Como he contado en anteriores relatos en mi juventud era
vendedor de una empresa textil y cada tres meses me desplazaba a visitar
clientes en la zona del sur de España.
En esa época llevaba una doble vida, ya que era una persona
casada con dos hijos, y estos viajes me servían para intentar tener experiencias
y encuentros sexuales con otros hombres y poder disfrutar con ellos de lo que
realmente me gustaba, que era tener ese cuerpo varonil entre mis brazos.
Era un lunes de primavera, me esperaba por la mañana temprano
un taxi en la puerta que me llevaría al Aeropuerto para coger un avión con
destino a Sevilla. Embarcaba sobre las siete de la mañana, pues llegaba a mi
destino una hora más tarde donde debía recoger un coche de alquiler y empezar
hacer mis visitas con los clientes habituales que ya tenia concretadas
anteriormente.
El día fue trascurriendo normalmente y aunque empecé mi
trabajo en Sevilla, mi destino para esa noche era en Granada, donde ya tenia
reservada una habitación en un Hotel muy acogedor del centro de la ciudad donde
habitualmente pernoctaba.
Era el Hotel Montecarlo, donde ya me conocían de otras
ocasiones. Total que después de un día duro de trabajo y de llevar desde las 5
de la mañana levantado, solo deseaba llegar a la habitación y tomar un baño
relajante y tumbarme tranquilamente en la cama.
Después de aparcar el coche en el Parking y recoger la maleta
me dirigí hacia el Hotel, quedándome perplejo por encontrar un letrero que
indicaba cerrado por obras. Me puse nervioso ya que estaba cansado y no conocía
otro Hotel donde ir.
Continúe leyendo y seguidamente indicaba que las reservas
efectuadas quedaban trasladadas al Hotel que se encontraba en la misma calle a
100 metros de distancia.
Respire hondo y me dirigí hacia el otro Hotel, una vez
localizado entre y quede maravillado del lujo que tenía, era un establecimiento
de 5 estrellas de categoría alta. Lo primero que pensé esto no tiene nada que
ver con el que habitualmente iba, me costara un pastón.
Me dirijo a recepción y mi corazón da un vuelco cuando mis
ojos se clavan con los ojos del conserje. Un joven alto, de cabello negro
ondulado, muy bien cuidado, ojos azules grisáceos, dientes blancos y perfectos,
labios carnosos, barbar bien afeitada, piel blanca, en una frase un hombre muy
varonil y atractivo, aunque no pude ver de cintura hacia abajo, pero mi
imaginación hizo lo demás.
Solo en verlo mi mente empezó a enviarme señales y mi pulso
se acelero.
Buenas tardes señor.
Se dirigió a mí con ese acento andaluz tan agradable y tan
personal.
Hola buenas tardes, mira tenía reservada una habitación en el
Hotel Montecarlo y me he encontrado que esta cerrado.
Si señor, pero no tiene porque preocuparse, tenemos para
usted reservada una habitación con la mismas condiciones, ya que debido a las
reformas, no queremos que nuestros clientes habituales se sientan desatendidos.
Gracias, es todo un detalle.
Me entrega su DNI. Por favor.
Un momento por favor que lo busco en mi cartera.
Una vez localizado se lo entrego, y al dárselo su mano rozo
la mía, notando una sensación que me hizo estremecer y recorrer una descarga por
todo mi ser.
Me entrega la llave de mi habitación y llama al botones para
que me acompañe.
Luis acompaña al caballero a la habitación 206.
Me giro para entregar mi maleta, y otro sobresalto, que
chaval, más joven, más guapo, más que el recepcionista, y eso que con él me
quede prendado y excitado.
Le entrego la maleta y otra rozadura de mano.
Hoy antes de llegar a la habitación ya me abre corrido como
sigan saliendo estos chicos de revista, yo no sé si podré aguantar sin saltar al
cuello de uno de ellos y darles un beso en esos labios tan apetecibles.
Se dirige a mí el recepcionista, indicándome que acompañe al
botones que me guiara hasta su habitación, y que el se encuentra de guardia esa
noche quedando a mi disposición para lo que necesite.
Esas palabras me sonaron con doble intención, pero ya me
encontraba demasiado nervioso para reaccionar.
Nos introducimos en el ascensor el botones y yo, y mi mirada
no sabia donde dirigirse.
El joven llevaba un uniforme muy ajustado, y podía deducir
que debajo de él se encontraba un cuerpo bien moldeado, y esos pantalones tan
ajustados hacían imaginarme que ese bulto que se apreciaba eran una herramienta
de gran calibre.
Me quede paralizado contemplando esta imagen, como me que
paralizado me tuvo que anunciar el botones que ya habíamos llegado a la planta.
Se adelanto para guiarme a la habitación y yo solo veía un
culo bien redondo que se encontraba frente a mí y que tenia que retener mis
impulsos para no alargar la mano y acariciarlo.
Estaba muy excitado y empalmado, mi mente no paraba de
enviarme mensajes para intentar calmarme.
Llegamos a la puerta e introdujo la llave en la cerradura
para abrir, encendió la luz y dejo la maleta encima de una banqueta, se dirigió
a mí y con ese acento tan andaluz, me indico.
Mi nombre es Luis, si desea alguna cosa, solo tiene que
pedírmela que será un placer atenderle.
Esta frase me sonó a insinuación. Y entre caliente y nervioso
no sabia que hacer.
Busque en mi bolsillo la cartera para darle una buena
propina, y saque un billete de 20 E. que deposite en su mano.
Me dio las gracias y al intentar salir de la habitación, como
yo estaba situado en el pasillo y era un poco estrecho, me rozo con su culo mi
paquete que estaba con una erección descomunal, y eso si que fue ya el no puedo
más.
Me arme de valor y pensé, que sea lo que Dios quiera, lo cogí
de la cintura y con un arrebato hice que su cuerpo se uniese al mío. No note
ninguna resistencia por su parte, al contrario todo fue suave y dulce, su culo
estaba bien apretado a mi cuerpo y notaba como mi pené duro como una roca se
incrustaba por encima de la ropa entre medio de sus nalgas.
Yo solo hacia que restregar mi polla y él iba acompañándome
al compás del vaivén. Mis manos que estaban situadas en su cintura iba
reteniendo su cuerpo contra el mío.
Al poco tiempo Luis se giro y con ese acento tan
característico me indico que debía marcharse pues no podía estar más tiempo
fuera de su lugar de trabajo, pero que no me preocupase que a las 10 de la noche
terminaba su turno, y pasaría a continuar con la faena.
Me beso y me dejo con la miel en la boca, deseando que estas
dos horas trascurriesen rápidamente, pues estaba muy encendido y necesitaba algo
para calmar mi situación.
Como eran aproximadamente las 8 de la tarde opte por darme un
baño relajante, así que llene la bañera con agua muy caliente y me desnude
frente al espejo contemplando mi cuerpo que aunque no era una persona adicta al
gimnasio a mis 39 años, no estaba para despreciar. Siempre he sido un hombre que
me ha importado mi aspecto físico y he intentado sacar el máximo provecho a él.
Abrí el mini bar y me puse una copa de Whisky me introduje en
la bañera intentando no pensar en lo que había sucedido antes, pues deseaba
guardar para más tarde todas mis fuerzas y ganas de tener sexo con ese chavalin
que me hacia vibrar.
Una vez tuve mi baño, me afeite apurando al máximo y me di
una loción por todo mi cuerpo con una crema hidratante, teniendo especial
cuidado por mis testículos y culo, pues quería oler bien y tener una piel
agradable. Me coloque un bóxer blanco y encima el albornoz, pues yo
personalmente siempre he preferido desnudar con mis manos y así ir descubriendo
lo que se esconde debajo de esa ropa dando mucho más morbo a la situación.
Me tumbe en la cama a la espera de recibir la visita de mi
nuevo amante. Me quede un poco dormido por todo el estrés que desde las 5 de la
mañana había experimentado. De repente me despierta unos golpes en la puerta,
pego un salto de la cama a la vez que mi corazón se acelera y voy directo abrir.
Cual fue mi sorpresa cuando me encuentro con Luis el botones
acompañado de Sergio el conserje.
Hola espero que no te moleste que Sergio se haya unido a
nuestra fiestecilla, ya que él tiene ahora una hora de descanso y que mejor
descanso que unirse a nosotros. Entraron los dos llevando en la mano una botella
de cava bien fría y sus copas, la abrimos y empezamos a beber.
No sabia por donde empezar, cual de los dos era más hermoso,
que suerte tener dos hombres para mí, nunca antes había tenido la ocasión de
hacer un trío, era una de mis grandes fantasías y que por fin sin quererlo
llegaría a cumplir.
Nos encontrábamos los tres de pie, y se me fueron acercando
uno por cada lado, me empezaron acariciándome el cuello y besándome los labios,
alternativamente primero Sergio y después Luis, mientras íbamos tomando sorbos
de cava para ir calentando el ambiente. Poco a poco me fueron quitando el
albornoz dejando al descubierto mi pecho.
Sergio me iba acariciando el pecho y lamiendo mis pezones que
con dulzura me mordisqueaba haciéndome estremecer, Luis que se encontraba detrás
de mí se había quitado su camisa y pantalón y me estaba restregando su polla
contra mi culo, y sus manos palpaban todo mi cuerpo como si quisieren encontrar
un tesoro escondido.
Y así fue en pocos momentos Sergio se encontraba de rodillas
frente a mí, y con las dos manos me bajo el bóxer, dejando al descubierto mi
pené en plena erección, que introdujo en su boca con mucha sensualidad,
siguiendo sus pasos Luis también se arrodillo y con las dos manos separo mis
glúteos y como si de una serpiente se tratase, introdujo su lengua en mi
orificio, lamiendo ágilmente esa parte tan sensible de mi ser.
Mi cuerpo se encontraba arqueado hacia delante para poder
facilitar la entrada a mi querido Luis, yo con mis manos acariciaba la cabeza de
Sergio y jugueteaba con su pelo, entrelazando mis dedos, y haciéndole seguir el
ritmo que yo deseaba.
Nunca antes había experimentado placer tan grande. Era una
pareja muy bien compenetrada, y yo el centro de atención, me tumbaron en la cama
y mientras Sergio no paraba de chuparme desde la base de mi polla hasta la punta
del capullo, Luis se disponía a penetrarme, se lubrico bien con una crema y poco
a poco fue introduciendo su polla que no sé si debido a la excitación me
encontraba muy dilatado y no opuse la menor resistencia. Y así empezaron Luis me
estaba follando el culo, Sergio no paraba de hacer una mamada, y yo a punto de
derretirme de placer.
Estaba a punto de estallar, y me dirijo a Sergio para
avisarle de mi eyaculación, él en vez de retirarse, lo que hace es acelerar el
movimiento para darme el mayor placer posible. En eso que Luis también
intensifica sus embestidas, y llego el gran estallido, mis nervios sé tensaros,
mi vello se electrizo y un aullido de placer salió de mi boca después de lanzar
mi esperma dentro de la boca de Sergio, que fue a parar a su garganta seguidos
de dos, tres, cuatro, hasta dejarme extasiado, relamiendo todo lo que salía y no
desperdiciando ni una sola gota.
Luis se retiro y yo automáticamente me agache para ponerme en
mi boca su polla y así poder saciar la sed que tenía de ese joven bello que me
había dado tanto placer. También se unió Sergio y en un momento me encontraba
con dos pollas a mi alcance una en mi boca y otra en mi mano, que iban
alternando para dar placer a mis dos parteniers. Y así fue en un principio Luis
empezó a acelerar el movimiento y note que iba a eyacular, y por el otro lado se
encontraba Sergio que también aumentaba el ritmo, los dos se pusieron de
rodillas encima de la cama a la altura mía, y con mis manos les fui aumentado el
ritmo, cuando a la vez los dos empezaron a rociarme mi pecho con esa leche
caliente que iban saliendo de sus entrañas, dejándome todo el cuerpo impregnado
de sus aromas.
Después de unos instantes de gemidos y convulsiones, caímos
los tres tendidos en la cama, acariciándonos y besándonos para ir reponiéndonos
poco a poco.
Al cabo de un rato nos duchamos los tres, pero eso ya será
otra historia.