. . . . . . .Mi secretaria, mi puta 4 . . . . . . . .
Después de esa opípara comida, la verdad, es que no me
apetecía nada volver a la oficina, en lugar de ello, fuimos paseando sin rumbo
por la ciudad, pasamos por delante de una boutique, entramos, y le pedí a la
dependienta.
-Tendría, para ella un vestido de una sola pieza que sea
provocativo y sexy y que sea fácil de quitar.
Fue decir esto y automáticamente Elisa se ruborizó y ya no
sabia donde mirar, al tiempo que la cara de la dependienta, una mujerona mayor y
entrada en carnes, cuyo semblante se transformo en un momento, de amable y
servicial a altanero y despreciativo.
Me dio a mi, un vestido rosa de punto, sin mangas, muy
ajustado, cuya falda llegaba tres dedos por debajo del culo pero con un cuello
muy abierto que hacia un gran escote, tipo palabra de honor y que con solo
tocarlo podía caer a los pies.
Le pedí un tanga a juego pues ese vestido requería combinarlo
con un tanga, del mismo color.
Entro en el vestidor,
Se lo doy todo a Elisa, diciéndole.
-Entra en el probador, desnúdate del todo déjate sólo los
zapatos, te pruebas el tanga, el vestido no hace falta y espérame delante del
espejo.
Ella entra, observo a la dependienta, ella intenta
disimuladamente espiar a Elisa, va echandole miradas de reojo, quiero hacer algo
de tiempo, quiero que se mire en el espejo, que se identifique con la imagen que
yo estoy moldeando de ella.
Entro en el probador le doy una fuerte palmada en el culo,
veo que para probarse el tanga se ha quitado el plug que descansa en el suelo, y
en voz alta le digo.
-Quien te ha dado permiso para sacarte eso del culo, tendrás
un castigo por eso, este tanga te viene un poco grande no crees, quiero uno que
te recuerde constantemente que lo llevas, por cierto ponte este huevo en el
coño, te pones ese vestido, y dile a la dependienta que para tu estilo, es muy
discreto, pídele algo más..., más...,tu misma busca la palabra, le devuelves el
tanga y le pides una talla menos.
Se viste, evidentemente sin ropa interior, le acaricio los
pezones, se los pellizco hasta ponérselos muy duros, le doy una palmada y le
digo.
-Anda ve.
Sale y antes de que llegue a la dependienta activo la
vibración del huevo, por suerte para ella en la tienda no hay nadie más, pero
eso hace más evidente sus movimientos para la dependienta, en mitad de la tienda
corta el paso se cierra de piernas y se agarra al mostrador, mientras su cara
refleja un rictus de placer, se sobrepone el huevo sigue vibrando, llega delante
de la dependienta, le devuelve el tanga le pide una talla menos, la dependienta
rebusca el tenga, se lo entrega y oigo como Elisa le dice a la dependienta.
-Este vestido, ¿a usted que le parece?, yo lo encuentro muy
discreto para mi, me gustaría algo más . . . insinuante, más . . . provocador,
más . . . sensual, Más . . . (Elisa, que sabe que estoy escuchando, esta
buscando una palabra que a mi me satisfaga), mas . . ., usted ya me entiende, le
dice a la dependienta.
-Si, perfectamente, más. . . de puta, dice la dependienta.
Pues como yo pretendía, ha oído nuestra conversación en el
probador, con mirada altanera le dice a Elisa.
-Verás esto es una boutique de moda selecta, si buscas otro
tipo de ropa, te estas equivocando de tienda.
En este momento es digno de ver los colores de la cara de
Elisa, no sabe que decir ni que cara poner, porque además, con el mando que
tengo en mi bolsillo he aumentado la potencia de vibración del huevo, por lo que
intervengo yo.
-Ve a probarte el tanga, y quítate ese vestido que no te
sienta bien.
Elisa se da la vuelta dirigiéndose al probador, le pongo el
huevo a máxima potencia, da un traspiés a punto ha estado de caerse, entra en el
probador, y yo detrás de ella, dejo la cortina cerrada solo a medias, se saca el
vestido, se va a poner el tanga, le llamo la atención.
-No te olvidas de algo, le digo al tiempo que recojo el plug,
y se lo pongo delante de la cara, por suerte para ella no estaba sucio, olía un
poquito, pero estaba limpio.
-Bien ensalivado te dolerá menos.
Lo chupa bien mientras yo lo sostengo con una mano y con la
otra le acaricio las tetas, le pellizco los pezones, tironeo de ellos, y en ese
momento mi linda putita se corre de gusto, estaba a punto de gritar cuando le he
metido el plug bien a fondo en la garganta, para evitar más escándalo en la
tienda.
-Date la vuelta y agáchate, sin miramientos se lo meto de
golpe, y le doy una fuerte palmada en el culo, le doy la vuelta, le pongo otra
vez las pinzas en los pezones, y le digo.
-Vístete que nos vamos, y ponte el tanga, no me vayas a
perder el huevo.
Salgo y dirigiéndome a la dependienta, le digo.
-El tanga se lo lleva puesto, es que hoy ha salido de casa
sin él, pago en efectivo dejándole una propina, sale Elisa del probador, le
digo, sácate la torerilla que ahora hace calor, se la cuelga del brazo y salimos
de la tienda, con las pinzas y los pezones claramente marcados en la ajustada
blusa.
Ahora quiero comprarle un buen conjunto de lencería erótica,
por lo que nos dirigimos a un sex shop, verla paseando por la calle es todo un
espectáculo, los hombres quedan hipnotizados mirándole las tetas, con los
pezones claramente pinzados y las mujeres le lanzan miradas llenas de asco y
rencor.
Entramos juntos en la tienda, damos una vuelta observándolo
todo, ella se me cuelga del brazo y no me suelta para nada, un hombre se dirige
a mi.
-Desean algo los señores.
-Si, quisiera un corsé bien ceñido que no oculte nada y que
haga una cintura de avispa.
Nos fue enseñando varios modelos, escogí dos, uno venia con
todo un conjunto de ropa interior, yo le incluí unos zapatos, y el otro venia
sólo.
-Por favor, se los podría probar aquí.
-No es costumbre, que se pruebe aquí la ropa, pero si quiere
puede hacerlo en una cabina de video, si lo hace con discreción.
-Elisa, toma estos conjuntos y te los pruebas allí, que
quiero ver como te quedan.
-En contra de lo que ella quería, yo no entre en la cabina,
me quede dando vueltas buscando por si algo me gustaba.
-En la tienda había otro hombre curioseando, y Elisa cuando
estuvo cambiada y debía llevar un rato esperando sacó la cabeza por la puerta de
la cabina, para que yo la viera y entrara, en lugar de eso le dije.
-Ven y enséñame que tal te sienta, date lentamente una vuelta
y después agáchate hasta tocarte los zapatos, con las puntas de tus dedos con
las piernas abiertas pero cuídate de no doblar las rodillas.
Dudando y con miedo salió justo hasta el umbral de la puerta
de la cabina, enseñado las tetas y el coño, pues realmente ese corsé le oprimía
muy bien la cintura dificultándole la respiración de modo que casi con mis manos
la abrazaba toda, le levantaba y juntaba las tetas, pero no ocultaba nada
haciendo que todo el cuerpo se viera más obsceno y provocativo, realmente eso
era pedir guerra, se veían preciosas las tetas coronadas por unos turgentes
pezones pinzados, el trasero súper-levantado con el plug sobresaliendo, el
coñito rasurado, brillando de jugos y temblando por la vibración del huevo, las
medias negras de costura y unos zapatos negros tipo ballet con un vertiginoso
tacón de aguja de por lo menos 15 cm., que hacían que andar con ellos fuese un
suplicio de inverosímil equilibrio.
Apenas salió de delante de la puerta de la cabina pero ya
había llamado la atención del único cliente que había en el local, que con ojos
saltones observaba toda la escena,
-Muy bonito preciosa, te ves arrebatadora, nos lo quedamos,
¿A ver que tal te queda el otro?, fue acabar la frase y ella ya estaba dentro de
la cabina, en venganza, volví a poner el huevo en máxima potencia.
-Ella volvió a entrar en la cabina para probarse el otro
conjunto, pero como no tuvo la precaución de poner una moneda en el video y con
una indicación mía, conseguí que ese cliente intentara entrar en la cabina en
que estaba Elisa, fue divertido el grito que pego ella cuando vio que no era yo
el que entraba, encontrándose con un primer plano de sus, en ese momento
inmensas y turgentes tetas, el cliente no quiso problemas y salió sin más de la
cabina, detrás entre yo, me senté en la cabina, ella estaba a medio cambiar se
había sacado un corsé pero todavía no se había puesto el otro, pues ambos
modelos eran muy parecidos, si bien el segundo era solo un corsé de cintura,
puse monedas en el video y parando la vibración del huevo, le dije.
-De rodillas guarra y quiero ver como te corres tu sola,
antes de que lo hagan en la película, pero después de que lo haga yo.
Me desabroche el pantalón, so pena de romperlo pues tal era
el tamaño y la dureza de mi rabo, que bien pudiera romper la cremallera, se
abalanzó como una leona sobre la presa, pero esta vez la presa era mi polla, y
se dispuso a chupar y lamer mi polla y mis huevos sin tocarlos con las manos
pues estas las necesitaba para masturbarse ella, yo poco podría aguantar pues
llevaba ya mucho rato calentándome, pero hice esfuerzos titánicos por no
correrme, en la película una negra y una rubia se comían el rabo de un musculoso
tío, y este de golpe les regó toda la cara con un río de leche que ellas se
afanaron en lamer, Elisa, tal y como era previsible, fallo en su cometido, pero
eso ya no me importaba, cogí con mis manos su cabeza y literalmente le follé la
boca llegando hasta la garganta, donde me corrí, el primer chorro se lo tuvo que
tragar, se la saque de la boca, el segundo chorro fue a parar a su cara y el
ultimo le mojo el pelo, momento en el que ella se corrió entre gritos y
suspiros, cuidando de no mancharme de semen la besé profundamente y dándole una
cariñosa nalgada, le dije.
-Maravilloso preciosa, ahora pruébate el otro corsé y no te
limpies.
Obedientemente se probo el otro corsé, este era más apropiado
para llevarlo debajo de la ropa de calle, pero era igualmente excitante, pues
también le hacia una irresistible cinturita y verla con el mismo conjunto de
medias y zapatos era súper morboso.
-Nos quedamos los dos conjuntos, Elisa, no te quites ni el
corsé ni la medias, sácate solo los zapatos y ponte tu ropa encima, te espero
fuera.
-Mientras ella se vestía, añadí a la compra unas plumas para
hacer cosquillas, unas pinzas con cadenas otras pinzas individuales con pesos,
un cascabel, otras pinzas que vibraban, un collar, una cadena y un par de
películas de temática sado, pague todo dándole un opípara propina por la no
discreción de que habíamos hecho gala.
Cuando Elisa salió del probador, vestida con el corsé que se
transparentaba a través de su blusa blanca, en la que se remarcaban sobradamente
sus puntiagudos pezones con las pinzas que no había dejado de llevar desde que
salimos del restaurante, la corta falda negra con dos buenos cortes laterales
que dejaban ver ampliamente hasta la blonda de las medias y sus zapatos negros
de tacón, con la torerilla en la mano y un pequeño reguero de semen bajándole
por la mejilla, le dije.
-Como no has cumplido tus ordenes, voy a tener que
castigarte, sácate el tanga y separa las piernas.
En mitad del sex shop, con un cliente y el dependiente
observándola atentamente, metió las manos entre los cortes de su falda, agarro
el tango por los laterales y lo fue bajando por sus torneadas piernas hasta
dejarlo apoyado en sus zapatos, hecho esto yo me agache delante de ella, le hice
separa más las piernas y levantándole la falda le puse en los labios menores dos
pinzas, que uní mediante el cascabel, diciéndole.
-Guárdate el tanga, que hoy no lo necesitaras, el cascabel se
ocupara de que el huevo no caiga al andar y límpiate la cara.
Ya estaba oscureciendo y así, a ritmo de cascabel, salimos
del sex shop y nos dispusimos a pasear por la calle, ya era hora de que la
acompañase a su casa.
CONTINUARA
Muchas gracias a todos y a todas por vuestros comentarios,
casi todos han sido de mucha ayuda.
Si alguna mujer desea que le hagan sentir sensaciones
intensas, que me agregue al Msn.