Primeros juegos II
La verdad es que aquella tarde lo habíamos pasado bomba!,
queríamos
Repetir, bah, al menos nosotros.
En la semana las cosas se complicaron un poco, ya estábamos
cerca del fin de los cursos escolares y empezábamos a tener cada vez mas tareas,
tanto individuales como colectivas, es decir en grupos.
Todo eso no impidió que en casa tuviera charlas con Julieta,
sobre lo que había sucedido, a lo que ella en una de tantas y dándome un beso
cargado de amor me dice: hay hermanito, que linda tarde pasamos con Ale y Dany.
Realmente! Le contesté, debemos repetir!.
Bueno veremos cuando se termine el año, ahora debemos tratar
de aprobar todo para tener un verano tranquilo.
Y…a todo esto, digo yo…los padres de Dany no se irán una
temporadita a la quinta.
Es probable.
Y no nos invitarán a pasar unos días?
Si claro, a mi seguro. El tema es como hacemos para que
inviten a Alejandra, porque contigo no creo que haya problemas, es mas, la
quinta fue refaccionada durante el invierno y tiene 2 habitaciones grandes, cada
una con su baño.
Se ve que a los papás de Dany les va bien con sus trabajos,
acotó Julieta.
Es cierto, no es lo mismo que el nuestro, que vive viajando,
lo vemos un par de días al mes, y siempre trae lo justo a casa.
Sería bueno que nos llevase de vacaciones a algún sitio no?
Espérate tu que el peral de higos!
Así habíamos terminado esa conversación con Julieta, sin
tener en claro que pasaría aquel verano.
Daniel me dijo que el primer mes de vacaciones lo pasaría
toda su familia juntos en la quinta, pero que luego, su hermano y su padre
regresarían a Buenos Aires por trabajo. El hermano mayor de Daniel había
encontrado un empleo temporario que ayudaría a costear sus estudios
universitarios.
Daniel me decía que estaba viendo como encarar el asunto con
su mamá para invitarnos a los tres a la quinta, es decir a Alejandra, Julieta y
a mí.
Realmente nosotros teníamos una suerte a toda prueba.
Resultó que una de tantas tardes, y a pesar de vivir en el
barrio por mas de cinco años, se encontraron las mamás de Daniel y Alejandra en
el supermercado, y para nuestra bendita suerte eran viejas conocidas. Es mas
había cursado la secundaria juntas. Hacía tantos años que no se veían, que
recordaron que en aquél entonces ellas estaban embarazadas de Alejandra y Daniel
respectivamente, y que luego por cosas de la vida nunca mas se habían vuelto a
ver.
La charla dio para mas, y es así como la mamá de Daniel la
invita una tarde a tomar el té a su casa.
¡Gracias Dios! Pensé yo cuando Dany me contaba que el sábado
había venido a su casa Alejandra con su mamá.
Ellas quisieron presentar a Daniel y Alejandra
respectivamente, y cayeron ahí en que sus nenes ya se conocían de la escuela y
eran grandes amigos, como lo eran también de Julieta y Jorge.
Después de esta amena tarde que pasaron las mamás de Daniel y
Alejandra, fue el turno de éste de tratar de convencer a su madre de invitarnos
a los tres a la quinta.
Se había zanjado por un lado la falta de conocimiento de
Alejandra, de una manera fortuita, y ya teníamos vía libre para un verano
"caliente", si lográbamos convencer a la mamá de Daniel.
En realidad la señora no puso reparos, pero nuestras madres
sí. Pensaron que cuatro críos serían demasiado trabajo para una sola persona.
Uf! Decíamos con Daniel, ahora que estaba todo mas o menos
arreglado, como haremos, porque si van tu mamá y la de Alejandra, no tendremos
oportunidades para estar solos.
Esperá me dice Daniel…la casa tiene quincho con parrilla, y
una habitación con baño inmensa, y….al fondo.
No te puedo creer que estés pensando…
Sí mejor! Que vengan las tres!, o nos vamos nosotros al
quincho, o mandamos a ellas al quincho y nos quedamos en la casa!
Eso sería fantástico! Lo lograremos?
Me decís que tiene solo una habitación, en el quincho, no
dejarán venir a las chicas con nosotros.
Y qué, si nosotros ponemos nuestras camas afuera, a un
costado y enviamos a las chicas a la habitación, me dice Daniel.
Eso sería Genial!, las tenemos al pié y por otro lado
aparentamos que somos educados y respetamos a las chicas, además el hecho de
estar yo y mi hermana, le da mas credibilidad a la cosa, podemos poner la compu,
llevar cartas y juegos, la pasaríamos rebién.
Ni que se diga ya me estoy saboreando, los pechitos de tu
hermanita, y yo los labios carnosos de Alejandrita!.Cierto, Dany viste que
boquita tiene? Hay a veces me pajeo pensando, como sería una mamada de esa
boquita.
Tú crees que lo haría?
No sé, pero de pensarlo no mas, mira, ya se me ha parado!
Y Julieta che?, Has visto los pechos que está hechando?, por
dios que me ponen recachondo, le pondría mi pija entre ellos para que me hiciese
una paja,…y finalmente le acabaría en su boquita.
Mierda! Que eres zarpado. No sé si llegaremos a tanto, pero
valdría la pena que en estas vacaciones, pudiésemos desvirgarnos.
Che, y digo yo…no tendríamos que conseguir algunos forros?,
no sea que tengamos alguna sorpresa desagradable, ya has visto lo que dijo la
vieja de biología.
Tienes razón Daniel, pongámonos en campaña para ver como los
conseguimos.
Daniel hizo todo lo posible por invitarnos; y lo logró,
aunque tal cual lo pensábamos los invitados eran las madres también.
Finalmente llegó Febrero, y con ello nuestro viaje a la
quinta. Viajamos en ómnibus, dado que Daniel y su madre se encontraban ya ahí
desde el mes anterior.
La mañana de un sábado viajamos Alejandra y su mamá, junto
con mi madre, Julieta y yo.
Llegamos cerca de las once de la mañana, con un sol abrasador
y 30 grados de temperatura. Nos recibieron en la puerta Daniel y su madre,
haciéndonos pasar al inmenso living, donde nos sirvieron gaseosas y sándwiches.
De inmediato nos fuimos todo por turnos a ponernos nuestros
shorts y dos piezas, para empezar a disfrutar de esa pileta de agua fresca y
transparente.
Estuvimos hasta cerca de las dos de la tarde nadando y
jugando en el agua, hasta que fuimos llamados para almorzar dentro del quincho.
Mientras disfrutábamos de un almuerzo, comenzaron a
organizarse los dormitorios.
Por supuesto las mujeres propusieron las nenas con las nenas,
es decir que Alejandra y Julieta, durmiesen en la casa con ellas, y nosotros en
el quincho.
Como no podía ser de otra manera, fueron las chicas las que
vinieron en nuestra ayuda, dado que los intereses de ellas eran los nuestros
también.
Má nosotras pensábamos que a lo mejor podríamos quedarnos
nosotras también el quincho, así podríamos jugar con los chicos y no molestarlas
a ustedes.
De ninguna manera!, dijo la mamá de Alejandra, como van a
dormir en la habitación de los chicos.
Uh pará má. Podemos estar nosotras en la habitación y los
chicos poner las camas junto a la pared de costado, del lado de afuera. Nosotras
cerramos la puerta y listo.
No sé dijo su mamá dubitativa…a Uds que les parece
dirijiéndose a la madre de Julieta y Daniel.
Mira, yo creo que los chicos no harán nada malo, además
nosotras podemos divertirnos también un poco jugando naipes y tomando algo
tranquilas, y ellos por otro lado podrán divertirse mejor sin nosotras.
Mi mamá ayudó a la idea de las pibas y se organizó la cosa.
Finalmente todo estuvo arreglado. Con Daniel trajimos dos
camas mas al quincho que adosamos a la pared lateral del dormitorio, ordenamos
nuestra ropa, y de inmediato pusimos el equipo de audio a todo volumen, y nos
pusimos a bailar.
Estábamos recontentos y cansados. Esa noche cenamos temprano,
y a las once como chicos buenos nos fuimos a dormir.
Las risas en la habitación de las chicas delataban las
pillerías que nos prepararían para el día siguiente. No les hicimos caso, esa
noche había que reponer energías.
Dormimos como lirones hasta las diez de la mañana, cuando
alguien vino a nuestro refugio con tazas de chocolate humeante y medias lunas a
despertarnos. Era mi mamá.
Arriba dormilones que está buenísimo para aprovechar la
pileta!
Nosotros fuimos los primeros en saltar al baño, ponernos
nuestros shorts y sentarnos a la mesa. Detrás nuestro aparecieron Alejandra y
Julieta con caras de dormidas aún.
Después de un día de pileta hermoso, salimos a caminar por
los alrededores con las chicas. A las pocas cuadras entramos en un bosquecillo
descampado, y ya comenzamos a besuquearnos. Alejandra estaba divina,con una
pollerita corta que me permitía meter mano sin problemas. Si bien saltaba
dicendo que noooo…se pegaba a mí tirandome besitos en el cuello. En una de
tantas le sujeté las manos atrás y llevándola contra un árbol comencé un juego
de lengua en su boca. Ella soltándose agarró mis huevos , deslizando su mano
hacia mi pene y masajeándolo sobre el pantalón.
Ahh que bien se sentía aquello. La dejé hacer, mientras mis
manos volaban por su cabeza despeinándola, luego bajé por su costado para
detenerme en sus pechos, que explotaban dentro de su fina remera.
Pero…hay de mi empecé a sentir que me venía, por lo cual
saqué su mano para obligar a dilatar un orgasmo inminente. Mientras que bajando
mi cuerpo deslicé a un costado su tanga para comenzar una mamada de su raja
inundada de jugos.
Estaba recaliente su acabada no se hizo esperar, y
abrazándome la cabeza me obligó a hundir mas mi lengua en su raja, explotando
con tres o cuatro contracciones en un exquisito orgasmo.
Me recuperé mareado para subir y besarla en el cuello, las
orejas y la boca.
Quiso retribuirme el placer, mas no la dejé, a pesar del
dolor en mis testículos, preferí esperar a la noche.
Había perdido de vista a Daniel y a Julieta. Caminamos unos
veinte metros para verlos a los dos acomodándose la ropa. Evidentemente habían
tenido función ellos también.
Mi hermana tenía la cara colorada y Dany todos los pelos
revueltos. Dejamos que las chicas se nos adelantaran en el camino de regreso a
casa. Por las dudas llegamos un poco después de ellas. Esta noche tu hermana no
se salva! Me dice Daniel.
Trajiste los forros? Le pregunté.
Si mi hermano accedió a darme una caja de doce, así que
tenemos para divertirnos.
Después de cenar en familia, nos dirigimos al quincho, donde
luego de poner un cd en el equipo, nos pusimos a jugar cartas. Poco duramos en
esto, ya que las chicas se pusieron románticas, y a recostarse sobre nosotros
sobre la mesa. Mientras tanto mirábamos hacia la casa esperando que las luces
del living se apagaran, señal ésta que indicaría que nuestras madres se irían a
acostar.
Cerca de la una de la mañana se apagaron las luces del
living, y también las de nuestro quincho.
Mientras Daniel y Julieta enfilaban hacia el dormitorio,
Alejandra y yo, ya estábamos revolcándonos en la cama besándonos con infinita
dulzura.
Hay Dios, han pasado los años, y aún recuerdo esa boquita
deliciosa de Alejandra. Esos besos suaves, esa lengua aterciopelada, que se
movía dentro de mi boca. Aún al día de hoy me provocan erecciones recordar esos
momentos, mientras la mano de Alejandra revolvía mi pelo, mientras refregaba
todo su pubis sobre mi verga que bajo el short trataba de escaparse.
Como te quiero chiquita mía. Y yo a vos, estoy aprendiendo el
verbo amar contigo.
Preciosa. Te quiero hacer mujer…
Te amo Jorgito, por favor hazme gozar como tú lo desees.
Y mientras intercambiábamos besos y caricias, nuestras bocas
unidas sellaban con un lacre de saliva las promesas de amor juveniles que nos
jurábamos.
Por fin comenzamos a desvestirnos mutuamente. Las barreras
del pudor daban paso a los juegos reales. Ya nada se interponía entre nosotros.
Mi mano acariciaba su vulva repleta de jugos. Mi dedo revoloteaba sobre el
clítoris hinchado, esperando la promesa de una explosión de amor.
Su mano exploraba mi pene, mientras subía y bajaba, haciendo
que mi deseo aumentara a cada presión.
Por fin, pude dominar la situación, y poniendo mi cuerpo
sobre el de Alejandra, empecé a refregar suavemente mi glande sobre su clítoris,
haciendo que Ale suspirara, mientras haciendo presión hacia arriba trataba de
apretujar mi pene a su entrepierna. El goce cada vez era mayor. Pero privó mi
cordura, y extendiendo mi mano, alcancé un preservativo que se encontraba sobre
la mesa de luz.
Porfi Ale déjame poner esto.
Yo lo hago mi amor.
No se realmente como hacen las mujeres, pero aprenden tienen
un don especial, para lograr hacer su tarea mientras aprenden.
Deslizando su boquita sobre mi pene me fue deslizando la
barrera protectora, mientras que cuando hubo finalizado, y sin dejar de de lado
mi herramienta, me siguió chupando mientras acariciaba suavemente mis
testículos.
No lo soporté mas. La obligué a echarse de espaldas, mientras
que bajando por su cuerpo llegué a su adorada vulva, para obsequiarle la mejor
mamada que creo haber hecho en mi vida. A punto ya de acabar y cuando vi. que su
excitación sobrepasaba ya los límites, me subí sobre ella, y abriendo
delicadamente sus piernas me deslicé apuntando mi pene, para horadar su virgen
cavidad.
La lubricación y la excitación hicieron el resto.
La barrera fue quebrada suave y decididamente, solo un
apretón de sus manos en mi espalda y un AH…………..fueron la diferencia entre Ale
niña y Ale mujer…..y, a partir de allí todo fue nadar en ese mar de sensaciones.
Estaba llegando a mi límite cuando Alejandra comenzó a suspirar mas rápido, y
mas y mas….hasta que abrazándome desesperadamente con sus piernas y empujando su
pelvis contra la mía como no queriendo dejar escapar ese trozo de carne que la
hacía explotar en un orgasmo, y otro mas….y el mío que descargaba cantidades de
semen dentro de la barrera protectora.
Nos seguimos besando, abrazando, mientras al oído me decía:
Jorge me has hecho enloquecer de placer .Te amo.
Yo también te amo. Y así y sin saber que pasaba en la otra
habitación nos dormimos desnudos y abrazados unas horas.
Fue Julieta quién se acercó a nuestra cama a despertarnos.
Ale, ven vamos a nuestra cama , así mañana no nos encuentran
con los chicos.
Daniel se fue a su cama sin hacer comentarios. Estaba mas
dormido que despierto.
Yo también me dí vuelta y seguí durmiendo, antes escuché a
las chicas que iban al baño y hablaban en vos baja.
A partir de acá relata Julieta su noche.
Nunca pensé que a mis casi 14 años iba dejar de ser virgen, y
menos a partir de juegos que pasaron a ser mucho mas que eso.
Daniel, ah Dany que maravilloso chico. Me trató con una
dulzura que me sorprendió.
Si bien siempre había sido suave conmigo, aquella noche me
hizo sentir querida, amada y con inmensos deseos de recibirlo en mi cuerpo.
Yo ya tenía mis bragas empapadas desde que comenzamos a
besarnos en la mesa, así que cuando llegamos a la cama mi excitación me hizo
desprenderme de mis ropas rápidamente, ayudando a Dany con la suya, mientras
observaba mi desnudez embelesado.
Su miembro estaba con una rigidez que mostraba a las claras
los posibles placeres que deseaba recibir, así que tomándolo con una de mis
manos comencé a pajearlo suavemente, mientras él y estando ambos de rodillas en
la cama bajaba una de sus manos a mi sexo, mientras que con la otra masajeaba
suavemente uno de mis senos.
Mis pezones se pusieron duros, y comencé a destilar mas
fluidos por mi entrepierna, mientras Dany alternaba un pecho con el otro con
masaje suaves y profundos.
Nuestras lenguas danzaban en nuestras bocas, y los besos se
sucedían en los labios, el cuello y mi oreja. Hay Dios! Que sensación hermosa es
sentir la lengua horadando tu oido. Íbamos y veníamos de un lado a otro con los
besos hasta que caimos de costado en la cama, y sin pensarlo comenzamos un
sesenta y nueve que me poco faltó para que explotásemos los dos.
Daniel me dijo: quiero que seas mía. Quiero entrar en tu
cuerpo, pequeña mía. Te amo Dany, déjame ser yo quién me penetre. Tomé un
preservativo de la mesa y se lo coloqué rápida y eficientemente, parecía que lo
hubiese hecho por años. Luego y acostándolo de espaldas, me subí a caballito de
su cuerpo guiando a su pene a mi cueva.
El trámite fue rápido, no pude soportar el tenerlo en la
entrada, tod me quemaba, así que me dejé caer, sintiendo una punzada que me
partió el estómago. Dany se asustó un poco por mi mueca de dolor, pero solo fue
un ratito, a partir de ahí comencé un sube y baja, que a medida que seguía
dejaba atrás el dolor. Ahora todo era placer, era una máquina que martillaba
dentro mío, y que a cada estocada producía mas y mas sensaciones de placer. Dany
jadeaba fuerte y me decía: No… no… soporto mas… voy… a llegar……………..
Fue el sentir que el explotaba para empezar a sentir yo el
comienzo de mi orgasmo. Y empecé a jadear fuerte si si
siiiiiiiiiiiiiiiiiii……………….Me tendí rendida sobre su cuerpo
sudoroso, y mientras el me besaba el cuello lo abracé fuerte, fuerte, mientras
le decía al oído suavemente,: mi vida que suerte que fuiste vos el primero! Te
Amo Cielito. Vos sos mi Cielo! July.