RELATO…
MIS ALUMNAS DE PREPARATORIA (3)
Continuando con mis experiencias con mis alumnas de
preparatoria, esta vez les narrare lo que sucedió después de la deliciosa sesión
de sexo con Sandra, en el relato anterior.
Ya satisfecho de mi obsesión por aquella hermosa nena, pude
concentrarme en elegir una nueva princesa para el presente año escolar, para ir
trabajándola y preparándola para el final del ciclo.
Puse mis ojos en tres de ellas, las cuales eran muy hermosas,
pero tenia que decidirme por una solamente para evitarme problemas, la situación
era muy riesgosa, así que elegí a Elizabeth, a quien llamare Elisa simplemente.
Una de las otras chicas seria la segunda opción, pero se me hacia mas
interesante el reto con Elisa. La razón de mi elección? Pues Elisa era una
preciosa nena de 18 años, de aproximadamente 1.60 de estatura, cabello castaño y
largo, tal como me gustan; una preciosa piel de tono acanelado, muy tersa, una
carita entre niña y mujer, con unos ojos grandes y preciosos y una boca carnosa;
muy bella a pesar de no usar nada de maquillaje. Lo mejor de todo, un cuerpo
delgado ya con preciosas formas de mujer en ciernes, senos firmes, parados,
cinturita estrecha, un trasero precioso y un hermoso par de piernas que su
uniforme escolar permitía lucir bastante bien, sobre todo al sentarse en el
salón de clases. Aunado a esto, tenia casi la certeza de que era aun virgen,
pues según observe su comportamiento, era bastante seria, sus amistades se
reducían a un par de amigas, casi no hablaba con muchachos y luego supe que no
tenia novio, pues sus padres eran demasiado estrictos y ella obedecía en todo,
pues siendo la hija mayor tenia que ser el ejemplo para sus dos hermanitos mas
pequeños.
A pesar de ser muy seria, al parecer no gozaba de una
inteligencia privilegiada, pues no obtenía notas muy altas, digamos dentro del
promedio y en ocasiones me saco bajas calificaciones en los exámenes.
Yo empecé a tratar de tener algún acercamiento con ella, la
saludaba amablemente en el patio del colegio y le sonreía a veces en las clases,
a lo que ella correspondía tímidamente. Entonces decidí que lo primero que tenia
que hacer era ganarme su confianza y establecer una amistad con ella, el
problema era como hacerlo.
Afortunadamente las cosas pasan muchas veces por si solas sin
que uno las planee. Elisa iba bastante mal en mi clase últimamente, así que un
día hable con ella en forma seria y le dije que tenía que hacer algo para
ponerse al nivel de sus compañeros, o iba a reprobar, cosa que interferiría con
sus trámites de graduación. Ella solo me escucho muy seria y apenada, pero al
día siguiente se presento su mama a hablar conmigo. Pasamos a la oficina de
maestros y le pregunte en que podía servirle. La señora, como de unos 38 años de
edad, era la culpable de la belleza de Elisa, pues era bastante guapa aun, me
pidió disculpas por las malas calificaciones de su hija y me pidió casi
rogándome que ayudara a Elisa asesorándola en forma particular para que aprobara
bien mi materia. Me dijo que si gustaba me pagaría por clases particulares o
como yo quisiera.
Después de pensarlo un momento, ya que esto era perfecto para
mis planes, le dije amablemente que de ninguna manera le iba a cobrar (claro que
me iba a cobrar pero de otro modo si era posible) y que haría todo lo posible
por ayudar a su hijita. Acordamos que iría a su casa por las tardes dos días de
la semana para repasar la materia. Ahora solo faltaba maquinar como hacerle para
lograr mi objetivo, y sobre todo, averiguar si Elisa aceptaría, de lo contrario
seria mejor desistir con ella.
Las primeras semanas fueron de lo mas normal, yo llegaba a su
casa y nos pasábamos unas dos o tres horas repasando en la sala o en el comedor
de su casa, mientras su mama andaba por ahí haciendo sus actividades diarias y a
veces se acercaba a ver como íbamos; sus hermanitos llegaban de la escuela y
hacían la tarea en otro cuarto para no molestarnos. El papa de Elisa llegaba
hasta en la noche, según me dijeron. Poco a poco la mama me empezó a tomar
confianza y ya no nos vigilaba tanto, a la vez que Elisa y yo nos llevábamos
cada vez mejor, ya hasta platicábamos y bromeábamos en ocasiones. Poco a poco
fui ganándome su confianza y la empecé a tratar tiernamente sabiendo que
probablemente ella estaría necesitada de eso, pues no tenía novio.
Eso fue dando resultados, pues ya después durábamos largos
ratos charlando de otras cosas que no fueran la materia y fue cuando me dijo que
se sentía a gusto platicando conmigo, pues ella siendo la mayor a veces se
sentía sola. Le dije que si deseaba podíamos salir un día a platicar más a gusto
solos, pero que teníamos que inventar un buen plan, que seria nuestro secreto y
ella acepto. Quedamos en que la siguiente semana le diría a su mama que iba a
hacer una tarea a casa de una amiga y que yo le podría ayudar confirmándoselo
para que no pusiera objeción., ya que su mama confiaría más si yo se lo decía.
Se llego el día y espere a Elisa afuera del colegio, salio
muy emocionada, pues pocas veces tenía oportunidad de escaparse de su casa unas
horas. Subió a mi auto y la lleve a tomar un helado a un lugar apartado para que
no la viera algún conocido. Estuvimos platicando de lo más cómodo, con más
confianza y privacidad. Me contó muchas cosas acerca de ella y su familia, me
dijo que en alguna ocasión tuvo un par de novios pero no duro con ellos pues
tenía que verlos a escondidas y los chavos se desesperaban, pues sus papas le
decían que al menos tendría que esperar a cumplir los 18. Ya se estaba haciendo
tarde y tenia que llevar a cabo mis planes, por lo que le dije que nos fuéramos
a un lugar más privado. Ella solo me siguió extrañada sin decir nada.
Ya en el auto le dije si le molestaría ir a un motel, solo
para platicar sin que nadie nos viera, pero dijo que eso no estaba bien, que
mejor fuéramos a otro lado. Ahí pensé que todos mis planes se habían ido a la
basura. Ya ni modo, pensé. Conduje sin saber a donde mientras seguíamos
platicando. Al fin me estacione en mi parque favorito, cómplice de mis
aventuras. Ya empezaba a oscurecer, así que pronto tendría una última
oportunidad. La estuve observando mientras platicábamos y reíamos. Era de verdad
hermosa, y se veía muy sexy con el uniforme escolar, sus piernas lucían
hermosísimas, me moría de deseos por estar entre ellas.
En un momento decidí que tenía que lanzarme a fondo. La tome
de su mano y le dije que era muy bonita, que me gustaba mucho pero que yo sabia
que nada podía hacer, pues ella era menor y además era mi alumna. Ella se
sonrojo y agacho su cabeza sin decir nada. Continué diciéndole lo mucho que me
atraía mientras iba acariciándole su cabello y su mejilla. Poco a poco me fui
acercando a ella y percibí un ligero temblor de su cuerpo, tal vez por nervios o
emoción. Levante su cara lentamente y la mire a los ojos. Luego la bese
tiernamente. Elisa solo cerró sus hermosos ojos y se dejo llevar por el beso. Me
di cuenta que tenia vía libre, así que continué besándola, cada vez mas
apasionadamente, hasta lograr que abriera sus labios y me correspondiera por
completo, entrelazando su deliciosa lengua con la mía en una sesión de besos
cada vez mas calientes y profundos.
Esto es lo que pasa cuando a las jovencitas las tienen tan
reprimidas en casa, se excitan fácilmente pues experimentan sensaciones
desconocidas que las vuelven locas. Tal paso con esta nena hermosa, pues
continuamos besándonos ya fuera de control. Ella ya no ocultaba la excitación
que la poseía, pues gemía y me apretaba fuerte de mis brazos y me abrazaba
contra su pecho, tal vez excitándose mas al sentir sus tetas oprimidas contra mi
cuerpo, pues se le sentían durísimas y con los pezones bien parados. Empecé a
avanzar muy despacio, observando cualquier reacción de desaprobación por parte
de Elisa, pues no quería cortar el encanto del momento.
La fui besando de su cuello, percibiendo su delicado y fresco
perfume de adolescente. Ella continuaba gimiendo excitada. Le empecé a abrir su
blanca blusa escolar y deslice mi mano debajo de ella, atrapando su seno derecho
con mi mano izquierda; que delicia de tetas tan duras. Luego deslice mi mano
debajo de su sostén, sintiendo en mi mano la totalidad de aquella esfera de
carne firme y suave coronada por un pezón grande y muy duro. Se la acariciaba
con suavidad, mientras le arrancaba gemidos de placer. Poco a poco fui
abriéndole la blusa totalmente y le quite el sostén, contemplando aquellas
hermosas carnosidades que tal vez nadie había visto desnudas y mucho menos
besado. Recargue a Elisa contra la puerta del auto, recostándola un poco y me
acomode un poco sobre ella, tomando sus tetas entre ambas manos y empecé a
besarlas y chuparlas, disfrutando plenamente de esos senos tan perfectamente
formados, mientras ella ya estaba totalmente perdida en la vorágine del placer.
Mis manos recorrían sus piernas de arriba abajo, sintiendo la
firmeza y la suavidad de sus muslos. Poco a poco me fui ubicando haciéndola que
las separara por completo para que mi cuerpo se pudiera amoldar al de ella. Ya
así, la tome de sus piernas y se las levante un poco y empecé a embestirla
lentamente, como si estuviéramos cojiendo, pero aun sin desnudarnos, solo quería
comprobar si ella también deseaba eso. Percibí como el cuerpo de Elisa se
acoplaba a mis movimientos, a la vez que ella respiraba ya demasiado agitada
pronunciando mi nombre y acariciando mi cabello con desesperación mientras yo
continuaba con mi rostro hundido en sus senos. Subí mis manos por debajo de su
falda hasta encontrar sus braguitas; le acaricie aun mas los muslos y sus
hermosas nalgas, apretándola contra mi cuerpo. Al momento de intentar bajarle
las bragas ella aun quiso resistirse, victima de sus rígidos principios.
-Nooo… por favor… no hagas eso…
Me decía mientras con una mano trataba de detenerse las
bragas en su lugar, pero yo continué acariciándola y besándola hasta que su
escasa resistencia cedió.
La delicada prenda de encaje resbalo a lo largo de esas
piernas fantásticas y vírgenes, dejando al descubierto el preciado tesoro nunca
antes encontrado. Pase mi mano delicadamente por su concha, haciéndola
estremecer y pegar un gritito de placer. Sentí como estaba totalmente depilada y
mojada, cosa que me excito al límite. Me volví a acoplar a su cuerpo sin
desnudarme y continuamos moviéndonos delicioso, mientras la apretaba contra mí.
Decidí que el sexo oral seria demasiado para una niña tan retraída, además que
no había tiempo de sobra para eso y aunque estábamos en un lugar apartado del
parque, siempre existía el leve riesgo de que alguien pudiera presentarse, así
que decidí no intentarlo.
En vez de eso, me empecé a desabrochar el pantalón
rápidamente y me lo baje de golpe junto con el bóxer. Elisa abrió sus ojos y me
miro entre excitada, asustada y desconcertada.
-Que haces? Me pregunto, pero no le dije nada.
-Espera, que vas a hacer… no por favor… se ve muy grande…
esto no esta bien, detente…
Me decía, pero al mismo tiempo abría más las piernas para que
me acomodara encima de ella.
Coloque mi verga dura entre sus piernas, entre los labios de
su concha. Que sensación tan deliciosa la de una panochita virgen, caliente y
totalmente húmeda lista para recibir en su interior al duro invasor.
Elisa al sentir mi dureza levanto mas las piernas y me
aprisiono con ellas enredándolas por mi cintura, apretándome también con sus
brazos. Su cuerpo le pedía sexo, pero ella todavía intentaba resistirse a sus
deseos.
Tome mi verga con la mano y la ubique justo en su hendidura,
frotándosela a todo lo largo.
Elisa: -Ahhhh… nooo… por favor… detente… no lo hagas… que si
salgo embarazadaaaa… (Me decía, pero seguía apretándome contra su delicioso
cuerpo).
Yo: -No tengas miedo bebe, vas a ver que rico, déjate llevar…
(Empecé a empujarla muy lento, sintiendo como el glande separaba sus labios y
empezaba a invadir su gruta hasta ser detenido por el himen).
Elisa: -Ahhh… dueleeee… esperaaaa… oouuhhhh… esta muy
duroooo… aaaaaaaaygghhhhhhhh!!!!!!
Yo: - Ouuuhhhh… baby… que rica estasssss…. me vuelves
locoooo!!
Ya totalmente excitados no habia marcha atrás, Elisa al
principio me pedia detenerme pero su cuerpo me pedia continuar y mi verga estaba
decidida a entrar en aquel cuerpo virginal hasta el fondo. Me apoye bien en el
asiento del auto y empecé a poner mas presión para vencer la resistencia, que
era bastante a pesar de la lubricación; me di cuenta que su himen era bastante
grueso, pues iba entrando con dificultad mientras Elisa pegaba chillidos de
dolor.
-Aaayyyygghhhh…. por favor… uugghhhhhh… dueleeee… perooo… no
te detengaaaassss… sigueeeee… aaaaaauugghhhhhhh!!!!
Lentamente fui sintiendo como avanzaba abriendo su deliciosa
concha, recibiendo en su interior por primera vez una verga bien dura, hasta que
en un momento dado percibí como su grueso himen se rompió en dos, haciéndola
gritar muy fuerte, cosa que me hizo mirar alrededor para asegurarme que nadie
escucho su grito. Dos lágrimas resbalaron de sus ojos, mientras mi verga
resbalaba dentro de ella lenta y totalmente. Me quede así un momento, acoplado
encima de su cuerpazo, sintiendo sus preciosos muslos a mis costados,
aprisionándome contra ella a pesar del dolor, sus manos en mis nalgas
apretándome fuerte, viéndola respirar agitada hasta que se fue relajando poco a
poco.
Me posesione nuevamente de sus tetas que estaba al máximo de
erectas y duras, las acaricie y las bese hasta que sentí como del dolor paso al
placer, pues empezó a menear su cuerpo en una forma exquisita debajo de mí, con
mi verga bien ensartada. Empecé a movérsela en círculos y luego a meter y sacar
muy suavecito, para dejarla que se acostumbrara al grosor de la verga entrando y
saliendo de su calido interior
A pesar de su inocencia, poco a poco fue tomando ritmo y se
movía perfectamente amoldada a mis movimientos, nuestros cuerpos chocaban en
deliciosas embestidas, mi verga entraba y salía en su totalidad de aquella
hermosa, apretada y caliente concha, haciéndome gemir de placer, mientras Elisa
me acariciaba la espalda y las nalgas con desesperación y gemía sin recato
alguno, victima de las profundas sensaciones nunca antes sentidas.
Elisa: -Aaaahhhh… aaaaahhhh… queeee… ricoooo… sientooooo… no
te detengaaaaas… por favooooor… siento bien ricoooo!!
Yo: -Aaaahhhh… preciosaaaa…. me matas de placeeeeer… estas
divinaaaaa… ricaaaaaa... aaaahhhhh…
Elisa: -Aaaayyy... siento queeee… me mueroooo… que es
estooooo… aaaaaahhhhhyyggghhhh… que ricoooo se sienteeeee!!!
Las sensaciones eran increíbles, deliciosas, su exquisito
cuerpo se convulsionaba debajo del mio, se meneaba y se movia con un ritmo
enloquecedor, perfectamente acompasado con mis movimientos; mi verga entraba y
salia bien lubricada de esa inundada y ardiente vagina que la recibia
oprimiendola como queriendola exprimir; los ruidos que se producian con los
embates eran muy excitantes, esrabamos enloquecidos de placer. En verdad que es
tremendamente placentero el cojer con nenas tan jóvenes y más si son vírgenes,
es muy diferente a hacerlo con mujeres ya mayores y experimentadas. Es muy
excitante ver como las jovencitas se vuelven locas al sentir cosas que antes no
habian probado, y a pesar de su falta de experiencia, sus movimientos son
tremendamente ricos, sin control, solamente concentradas en tratar de sentir al
maximo esa durisima verga que tienen dentro de su cuerpo.
Continuamos asi, cojiendo poseidos por el placer, hasta que
el tan esperado orgasmo anuncio su llegada primero en Elisa; empezo a gemir casi
gritando, mientras sus uñas se incrustaban en mi espalda, arqueando su cuello
hacia atrás y levantando sus nalgas del asiento del auto para arremeter contra
mi cuerpo lo mas posible, mientras que yo la tome de sus nalgas con una mano y
de la cintura con la otra y empecé a metérsela mas fuerte y rápido para hacerla
que llegara al orgasmo de una buena vez.
Elisa: - Aaaaahhhh… aaaaaaaaaaaaahhhhhhyyggghhhh… siento
queeee… me muerooooo… aaaahhyyyhhhhh... que es estoooooo que
sientoooooohhh… me mueroooohhh… aaaaaaaaahhhhhh...
aaaaaaahhhhhhhh!!!!
Asi, gritando, gimiendo y convulsionándose llego a su primer
orgasmo; su vagina se contrajo apretando mi verga en forma deliciosa y rítmica,
mientras sentía en mis manos como los músculos de sus piernas y sus nalgas se
tensaban al maximo al momento que ella exhalaba un profundo y prolongado gemido
al mismo tiempo que su panocha liberaba un torrente de líquidos calientes que
bañaron mi verga haciéndome sentir en el paraíso. Me deje llevar por las
intensas sensaciones y casi de inmediato me tense yo también, alojando por
completo mi verga en sus profundidades con fuertes empujes, para enseguida
empezar a derramar todo mi semen caliente en su ardiente interior, combinando en
uno solo los fluidos pasionales de ambos, formando en el interior de esa
deliciosa vagina una abundante mezcla de liquidos producto de nuestra pasión.
Nos quedamos quietos, fatigados de tan tremenda lucha. Ella
me miraba con ojos muy brillantes, respirando con la boca abierta, recuperándose
poco a poco de su primer orgasmo, mientras que yo sentía las ultimas
contracciones de su vagina sobre mi aun pulsante verga, hasta que poco a poco
fue perdiendo su dureza, dando espacio a que los fluidos se derramaran primero
por sus nalgas y luego hasta el asiento del auto y su falda escolar. La empecé a
besar mas tiernamente en sus carnosos labios, diciéndole lo mucho que me gustaba
y lo mucho que me había hecho gozar en ese encuentro. Le dije que me perdonara
si la había ofendido, pero ella me dijo que fue lo mas maravilloso que había
sentido en su vida y que nunca lo iba a olvidar, que ahora todo seria diferente
para ella, aunque sabia que no podríamos seguir viéndonos ya, pues las cosas no
serian iguales y sus papas podrían darse cuenta.
Nos separamos y nos acomodamos la ropa y limpiamos su faldita
lo mejor posible. Pasamos a una farmacia y le compre unas pastillas
anticonceptivas de emergencia y le dije como tomarlas. En el trayecto a su casa
nos dimos varios besos muy ricos, pues serian los últimos entre ella y yo. La
deje a una cuadra de su casa y media hora mas tarde le llame por teléfono para
saber si había tenido problemas. Me contesto su mama y le pregunte si Elisa ya
habia llegado de hacer la "tarea que le habia encargado" a lo que me contesto
muy amable que ya y que gracias por preocuparme por su hija. Después me la paso
y me dijo Elisa que todo estaba bien, que no habia tenido problema alguno.
El resto del año escolar continuamos tratandonos con
normalidad, aunque los primeros días después del encuentro ella me miraba
apenada y desviaba su mirada a otro lado, pero después las cosas se
normalizaron. Elisa logro recuperar su promedio y aunque no sacaba
calificaciones excelentes, en la calificación final le puse un 10, pues su
esfuerzo lo ameritaba… O no lo creen ustedes?
Hasta luego y espero que lo hayan disfrutado. Gracias.