Gracias por los comentarios que hicieron todos, esta es la
segunda parte del relato, por favor, leer la primera antes...
Te tomo la palabra - me dijo el - ahora va a ser mejor que
vayas a bañarte o limpiarte un poco.
Me levante, todavía no podía creer lo que había hecho, y
sobre todo como me había gustado hacerlo. Tal como el me dijo, fui a bañarme. Me
desvestí, abrí el agua y deje que resbalara por mi cuerpo desnudo. Sentía una
extraña excitación, me di cuenta que el solo había gozado, casi sin darme cuenta
comencé a acariciarme, suavemente, los pechos, la panza, las caderas. Llevé mi
mano a mi intimidad, y me estremecí, me acariciaba rítmicamente, tenia la
respiración agitada.
Nunca me había tocado así. De repente, sentí el ruido de la
puerta que se cerraba. Corrí un poco la cortina y me asome, ahí estaba él
parado, observándome, con una sonrisa picarona en la cara.
Que haces? – le pregunte.
Estabas haciendo mucho ruido – me dijo – así que fui a ver si
tu madre dormía, y por suerte se tomo las pastillas para dormir que le dio el
medico.
Me sonroje un poco, no pensé que hacía tanto ruido - dije.
Si – me dijo mientras se desvestía – y me encantan los
sonidos que hacías, y como no tuve oportunidad de verte desnuda pensé que podías
dejar que te vea bañándote o mejor, que nos bañemos juntos.
Yo estaba totalmente sonrojada. No – le dije – me da mucha
vergüenza...
No te lo estoy preguntando – dije el que ya estaba desnudo y
con una erección a pesar de lo que habíamos hecho – Parece que no entendiste
cuando dije que vas a ser mi putita, así que voy a tener que demostrártelo.
Entró en la bañadera, me tomó el rostro con las dos manos y
me beso, apasionadamente, sus manos bajaron y me acariciaron los pechos,
despacio, pero con firmeza. Luego me beso el cuello, los pechos y siguió
bajando, hasta llegar a mi entrepierna, ahí comenzó a lamer, succionar,
penetrarme con la lengua.
Yo había perdido todo el control, él podía hacer lo que
quisiera conmigo, y él lo sabía...
Entonces, comenzó a penetrarme con uno de sus gruesos dedos.
Vaya – exclamó – no sos virgen!!
No – dije – lo hice con Mariano (un noviecito que tuve) un
par de veces.
El me separó mas las piernas y aumentó la velocidad de su
dedo en mi interior.
Así que a la putita le gusta la pija – dijo – y, te cojió
mucho ese Mariano?
Haaaaa, siiiiiii, huuummm bastantee – murmure.
Apenas podía mantenerme en pie, ya que estaba apoyada sobre
la pierna derecha, la izquierda la había levantado el con la mano para facilitar
el ingreso de su dedo.
Mira vos – y también te hizo esto? – respondió mientras
intentaba introducir un dedo en mi cola.
Hay! No, eso No! – respondí, pero el siguió penetrándome con
los dedos por los dos lados.
Entonces se levanto y apoyo la cabeza de su miembro en mi
vagina y comenzó a penetrarme. Por dios! Su miembro era enorme y a pesar de que
yo estaba muy mojada él no podía entrar.
Hay! Parece que no entra – dije después de un par de
intentos.
Eso vamos a ver – Me respondió el, me levanto en el aire de
las piernas, me apoyo contra la pared, y me soltó, para que mi propio peso me
empalara. Tuve que apretar los dientes para no gritar, sentí que me llegaba a la
garganta.
HAAA, Despacio – suplique
No era que te gustaba que Mariano te cojiera fuerte? –
replico – y eso voy a hacer.
Me tomo de la cola y empezó a entrar y salir, con mas
profundidad en cada penetración. A los 5 minutos, ya no sentía el dolor. Solo
quería que el me penetrara todo el día.
De pronto me bajo, me tomo del pelo e hizo que se la chupe.
Tuve varias arcadas por la profundidad de la mamada. Después me levanto, me puso
de espaldas a el y sin soltarme del pelo volvió a penetrarme. Me sujetaba de la
cintura con una de las manos, regulando la velocidad de la penetración, mientras
que con la otra me tiraba del pelo forzándome a sacar mas la colita.
Mis piernas no lo resistieron y me fui arrodillando de a
poco, hasta quedar totalmente en cuatro patitas. El me tomo con las dos manos de
la cintura y aceleró el ritmo de la penetración.
Después sentí una sensación de algo que buscaba entrar en mi
cola, era uno de sus dedos. De a poco se fue introduciendo y ganando ritmo, yo
estaba en el cielo, y él al ver que no ponía objeciones empezó a introducir otro
de sus dedos en mi colita.
Ahí me quejé, me dolía un poco, pero él no se detuvo y
después de un par de intentos, dos de sus dedos estaban en mi agujerito
posterior y salían y entraban profundamente, llenándome de sensaciones
encontradas, mitad dolor y mitad placer.
Entonces él dijo – No voy a poder entrar acá, por ahora.
Vamos a tener que practicar primero para que yo pueda entrar.
Haaaa!!! Siiiiiii!!! – respondí casi sin aliento.
Vamos a hacer esto seguido? – Preguntó
Hummm, si... lo que quieras – dije.
Me tomó del pelo y se acercó a mi oreja y me dijo:
Vas a ser mi putita cuando yo quiera? – volvió a preguntar.
Si, toda tuya, siempre – dije.
Vas a coger con el que yo te diga? – me dijo, y eso me éxito,
pero me asustó un poco.
Co... Como? – Pregunté – Que queres decir?
Que si yo te presento un amigo y te digo que seas su putita,
lo vas a hacer? – respondió.
Pero, eso no está bien – respondí – solo me gustas vos...
El me tomo fuerte del pelo y comenzó a penetrarme
violentamente mientras me decía:
Escúchame bien, putita, vas a hacer lo que yo te diga. Si te
llevo a una fiesta y te digo que estés con seis de mis amigos vas a estar con
los seis, entendiste? Porque sos mi puta y vas a hacer lo que yo diga!!!
Ha! Ha! Si! Si! Esta bien, lo que digas... – le respondí, en
ese momento estaba tan excitada que solo quería que me siguiera penetrando,
estaba muy cerca del orgasmo.
No sabes como te va a quedar esa colita, nena – me dijo – te
la vamos a romper uno por uno, vamos a despertar la putita que hay en vos.
En ese momento estalló el orgasmo, entre gritos reprimidos y
jadeos. Mis brazos se aflojaron y caí rendida, solo mantenía en alto la cola, y
el me seguía penetrando eufóricamente.
Entonces me tomó del pelo, forzándome a sentarme y a hacerle
una mamada. Él estaba muy agresivo y me agarraba fuerte del pelo haciendo que la
mamada sea muy profunda, tanto que me ahogaba, me daban arcadas y no podía
respirar bien. Sentía como su pene se introducía hasta mi garganta. De pronto
sentí como su miembro se convulsionaba mientras que me mantenía del pelo, pude
ver que tenía casi la mitad de su pene en mi pequeña boca. Sentí como eyaculaba
con mucha potencia en mi garganta, tuve que tragar para no ahogarme; trague
mucho y a pesar de eso me desbordo, saliendo por la comisura de mis labios,
hasta me atragante y me salió hasta por la nariz.
Él me dio unos segundos para que recupere el aliento, y
después hizo que se la siga chupando, por unos minutos, hasta que quedó
satisfecho.
Si, mi putita, muy bien – me dijo – acostúmbrate al sabor,
porque vas a tener mucho que tragar, y no solo de mí, hay muchos que quieren tu
boca y tu cuerpo.
Lo mire suplicante y le dije – Que? Era en serio lo de tus
amigos?
Si mi putita, de hecho, mañana en la noche tenemos una
reunión en la casa de Roberto, y vos sos la invitada de honor – me dijo – Tenes
objeciones?
Estaba muerta de miedo y respondí – No, ninguna, voy a hacer
lo que vos digas...
Continuará...