegamos a un sitio que a mi
madre le gustó para sentarnos.Estaba bastante solo y sólo a lo lejos había
alguna pareja o alguna persona sola.Mi madre se sentó abierta de piernas con las
rodillas flexionadas apoyándose en la toalla con las manos.
Yo me puse erecto de nuevo y mi madre se volvió
a reír."No puedes aguantar casi nada, eh...", dijo.Yo me puse rojo y no supe qué
decir, pero ella se calló y miró en ese momento hacia la derecha, desde donde se
aproximaban dos jovencitas algo gordas de unos 25 años.Tenían las tetas grandes,
pero bastante colgonas y sus vulvas eran negras y densas, pero bien recortadas
en forma triangular.Por el otro lado venían dos chicos de unos 15 años,
claramente extranjeros y rubios.Sus penes estaban completamente erectos y medían
alrededor de los 15 cm.
Cuando se acercaron a las dos chicas, que eran
españolas, éstas los miraron lascivamente guiñándoles un ojo.Los chicos pasaron
de largo pero luego le pararon y se dirigieron hacia ellas de nuevo.Las chicas
se les acercaron y les empezaron a tocar los penes.Una de ellas se agachó y
empezó a hacerle una felación a uno de los chicos, el cual estaba alucinando
como nunca.El otro le dijo a la otra que se tumbara por medio de señas y ésta no
tardó en hacerlo.La chica le pasó un condón y el joven se lo puso, para luego
hundir su miembro entre las piernas de la rolliza chica.
La otra no paraba de chuparle el pene al chico,
cuya cara reflejaba perfectamente lo que estaba sintiendo.Luego, ésta misma
chica recibió entre sus piernas la cara del chico, cuya lengua empezó a trabajar
en su raja de inmediato, haciendo que la chica gimiera de placer y segregara más
y más fluidos.
La pareja de al lado seguía copulando con
rapidez, y pronto la chica alcanzó su clímax, revolviéndose de placer y haciendo
que el chico también se corriera, dentro del condón.Los dos se quedaron echados
sobre la arena mientras los otros dos empezaban también con su coito, en su caso
sin protección.El chico no tardó mucho en llegar al orgasmo y sacó su pene para
echar su semen sobre los pelos de la vulva de la joven.Ella había previamente
llegado a su orgasmo gracias a la lengua del chico, así que estaban en paz.
Los cuatro permanecieron un rato allí y luego se
fueron juntos hacia las dunas, casi sin duda para seguir con sus juegos más
lentamente.Yo me había puesto muy excitado con lo que había visto y mi madre aún
más.Tanto se había excitado que estaba acariciándose sin darse cuenta su sexo,
deslizando uno de sus dedos a lo largo de su raja.
"Tienes ganas, eh...", le dije yo."Sí,
muchas...Casi no puedo aguantar...", me respondió mirándome de forma un tanto
extraña."¿Quieres que nos vayamos ya a casa?", me preguntó."Como quieras...", le
dije.Entonces se levantó y nos pusimos en marcha, recorriendo el camino por el
que habíamos venido.
Durante nuestro paseo, que no duró mucho porque
era de un kilómetro más o menos, mi madre y yo hablamos más bien poco.Ella iba
muy pensativa y su mirada estaba perdida en el infinito.Luego, sin razón
aparente, me dio la mano y fuimos de la mano el resto del camino hasta el
cartel.Allí, mientras nos poníamos de nuevo los bañadores, mi madre me dijo: "Te
quiero..." y yo le dije que también la quería.
Cogimos el autobús y nos dirigimos a nuestro
apartamento, que no distaba mucho de la parada.Cuando entramos, los dos nos
fuimos a la ducha y nos duchamos desnudos juntos.La ducha era bastante estrecha
y mi madre y yo estábamos algo apretados.Ella estaba delante mía y mi pene se
colocaba de vez en cuando entre sus glúteos sin yo quererlo.Ella no decía nada y
luego se dio la vuelta, dejándome ver sus grandes y bonitos melones.Mi pene se
colocó accidentalmente entre los pelos de su vulva y mi madre dijo:"Ay, que me
haces cosquillas en el chocho..." Yo me retiré y ella me dio un beso en la
mejilla que no supe cómo interpretar.
Cuando salimos de la ducha nos secamos y nos
pusimos a ver la televisión, en la cual no ponían gran cosa, así que empezamos a
ver canales satélite.En uno de ellos estaban poniendo un peli porno y mi madre
me dijo que la dejara.Estaba totalmente desnuda aún y tenía las piernas abiertas
enfrente de mí.Un poco después de empezar a ver la película, mi madre se fue al
dormitorio llorando, sin yo saber por qué.Creí haber hecho algo malo, como
mirarla fijamente o algo así, pero sabía que eso no tenía sentido, puesto que la
había mirado todos estos días.
Fui corriendo a ver qué le pasaba.Entonces vi
que estaba echada boca abajo en su cama, llorando desconsoladamente.A mí se me
partió el corazón al verla así y casi se me saltaron las lágrimas.Me acerqué a
ella y le acaricié la espalda con mucho cariño.Luego el hombro y, finalmente,
los cabellos y una de sus mejillas, húmeda por las lágrimas."Mamá, ¿qué te
pasa?", le pregunté con voz dulce y reconfortante."¿Qué tienes? ¿He hecho
algo?", le pregunté de nuevo.
Pasaron unos instantes hasta que
respondió.Levantó su cara enrojecida por el llanto y me dijo entre sollozos: "Tú
no has hecho nada, cariño...No has hecho nada, mi cielo..."."¿Entonces...?",
pregunté extrañado."Es que soy mala, una madre muy mala..." "¿Por qué...?", le
pregunté."Porque te quiero...Te amo desde que empezaste a crecer y te fuiste
haciendo un hombrecito y quiero hacer el amor contigo...Yo sé que eso está muy
mal, pero te amo y te deseo como nunca he deseado a ninguno de esos cachas de la
playa...Te necesito junto a mí, sentir tu suave piel junto a la mía y sentir tus
dulces labios besar los míos...", me dijo.
Yo me quedé sin palabras.La había deseado desde
que empecé a despertar al sexo y la amaba y sentía lo mismo que había dicho
entre sollozos.Entonces, empecé a besarla suave y lentamente en su hombro y
luego en su suave cuello, acariciando mientras tanto su espalda y su pelo de
seda.Ella comenzó a agitarse y levantó la cara de la almohada."Cariño mío...",
dijo aún llorando y mirándome fijamente.Luego se acercó a mis labios y
empezó a besarme en ellos despacio, mordisqueando con los suyos los dos míos.
Luego metió su lengua en mi boca y los dos las
unimos acariciándonoslas y lamiéndonoslas.Luego exploramos cada rincón de
nuestras bocas acariciando nuestros cuerpos delicadamente mientras lo
hacíamos.Ella me besaba mientras gemía diciéndome que me amaba y que me
adoraba.Yo la besé lo mejor y más delicadamente que sabía y ella lo apreció
tanto que me dijo que no parara.
Después de un rato así, mi madre se puso
totalmente boca arriba y me dijo que me pusiera sobre ella, lo cual no tardé en
hacer, prosiguiendo con los besos en la boca.Mi pene estaba entonces alojado
entre sus piernas, rozando ligeramente su vello púbico."Házmelo, cielo...Házselo
a mamá...", me suplicó entre gemidos mientras yo le pellizcaba sus erectos
pezones.Entonces me coloqué de forma que mi pene estuviera preparado para entrar
y ella me rodeó con sus piernas por la cintura mientras yo empezaba a entrar en
el lugar por el que había venido al mundo trece años antes.
Mi madre jadeaba cada vez más rápido y fuerte y
apretaba mi cabeza contra sus tetas, cuyos pezones yo chupaba ahora y
mordisqueaba con mis labios.La humedad, calor y anchura de su vagina era
incomparable a las de las otras tres chicas con las que había estado y me daba
mucho más gusto que con ellas.Me sentía como en el paraíso al estar practicando
el coito con mi propia madre, la cual era una persona a quien yo amaba
profundamente y a la cual podía demostrarle un amor verdadero, el amor de un
hijo que la deseaba carnalmente.
Mi madre empezó a retorcerse de placer
mientras yo seguía penetrándola lentamente.Pronto alcanzó un primer clímax y
gritó ahogadamente diciéndome que me quería y que me deseaba.Poco después, llevó
una mano a su clítoris y aceleró su segundo orgasmo que la lubricó mucho más
mojando mi pene aún más.Estaba en el paraíso también ella y parecía no haber
tenido nunca dos orgasmos así.
Al cabo de dos minutos, yo sentí mi pene
acercarse al orgasmo de forma que no había vuelta atrás.Traté de sacarlo de su
agujero del deseo, pero ella me lo impedía apretándome cada vez más hacia sí con
sus fuertes piernas de mujer excitada.Yo le dije: "Mamá...Ya...Ya..." y ella
dijo:"Hazlo, cariño...Córrete dentro de mamá...Déjame embarazada...Dame un hijo
por favor...".Yo no me podía creer lo que decía, pero seguí adelante para dar a
mi madre lo que me pedía.La amaba ciegamente y quería hacerla feliz.
Yo ya no podía aguantar más y de pronto una
descarga enorme de semen se estrelló contra el cérvix de mi madre y luego tres o
cuatro espasmos más arrojaron una gran cantidad de esperma que cayó sobre las
paredes de su orificio de placer, haciéndola gemir: "Mmmm, está tan caliente,
amor mío..."
Cuando acabé de eyacular, mi madre me dijo
que la siguiera penetrando sin sacarla hasta que pasara un poco de
tiempo.Mientras nos besamos y yo le dije que la amaba profundamente y que no iba
a permitir que estuviera triste otra vez, que le iba a dar todo mi amor, todo mi
corazón, que ya era suyo desde hacía tiempo.A ella se le saltaron las lágrimas
con mis palabras y me besó profundamente acariciándome como nadie me lo había
hecho antes. Estuvimos así un buen rato, hasta que los dos juntamos las camas y
nos dormimos entrelazados.
El resto del verano lo pasamos más en el
apartamento que en la playa, y no volvimos a pisar la playa nudista, un lugar
que habíamos tachado de insano para nuestra relación.Hacíamos el amor cada día
una o dos veces y el resto del tiempo nos abrazábamos y acariciábamos.Nunca lo
hicimos con condones y eso tendría sus consecuencias, ya que a finales del
verano mi madre me dijo que estaba embarazada de mí y que estaba muy contenta de
tener un hijo mío.
Y efectivamente dio a luz en abril a un niño
precioso y sano, que selló nuestra relación.Vivimos como marido y mujer
felizmente, haciendo el amor todos los días y cuidando a nuestro hijito con el
mismo amor que nos había unido, un amor que duraría para siempre y que nadie
sería capaz de estropear, porque era verdadero...