Era la primera visita que hacia a la casa del Sr. Julián. Me
acompañaba mi padre, y llevaba desde primera hora de la mañana notando lo
nervioso que estaba.
La situación no era buena para nosotros en ese momento. Mama
estaba de nuevo embarazada y a mi padre no le quedaban más horas en el día para
trabajar, así que como yo era la mayor de mis hermanos…me iba a tocar ayudar a
la economía familiar. Dada mi corta edad, tenía en ese momento 12 años, y a que
vivíamos en un pueblo pequeño en el que precisamente no sobraba el trabajo, no
fue nada fácil para mi padre encontrarme un trabajo que pudiera realizar sin
dejar de asistir a la escuela.
Al final me consiguió un trabajo de sirvienta en casa del Sr.
Julián, después de pedírselo como un gran favor y quedando en deuda ante
posibles situaciones que pudieran ocurrir en el futuro.
A medida que nos íbamos acercando a la puerta, mi padre se
ponía mas y mas nervioso, y no dejaba de repetirme lo importante que era que me
comportara como la señorita educada y obediente que me habían enseñado a ser,
que confiaban mucho en mi para poder salir adelante, y que para las pocas horas
que iba a trabajar diariamente ( en principio 3 para que no interfiriera el
trabajo con los estudios) me iban a pagar muy bien, ya que el señor era muy
generoso, así que ya podía hacer todo lo que me indicaran, fuera lo que fuera,
sin rechistar.
Cuando por fin llegamos a la puerta, llamamos y nos abrió
directamente el Sr. Julián.
Buenos días Sr. Julián, como quedamos le traigo a mi hija
Magdalena para que le ayude en todo cuanto sea necesario.
Buenos días, Santiago. Encantado de conocerte, Magdalena,
tu padre no me había comentado lo guapa que eras. Por cierto, ¿cuantos años
tienes? 12? Pareces mayor, por lo menos te hubiera echado 15 años.
Y tenia razón, aunque acababa de cumplir los 12 años, mi
pecho, cosa que me daba muchísima vergüenza, estaba bastante desarrollado y mis
caderas empezaban a redondearse. Me había acostumbrado a llevar el pelo largo y
liso, cayéndome a ambos lados del cuello, para disimular el considerable aumento
de volumen que habían sufrido mis pechos, pero aun así notaba las miradas que me
echaban algunos hombres del pueblo cuando nos cruzábamos por casualidad, entre
ellas las del señor Julián. En ese momento la voz de mi padre, me saco de mis
pensamientos.
En fin, hija, recuerda todo lo que te he dicho, vendré a
buscarte dentro de tres horas.
Vamos, entremos dentro, que primeramente hay que examinarte.-
Me dijo el Sr. Julián. Al oír eso, sentí un escalofrió, y note que me empezaba a
poner tensa, pero intente guardar la compostura al recordar las palabras de mi
padre.
Jajajajaja, no me pongas esa cara ¡! No va a ser un
examen como los de la escuela ¡ Únicamente va a ser un pequeño
reconocimiento físico, que te va a hacer el doctor Sánchez, medico de la
familia y amigo particular mío, ya que estudiamos la carrera de medicina en
la misma facultad. Por cierto, esta esperando en la sala. Pasa por favor, al
cuarto situado al final del pasillo, que es donde tengo instalada la
consulta.
Mientras caminaba hacia la consulta, me dio otro escalofrío.
Cada vez estaba más nerviosa, tenía las manos frías. Entre en el cuarto, y me
senté en una silla que se encontraba cerca de la puerta, intentando
tranquilizarme. En el cuarto únicamente había una mesa grande de despacho de
color blanco, una báscula y un metro apoyados en la pared, también blanca, una
camilla, situada en el otro extremo de la habitación, y un armario que se
encontraba a los pies de la camilla. Oí pasos en el pasillo y al momento
entraron por la puerta los dos doctores.
Doctor Sánchez, le presento a Magdalena. A partir de hoy
trabaja para mi familia, como asistenta.
Buenos días, Magdalena, encantado de conocerte. Quítate
los zapatos y sitúate sobre la base del medidor. ¿Te vas a quedar durante el
reconocimiento? – Dijo al Sr. Julián, mientras se dirigía hacia la mesa.
Tengo que llamar a mi esposa, y otros asuntos por
resolver. De todas formas, estaré en la sala, cualquier cosa que
necesites…me avisas. En cuanto termine vengo, hasta luego.
Como me habían indicado, estaba descalza sobre la base del
medidor. El doctor se acerco a mí y me indico que me pusiera recta. Acto
seguido, me midió, y anoto los resultados en un cuaderno.
Muy bien, desnúdate, por favor.
¿Como?- Desde que me empecé a desarrollar, nunca nadie me
había visto desnuda, y me moría de vergüenza solo de pensarlo.
Que hagas el favor de desnudarte y subir a la báscula.
Por cierto, no me hace nada de gracia la tontería esa de la vergüenza. Soy
medico desde hace veinte años, y ya me he cansado de esas estupideces, así
que si quieres que el reconocimiento sea lo mas rápido posible, ya puedes ir
colaborando. De otro modo… no me dejas más opción que avisar al Doctor
Julián para comentarle lo que sucede.
Ante la amenaza de avisar al Sr. Julián, empecé a desnudarme
bajo la atenta mirada del doctor. En primer lugar, me desabroche la cremallera
de la falda, y me la saque por los pies. Me quede, aparte de con la ropa
interior, con la camisa azul que llevaba, que por suerte me quedaba un poco
larga y me llegaba a medio muslo. Decidí parar ahí, pero mediante un gesto el
doctor me indico que también me la quitara, por lo que poco a poco y con manos
temblorosas comencé a desabrocharme los botones de la camisa, y acabe por
quitármela del todo, quedando vestida únicamente con la ropa interior. Me subí a
la bascula y el doctor de acerco a mi.
Pensaba que había quedado claro lo que comentábamos
antes, pero veo que no. Cuando te digo que te desnudes, es que te desnudes.
Y ya se te puede ir quitando del todo la vergüenza, porque he observado que
estas muy desarrollada para tener solo 12 años recién cumplidos, y
seguramente habrá que realizarte un examen un poco mas completo de lo que
esperaba. ¿Procedo a llamar al Doctor Julián o te desnudas de una vez y
puedo continuar con el reconocimiento?
Vi que no me quedaba mas alternativa, que hacer lo que el
doctor me pedía, ya que de lo contrario avisaría a Don Julián, y podría perder
el trabajo, con lo que eso significaría para mi familia y en especial para mi
padre. Por lo tanto, me quite primeramente las braguitas, y mientras tapaba
pudorosamente mi sexo con una mano, me desabroche el sostén y lo deje caer al
suelo, al tiempo que intentaba tapar mis pechos con el pelo y con la mano que
tenía libre. El doctor procedió a pesarme, de nuevo apunto el resultado en el
cuaderno, y me indico que me sentara en la camilla. Mientras andaba lo mas
rápido que podía para sentarme, note como el doctor me miraba sin ningún tipo de
disimulo el culo. Me senté en la camilla y seguí intentando taparme el pecho con
las manos. El doctor se puso enfrente de mí.
Te voy a realizar una exploración mamaria, para comprobar
que los pechos se te están desarrollando sin ningún problema, y que no
existe ningún quiste ni nada extraño. Apártate el pelo y coloca ambas manos
detrás de la nuca.
Note como me iba poniendo cada vez mas roja mientras lo
hacia, pero de nuevo intente tranquilizarme, pensando que únicamente era un
reconocimiento medico, que el doctor habría visto a muchas mujeres desnudas...
Puse ambas manos detrás de la nuca y deje mis pechos completamente expuestos al
doctor, que se encontraba justo enfrente de mí. Cogio uno de mis senos y empezó
primero como a sopesarlo, mientras lo apretaba de vez en cuando. Posteriormente
con las dos manos siguió apretándome el pecho por distintas zonas, y repitió los
mismos pasos con el otro.
¿Te duele cuando te presiono? Cuando los pechos se
desarrollan, en ocasiones duelen. Como veo que tu actitud ha mejorado y los
resultados de este pequeño examen son perfectos, no creo que sea necesario
hacer una exploración mas profunda, por lo que después de comprobar que no
existen secreciones a través de los pezones daremos el reconocimiento
mamario por terminado.Esta parte, puede que te duela un poco, ya que los
pezones son muy sensibles, y mas en épocas de cambios hormonales. Si te hago
daño me lo dices, ¿de acuerdo?
Si, de acuerdo.
Para realizar la prueba es necesario que tengas los
pezones bien erectos, así que vamos a comenzar pasando esta bolsa de gel
frió, para que se te pongan duros del todo.
Vale.
El doctor se acerco al armario y extrajo una bolsa de gel
verde. Se acerco a mí, y me la puso sobre el pecho derecho, con el pezón situado
en el centro de la bolsa. Se quedo presionando la bolsa unos segundos. Note que
efectivamente la bolsa estaba helada y justo cuando el frío comenzaba a
producirme dolor, la retiro.
Esto esta mucho mejor. Mira, ¿ves? Ahora tienes el pezón
completamente erecto. Vamos a repetir lo mismo con el otro pecho.
Cuando tuve ambos pezones erectos, los cogio entre los dedos
índice y pulgar de sus manos y comenzó a presionar. Primero eran presiones
cortas, mientras miraba fijamente si salía algún tipo de sustancia por mis
pezones. Cada vez me presionaba más rato y más fuerte los pezones, tirando de
ellos con fuerza como si me estuviera ordeñando. Cada vez me hacia mas daño,
pero intente resistirlo pensando que ya no me quedaría mucho. Al cabo de un rato
que se me hizo eterno, paro por fin de pellizcarme los pezones.
Perfecto, el reconocimiento mamario ha finalizado, y los
resultados son normales. Tumbate en la camilla boca arriba, abre las piernas
y relájate.
En ese momento toda mi fuerza anterior se fue y me derrumbe.
Tenía mucho miedo, no quería que me hicieran nada mas, solo quería irme a casa
de una vez…así que sin poder evitarlo las lágrimas comenzaron a derramarse por
mi cara mientras me tumbaba en la camilla.
Deja de llorar, abre las piernas y quédate relajada,
porque si no, es posible que te duela. ¿Alguna vez has mantenido relaciones
sexuales?
No.- Conteste mientras no podía dejar de llorar.
¿Te has masturbado?
No.
Voy a realizarte un reconocimiento externo de la vulva,
de los labios tanto internos como externos, del clítoris y de la entrada de
la vagina, ya que al ser virgen, únicamente voy a comprobar el estado del
himen, pero no voy a hacer una revisión interna vaginal. Abre un poco más
las piernas y quédate quieta.
Como no podía hacer otra cosa obedecí, y me quede
completamente desnuda tumbada en la camilla con las piernas lo mas abiertas que
podía. Cerré los ojos y espere. Oí como el medico se acercaba mas a mi,
situándose entre mis piernas.
Bueno, bueno, bueno…veo que ya te ha salido vello pubico,
pero que todavía es pelo fino y rubito.
Empezó palpándome con las dos manos, el monte de venus,
acercándose cada vez más a mi rajita. Sin que me lo esperara, me separo de golpe
los labios vaginales para poder ver mi clítoris.
¿Ves como te estoy abriendo el sexo? Necesito que seas tu
la que te separas los labios, para poder hacer un test de sensibilidad y
desarrollo de clítoris.
Lo intentare. – Abrí los ojos y acerque las manos hacia
mi sexo, y me agarre los labios vaginales separándolos un poco.
Así no es como lo estaba haciendo yo.
Me agarro las manos y me separo mucho mas los labios, dejando
todo mi sexo completamente expuesto.
Mantén las manos así, no cambies de postura ni las juntes
más.
Se acerco a mí y sentí un dolor agudo y fuerte, que salía de
mi sexo. Grite, y me intente levantar de la camilla, pero el doctor, que era
bastante corpulento se abalanzo sobre mi y me lo impidió. Esto hizo que quedara
tendido encima de mí, con la cara a la altura de mis tetas y su cuerpo entre mis
piernas.
Parece que tienes buena sensibilidad clitoriana, pero
tengo que avisarte de que esta era solo la primera prueba.
Me ha hecho daño. – dije entre sollozos – no quiero
continuar con el reconocimiento, me quiero ir a casa.
Te voy a hacer un favor, el Sr. Julián te va a dar
trabajo si no te hago el reconocimiento completo, así que le voy a llamar
para que te sujete y poder terminarlo. Veras como al final hasta me lo
agradeces.
Acto seguido salio de la habitación, dejándome desnuda y
llorando encima de la camilla y oí como sus pasos se dirigían hacia la sala
donde estaba el Sr. Julián.
El relato continua, pero me parecía demasiado largo para
ponerlo de una vez. En breve os colgare el resto. Agradecería que me enviarais
vuestras sugerencias y comentarios a
luc_Y_ernaga@hotmail.com