Será cierto que los mejores años son aquellos cuando uno se
asoma a la adolescencia?
El empezar a descubrir el propio cuerpo, y el de sus
allegados, las primeras poluciones nocturnas, que nos llenaban de
preocupación…¿Y sí mamá se entera?
Qué boludos no?, como si mamá o papá no supiesen que el nene
y la nena iban a crecer.
Al fin los comentarios en los recreos, y ese amiguito tan
cercano, al que uno le confiaba todo, y viceversa.
Daniel, era algunos meses mayor que yo, tal vez 4 o 5.
Teníamos en ese entonces 11 años y los pelitos empezaban a salir de a uno, y
cada uno que crecía lo celebrábamos con gozo.
Yo tenía una hermana casi dos años menor, y Daniel tenía un
hermano 3 años mayor. Eso hizo que él siempre me llevara la delantera en los
descubrimientos. Su hermano le enseñaba, y lo que no le enseñaba, él se lo
procuraba espiándolo. Así aprendió a pajearse, y así me enseñó.
Las primeras charlas fueron cuando salíamos de correrías los
sábados, cuando sus padres nos llevaban de paseo a una quinta en las afueras de
Bs. Aires, donde tenían una casa con pileta de natación.
Después de bañarnos solíamos partir a cazar pajaritos con
hondera, y nos internábamos por descampados, donde solíamos parar a orinar. En
éstos menesteres comenzamos a mirar nuestras pijas vagamente desarrolladas aún,
pero que mostraban sorpresas cada semana.
Que se te para, que la tenés mas oscura, que tu pellejo es
mas largo, que mira mis huevos, que tengo mas pelo que tú.
Un día Daniel me contó que subiendo y bajando el pellejo, se
conseguían ricas cosquillas.
A ver…enseñame!, y tomando mi pene me subía y bajaba la piel
haciendo que yo sintiera de lo mejor, aunque claro, solo eran pruebas y nada
mas. Esto se fue continuando, y ahora, lo hacíamos mientras nos cambiábamos de
ropa para ponernos o sacarnos el short de baño. En una de tantas, el me apoyaba
su cabeza en mi agujero, mientras me pajeaba, hasta que mi pija parecía hervir
sin sacar nada.
El juego se invertía y era yo quien se lo hacía ahora, hasta
que un día vi que él se comenzaba a mojar, para al fin echar una agüita lechosa.
Meses después me comenzó a pasar a mí también ésto.
Con el final de aquél verano, nuestras excursiones se
terminaron, y comenzaron las tareas escolares, pero si bien cesaron las pajillas
compartidas, no así nuestras experiencias propias. Cumplimos los 12.
Hacia mitad de año, tuvimos que hacer un trabajo escolar en
equipo que nos llevó a juntarnos en mi casa una tarde para hacer el trabajo.
Era una tarde de invierno recuerdo, mamá aprovechó que
estaríamos en casa toda la tarde, para ir a visitar a mi abuela materna junto
con mi hermanita, quién vivía a una hora de colectivo, y nos dejó solos.
Toda la tarde para nosotros!
El trabajo lo resolvimos pronto. Daniel y yo éramos los
mejores de la clase, e incluso competíamos en nuestras tareas. En una hora
estábamos libres de tareas.
Fue ahí que Daniel me pide de ir al baño, y yo lo sigo.
Che! La tenés bien peluda ahora le dije. Y vos? Mirá le digo
bajando mis pantalones.
Que bueno, a los dos nos ha crecido me dijo.
Terminó de orinar, y sin guardarla todavía me dice: Jorgito y
…si nos hacemos una?
Dale! Vení al dormitorio que tengo 2 revistas buenas.
Nos tiramos desnudos de abajo, en mi cama, y comenzamos a
menearla despacito, mientras sujetábamos la revista.
El toqueteo de nuestras piernas, hizo que nos calentáramos de
manera diferente, de golpe, me puse de costado, obligando a Dany a darse vuelta,
dándome la espalda, oportunidad que aproveché para apoyar mi pija bien parada en
su hoyito. El se separaba las nalgas para sentirla mejor, fue ahí que tomando en
mis manos su pija comencé a hacerle lo que fue una de sus mejores pajas,
mientras me movía entre sus nalgas con muchas ganas de entrar, pero con el miedo
propio a lo desconocido.
Finalmente Dany no pudo aguantar mas, y estirando todo su
cuerpo empezó a llenar mis manos de una leche de fuerte olor, blanca y espesa.
AHHHHHHHH…..
Jorge….ahh ahh qué hijo de puta! Que paja me hiciste….Se da
vuelta y me estampa un beso en la boca, que me sorprendió, aunque dada nuestra
gran amistad, no era para tanto.
Te quiero guachito mío! Me dice. Date vuelta que ahora me
toca pajearte a mí.
Me dí vuelta dejando mi culo a su merced. Me comenzó a pajear
despacito. Cada movimiento era una sensación de placer mayor. Casi al instante a
él se le para nuevamente, y comienza a restregarse en mis nalgas, para
finalmente alojar su cabecita en mi esfínter. Mientras tanto, algo diferente, me
pasa una de sus manos bajo los huevos, haciendo presión hacia arriba en la zona
del perineo mientras me seguía pajeando.
Por mil cielos! Eso era genial!
Da Da…Dany me viene. Siii gozala…. Dany ahhhhhhhh. Y ahí
comencé una sucesión de contracciones llenando sus manos y la sábana, de una
leche espesa.
Qué bueno estuvo eso Daniel!
Me dí vuelta dándole las gracias a mi querido amigo, con un
beso en la boca, donde se juntaron por primera vez nuestras lenguas, mientras le
agarraba su pija,y con apenas dos sacudidas el eyaculaba nuevamente en medio de
los dos.
Estuvo genial Jorgito esto, me decía.
Sí es cierto Dany, pero mejor nos vestimos y arreglamos este
quilombo, porque va a venir de un momento a otro mi vieja y se va a poner loca.
Ja,ja,ja. Acomodamos todo, limpiando a medias, la sábana
mojada con nuestros jugos.
A poco de ordenar todo llegó mamá, preguntándonos si habíamos
terminado la tarea, a lo que respondimos, mostrándole todo terminado.
Daniel se fue rato después en que lo vinieron a buscar sus
papás.
Esa noche cuando me acosté, comencé a recordar esa tarde. Mis
pensamientos volaron a todo lo que había sucedido. ¿Seriamos putos? No me lo
podía creer, pero pensando en todo lo sucedido me volví a calentar nuevamente.
Mi pija se puso como fierro nuevamente, y me casqué una nueva paja a la salud de
Daniel!.
Seguimos creciendo, no solo nosotros, sino también mi
hermanita, que comenzaba a desarrollarse, tanto en alto como en sus curvas…
Íbamos a la misma escuela, yo en tercero y ella en primero.
Daniel comenzó a echarle el ojo a Julieta, que estaba cercana a los trece, y con
su cabellera morena larga y sus ojazos color miel, realmente la pendeja
prometía.
Cuando venía a casa Dany la comía con la mirada.
Mi hermanita no era nada boba, y estaba también despertando
su predilección hacia los chicos, por lo cual no era ajena a los flirteos de mi
amigo.
Un día Daniel me dice: deberíamos invitar a Julieta a "jugar
pajas con nosotros".
Estás loco che? . Dale que está rebuena y seguro ella también
ya se sacude abajo!
Sos un hijo de puta! Vos siempre crees que todos son pajeros
como vos.
Querés que te diga algo… Decí.
A todos nos pica el gustito y la calentura, y ya es hora que
empecemos a mirar otros culos que no sean los nuestros, no te parece?
Tenés razón pero eso no quiere decir que sea el de mi
hermana. Ja, ja, ja
Vos tanteá el asunto, porque a mi me parece que deberíamos no
solo invitarla a ella, sino también a Alejandrita, que ya vi que a vos te gusta,
y además siempre andan juntas.
Pensé rápido. El Viernes Alejandra se quedaría a dormir en mi
casa, le podríamos pedir permiso a mi vieja, y te quedás vos también, y vemos
que podemos hacer. Ok
A la tarde del viernes, y luego de regresar de la escuela,
los cuatro estábamos tomando la merienda en mi casa.
Mamá salió un rato al super ha hacer algunas compras, por lo
que nosotros teníamos unas dos horitas para estar solos.
Fuimos a mi habitación que era la mas grande, a jugar con
naipes.
Jugando empezamos ha hablar de cualquier tema, de la escuela,
de los compa, de quien había besado a quien. Yo ya estaba recaliente por besar a
Alejandra, y ya se me había parado, por suerte para mi no se me notaba aún.
Chicas propuso Daniel: ¿A que no nos dan un beso en la boca?
Uh nene que zarpado que sos! Dijo mi hermana.
Dale nena que bien te he visto tocarte ahí abajo,
distraídamente y viendo alguna peli le dije yo.
Sos una mierda Jorge como me decís eso? Acaso no es verdad?
Uff si es cierto, a veces me toco. Y vos bien, que también te
la machacas!
¿Cuándo me has visto?
En el baño, algunas veces que mamá está en la cocina o
afuera, te he espiado.
¡que sos guachita!
Para cortarla y dirigiéndome a Alejandrita, le digo: Y tú
nena?
Y yo qué? Nene
Te tocás? Estás calentita ahora?
Ché Uds están de lo mas locos hoy. No Juli? Dijo Alejandra.
La verdad que sí, acotó Julieta.
Y yo, no dándole tiempo a reaccionar y dado que la tenía a mi
derecha, pasé mi brazo sobre su hombro, atrayéndola hacia mí y posando por
primera vez mis labios en unos que no eran los de Daniel le dí un beso
exquisito. Alejandra no se escapó, es mas abrió su boquita, para que nuestras
lenguas se exploraran en un beso dulce, suave y mojado, que nos transportó por
un momento al cielo.
Daniel no se quedó atrás, y aunque le costó algún forcejeo,
tomó a mi hermanita que estaba a su lado, y finalmente logró besarla. Ella se
negó, furiosa, pero poco pudo hacer contra la fuerza de los brazos de Dany,
quien abrazándola fuertemente se trenzó en una lucha de lengua con Julieta.
Las chicas tenían la cara recolorada, se levantaron y fueron
al baño. Mamá llegó en ese momento, y nos preguntó que hacíamos. Le dijimos que
jugábamos cartas y que las chicas estaban en el baño.
Esa noche, cada cual durmió en su cama. Daniel conmigo y
Alejandra con Julieta en otra habitación, por supuesto, cada equipo planeaba la
estrategia para el sábado.
Había que encontrar el modo de que mamá no estuviese en casa,
o que estuviese lo suficientemente ocupada como para no pensar en nosotros.
Los padres de Alejandra, no estaban en su casa dado que
aprovechando que la nena no estaba se habían ido a pasar el día a lo de unos
tíos. Pero igual Alejandra no tenía la llave de su casa y hubiese sido muy
arriesgado ir ahí.
Salir no había posibilidades, y tampoco un lugar solitario.
Realmente estábamos jodidos.
Ah no ser por las chicas. Ah las chicas ellas siempre tienen
solución para todo!
Estábamos desayunando muy tranquis, cuando Julieta dice:….Má,
sabes que la abue me pidió ayuda la semana pasada para cortar el césped del
fondo. Ajá…y
Le ayudaste?
Nó . Era tarde y no se veía bien ya, le dije que iría hoy a
la tarde, pero no sabía que Alejandrita vendría a casa.
Hay nena!. Sabes que ya lleva como un mes sin cortarse ese
césped, será un trabajo bárbaro si no se hace hoy, pero debería dejarlos a Uds
solos en casa…
Sí claro! Pero no te preocupes má nos portaremos bién y no
saldremos.
A las 2 de la tarde partió la mamá de Julia a casa de su
madre, y nos quedamos solos.
No sé quien tardó mas en subir a la habitación, estábamos los
cuatro reexitados.
Quien fue el primero en besar a quien, no se sabe, lo cierto
es que ambas chiquillas en puntas de pié nos dieron una lección de besos húmedos
que no olvidaríamos en nuestra vida.
Nos comenzamos a calentar de tal manera, que las bombachas
volaron rápido.
Las chicas finalmente se asustaron! Sabían lo que podía
suceder, pero éramos tan inexpertos todos, que solo atinábamos a tocarnos
mutuamente.
Daniel bajó su mano a la cuevita de mi hermana, y ésta puso
su mano sobre su pantalón, que demarcaba una gran erección. Ella estaba alocada
y tironeaba los pantalones de Dany hacia abajo. El le ayudó y se bajó los
pantalones y su calzoncillo. Ella lo empezó a acariciar, mientras él hacía lo
propio con ella, enseñándose mutuamente las mejores formas de conseguir placer.
Alejandra y yo hicimos lo propio, tirados en la cama, y,
mientras nos comíamos a besos nos pajeamos mutuamente de la mejor manera
posible.
No sé quien acabó primero, si nosotros con Ale, o si mi
hermanita con Daniel.
Ellos se revolcaban en la alfombra, mientras nosotros
hacíamos lo nuestro en la cama.
En un momento y estando sobre Ale le abrí sus piernas
apuntando mi pene hacia su inmaculada cuevita. Ella forcejeó y logró que yo
entendiera, que no era eso lo que hoy conseguiríamos, no obstante nos seguimos
masturbando mutuamente, hasta alcanzar el mas exquisito de los placeres
compartidos y en pareja!
Demás esta decir que terminé sobre su cuerpo quedando tanto
yo como ella pegajosos y mojados.
Con Daniel ocurrió otro tanto, tanto él como mi hermanita
acabaron enroscados, apoyándose mutuamente las piernas en los sexos húmedos y
pegajosos.
Por ese día la función había terminado, habíamos comenzado
nuestro camino al sexo,ordenamos todo, y luego de higienizarnos abrimos las
ventanas, para que escapara de la habitación las fragancias destiladas por
nuestros jóvenes cuerpos, en aquella nuestra primera masturbación adolescente en
pareja.