Travesuras en la cena de gala (Huatulco
II)
La noche anterior al inicio del congreso
hubo una cena de gala en uno de los hoteles sede. Como iba a ir uno que otro de
mis amantes, me arreglé muy atrevida, provocativa. Quería robar miradas, quería
que se fijaran en mi más que en Bety; quería seducirlos y que se esforzaran para
encamarme. Mi hermana fue con un vestido negro delgadito, entallado y espalda
descubierta. La verdad se veía muy sexy. Yo fui con un vestido blanco de
tirantes, entallado, ligeramente transparente, sin brassiere y con una pequeña
tanga blanca.
Llegamos a buena hora a la cena, es
decir que ya estaba casi lleno el salón, así que mientras nos dirigíamos a
nuestra mesa robamos varias miradas; sentía la mirada varios hombres en mis
tetas, pero sobre todo deleitándose con mi culo y su pequeña tanga. Cómo me
excita que cojan con la mirada, que se queden viendo mis tetas, que vean cómo
muevo las nalgas, que se imaginen cogiéndome. Me fijé cómo casi todos los chavos
que fueron a la cena –algunos de ellos alumnos míos- se quedaban boquiabiertos
al ver a una de las ponentes, una maestra, su maestra, vestida así. Lo que
provocó que algunos de ellos se interesaran más en mi, pero eso será otra
historia.
En nuestra mesa estaban varios de los
profesores de la universidad en la que estudié y donde doy clases, entre ellos
Alejandro, Roberto, Marcos y José Luis, con quienes me entretengo
ocasionalmente. Estaba también Juan Carlos, un empresario de Guadalajara
invitado de Alejandro y Roberto, sus esposas; y un profesor nuevo y bastante
guapo, José Miguel. En cuanto llegamos a la mesa nos comieron con los ojos y a
sus esposas como que no les hizo mucha gracia nuestro atuendo, pero no me
importó, en esos días uno de sus esposos –a fin de cuentas los dos- acabaría
encamándome y ellas ni en cuenta.
Durante toda la noche los que iban sin
pareja –y a veces también los casados- se la pasaron coqueteándonos a mi hermana
y a mi. Contaban chistes, anécdotas divertidas, interesantes, nos hablaban de
algunos proyectos, negocios, de sus conquistas; y quien más aprovechó eso fue
José Miguel, que era nuevo en la universidad y viene de la Ciudad de México, así
que todo lo que contaba era novedoso. Él estaba sentado a mi lado y poco a poco
fue tomando más confianza y me rozaba el brazo, las piernas; con o sin pretexto
se me acercaba a decirme algo al oído y me olía el cuello y veía mi escote. Me
excitaba cómo poco a poco me iba seduciendo y cómo otros en la mesa trataban de
evitarlo para ganar ellos mismo terreno en la carrera por encamarme al final de
la noche. Mi hermana que es bastante coqueta también, enseguida acaparó al
invitado (Juan Carlos). Alejandro y Roberto no tenían otra, mas que conformarse
por lo pronto con sus esposas y se aguantaron las ganas de seducirme, pero se
veía que morían por llevarme a la cama.
Bailamos varios en grupo y cuando se
hacían las parejas nos intercambiábamos y me metían cada arrimón…incluso algunos
alumnos cuando estaba muy llena la pista, aprovechaban para tocarme las nalgas
accidentalmente. En un momento me fui a sentar y Alejandro estaba en la mesa, su
esposa seguía en la pista.
- Al fin solos.
- Por?
- Para decirte que te ves
deliciosa.
- Gracias.
- Andas de traviesa, eh. Te vas
a aprovechar de unos de tus colegas? A quién le echaste el ojo, canija?
- Eso no se dice.
- Espérame afuera del salón. Ahí
viene Pepe, di que vas al tocador y espérame en los elevadores.
- Para? –no hacía falta
preguntar, pero me gusta hacerme la desentendida.
- Qué tal la bailada, Pepe?
- Uff…ya no aguanto como antes.
- Mmmm…lástima.
- Ya se empiezan a ir los
chavos.
- Seguro van a una disco. Con
permiso señores, voy al tocador. Me piden un copa, por favor?
- Claro –me alejé moviendo un
poco exagerado mi trasero.
- Está como quiere esta Tere.
- Por eso le dicen Teresa me lo
endereza. Con ese culo.
- Ya te la tiraste verdad,
cabrón?
- No, cómo crees Alejandro.
Quisiera.
- No te conoceré.
- No, enserio. Tu?
- No, pero puede que lo intente
–ambos mentían-. Pasó, Bety? Ya te cansaste tú también?
- No, a bailar, vamos, los dos,
vénganse.
- Ve, Pepe, yo voy a saludar a
unas personas.
- Véngase, órale.
- Bueno.
Esperé en los elevadores y pocos minutos
después llegó Alejandro. Traía una sonrisa muy picarona.
- Qué pasó? Para qué querías que
te esperara aquí?
- Te quiero mostrar algo. Vamos
rápido al cuarto –en cuanto entramos al elevador entraron varias personas más,
así que nos fuimos hasta el fondo. Alejandro se puso detrás de mi y aprovechando
que había mucha gente, embarré mis nalgas a su paquete que inmediatamente
creció. Puse mi mano atrás para acariciarle el creciente palo sobre el pantalón.
Lo masturbé. Me excitó muchísimo el peligro que significaba acariciarle el
paquete en un elevador lleno de gente. No sé si se dieron cuenta, pero no me
importó. Cuando se bajaron los demás y quedamos Alejandro y yo, me volteó
bruscamente.
- Te gusto? Parece que sí –le
pasé la mano por el paquete resaltando su erección.
- Eres una cabrona, Teresita.
–me besó apasionadamente y acarició mis nalgas-. Todos se quedaron pendejos con
tu vestidito y la tanguita que traes. Ahora sí te chingaste a Bety.
- A ti te gustó? Me lo puse para
ti?
- Enserio?
- M-hm…quería provocarte –volví
a acariciarle el paquete y en ese momento llegamos al piso indicado. Salimos del
elevador y nos dirigimos a una habitación-. Y si viene tu esposa?
- Este no es nuestro cuarto. Es
uno que estamos rentando Rober y yo, para emergencias. –Nos besamos
apasionadamente mientras me agarraba las nalgas y me bajaba los tirantes del
vestido para amasarme las tetas-
- Qué canijos…mmmmm…qué rico…
- Tenemos que apurarnos, Tere.
Bájate…-me hinqué le acaricié el palo sobre el pantalón…-
- Lo tienes enorme…qué rico…-le
abrí la bragueta, metí la mano en su pantalón y se lo saqué-…mmmmmmmmmmmmmm
- Extrañaba esta boquita…ay, qué
bien…me encantas…
-
Mmmmmmmmmm...mmmmmmmmmm…mmmmmmmm…-aceleré el ritmo para que no tardara en
acabar.
- Vas a hacer que me venga…qué
rico…tengo que metértela…-me levantó, me apoyó en la pared, me subió el vestido,
hizo a un lado mi tanga y me la metió de una embestida- Mm…qué culo tienes,
Teresita…-las embestidas eran rápidas, señal de que acabaría pronto-.
- Ay, sí…métemela…cógeme,
Alejandro, qué rica la tienes, papito.
- Querías que te cogieran,
verdad? –seguían las embestidas- querías verga, verdad, Teresita?
- Sí, papito…quería tu
verga…quería tenerla adentro…m-m-m-m
- Me voy a venir…
- Quieres venirte adentro?
- No…quiero acabar en tu boca,
viéndote las tetas…-se salió se sentó en una silla, me hinqué, la metí en la
boca, se la mamé y acabó en mi boca en pocos segundos. Me llenó la boca con su
lechita.
- Mmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm
- Aaaaaaaahhhhhhhhhhhh…me
sacaste toda la lechita…qué ricas tetas se te ven con este vestidito…
- Mmmmmmmm…mmmmmmmmm…en verdad
te gustó?
- Me fascinó. Me debes una cena
con este vestido, eh.
- Por supuesto.
- Hay que regresar a la cena.
- Ve tu primero, yo me voy a
arreglar un poco y llego al ratito. Se puede?
- Por supuesto. Vas a seguir la
caza?
- Tu que crees?
- Por eso me encantas. No tienes
llenadero.
Cuando volví a la cena, José Miguel
estaba sólo en la mesa. Al principio platicamos de una y cien tonterías, pero no
tardó en empezar a contarme sobre algunas travesuras sexuales y alardear de lo
aventado que era. Yo le decía que también era muy aventada, pero discreta, pues
una mujer debe cuidar su imagen. Y entonces me retó.
- No creo que seas tan aventada
como dices.
- Quieres ver que sí.
- A ver. –entonces aprovechando
la abertura de mi vestido en el costado de una de las piernas, agarré uno de los
hilos de mi tanga y me la fui bajando poco a poco hasta quitármela (ahí en la
mesa, en frente de todos y sin que nadie lo notara) y se la di en la mano. Me
río sólo de recordar la cara que puso- Guau…-la olió y la guardó en la bolsa del
saco-.
- Alguna duda o…alguna otra
prueba –le dije insinuándome-
- Muchas, pero en privado.
- Mm…suena bien. Me voy a dar
una vuelta para ver cómo se me comen con la mirada. Mientras echa a volar la
imaginación.
Me excitó pasearme por el salón con ese
vestidito semi transparente y sin ropa interior. Si antes me comían al ver mi
pequeña tanga, imagínense sin ella. Mi coñito rasurado apenas de veía, pero era
notorio que no llevaba nada debajo del vestido. Creo que más de una pasó una
rica noche gracias a mi. Cuando volví a la mesa José Miguel se estaba mordiendo
los labios.
- Qué tal si nos vamos arriba?
–evidentemente a su habitación.
- Me vas a dejar irme sola a mi
hotel?
- Es que yo estoy solo y tú
compartes con tu hermana.
- Por eso no te preocupes –Bety
y yo teníamos un acuerdo para cuando compartíamos habitación, si al llegar
estaba la puerta cerrada, era señal de que habría que volver después.
Nos fuimos a mi hotel. Al entrar al
hotel los pocos empleados que había –ya eran alrededor de las dos de la mañana-
se quedaron boquiabiertos al ver mi vestidito y tal vez hasta mi coñito.
Entramos al elevador y sin más me hinqué, le saqué la verga y se la empecé a
mamar. Se sorprendió, pero de seguro lo disfrutó.
- Sí que eres aventada.
-
Mmmmmmm…mmmmmmmmm…sssssshhhhhhhhh…mmmmm
- Me encantan las
traviesas…naughty girl…very naughty girl.
- Vamos al cuarto…-le dije
poniéndome de pie y agarrándole el palo que ya había tomado un muy bien tamaño.
Entramos, nos sentamos en el sillón de
la pequeña sala de la habitación y comenzamos un buen faje antes de coger. Nos
besamos, me acarició las piernas hasta las nalgas, metió su mano en la abertura
de la falda, me acarició la parte interna de los muslos y subió su mano hasta la
entrepierna; estábamos ardiendo los dos. Subió la mano lentamente hasta mi
empapada conchita y me masturbó lentamente…lo hacía delicioso, sin prisa.
- Qué rico te mojas.
- Me tienes empapada, Mickey…mmmmmm
–me bajó los tirantes del vestido dejando al aire una de mis tetas, luego la
otra. Me dijo lo ricas que estaban y las lamió y acarició, luego alternaba sus
besos y mordisqueos entre mi boca y mis tetas sin dejar de masturbarme. En poco
minutos tuve mi primer orgasmo. Entonces me incliné sobre él, abrí su pantalón,
su boxer y salió disparada su rica verga. Se la lamí desde los huevos hasta la
punta de la verga y me la metí en la boca para mamársela. Le daba chupaditas a
los huevos, los lamía y regresaba a mamarle la reata. Él me subió el vestido
hasta descubrirme las nalgas, me las acarició y me masturbó otra vez mojándome
la entrepierna y hasta el culo con mis abundantes fluidos, mientras yo seguía
mamándosela.
- Qué rica estás, Tere. Tienes
unas nalgas deliciosas; y la mamas delicioso. No sabes cómo te he deseado, cómo
me gustas.
- Mmmmmmmm…mmmmmmmmm…qué rico me
dedeas…
- He querido hacerte el amor
desde que te vi en la universidad.
- Has fantaseado conmigo? –le
pregunté mientras me sentaba sobre él, le desabotonaba la comisa y le besaba el
cuello, lamía la oreja y restregaba mis tetas en su cara.
- Claro…varias veces.
- Cuéntame una…-acariciaba su
pecho bajando mis manos hasta agarrarle la verga, la coloqué en la entrada de mi
conchita y me senté sobre ella. Una vez ensartada, me movía hacia atrás y hacia
delante lentamente y luego haciendo “ochos”- mmmm…te gusta?
- Cómo no? Qué rica estás, Tere?
–me agarró las nalgas y seguía el movimiento se mi cadera-.
- Cuéntame una fantasía que
hayas tenido conmigo…mmmmmm
- He imaginado que llegas a mi
oficina ya tarde, la uni está casi vacía, llegas con tu conjunto negro, el de
falda corta con aberturas a los costados, blusa blanca, revisas algo en los
libreros, llego por atrás te beso el cuello, te arranco los botones de la blusa,
te agarro las tetas, te subo la falda, acaricio tus piernas, tu sexo…
- Habla sucio, me gusta que me
hablen sucio…
- Te agarro la panocha, está
empapada, te inclino sobre el escritorio y te la meto por atrás…he imaginado
haciéndote el amor de mil formas.
- Hoy se te antojaba cogerme?
Querías encamarme?
- Por supuesto.
- Quieres que sea tu puta hoy?
–no dejaba de cogérmelo- hazme lo que quieras –le susurré al oído- cógeme como
quieras…
- En serio? –tenía una sonrisa
pícara; le brillaron los ojitos-
- M-hm…
- No sabes lo rica que te ves
con ese vestido…bueno de hecho creo que sí lo sabes, verdad? A quién te querías
ligar?
- Quería que se pelearan por
encamarme…por cogerme…me calienta que me coman con la mirada.
- Y por qué fui el ganón?
- Te me antojaste…no me
equivoqué, estás riquísimo. –me lamió las tetas mientras seguíamos cogiendo.
Luego de un rato de estar así, me levanté y me senté otra vez en su verga, pero
ahora dándole la espalda. Para entonces el vestido estaba prácticamente
enrollado en mi cintura. Me incliné hacia atrás para dejarle ver mis tetas y
aprovechó para masturbarme mientras me la metía- Qué rico…-me excitó
rapidísimo-…sigue, sigue…ay, tú sí sabes…mmmmmmmm…me voy a venir otra
vez…sigue…a-a-a-a-a-a-a…mmmmmmmmmmmmmm…
- Vente, Tere, vente,
chiquita…empapa mi palo con tus jugos.
- Así, así, así, así,
así…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…-tuve un segundo orgasmo exquisito. Después se
quitó la ropa, nos fuimos a la cama y me la metió en la posición misionera,
luego se hincó en la cama, me puso de lado y me la metió. Me entraba hasta el
fondo, era delicioso; me volteó para agarrarme las tetas y pellizcarme los
pezones. También me daba nalgadas.
- Te gusta? Te gusta cómo te la
meto?
- Sí, Mickey…coges delicioso,
papito. Háblame sucio, soy tu puta, Mickey.
- Eres una puta, eres mi puta…te
vistes como golfa porque querías que te la metieran, porque querías verga,
verdad, puta? –me daba nalgadas.
- Sí, me encanta ser una golfa,
no sabes cómo me la han metido.
- No sabes cómo te la voy a
meter, Tere. No vas a poder ni caminar y vas a pedir más, zorrita. –se mojó el
dedo en mi concha y empezó a meterme el dedo en el culo poco a poco.
- Con cuidado…
- Te va a gustar…lo tienes
apretadito, pero me late que ya te han bautizado el chiquito, verdad?
Eh?...contéstame, Teresita. Me late que es cierto lo que dicen en la escuela, te
acuestas con todo mundo, eres una golfa.
- Métemela por atrás…
- Por supuesto, ponte
perrita…-me puse de perrito agachándome y levantando el culo para que tuviera
mejor acceso y lo apreciara mejor- qué nalgas tienes, Tere. –las acarició, le
dio un par de lamidas a mi conchita, me lamió el culo, se puso detrás de mi, me
dio unos golpecitos en la concha con su verga y me la metió. Yo le daba
apretones con la concha.
- Qué rica verga tienes,
Mickey…m-m-m-m-m…
- Qué rico aprietas, Tere. De
haber sabido desde el primer día te hubiera encamado.
- Dame nalgadas, papito…ay,
así…-metía su dedo cada vez más en mi culito. Estaba cerca de otro orgasmo, pero
necesitaba que me dijera cosas- dime lo puta que me veía hoy, cómo me cogían con
los ojos todos…
- Te veías putísima. Todos
sabíamos que querías que te la metieran. De seguro querías que te la metieran
ahí mismo, verdad? En la pista. Estabas deseosa de verga desde que
llegaste…desde que te vestiste así, como zorra, para que todos te vieran las
tetas, el culo. Enseñando tu tanguita. Todos querían metértela ahí mismo. Hasta
a los chavos dejaste pendejos. Seguro más de uno se la está jalando en tu honor,
putita. Eso te calienta, verdad?
- Sí…eso me calienta bien
rico…pensar cómo se la jalan pensando en mí…sigue, sigue…-mi tercer orgasmo
estaba cerca.
- Y cuando te quitaste la tanga
en la mesa y me la diste…olía a sexo, o sea que ya te la habían metido, putita,
acababas de coger cuando regresaste a la cena, verdad?
- Sí, me la acababan de meter
delicioso…
- Quién te cogió? Quién te la
metió, Teresita?
- Cógeme, cógeme…
- Te llenaron de leche la pucha,
eh? Si, verdad.
- Se vino en mi boca…me tomé su
lechita…
- Y luego te paseaste por el
salón sin tanga enseñando la concha depilada y el culo en todo su esplendor.
Rogabas porque te la metieran. Eres una golfa, Tere…
- Síííííííííí…a-a-a-a-a-a-a-a-a-ayyyyyyyyyyyyy…-tuve
mi Server orgasmo. Fue maravilloso. Sin avisar me la sacó y la metió por el culo
poco a poco. Eso prolongó mi orgasmo. Le apreté la verga con mi culo para que no
tardara en acabar.
- Ay qué culo tan apretadito…me
voy a venir, Tere…
- Vente donde quieras…
- En tu culo?
- Sí, papito, llénamelo de
leche…
- Ay qué delicia, Tere…me
encantan tus nalgas, tu culo…lo rico que coges…
- Vente, Mickey…dame tu
leche…vente, papito…soy una golfa, me encanta la verga, la lechita…sí, papito,
dámela en el culo…
- Ahí, va…ahí, va…aaaaaaaaaahhhhhhhhhhh….yyyyyyyyyy…-la
sacó y me echó el resto en las nalgas mientras recorría el canal de mis nalgas
con su verga. Cuando estaba acabando, me di la vuelta y se la chupé para sacar
las últimas gotas de su lechita.
Fue una noche deliciosa y a partir de
esa ocasión José Miguel (Mickey) se convirtió en uno de mis amantes favoritos.
Pero mis travesuras en Huatulco siguieron y vaya que siguieron.
P. D. Por favor díganme cómo puede poner
fotos en los relatos.