Hola mi nombre es JJ Quilmes y en esta ocasión les dejo un
relato basado en la vida real de una de las lectoras de esta pagina, espero lo
disfruten.
Deje de ser Santa para convertirme en puta
Me llamo Liceeth Moreta y actualmente tengo 23 años de edad.
Mis padres viven en España por lo que casi no tengo mucho contacto con ellos.
Vivo con mi hermana mayor y su esposo Manuel un hombre ya maduro que se la vive
trabajando.
Cabe señalar que mi familia es muy religiosa por lo que desde
pequeña tuve una formación llena de valores morales, ustedes saben valores como
el respeto, la tolerancia, la honestidad, la lealtad, pero sobre todo dos
valores fueron siempre los que mis padres más se esforzaron por inculcarme, la
libertad de conciencia y la dignidad.
Bueno pues conforme fui creciendo mi cuerpo fue creciendo
conmigo, comencé a desarrollar unos pechos que si bien no son enormes si son de
un buen tamaño, mis piernas se fueron torneando y mi culo se fue levantando
convirtiéndose en un culo respingon.
Por su puesto que todos estos cambios solo yo era capaz de
verlos en la intimidad, pues aunque siempre me ha gustado usar falda, por lo
general usaba faldas del tipo que te cubren hasta por debajo de la rodilla y no
tan ajustada a mi cuerpo pues aunque me gustaban las minifaldas mamá solía decir
que solo las putas usan faldas cortas y ajustadas al cuerpo así que yo como una
niña buena que cree en dios y respeta las leyes de la moral debía comportarme
como una señorita y aprender a vestir correctamente.
Al cumplir los 18 años decidí salir de casa para ir a
estudiar a la ciudad donde mi hermana actualmente radica junto a su esposo. Por
su puesto que en un principio mis padres hicieron hasta lo imposible porque no
saliera de casa, pero al verme más que decidida no tuvieron otra opción más que
apoyarme.
Cuando llegue a vivir con mi hermana esta me apoyo en todo y
me dijo que me sintiera como en casa, que ella no iba estarme regañando todo el
tiempo puesto que ni era mi madre ni yo era una niña pequeña, que yo ya estaba
bastante grandecita como para saber diferenciar entre lo bueno y lo malo. En fin
me dio una habitación y un juego de llaves para que saliera y entrara de la casa
a la hora que quisiera. Su esposo también se mostró bastante amable conmigo y me
dijo que estaba para lo que se me ofreciera.
Ese mismo día desempaque todas mis cosas. Mi hermana solía
decirme que a la hora de mudarme cargo más peluches conmigo que ropa y la verdad
es que adoro los peluches sobre mi cama.
Bueno como verán más no podía pedir, mi hermana y su esposo
en un par de semanas hicieron que me sintiera como en mi casa. A mis padres les
llamaba cada fin de semana para platicarles como marchaban las cosas y cosas por
el estilo.
Mi hermana y su esposo vivían en un departamento por lo que
teníamos muchos vecinos entre los cuales resaltaba un joven de edad similar a la
mía que desde la primera vez que lo vi llamo mucho mi atención. Con el tiempo
supe que se llamaba Eder y que tenía 20 años. Así pasó el tiempo y me hice de
varias amigas en el edificio, sobre todo de una de ellas que se llamaba Jazmín.
Jazmín tenía 21 años y era una chava alta de pelo castaño y un poco rellenita
sin llegar a ser gorda. Desde la primera vez que la vi me percate que se vestía
muy bien, muy a la moda y sentí muchos deseos de vestirme como ella. Se había
mudado con su abuela que vivía a un lado nuestro y estudiaba administración de
empresas en el último año de la carrera.
Así pasamos mucho tiempo juntas y cuando supo que cumpliría
19 años me armo una enorme fiesta sorpresa en el edificio. Con decirles que
hasta el conserje del edificio al que todos en el edificio conocían como Nachito
asistió a la reunión, era un hombre ya viejo de unos 62 años pero como vivía en
un pequeño cuarto con puerta de madera (que por cierto estaba semi caída) en la
entrada del edificio no tuvimos de otra más que invitarlo a la fiesta. Entre los
invitados a la fiesta sorpresa también se encontraba el joven del que ya les he
hablado cuyo nombre es Eder. Fue aquí que lo conocí y nos hicimos buenos amigos.
Me pareció un chico bastante agradable y sencillo, no así su amigo Rubén que era
un pelado de lo peor. Desde que me vio comenzó a criticar mi forma de vestir, se
reía de mí diciendo que parecía monja con esas blusas de manga larga, me decía
que solo faltaba que me pusiera un cuello de tortuga para cubrir más mi cuerpo.
No así Eder que desde el inicio me respeto y me procuraba en todo momento.
Después de mi fiesta salimos un par de veces más como amigos
y después de eso nos hicimos novios. Yo realmente estaba muy enamorada de Eder
pues el era mi primer novio formal, mi hermana estaba encantada con mi noviecito
pues decía que tenía buen ojo para los hombres, que parecía un muchacho bastante
respetuoso además de bien parecido. Todo lo contrario a mi madre que desde que
se entero que tenía novio no hizo más que hacerme un interrogatorio como si
estuviera apunto de entrar a la prisión. Me pregunto como era, que estudiaba,
que religión profesaba, como eran sus padres, en fin no aguanto tanto tiempo sin
saber del joven y el siguiente fin de semana ahí la tenían en casa de mi hermana
dispuesta a conocer a mi novio.
Esta sobre protección de mis padres a mí en ocasiones me
molestaba mucho. No era una niña pequeña y mucho menos le faltaba al respeto a
dios con tener novio. Cuando Eder conoció a mis padres (ya había sido advertido
de cómo eran ellos) los trato amable y respetuoso como solía ser y a mi madre
lejos de desagradarle termino por agradarle al saber que era muy "religioso",
por su puesto que esto no era del todo cierto, si bien Eder iba una que otra vez
a misa no era el obispo en joven, pero pues conociendo a mi madre eso sería un
punto extra para que terminara por agradarle y así sucedió.
A mi Rubén el amigo de Eder seguía molestándome a toda hora,
sobre todo cuando pasaba frente a el me gritaba: Adiós monja, rezas mucho por
mí!
A mi esto me enfada y todas las tardes que sucedía esto yo
llegaba a mi cuarto a llorar por largas horas hasta que un día mi amiga Jazmín
que supo de cómo me empezaban a apodar en el edificio decidió hacer algo por mí.
Me pidió que ahorrara durante un mes todo el dinero que
pudiera, yo al preguntarle para que ella me dijo: Tú solamente ahorra todo lo
que puedas, ya cuando tengas una buena cantidad vamos a ir a cambiar tu
vestuario.
Cuando llegó fin de mes no logre juntar tanto como yo había
esperado, Jazmín al enterarse de esto me dijo:
Jazmín: Nombre con esto no nos alcanza ni para una blusa,
espérame aquí tantito, voy a ver si puedo conseguir algo de dinero y vuelvo
enseguida.
La vi salir del departamento y bajar por las escaleras, pensé
que iría a pedir prestado y me dio pena con ella, como iba a permitir que mi
amiga se metiera en deudas por mi culpa. La seguí para impedir que pidiera
prestado pero no la encontré por ninguna parte. Recorrí todo el edificio y nada,
ni sus luces. Baje las escaleras y salí del edificio para ver hacia la calle y
nada.
Seguramente esta dentro de un departamento.-pensé
Justo cuando volvía al edificio escuche ruidos de muebles
moverse bruscamente.
Provenían del cuarto del conserje Nacho, pensé que estaría
acomodando sus muebles pero de pronto un grito ensordecedor se escucho del
interior del cuarto.
-Aaaghhhhh me encanta! aahhhh
-Así muévete perra rica. Aaahh
Era la voz de una mujer y la de don Nacho, quien iba a pensar
que a su edad todavía podría tener una relación sexual aquel hombre y quien
sería la mujer con la que estaba.
-Aaahhhh mueve el culo rico!!
-aaaahhhh así???
-Ssssiiiii!!! Aahhhh
Me quede boquiabierta al reconocer la voz, era mi amiga
Jazmín! Voltee a mí alrededor para ver si alguien más estaba siendo testigo de
lo que ocurría en ese cuartito pero no era solamente yo la que estaba ahí. Me
pegue un poco más a la puerta y pude oír con mayor claridad los sonidos.
-Aaahhhh me vengoooo
-Echamelos bien dentro!!! aahhhh!!!
-Tomaaa!! Aahhhh
Comencé a imaginar a mi amiga Jazmín follando con Nacho
dentro del cuarto y mi cuerpo comenzó a sudar, sentí un escalofrío recorrer todo
mi cuerpo, comencé a sentir como mi corazón se aceleraba y mi piel se puso
chinita. De pronto todo quedo en silencio y empezaron a intentar a abrir la
puerta de madera que tanto trabajo costaba abrir por lo vieja y descuidada que
estaba. Al ver esto yo corrí con fuerza hacia fuera del edificio y aguarde unos
segundos haciendo como si estuviera buscando a alguien. Cuando entré nuevamente
al edificio me tope con Jazmín que estaba acomodando su blusa, al verme se
mostró sorprendida pero rápido me sonrió y me dijo:
Jazmín: Y tú que andas haciendo por acá eh?
Apenas y podía calmar mis nervios, sentía que el corazón se
me salía y estaba roja como un tomate.
Jazmín: Donde andabas Liceeth?
Tomando aire y calmando un poco mis nervios le dije:
Liceeth: Te andaba buscando afuera Jazmín es que no te
encontraba…
Jazmín: Ya veo, y andabas corriendo haya afuera?
Liceeth: Hmm si lo que pasa es que pensé que tu ya habías
vuelto al departamento y tuve miedo de que no me encontrarás y te fueras a ir
sin mi…
Jazmín: Jaja pero como eres boba Liceeth, de hecho si vengo
bajando de tu departamento pero como no te vi decidí buscarte y aquí me tienes,
además como me voy a ir sin ti si es a ti a la que le vamos a comprar la ropa
mira ya tengo más dinero.
Me mostró una faja de billetes y sorprendida le dije:
Liceeth: De donde los sacaste?
Jazmín: Me los presto mi abuela.
Miente, yo se muy bien como los había conseguido, pero por
otro lado me sentí muy mal por ella, había tenido que vender su cuerpo para
conseguir un poco de dinero para mi, que buena amiga era Jazmín…
Jazmín: Entonces que nos vamos o nos vamos a quedar paradas
todo el día aquí?
Liceeth: No para nada vamonos.
Justo cuando salíamos del edificio don Nachito apenas
caminando nos alcanzó y le dijo a Jazmín:
Nacho: Entonces te espero en la noche para que me traigas lo
que te pedí te parece?
Jazmín: Si don Nacho aquí nos vemos sin falta.
Apenas avanzamos un poco pude ver de reojo como Nacho le
agarraba las nalgas a Jazmín que siguió caminando como si nada. Ahí fue cuando
pensé que Jazmín no lo hacía tanto por mi si no porque le gustaba ese tipo de
encuentros.
Cuando llegamos a la tienda comercial Jazmín y yo nos
probamos todo tipo de blusas, minifaldas y pantalones desde lo más reservado
hasta lo más atrevido, por supuesto que lo mejor fue lo atrevido para nosotras.
A mi me encanto la forma en que las blusas se me veían, sobre todo una blusa
rosa en la que sobre salían mis senos haciéndolos ver grandes y deseables.

Los pantalones se pegaban a mi cuerpo dejando ver todos mis
encantos, nunca había visto mi cuerpo dentro de una vestimenta como estas y me
encanto. Las minifaldas ni que decir, también fueron de mi adoración al ver como
dejaban ver mis piernas y más aun al ver que con cualquier movimiento brusco o
inclinándome un poco dejaba ver el inicio de mi culo que se mostraba listo para
ser mostrado.
Jazmín: Mira las tangas Liceeth! Están hermosas…
Compramos 3 tangas cada una, 2 de mis tangas eran de distinto
color y estilo comparadas con las de Jazmín pero hubo una en la que coincidimos
en el color y estilo.
Jazmín: Mira esta tanga del corazoncito las vamos a comprar
iguales para que siempre recuerdes mi amistad te parece?
Me lleno de emoción el hecho de que tuviéramos una tanga
igual mi mejor amiga y yo y lo mejor era el significado que tenía el comprar una
del mismo estilo. Nunca antes había hecho algo parecido con una amiga.
Liceeth: Claro Jazmín, me parece muy bien.
Salimos de la tienda felices y con muchas bolsas de ropa. Al
fin vestiría como mi amiga y dejarían de decirme la monja y me empezarían a ver
como una mujer.
Cuando llegamos al edificio lo primero que hice fue buscar a
Eder para mostrarle mis nuevas adquisiciones. Para mi sorpresa Eder al ver la
ropa me dijo:
Eder: Te puedo pedir algo?
Liceeth: Si
Eder: No uses esta ropa…
Realmente me sorprendió, yo creí que le fascinaría mi nuevo
estilo pero lejos de gustarle parecía disgustado con mi cambio de ropa.
Liceeth: Porque me pides eso Eder?
Eder: Tu sabes que a mí me gusta como eres Liceeth no tienes
porque usar esta ropa tan atrevida…
Liceeth: Pero a mí me gusta…
Eder: Tal vez a ti te guste pero a mi no, si quieres seguir
conmigo no la uses si no ya sabes por mi terminamos…
Dijo esto y salio del departamento furioso. Toda esa tarde me
eche a llorar en mi cama a un lado de mis peluches. Realmente quería cambiar mi
forma de vestir, dejar de ser la "monja" del edificio pero esto significaría
perder a Eder. Al día siguiente sonó el timbre del departamento y al abrir era
Eder.
Eder: Hola yo solo quería decirte que si ayer fui muy grosero
pues… realmente no era mi intención me perdonas?
No hable, solo me eche a sus brazos y nos besamos. Realmente
lo amaba y si tenía que seguir vistiendo como monja para estar bien con el,
estaba dispuesta a hacer el sacrificio.
Cuando le devolví la ropa a Jazmín diciéndole que me
perdonara que no iba a poder usarla y explicándole las razones del porque, ella
me dijo:
Jazmín: Quédatela por si algún día cambias de opinión y no te
preocupes amiga no tienes porque preocuparte esa ropa yo te la regale y no
quiero que me la devuelvas.
Paso un año y mi relación con Eder marcho perfecta. Yo cada
vez lo querías más y más y el cada vez era más aceptado por mi familia sobre
todo por mi madre. Nos ganamos la confianza de mi hermana y su esposo lo cuales
nos dejaban estar viendo películas en la sala hasta altas horas de la noche. Una
noche en la que mi hermana y mi cuñado dormían, Eder y yo estábamos viendo una
película con escenas bastantes fuertes (era clasificación C pero parecía XXX),
yo con las escenas llegue a sentir una sensación placentera en mi ser, no se
porque pero al ver las imágenes me recordaba la vez que había escuchado a Jazmín
tener relaciones con el conserje del edificio y me ponía muy calientita. Eder
por su parte no paraba de acercarse a mí y darme besos que cada vez eran más
intensos.
En uno de esos besos poso su mano sobre uno de mis senos,
nunca antes había hecho eso en verdad me sorprendió su atrevimiento por lo que
con una de mis manos y sin dejar de besarlo, moví su mano de mi seno y la
coloque sobre mi pierna derecha. Por lo visto salió peor porque en esta ocasión
metió su mano por debajo de mi falda y comenzó a acariciar mi pierna desnuda. Yo
intenté zafarme de el, para decirle que ya era suficiente pero el pasando su
otro brazo por detrás de mí, hizo presión para que el beso se prolongara más
tiempo y me inmovilizo. Pronto pude sentir su mano muy cerca de mi colita y fue
aquí cuando con fuerza logre separarme de el.
Liceeth: Que te pasa?
Eder: Nada, yo solo estaba besándote…
Liceeth: Besándome? A eso llamas besar? a querer agarrarme la
concha?
Eder: Para Liceeth que no es para tanto…
Liceeth: No Eder vete a tu casa creo que ya es demasiado
tarde para que sigas conmigo, mañana nos vemos mejor.
Eder: Oooh Liceeth 20 minutos más no te pongas así…
Liceeth: No Eder mañana nos vemos.
Esa noche salió molesto pero no me importo. Cuando iba a
dormir comencé a sentir sensaciones muy extrañas, no podía dormir. Sentía como
mi conchita estaba mojada y pensando que era mi imaginación me pare para
confirmar lo que sentía y al hacerlo vi que efectivamente estaba mojando la
tanguita de esa parte de enfrente donde va mi conchita. Me volví a meter a la
cama y cerrando mis ojos comencé a acariciar mi cuerpo con mis dos manos.
Primero acaricie mis piernas lentamente, al llegar a mi conchita me desviaba y
pasaba por mi abdomen, mi ombligo hasta llegara mis pechitos. Los tomaba con
ambas manos y los acariciaba. Nunca antes lo había hecho, pero estaba sintiendo
delicioso. Cuando me di cuenta ya estaba pasando uno de mis dedos a lo largo de
mi conchita, fue ahí cuando los sonidos de Jazmín y el conserje volvieron a mi
mente. Comencé a acariciar con más rapidez mi conchita hasta que de pronto…
Liceeth: Mmmmmmmmmmmmmm
Deje escapar un gemido enorme al sentir como si me estuviera
haciendo pipi… era delicioso algo en mi interior había echo explosión y ahora
sentía más mojada mi conchita que nunca. Me retorcía como nunca en mi cama y
experimente sin querer queriendo mi primer orgasmo. Por dios que había sido algo
hermoso.
A la mañana siguiente me desperté como nueva, tenía mucho que
no dormía así de rico. Esa tarde volví a ver a Eder pero estaba vez en su
departamento, sus padres no estaban y volverían hasta el día siguiente.
Eder: Porque no te quedas a dormir conmigo Liceeth. Mis
padres no van a llegar hasta mañana y eso si bien les va.
Liceeth: Jaja pretendes que me quede a dormir en la cama de
tus padres?
Eder: Bueno no Liceeth para eso esta la mía no crees?
Liceeth: Y luego tu donde te quedarías?
Eder: Bueno pues contigo Liceeth no apoco no tienes ganas de
estar conmigo?
No puede ser pensé, aquí esta de nuevo Eder pidiéndome algo
que no pienso hacer.
Mis padres me dijeron siempre q debo esperar a casarme para
hacerlo y no los iba a defraudar por un momento de calentura.
Liceeth: No Eder! Es que cuantas veces debo decírtelo que no
esta bien lo que quieres que hagamos?
Eder: Liceeth pero yo te amo a que tienes miedo?
Liceeth: No es que tenga miedo Eder simplemente no creo que
sea el momento preciso como para dar ese paso.
Eder: pero que es lo que quieres que haga por ti Liceeth que
baile al son de la música, que mate a alguien? Que no te he demostrado mi amor
por ti en todo el año que llevamos de relación? Por dios Liceeth dame es hora de
que me demuestres que tu también me amas no crees?
Liceeth: Eder no es así como funcionan las cosas…
Eder: A no pues entonces como? O es que no solo te vistes
como monja si no que ahora te comportas como tal?
Esas ultimas palabras me ofendieron mucho, jamás lo había
esperado de el. Además si yo me seguía vistiendo como monja era por el, por el
amor que le tenía. Comencé a llorar y salí del departamento a toda prisa. Eder
al ver su error intentó detenerme pero no se lo permití, esta vez había llegado
muy lejos.
Camine por el pasillo rumbo al departamento de Jazmín, quería
contarle mis problemas, hablar con alguien. Casi al llegar pude ver que del
departamento de Jazmín estaban sacando varias cajas y muebles. Una señora vecina
nuestra que es muy querida por todos en el edificio por su trato amable y su
buen carácter, estaba de pie a un lado de las cosas como cuidándolas, al verme
me dijo:
-Pero como, todavía no se despiden por última vez y ya estas
llorando por tu amiga niña?
Me causaron sorpresa sus palabras y le dije:
Liceeth: a que se refiere?
-Si niña, tu amiga ya se muda hoy o es que acaso no sabes?
Liceeth: No sabía…
-Su abuela falleció hace unos días y no le quedo de otra más
que volver a su ciudad natal. Pensé que estarías enterada pues como siempre
andan juntas…
No lo podía creer mi mejor amiga se iba…
Liceeth: Y Jazmín en donde esta?
-Esta con mi esposo Sebastián, ya ves que tenemos un camión
de mudanza, mi marido al ver que tu amiga no tenía dinero para pagar un camión
de mudanza hablo conmigo y juntos decidimos ayudarle a tu amiga para llevar sus
cosas hasta su ciudad. Ve a verla bajaron hace algunos minutos, el camión esta
estacionado aquí enfrente.
Baje a toda prisa para ver a mi amiga y reclamarle porque no
me había dicho nada, al salir del edificio no vi a nadie solo el camión
estacionado enfrente con la caja cerrada. Vi a un niño vecino del edificio y le
pregunte:
Liceeth: Oye disculpa no has visto a Jazmín?
-Si se metió con don Sebastián a la caja de ese camión.
Vaya con mi amiga me dije…
Seguramente estaría agradeciendo el favor pensé.
Pensé en volver arriba a esperarla junto a la señora pero que
le diría a esta, que mi amiga en agradecimiento se estaba dejando follar por su
esposo? Pobre mujer, su esposo follando con una escuincla de la mitad de sus
años y ella ni en cuenta. Pronto la caja del camión se abrió y pude ver como
bajaba Sebastián con una enorme sonrisa subiéndose la bragueta, seguido de el
venía Jazmín limpiándose con un pañuelo los alrededores de la boca…
Pensé en despedirme pero al parecer no valía la pena. Mi
amiga me había decepcionado, como era capaz de follarse al marido de aquella
mujer tan noble y buena gente. Entre al edificio y subí por las escaleras hasta
el departamento de mi hermana, entré en mi habitación y me recosté en la cama a
ver televisión un rato, la verdad es que ni miraba la televisión lo único que
hacía era pensar en lo desgraciada que era Jazmín con esa pobre mujer.
Ese día se marcho Jazmín del edificio, ni si quiera fue a
despedirse de mí. No se si me haya visto en la entrada del edificio cuando esta
iba bajando del camión de mudanza pero aún así yo tenía muy en el fondo la
esperanza de que me hubiera ido a decir el porque de su ida.
Una semana después hice las paces con Eder y todo volvió a
ser como antes. Por lo visto ya no volvía a pedirme su prueba de amor y me
respetaba mucho.
De vez en cuando en las noches volvía a sentir la sensación y
la necesidad de acariciar mi cuerpo y más pensando en Jazmín y Nacho pero al
recordar lo maldita que se había portado Jazmín siempre terminaba por dormirme
con las ganas y me ponía a rezar como cuando era chica para distraer mi mente y
dedicar mi enorme sacrificio a dios.
Así paso el tiempo hasta que una vez al pasar frente a Rubén
el amigo de Eder este me grito.
Rubén: Adiós Monja Cornuda!!
Vaya por lo visto agregó otra palabra al apodo pensé.
Pero porque monja cornuda?
Cuando platique con Eder respecto al nuevo apodo que su
amiguito me había puesto este me dijo.
Eder: No es nada, conoces muy bien como es Rubén no tienes
porque sentirte mal. Yo hablare con el para que no te moleste de esa forma.
Después de esto una tarde en que volví a pasar frente a su
amigo, este al verme pasar solo gritaba:
Rubén: Venga monja… Oleee!!!
No aguanta más, tenía que decirle a Eder lo que estaba
sucediendo con su amigo así que me dirigí a su departamento. Llame a la puerta y
abrió su mamá.
Liceeth: Buenas tardes señora disculpe no se encuentra Eder?
-No, salió a la tienda pero no ha de tardar en volver. Si
gustas pasar a esperarlo,
Liceeth: Si muchas gracias señora.
Pase y me senté a esperar en la sala. La señora me ofreció
algo de beber y yo gustosa acepte un poco de agua. Pasaron los minutos y Eder ni
sus luces. Al parecer su mamá ya tenía que salir a su trabajo y al ver que su
hijo no llegaba me pidió que esperara un poco más a su hijo, que no debía tardar
pero que si no llegaba le cerrara la puerta con seguro de favor, yo acepte y fue
así que me quede sola esperando a Eder en su departamento.
Cuando la señora salió lo único que hice fue esperar sentada
unos diez minutos más. Cuando estuve aburrida pensé en ir a echar un vistazo por
el departamento y fue así que llegue al cuarto de Eder. Husmee un poco y logre
encontrar toda clase material porno en su cuarto, como quien dice la curiosidad
mato al gato y fue así que comencé a abrir uno por uno sus cajones hallando toda
clase de cosas.
Me encontré desde pastillas para dormir hasta condones. Lo
que más me sorprendió fue que las tiras de los condones no estuvieran completas,
por lo visto ya se habían despegado varios de ellos. Supuse Eder le regalaba a
sus amigos pues nosotros no teníamos actividad sexual. Seguí buscando dentro de
sus cosas hasta que me encontré con una cajita azul con un moño rosa. La abrí y
no se si fue mayor mi dolor que la sorpresa, ahí dentro se encontraba la
fotografía de mi amiga Jazmín y junto a ella una tanga, la misma tanga con el
corazoncito que habíamos comprado en el centro comercial. Dentro había una nota
que decía:
Te regalo la prenda que use la primera vez que fui tuya como
recuerdo de aquella noche en la que me hiciste vibrar de placer. Por siempre
tuya, Jazmín. PD No me olvides nunca.
Tire la caja y me eche a llorar. No lo podía creer mi mejor
amiga con mi novio habían tenido relaciones sexuales valiéndoles madres yo.
Voltee hacia la puerta y vi como Eder me miraba apenado.
Eder: Liceeth deja que yo te explique…
No dije nada, me puse frente a el y le solté tremenda
bofetada que aun me sigue doliendo en el alma. Lo amaba con todas mis fuerzas,
era capaz de hacer todo por el, de perdonarle cualquier error que tuviera
conmigo pero esto, una infidelidad jamás y mucho menos con mi mejor amiga.
Liceeth: Eres un desgraciado! No quiero volverte a ver en
toda mi vida.
Salí huyendo hacia mi refugio, mi cuarto, mi cama llena de
los peluches que tantas veces me habían visto llorar desconsolada. Esta vez
pensé que no dejaría de llorar, era demasiado el dolor que estaba sintiendo.
Ahora todo parecía tan feo, mi mejor amiga y mi amor me habían traicionado, era
conocida por medio edificio como la "monja cornuda". No podía ser peor. Esa
noche ni dormí, solo pensaba en regresar a mi casa con mis papás. Pero esto no
era lo mejor, lo mejor no era huir de mis problemas si no quedarme para
enfrentarlos o no es eso lo que me habían enseñado mis padres?
Todos se habían burlado de mí, me habían visto la cara. Pero
a partir del día siguiente sería una mujer nueva. Una mujer que nunca antes
habían visto, alguien de quien no podrían burlarse tan fácilmente.
Al día siguiente era sábado, me levanté temprano y abrí mi
closet. Saque mi ropa que tenía en el olvido, aquellas minifaldas, pantalones
ajustados y blusas con escotes excitantes que había guardado por tanto tiempo
pues había llegado el momento de que mi nuevo yo las usara.
Me metí a bañar, espere a que mi pelo y mi cuerpo se secaran
y me unte crema por todo el cuerpo. Me maquille tomándome todo el tiempo del
mundo y me vestí lo menos decente que pude. Una minifalda negra de lo más corta,
apenas y me cubría el culito y dejaba ver por completo mis piernas desnudad. Un
top rojo bastante ajustado a mi cuerpo que sin ponerme brassier dejaba ver mis
pezones grandes y duros remarcados sobre la tela. Unas botas con tacón de aguja
que me hacían ver más alta de lo que soy y hacían resaltar mis piernas morenas.
Me mire en el espejo y:
Liceeth: Dios mío luzco como una prostituta…

Aparte de lucir como una puta, no es por que sea vanidosa ni
mucho menos narcisista pero lucía preciosa, me di una vuelta completa sin dejar
de verme al espejo y mi culo se veía deseable y bien paradito justo como yo lo
quería. Quería que los hombres desearan mi cuerpo al verme pasar por la calle,
que desearan lo que nunca iban a tener sobre todo mi ex novio Eder al que tanto
rencor le guardaba.
Pensé en salir de mi habitación, pero aun me faltaba algo muy
importante, el caminar. Tenía que caminar de una manera muy sensual, de una
manera en que ningún hombre pudiera resistir voltear a verme. Así que me puse a
practicar frente al espejo varias formas de caminar. Después de varios tropiezos
(no estaba acostumbrada a usar tacones tan altos), aprendí la forma más correcta
de caminar sensual.
Salí de mi habitación y dispuesta a todo me dirigí a la
calle. Ni mi hermana ni su esposo estaban así que no hubo problema con ellos, de
haberme visto así vestida no se lo que hubieran dicho en esos momentos. Camine
por el pasillo deseando encontrarme a alguien sobre todo a un hombre pero no me
tope con nadie. Baje las escaleras, me estaban costando mucho trabajo con los
tacones de aguja, salí a la calle y fue ahí cuando el mundo se puso de rodillas
ante mis pies. Al primero que me tope fue a Don Nacho que siempre estaba en la
puerta, me saludo y le regrese el saludo con una mirada coqueta y seguí
caminando sin descuidar el mover de mi culo no pude evitar ver como sus ojos me
devoraban. Seguí caminando y entre más caminaba más elogios y palabras obscenas
podía escuchar. Los carros se detenían a un lado mío y desde el interior me
gritaban cosas como: Pero mira nada más que rica estas, tan buena y tan jugosa…
Mamacita que nalgas y que manera de menearlas, cuanto por la noche mamita te
pago lo que quieras…
Lejos de enfadarme me estaba gustando esa clase de
atrevimientos que los hombres tenían hacia mí. No se porque pero me estaba
poniendo bastante caliente con todo eso. No tenía rumbo así que camine por donde
me dio la gana hasta llegar a un parque, en el había varias parejas echando
novio, parejas que al verme pasar alado suyo con mi caminar sensual y
provocativo que arranco las miradas de todos los hombres que estaban en el lugar
haciendo que la mayoría de ellos comenzaran a discutir con sus novias, los tipos
me comían con la mirada y esto a sus novias les molesto incluso una que otra me
llego a gritar: puta vete a la esquina!
A mi esto me tenía sin cuidado, yo estaba disfrutando mucho y
me estaba poniendo bien calientita.
Cuando venía de regreso hacia el edificio pude ver a lo lejos
como Eder me miraba desconcertado, jamás había visto ese gesto en el, por lo
visto le había caído de golpe mi repentino cambio. Junto a el estaba su amigo
Rubén que al pasar a un lado de ellos dijo dirigiéndose a Eder: Ya no es tu
novia este bombón cierto?
Eso me lleno de satisfacción por lo visto la monja se había
ido y había nacido una nacida una nueva putita en el vecindario.
Las semanas pasaron y por lo visto tenía a todos los hombres
del edificio babeando por mí. Un día en el que me encontraba dando uno de mis
paseos vespertinos, se acerco a mi Rubén el amigo de Eder y dijo:
Rubén: Mira nada más quien iba a decir que debajo de esos
hábitos había tanta carne… por lo visto ya no eres tan santita verdad?
Voltee a verlo con la sonrisa más coqueta y atrevida y dije:
Liceeth: Te parece que luzco como una santa Rubén?
Me miro de los pies hasta la cabeza y dijo:
Rubén: pero que barbaridad, por supuesto que no!
Liceeth: Bueno pues entonces no lo soy…
Rubén: Mira que si no fueras la novia de Eder yo mismo…
Liceeth: La novia de Eder? Por lo visto tu amigo no te ha
contado que terminamos?
Rubén: Así? Pues el asegura que tu solo estas molesta con el
y que pronto regresaras de rodillas a pedirle que vuelvan a estar juntos…
Liceeth: Pues tu amigo se equivoca Rubén yo no volvería con
alguien como el…
Rubén: y eso a que se debe? Acaso no sabe como tratar a una
mujer como tú?
Liceeth: Tu mismo lo has dicho Rubén, tu amigo no sabe como
tratar a una mujer como yo, no es ni la mitad del hombre que yo pensé que era.
Rubén: Así? Bueno y ahora que ya no eres nada de mi amigo, no
crees que podrías darle la oportunidad a un verdadero hombre como yo?
Liceeth: Jaja Por favor Rubén no me hagas reír, eres tan
inmaduro como Eder, yo necesito un hombre maduro, un hombre que me valore y sepa
como tratar a una mujer como yo.
Rubén: No me digas que no te soy atractivo, si he visto como
me miras.
Liceeth: Jaja Rubén no te estoy mirando de otra forma que no
sea de la que una mujer mira a un niño.
Por supuesto que era mentira, lo miraba como invitándolo a
probar de la mujer que quería vengarse de su amigo.
Rubén: si tú me dieras una oportunidad te demostraría que no
soy ningún niño…
Liceeth: Tal vez después Rubén, tal vez después…
Me fui del lugar con movimientos provocativos mientras Rubén
miraba fijamente mi trasero. Llegue al edificio y ahí estaba don Nacho como
siempre mirándome el trasero.
Liceeth: Buenos días don Nacho.
Le dije mientras lo miraba a los ojos con mi sonrisa coqueta.
Nacho: Buenos días guapa que te trae por aquí?
Liceeth: Nada, solo quería preguntarle si usted sabe acerca
de un trabajito por aquí cerca, como verá ya soy todo una mujer y pues necesito
dinero para solventar mis gastos.
Nacho: Claro que puedo ver que eres todo una mujer Liceeth, y
acerca del trabajo pues se de uno pero no se si te animes, para una muchachita
tan linda un trabajo como el que yo digo debe ser mucho sacrificio.
Liceeth: Porque lo dice?
Nacho: Bueno es que habría que hacer algunas cosas que muchas
mujeres se negarían a hacer…
Por su puesto sabía de lo que me hablaba don Nacho, por lo
visto el trabajo de prostituta del edificio estaba vacante desde que Jazmín se
había marchado y ahora buscaba reemplazo, era el día de buena suerte de Nacho,
en mi nueva etapa, en mi nuevo yo, yo estaba decidida a todo, incluso a ocupar
ese nuevo papel de putita que mi ex amiga había dejado.
Liceeth: Bueno pero la paga es buena supongo no es así?
Nacho: Depende, depende de que tanto se atrevan a hacer…
Liceeth: Bueno y si yo le dijera que estoy interesada, usted
me podría dar informes?
Nacho: Si, porque no me acompañas, aquí dentro de mi cuarto
tengo varios informes para ti chiquita.
Entramos en su cuartito de la puerta de madera, era un poco
oscuro, al parecer la luz no entraba lo suficiente y una pequeña lámpara
alumbraba lo que era un catre y una mesa vieja. Me invitó a tomar asiento en su
catre y de inmediato este crujió.
Nacho: Bueno, estas segura que quieres saber de lo que se
trata?
Liceeth: Si don Nacho, necesito dinero y estoy dispuesta a
todo por conseguirlo…
Lo dije con una mirada provocadora, en seguida don Nacho
entendió mi mensaje y sin más con su mano derecha bajo su cierre y de su
interior sacó un pene flácido de unos 9 cm’s de largo pero bastante gordo.
Nacho: Bueno pues aquí esta tu instrumento de trabajo, tu
decides que hacer con el. Depende de cómo lo uses recibirás tu paga…
Lo mire detenidamente, a pesar de que ya era una joven de 19
años, era el primer pene que veía en vivo y en directo. Me acerque un poco a el
y con una de mis manos lo toque provocando de inmediato una reacción en su pene
que comenzó a crecer, yo al ver esto por instinto me hice hacia atrás y lo
solté.
Nacho: Jaja, no te espantes niña. Por lo visto no estas muy
acostumbrada a esto verdad? Quien diría, juzgándote por la manera en que vistes
y la manera en que caminas cualquiera diría que eres una puta bien hecha. Ven
acá preciosa yo te voy a enseñar lo que es mamar una buena verga.
Me tomó de la cabeza y con fuerza me jalo hacia el besándome
en la boca, al principio fue asqueroso, su boca apestaba y tenía un mal olor su
pelo. Me beso con fuerza metiendo su lengua bien dentro de mi boca buscaba la
mía y jugueteaba con ella, me tomaba con fuerza del pelo para que no me zafara,
realmente me tenía bien agarrada por lo que el beso fue largo y húmedo.
Me soltó y paso su mano hacia mi cintura, subió mi blusa y
haciéndome alzar los brazos la sacó dejándome con las tetas desnudas (no solía
usar brassier aprovechando la dureza de mis tetas), de inmediato se puso a
comerme las tetas, sentía como su lengua se paseaba por todas mis tetas hasta
llegar a mi pezón donde daba mordidas apachurrándolos con sus dientes y
haciéndome gemir de dolor.
Liceeth: Aaagghhh oohhh
Se detenía para besarme en los labios una vez más y al poco
tiempo volvía de nuevo a comerme las tetas dejándome adolorida de los pezones
por las tremendas mordidas que me estaba dando.
Nacho: Deliciosas! No cabe duda que las tienes deliciosas
hmmmm
Yo para esos momentos ya me había entregado al placer que
estaba sintiendo, el dolor había desaparecido y ahora era puro placer el que
sentía al besar la boca de ese viejo brusco que me estaba tratando como una
puta. Tal vez era esto lo que me hacía sentir tan bien, el que me tratara como
una putita me estaba resultando de lo más excitante.
Pronto no pudo más y bajándose todo dejo su polla desnuda y
me obligo a chuparla, al principio no sabía como hacer pero poco a poco me fue
indicando como chupar y mover mis manos para terminar dándole una mamada que lo
dejo sin fuerzas tendido en su catre.
Nacho: AAAHHHH!!! Tu si que sabes como chupar una verga…
Aprendes rápido mujer, vaya que aprendes rápido.
Me indico que le pasara su billetera y me dio un billete de
500 pesos.
Nacho: Date una vuelta la próxima semana, en una semana me
pagan y ahora si que te daré un buen dinero por esa cuevita virgen que tienes en
medio de las piernas.
Me limpie los restos de semen de mis senitos y mi cara y
guardando mi billete de 500 pesos en mi bolsillo salí del cuartucho de don Nacho
y me fui a comprar ropa nueva.
Al regresar me tope con Rubén que me dijo:
Rubén: Oye tu monja diabólica, que me tienes de nuevo. Has
pensado en lo que te propuse?
Ya me tenía harta con sus apodos, me di media vuelta y le
dije:
Liceeth: Si lo he pensado, así como he pensado las propuestas
de tantos hombres que me han lanzado.
Rubén: Así que tengo competencia ah?
Liceeth: si y mucha.
Rubén: Bueno pues tú dirás como nos arreglamos guapa.
Dijo esto haciéndome una seña de dinero.
Liceeth: Quien te crees para decirme eso estúpido.
Rubén: Vamos mujer no te hagas del rogar, si bien que te
gusta el dinero y también esto… -señaló su pene
Liceeth: Aunque así fuera, dudo mucho que puedas pagar lo que
vale una mujer como yo…
Rubén: Jaja no me digas. Que tanto dinero te pudo haber dado
don Nacho, no finjas más te vi salir hace un par de horas de su cuarto. Se muy
bien para lo que se meten las mujeres como tú en ese cuarto así que dime cuanto
te ha pagado?
Liceeth: Que te importa…
Rubén: Vamos no seas grosera y dime cuanto te pago? Prometo
darte el doble de lo que te ha dado el.
Esa propuesta si me había agradado, Rubén era un estúpido
pero el dinero lo podía usar en algo bueno.
Liceeth: Me dio 500 pesos por una mamada…
Rubén: Pues yo te doy mil.
Liceeth: Esta bien vamos a tu departamento rápido.
Rubén: No se va poder, mis padres están dentro pero tengo una
mejor idea. Vamos al carro de mi padre aquí tengo las llaves.
No lo podía creer, ahí estaba yo caminando con Rubén agarrada
de la mano rumbo al auto de su padre que se encontraba en el estacionamiento del
edificio. Llegamos y después de subirnos a los asientos traseros comencé a
mamarle la verga. Su verga era pequeña y delgada pero llegó a gustarme pues
cabía del todo en mi boca y esto aunado con saber que me estaba prostituyendo
por unos cuantos pesos estaba terminando por hacerme sentir muy bien.
Rubén: Aaahhh!! Que boca tienes!! Eres una putita muy buena
lo sabes?
No me costo mucho trabajo hacer venir a Rubén, por lo visto
era un precoz.
Rubén: Aaahhhh
Soltó 2 disparos de leche que tome sin dejar caer una gota.
Para cuando termine Rubén y yo nos dimos cuenta de la presencia de su padre que
nos miraba desde la parte externa del auto.
Rubén: Con un demonio no puede ser!
Sentí que la vergüenza más grande del mundo al ver a su padre
ahí parado. Su padre un señor bastante educado y recto que trabajaba para un
banco me había visto chupándole la verga a su hija. Su padre le hizo la seña de
que abriera la puerta a Rubén, la abrió y le dijo: Vete a casa Rubén…
Rubén sin decir nada agacho la cabeza y se fue del lugar al
instante. El señor que llevaba el mismo nombre que su hijo subió al auto y
después de cerrar la puerta dijo: Vi lo que estabas haciendo con mi hijo, es tu
novio?
Liceeth: No señor lo que pasa es que…
-Sshhh
Me interrumpió llevándose un dedo a la boca.
No digas más por favor.-me dijo y llevándose una mano a su
cierre se sacó la verga, me sonrió y de inmediato comprendí lo que tenía que
hacer. Así que ahí estaba yo, chupando la tercera verga del día. Ya me dolía la
boca de tanto chupar pues a diferencia de su hijo su padre tenía mucho aguante.
Para cuando se vino no logre retener todo el semen en mi boca, soltó una gran
cantidad. Por lo visto su esposa no tenía las atenciones debidas con aquel
hombre. Abrió su billetera y dijo:
-Y bien cuanto te debemos mi hijo y yo?
Liceeth: Como?
-Si no te hagas, supongo has tomado el lugar que tenía tu
amiga Jazmín no es así? Lo supe desde el primer día que te vi vestida de esa
forma tan puta.
Liceeth: 2000 pesos por los dos señor.
Sin pensarlo saco 5 billetes de 500 y me los dio.
-Guarda el cambio, por cierto voy a necesitar que me
acompañes la próxima semana a una junta del banco, es una comida. Tu amiga
Jazmín seguido lo hacía, ya después de la junta podemos ir a un motel. Cuanto
cobras por el servicio completo?
Realmente me estaban tratando como una prostituta todos.
Liceeth: No lo se señor…
-Como que no lo sabes? Eres puta y no sabes los costos de tu
empleo?
Liceeth: Lo que pasa es que nunca antes he tenido relaciones
sexuales?
Me miro sorprendido y pregunto:
-Osease que eres…
Liceeth: Si señor soy virgen.
-Te ofrezco 10 mil pesos por tu virginidad.
Diez mil pesos! que no haría con ese dinero pensé.
-bueno bájate del auto que me tengo que ir a trabajar ya
después me dices.
Me bajo y después de darme un beso se fue. Nunca creí que mi
virginidad valiera tanto para los hombres.
Después de eso seguí paseándome por las calles vecinas al
edificio como ya era costumbre oyendo toda clase de insultos y piropos. Siempre
tuve el cuidado de que ni mi hermana ni mi cuñado me vieran vestida de esa
forma, por lo general llegaba al departamento más temprano de lo que venían de
trabajar y me cambiaba de ropa pero cuando llegó el día en que debía acompañar
al papá de Rubén a su reunión del banco a Manuel le dieron el día libre lo que
fue un verdadero problema. Como se supone que saldría con el papá de Rubén a la
comida si el estaba en casa, me vería vestida como puta y seguro se lo contaría
a mi hermana.
Todavía cuando faltaba una hora para la reunión no sabía que
ponerme si una falda de mezclilla cortita o un short de lycra azul, termine por
decidirme por la falda.
Cuando estuve lista asome mi cabeza para ver donde estaba
Manuel, por lo visto estaba en su habitación puesto que se escuchaba la
televisión de su cuarto encendida. Salí tratando hacer el menor ruido posible,
camine por el pasillo y llegue hasta la sala y ahí fue cuando:
Manuel: A donde vas vestida de esa forma?
Liceeth: Ah! Me espantaste Manuel que estas haciendo aquí?
Manuel: Hmm déjame recordarte que estamos en mi departamento
Liceeth, yo también vivo aquí.
Liceeth: Si verdad que tonta soy…
Manuel: Bueno pero no has respondido mi pregunta, a donde vas
vestida de esa forma?
Liceeth: A ninguna parte yo solo iba a salir con unos amigos…
Manuel: Con unos amigos eh?
Liceeth: Si…
Manuel: No será más bien que vas a ver a un cliente?
Liceeth: Como?
Manuel: No finjas más, todos los hombres en el edificio lo
saben…
Se acercó a mí y al estar justo en frente mío me tomo de la
cintura y me jaló robándome un beso en los labios.
Liceeth: Suéltame por favor!!!
Manuel: Que es lo que pasa acaso tienes discriminación con
los hombres?
Liceeth: No es eso Manuel y bien lo sabes. Tú eres mi cuñado,
mi hermana es tu esposa, acabas de hacer algo que no es debido, estás jugando
con fuego Manuel y tú lo sabes.
Manuel: pues eso ya lo se cuñada, pero si he de jugar con
fuego por robarte otro beso créeme que quiero quemarme contigo!! Además ya no
eres una niña cuñada estas bastante buena y quiero sacar provecho de ese cuerpo
tan lindo que tienes, ese cuerpo que tienes que esta mil veces mejor al de tu
hermana. Además mira yo también tengo dinero y mucho para pagarte.
Me volvió a tomar de la cintura pero esta vez me jaló con más
fuerza pegándome a su cuerpo mientras me besaba con pasión, yo esta vez no quise
reaccionar pese a que sabía las consecuencias de aquél acto, me deje llevar y
esta vez sintiendo el fuerte pecho de mi cuñado que me aprisionaba con sus
brazos grandes y fuertes termine por abrir mis labios y busque su lengua con
desesperación. Nos besamos con desesperación, yo colgándome con mis brazos de su
cuello y el estrechándome contra su cuerpo mientras le acariciaba su espalda,
sus manos jugueteaban sobre mi falda a la altura de mi culo sin atreverse
todavía a descender su mano por debajo de la falda hasta mis nalgas.
Manuel: Sabes a miel cuñadita, tienes unos labios hermosos!
Me volvió a besar para después decirme:
Manuel: No sabes las ganas que te traía. Desde que supe que
estabas prostituyéndote quería besarte y tenerte como te tengo en estos
momentos. No sabes cuantas veces entré a tu habitación durante las noches y me
masturbaba mientras tú dormías viendo tu cuerpo tan perfecto… Cuantas vergas te
has metido en ese culo tan divino cuñadita?
Liceeth: No me he metido ninguna porque aún soy virgen…
Me miro incrédulo.
Manuel: No me digas que aún no te han dado tu merecido
cuñadita. Pero es que tu hermana a tu edad ya tenía varias vergas conocidas. No
puedo creer que tu que estas mas buena que ella sigas siendo virgen.
Liceeth: No me vuelvas a comparar con mi hermana, soy mucho
más mujer que ella, el hecho de que nunca haya tenido relaciones, es porque
desde que era niña mi madre me había sobreprotegido y creía en la virginidad
hasta el altar pero ahora soy otra y eso es lo que importa.
Manuel: Pues ya veremos cuñadita.
Y abrazándome una vez más le respondí a sus besos, esta vez
aprovecho ahora sí para recorrer todo mi cuerpo con sus manos desde mis senos
hasta mis nalgas.
Manuel: Hmmm No solo tienes unas nalgas hermosas y bien
paradas, sino que también las tienes duras y firmes como toda mujer a tu edad.
Hmmm y que decir de tus piernas que están bien torneadas y suaves.
Con sus dedos toco mi vagina sobre la tanga, al ver que
estaba empapada me beso y le dije:
Liceeth: así me pone el saber que tú vas a ser el primero.
No se resistió más, me alzó y me colocó sobre la mesa
apoyando mi abdomen sobre esta quedando con el culo bien levantado.

Manuel: Mírate nada más! Estas divina!
Me volvió a tomar en sus brazos y me llevo hasta la
habitación de mi hermana y el, me deposito sobre su cama y casi me orgasmee al
sentir la cama en que mi hermana y el hacían el amor. Le estaba robando el
marido a mi hermana, era todo una putita y eso me fascinaba!
Tomó mi suéter y me lo sacó, se sorprendió al ver que no
usaba brassier.
Manuel: Hubiera jurado que traías brassier debajo, tienes las
tetas bien paradas y firmes cuñadita. No cabe duda que eres una zorra bien
hechecita.
Terminando de decir esto se dedicó a comerme las tetitas,
saboreando mis pezones que se pusieron rojos y durísimos al contacto con su
lengua ansiosa de mi carne fresca y virginal.
Me incliné sobre el y le saqué los jeans bajándoselos y
viendo que no traía calzón.
Liceeth: Por lo visto no soy la única putita en la familia
eh?
Manuel: Lo que pasa es que yo siempre estoy preparado para
este tipo de situaciones.
Me abalancé sobre su polla que se vía grande y bien dura y de
inmediato se la comencé a chupar engolosinándome con su cabezota y sus dos
huevos que parecían un costal gigante.
Manuel: Aaahhh!! Cuñadita!!
Después de unos minutos Manuel me lanzó sobre la cama
haciendo que cayera de espaldas sobre esta.
Sin más preámbulos me sacó la falda con sus dos manos para
después sacarme la tanga con los dientes aprovechando para oler y saborear los
juguitos que la empapaban.
Manuel: Sabes a juguito de diosa cuñada estas deliciosa!
Me beso desde la punta de los pies hasta mi conchita sagrada
saboreando cada cm. de mi piel.
Cuando me tuvo como quería gimiendo y pidiéndole a gritos que
me penetrara se puso encima de mí y después de hacer presión sobre mi conchita
comenzó a penetrarme llevándose consigo mi virginidad.
Liceeth: Aaaauuuuuuggghhhhhh!!!!
Manuel: Aaaahhhhhh!!
Comenzó a moverse con fuerza sacudiéndome toda sobre la cama
a cada arremetida que daba sobre mi conchita. Era riquísimo tener su pene dentro
de mi conchita.
Liceeth: Aaaahhh!!
Manuel: Aaahhhhh!!
Cambiamos de posición no se cuantas veces, en momentos yo me
encontraba montando su verga al ritmo de sus arremetidas y después me encontraba
de 4 patas sobre la cama recibiendo su pollon mientras el me decía toda clase de
insultos.
Liceeth: Aaahhhhhhhh!! Siiiii!!
Manuel: AAAHHH eres una perra divina, estas riquísima, mil
veces mejor que tu hermanaaa!!!
Me decía mientras me nalgueaba dejándome marcadas las nalgas
a cada azote suyo sobre estas.
Manuel: Ooohhhhh!!!
Cuando más lo estaba disfrutando sentí como un chorro de
leche tibia me inundaba mi interior haciendo que algo en mi conchita terminara
por electrocutar todo mi cuerpo y provocarme la sensación mas bella y rica que
había tenido en toda mi vida.
Liceeth: AAAAAAHHHHHHH!!
Manuel: Asíii muévete aahhh!
Los dos nos venimos al mismo tiempo, realmente había sido
delicioso que mi cuñado me desvirgara, cuando volteamos a ver a la puerta mi
hermana se encontraba de pie llorando. Esa noche me corrió del departamento
mandándome de regreso con mis padres con los que actualmente vivo, han pasado 2
años y mi madre sigue molesta conmigo por haber destruido el matrimonio de mi
hermana. Todos los días me lleva a rezar y a pedir perdón. Yo ya no aguanto más,
todas las noches deseo tener a un hombre a mi lado. Cuando camino por las calles
me voy a callejones solos donde hay toda clase de pandilleros que me gritan de
cosas. A mi esto me pone chinita de la piel y me dan unas ganas terribles de
follar que no me importaría si me terminan violando algún día. Por otra parte
mientras duermo he llegado a tener las ganas de meterme a la habitación de mis
padres y chuparle el pene a papá mientras este y mi mamá están dormidos pero no
me he atrevido. Varias veces he visto a papá pasearse en calzoncillos por la
casa y cuando veo su paquete me dan ganas de arrodillarme ante el a chupárselo.
Dios creo que si no tengo un pene me voy a morir de ganas es por esto que pedí
que publicarán mi relato para compartir con ustedes mi experiencia y me digan
por medio del mi autor JJQuilmes que puedo hacer…
FIN