El día que una de mis fantasías se hizo realidad.
Hola tengo 18 años, me llamo Alberto y quiero contaros lo que
me pasó con la vecina hace pocas semanas. Era un día no muy caluroso y no muy
fresco de octubre cuando mi hermana me dejó solo y mis padres se habían ido a
pasar el día fuera, era la situación perfecta para hacerme una paja viendo mis
películas porno del ordenador así que me desperté, encendí el ordenador y
mientras se cargaba me dio por asomarme al balcón, vi a la vecina de delante con
un delantal tendiendo la ropa, tiene unos 32 años, buena silueta y siempre esta
como en Babia, no es que sea una bellezón pero tiene un no se qué que me excita,
fui directo al lavabo para ducharme y mientras me desnudaba contemplé mi cuerpo,
mientras me miraba al espejo empecé a pajearme porque estaba excitado pero no
tenia ganas de correrme así que me duché, a los 15 minutos mas o menos escuché
el timbre y me sequé rápido, me lié la toalla y me medio sequé el pelo, miré por
la mirilla, vi que era la vecina y me excité un poco, me desaflojé la toalla con
la intención de que se me cayera, y abrí la puerta, mi vecina, Natalia, se quedo
fijamente mirándome:
-Hola, perdona querías algo?
-Que esta tu madre?
-No, se han ido todos
-Vaya, no tendrás un poco de aceite de oliva no? Es que estoy
haciendo la comida y me he quedado sin.
A pues no se voy a mirar.
Le dije que pasara y esperase en el comedor, mientras
caminaba hacia la cocina me di cuenta de que Natalia estaba sonrojada, me
acerqué a ella con la botella de aceite en la mano y para mi satisfacción, mi
toalla se cayó, dejando mi cuerpo desnudo delante de ella, vi como se sonrojó
aun mas y me miraba la polla, la tenia dura y empalmada, disimulé un poco
dándole el aceite y rápidamente me tapé con las manos la polla, la tenia dura y
me costaba tapármela toda, y para mi sorpresa vi como Natalia me decía con una
sonrisa picarona
-Para ser tan joven no estas nada mal.
Dejó el aceite en la mesa, se acercó a mí y me empezó a
masturbar, la detuve la llevé a mi habitación donde continuamos, se desnudó
rápidamente dejándome ver sus pechos turgentes y no muy erguidos acabados en
unos pezones pequeños y duros, se abalanzó contra mi polla y empezó a chupármela
lentamente, a medida que aceleraba mi excitación era mayor hasta que decidí que
era hora de follármela, se puso a cuatro patas y me la empecé a follar por el
culo, lentamente por el dolor de la primera vez y luego mas rápido, savia que
fingía pero me daba igual, estaba disfrutando de mi primera vez con Natalia, la
dueña de mis fantasías, no me podía creer que estuviera follando con ella,
empecé a follarla por el coño, era tal la excitación que tardé pocos minutos en
avisarle de que me iba a correr.
-Córrete en mi cara, vamos, quiero probar tu semen.
Así que eso hice, me corrí dos veces, la primera larga y
espesa, la segunda vez salieron los restos, aun así la deje toda sucia de semen
y ella me chupaba la polla para recoger todo mi semen, una vez se hubo limpiado
se vistió pero no se puso ni las bragas ni el sujetador.
-Te dejas tu ropa interior.
-Así me aseguro de volver otra vez
Besó mi boca, cogió el aceite y se fue. A los pocos días
volvió a por sus bragas, y varios días después fui yo quien le fue a llevarle el
sujetador a su casa.