Un amigo interesado en el BDSM como yo, me comentó un día que
había una página interesante de contactos, y comencé a ojearla -con bastante
desgana- pues estaba un poco harta de tantas páginas con curiosos, y gente
oportunista, que no estan realmente interesados de este tipo de relaciones
Amo/sumisa. Yo soy SUMISA. No todo el mundo me entenderá. No es que me guste que
me azoten, me humillen, etc. es que lo siento, lo necesito, forma parte de mí.
Me gusta pertenecer en cuerpo y alma a un Amo, y ser parte de el. Siempre he
plasmado esto en relatos, por medio de mi imaginación, la lectura de muchos
otros libros y relatos, mi experiencia por Internet, y mi muy breve experiencia
real, con mis parejas.
Esta vez quería un Amo de verdad. Un hombre que supiera hacer
de mi una de ellas, sacar todo lo que tenía dentro, y convertirme con un severo
adiestramiento en una excelente sumisa.
Al final, creé un nick: lunaazul. Fueron entrando los
mensajes, muchos y todos en general bastante aburridos, y simples. Buscaba algo
distinto, así que aunque respondía a todos para ser cortés, solo contesté a 4 o
5.
Dos me llamaron especialmente la atención. El primero por su
forma en que parecía vivir la relación D/s, y el otro por su estilo sano y
creíble.
Con el primero comencé una relación vía correo electrónico,
luego por messenger, y finalmente por teléfono. Todo parecía ir bien, incluso
decidimos probar y tener una sesión real. Parecía que había feeling entre
nosotros. Me pidió que realizara algunas fotos, que me masturbara, y alguna otra
cosa, como un mail diario, contándole lo que hacía, lo que sentía. Quería que le
tratara de usted y que le llamara señor. También me dijo que en las sesiones
quería que llevara mi sexo depilado. Mi excitación iba creciendo día a día, y me
sentía realmente su sumisa.
Cuando llegó el momento de tener la sesión real, el supuesto
Amo, no dio señales de vida. Desapareció "literalmente" de la faz de la tierra.
Me sorprendió que alguien que parecía que tenía las ideas tan claras con
respecto a las relaciones amo-sumisa, luego tuviera tan poco estilo y clase, e
incluso no fuera mas que un calentorro de la red sin mas…. Considero que todos
tenemos derecho a cambiar de opinión, pero lo mínimo es decirlo, contestar, dar
una mínima explicación. El caso es que este individuo no merece ni siquiera un
segundo de ninguna sumisa, y espero que ninguna otra caiga en su trampa…
Con el otro, que le llamaré R., seguí manteniendo contacto
por messenger y teléfono, pero sabiendo ambos que tenia una "acuerdo" verbal con
esta otra persona.
Conocí a R. porque le agregué al Messenger, después de leer
su mensaje en una página de contactos BDSM. Desde el principio hubo entre
nosotros coincidencia en muchas cosas. No dejamos de mantener ese contacto,
sabiendo que si mi recién iniciada relación no funcionaba, el podría pasar a ser
ese Amo que yo tanto había deseado siempre.
Me marché de vacaciones una semana, y el también estaba de
vacaciones, pero intercambiamos mensajes, y finalmente cuando no parecía que mi
supuesto Amo fuera a aparecer para conocernos personalmente y tener nuestra
primera sesión, recibí un mensaje de R. que me sorprendió y gustó por igual, en
el cual decía en resumen que si mi "Amo" no aparecía, tendría que aceptarle a el
como Amo, y que no me arrepentiría pues tenía la sensación de que nos conocíamos
hace tiempo e íbamos a encajar perfectamente como Amo y sumisa.
Todo se precipitó, y tenía que ir con una amiga a un sex-shop
a por un regalo para un cumpleaños, y le mandé un mensaje, por si se animaba a
venir a conocerme, y en principio dijo que si. Mas tarde, cuando ya estaba en el
sex-shop, recibí un mensaje en el móvil, que decía que al final no iba a poder
venir. Yo estaba con mi amiga y me sentí un poco desilusionada, pero no sabía
que el hombre que estaba justo detrás, observando lo que hacíamos, era R.
Fuimos a otra tienda, pues buscábamos otra cosa, y R. nos
siguió, pero no nos dimos cuenta. Ya en el otro sex-shop, nos dijo que si podía
ayudarnos. Mi amiga y yo nos miramos extrañadas. Me preguntó ¿no sabes quien
soy?, y en ese momento supe que era el: R.
Fue divertido y excitante.
Yo le envié un mensaje a su móvil, diciéndole que no llevaba
bragas. Me había puesto un vestido largo, azul, cruzado, y zapatos de tacón.
Notaba su mirada en mi culo.
Estuvimos en una tercera tienda, y R. comprobó que no le
había mentido. Yo me agaché para ver algo de un estante bajo, y el aprovechó
para meter la mano, y comprobar que no llevaba bragas, y que ya estaba mojada.
Reconozco que me atraía mucho, ya desde un principio. Conseguía con su sola
presencia que me excitara y eso tampoco es fácil normalmente, y menos en éste
tipo de relación.
Nos fuimos los tres a cenar algo, y me amiga quería irse
porque tenía que madrugar, así que nos quedamos por fin los dos solos para poder
hablar. Tras un rato, R. me preguntó si tenía claro si quería ser su sumisa. Me
besó, me separó las piernas, y me dijo que siempre que el acercara la mano,
quería que yo las abriera todo lo que pudiera.
Yo no sabía si contestarle todavía. Me lo quería pensar. El
quería que le dijera algo cuanto antes. Al final pensé: ¡que tontería!, llevo
buscando algo y alguien así mucho tiempo. Tengo las cosas claras, ¿porque no?.
Así que le contesté: Si, quiero ser tu sumisa, tu puta, lo que tu quieras que
sea.
Me pidió que me desabrochara el vestido para verme, conocer
un poco mi cuerpo. Estábamos dentro de un coche y la situación no era la más
cómoda, pero aún así el deseo fluía entre los dos. Yo estaba literalmente
empapada. Sacó las tetas del sujetador, las acarició, toco y apretó los pezones.
Luego bajó a mi coño. Lo abrió, tiró de mis labios, dejó mi clítoris al
descubierto. Me dio unos azotes en el coño. Me sentía muy caliente, pero notaba
que el estaba como yo. Nos mirábamos, y nos deseábamos.
Luego me puso de espaldas y a cuatro patas para acariciar mi
culo. De repente su mano empezó a azotarme. Rápidamente mi piel blanca se
convirtió en roja, y me ardía, pero yo estaba sumergida en un gran placer, y mas
viendo como mi recién estrenado Amo disfrutaba con su Sumisa.
Me hablaba, suavemente, me decía que me iba a enseñar, que
iba a hacer de mi una gran sumisa, su sumisa…. su puta, su golfa.
Los azotes pasaron entonces a mi coño, mis tetas. Me decía
que le gustaba mucho, y que sabía que podía lograr de mi lo que buscaba.
Introdujo los dedos en mi coño y luego en mi culo, y me dijo
que no estaba muy dilatada, y que habría que ir haciéndolo poco a poco, porque
tendría que caber su mano entera.
Entonces me dijo que era el momento en que debía comer la
polla de mi Amo. Quería ver si sabía hacerlo, a su ritmo, a su gusto, como la
puta que debía ser. Tomé su polla con mi mano y me la metí entera en la boca.
Con ganas, saboreándola. Me dijo que no la cogiera con las manos, y que quería
rozar la punta con mi garganta. Así lo hice, tanto la metí que me producía
arcadas, pero al mismo tiempo me gustaba esa polla que ya sentía como mía. Como
no se quería correr en mi boca, la sacó.
Me hizo salir del coche, apoyarme sobre el, y me la metió sin
contemplaciones en el coño. Hasta los huevos, sujetando mis brazos por encima de
la cabeza. La sacó para hacer lo mismo en mi culo. Folló mi culo sin parar, con
fuertes embestidas, abriéndolo todo lo que pudo, y diciéndome al mismo tiempo
que ya era suya, hasta que finalmente se corrió dentro. Luego dijo que quería
que limpiara su leche de la polla, que le pasara la lengua, hasta dejarla
brillante. Así lo hice. Era una primera aproximación entre nosotros, pero lo
suficiente para augurar una larga relación Amo/sumisa, que os contaré según vaya
progresando mi doma y nuestras sesiones. Salvo la iniciación que la he publicado
primero.