La mesa del taller de Don Braulio (2)
Luego de que Don Braulio me hiciera la cola sobre la mesa
de su taller, me tendria una sorpresa muy especial.
Hola otra vez, soy Gabriela. Ustedes recordaran en mi otro
relato que conte sobre Don Braulio, el hombre que trabajaba en el taller de la
esquina, y como después de tantas provocaciones con mi ropita ajustada en la
parada del colectivo me rompio la cola en determinadas ocasiones sobre la mesa
del taller.
Bueno, continuando resulta que al terminar esa jornada de
puro sexo en la tarde y noche, Don Braulio me cito para que volviera el Sabado a
la tarde, hora de la siesta. Me dejo en claro que venga vestida con la ropa
habitual de siempre ya que decia que lo enloquecia. Ademas agrego que me iba a
tener una sorpresa muy especial.
Muy tarde en la noche me fui de ahí con un tremendo ardor en
la cola aun sintiendo su semen calido en el interior del mismo y con muchas
dificultades para caminar. Realmente me habia destrozado toda, bueno, mi culo.
Los dias siguientes antes del sabado me iba para la facultad
y en la parada del colectivo veia a Don Braulio mientras me sonreia o me hacia
gestos como diciendo que me esparaba el Sabado. Tambien me di cuenta que su
amigo, los dias que estaba, me mirada como si fuera complice, como si supiera lo
que me habian hecho, ¿Sera que Don Braulio le habia contado?.
Pues asi llego el tan esperado Sabado en la tarde, cosa que
ese dia y a esa hora las presonas del barrio duermen la siesta no habiendo un
alma en la calle.
Asi que me fui preparando pensando en la sorpresa de Don
Braulio. Estaba ansiosa buscando que ponerme hasta que me decidi por lo
siguiente. En la parte de arriba una remerita muy ajustada de lycra violeta
mangas largas y sobre esta otra remera mangas corta, solo eso ya que ese dia
hacia algo de calor, en la parte de abajo una de mis calzas favoritas que era
bastante llamativa, aproveche estas ya que mis padres no estaban en casa y no me
tendria que aguantar sus sermones, eran unas calzas largas de lycra semi
brillantes color blanco, eran tan ajustadas que tenian cero arrugas, totalmente
pegadas a mi cuerpo. Y adivinen que, me decidi en no ponerme ropa interior, mi
sorpresita para Don Braulio. Bueno, finalmente me puse un par de polainas
negras, para contrastar con el blanco de las calzas, en mis pantorrillas y
tobillos y las zapatillas blancas deportivas. WOOW, realmente pensaba salir a la
calle asi?, tenia que tener cuidado y llegar rapido al taller, no queria que
nadie me viera tan llamativa asi que por las dudas un buzo que me tapara la
cola.
A eso de las 15:00hs sali apurada hacia el taller mirando
para todos lados, nerviosa. Pero me calme al llegar a la puerta trasera del
taller, estaba abierta, realmente me estaba esperando. Fui por el pasillo y
golpee la puerta pidiendo permiso, me saque el buzo y me lo puse en los hombros.
La puerta se abrio y entré al taller de Don Braulio, ahí lo vi, pero no estaba
solo, estaba con el amigo que trabajaba algunos dias con el. Asi que los dos me
miraron con satisfacción, sin hablar, callados por unos segundos. Don Braulio
rompio el silencio y me saludo presentandome a Ricardo. Yo estaba petrificada,
que significaba todo esto?, el era la sorpresa que me tenia preparada?
Entonces ‘Ricardo’ se acercó hasta mí, levantó suavemente mi
barbilla para que lo mirase a los ojos, unos ojos oscuros brillantes con una
mirada tan intensa que me hizo sentir una descarga de electricidad que recorría
todo mi cuerpo y me dijo; ‘Así que tu eres Gaby, ya te había visto antes por el
barrio especialmente ahí afuera, en la parada, pero mira vos que linda estas
vestida así, y con esa ropita pensaré que estoy cogiendome a las chicas de la
GNC de la ruta’, y los dos rieron. Su voz era muy gruesa y ronca, se escuchaba
muy varonil, el noto que me tenia embobada y se inclinó para darme un beso en la
boca como nunca antes me lo habían dado, me metió su lengua y con ella recorría
mi boca, al mismo tiempo atrapó la mía y la mordía y la chupaba con dulzura, yo
cerré los ojos sintiendo un torbellino de emociones cimbrarme toda, ése hombre
me estaba poniendo a mil.
Entonces me retiro el buzo de los hombros y bajo sus manos
por mi espalda hasta mi trasero, lo acarició y las deslizo por la raja de mi
cola, me agarraba y me acariciaba la cola metiendo sus dedos entre mis nalgas
para frotarme el culíto y la concha sobre la ropa, mi respiración se aceleró y
no pude evitar emitir pequeños gemidos de lo excitada que me tenía, entonces me
dijo; ‘Que culo que tenes mamita, gorditas, redonditas y suavecitas, parecen dos
deliciosos bomboncitos, yo tambien quiero saborear tu rico culito’ nena’, hasta
entonces recordé que Don Braulio también estaba con nosotros, pues en ése
momento se arrodilló tras de mí comentando: `¿Viste que putas las nenas de hoy?,
la ropa que usan estas putas, no son concientes de nada, mira, mira estos
pantalones, los tiene encajados en el orto´ y luego sentí su cara en mi trasero
besándome las nalgas y recorriéndolas con su lengua.
Ricardo se rio y lo corrigió: `Jaja, No che, que pantalones,
son calzas, se llaman calzas porque les calzan bien en el culo. Don Braulio no
le contesto, estaba ocupado con mi colita asi que Ricardo aprovecho para
acercarse una silla y sentarse frente a mí, mientras su jefe me besaba la cola y
me manoseaba a su antojo, el se frotaba su miembro el cual se veía como un
enorme bulto apunto de romper sus pantalones de jean y yo no podía apartar mi
vista de él, como deseaba conocer ya ésa verga, poder probarla entre mis labios
y después sentirla completamente dentro de mí, penetrándome sin piedad tal como
Don Braulio me lo hacía y a lo cual ya me tenía acostumbrada.
Por fin desabrocho sus pantalones y de entre sus calzoncillos
dejo saltar una enorme pija en completa erección, era una verga hermosa; tan
grande como la de Don Braulio pero más gruesa y cabezona. Entonces me dijo; ‘
Mira que rico caramelo tengo para ti nena, dale veni a chuparlo que ya veo como
se te antoja’, Yo no pude aguantarme más y me incliné frente a él apoyando mis
manos sobre sus piernas para poder recibir esa hermosura de verga en mi boquita,
sin esperar más comencé a chuparsela tan rico como podía mientras quedaba
empinada frente a Don Braulio mostrándole mi hermoso trasero completamente a su
disposición, pues mis calzas lo remarcaban en su perfeccion, totalmente
adheridas a mi suave piel tanto que se habia transformado en una vista que
seguramente era una invitación irrefrenable a cojerme y penetrarme con la misma
fuerza que un semental se coge a su hembra.
Por supuesto él no espero más, se aflojó el cinto y de sus
pantalones liberó su enorme pija ansiosa por penetrarme y mientras me acariciaba
las nalgas me dijo; ‘ Así quería verte grandísima putita, empinadita y chupando
pija, ahora vas a ver que se siente estar bien cogida por dos hijos de puta, te
vamos a llenar de verga tus agujeros al mismo tiempo nena’, con sus dedos
acaricio mi entrepierna notando la ausencia de mi ropa interior. `Pero si seras
una puta!, no tenes nada abajo, realmente estabas preparada para esto.´ Se fue
no se adonde y volvio con una navaja, me asuste pero Ricardo me mantuvo quieta.
Senti como Don Braulio me hacia un agujero a la altura de mi ano cortandome las
calzas.
Para finalmente comenzar a metermela despacito pero sin
detenerse, como les había platicado anteriormente él no tenía ningún tipo de
contemplaciones para conmigo y ésta vez no iba a ser la excepción y mucho menos
viendo como me devoraba la verga de su amigo. Lentamente me la fue metiendo
completita y yo con mi cola bien levantada se la fui recibiendo poco a poco
hasta que la tuve completamente dentro de mi culo, estaba que no me cabía ni un
milímetro más de pija. Esos dos hombre me tenían en las nubes, imagínense nada
más, mientras uno me tenía frente a él mamando su miembro como una niña golosa,
el otro por atrás
me metía la verga a su antojo, y mientras más duro me
bombeaba Don Braulio más
rico se la chupaba yo a Ricardo, entre los dos me estaban
dando la cogida de mi vida y yo me sentía poseída como toda una puta.
Ricardo le dijo a Don Braulio; ‘Despacito jefe, metasela
despacito, no se la dejes ir toda, nada mas dale con la cabeza, vamos a hacer
gritar un buen rato a ésta puta’, entonces él bajó el ritmo de sus embestidas
metiendo y sacando únicamente la cabeza de su verga muy despacito, al tiempo que
Ricardo me sujetaba de mi cara y me la movía hacia arriba y hacia abajo
rápidamente, hasta que me llevaron a un compás enloquecedor que verdaderamente
me hacía gemir y gruñir de placer, de pronto sentí como Ricardo me llenaba la
boca con su leche caliente, era mas espesa y abundante que la de su jefe, traté
de tragarla toda pero se me escurría entre los labios así que seguí mamandosela
hasta terminarme toda su leche y dejarle su miembro bien limpito. Don Braulio
dejó de bombearme, me levantaron y Ricardo me giró para que mi trasero quedara
frente a su cara, ahora era él quien me comía el culo y agrandando el agujero de
la lycra, la concha, me chupeteaba con muchas ganas y metía su lengua en mis
agujeros jugueteando con ellos en una forma muy excitante, mientras Don Braulio
me besaba en la boca apasionadamente. Desabrocho su camisa y lentamente fue
bajando mi rostro por su pecho peludo, me dijo que le besara las tetillas y yo
se las chupe y mordisque gustosa, siguió bajando mi rostro hasta su pene bien
erecto y grandote, yo sin dudar lo metí en mi boca y se la chupe tanto como a
Ricardo para que no se pusiera celoso.
Entre tanto Ricardo me tomo fuerte de los pelos de la nuca
con una mano, me obligo a abrir un poco las piernas golpeandome en los tobillos
y tomándome de la cintura me fue bajando despacito hasta su miembro, lo acomodo
entre mis nalgas dejándome sentir su cabezota en la entrada de mi culito, trato
de metermela pero era demasiado gruesa para mi pequeño orificio, a pesar de que
entre los dos ya me habían dilatado muy bien mi esfínter, entonces me dijo; ‘
Haber nena abrime tu culo mamita, porque ya quiero meterte la pija ¡hasta
adentro¡, voy a llenarte tu culo de pura pija putita, ya me conto el jefe como
te rompio el culo, ahora me lo vas a dar a mi ¿sabes?’, me fue bajando y
subiendo lentamente dándome piquetes en la cola con la cabeza de su miembro
hasta que logro introducirla, me hacía jadear y gemir fuertemente pues me estaba
doliendo ¡en serio¡, y yo misma me abría mis nalgas con las manos cooperando
para que pudiera penetrarme, pues no deseaba que se detuviera, y de pronto sin
mas ni mas me sentó de golpe sobre su verga, enterrándomela violentamente, me
hizo gritar dolorosamente pero mis gritos se ahogaban pues Don Braulio me
sujetaba de mi rostro y no me sacaba su verga de la boca, las lagrimas me salían
mientras me aferraba con fuerza a los pantalones de Ricardo, ya con su verga
dentro de mí me dijo; ‘Ya nena, ya te entro toda, ya ves que sí te entra
completa, ¡uhyuhyuhy¡ que rico culo tenes puta, es el culo mas chiquito y
apretado que he cogido en mi vida, y mira que me he cogido bastantes putitos por
ahí, ¿no jefe?..., ahora muévete mami, quiero ver como te moves en mi
verga.’Aunque sentía mucho dolor no quería decepcionarlo, así que comencé a
subir y bajar lentamente sobre su tremendo miembro, era más grueso que el cuello
de una botella de cerveza, pero poco a poco el dolor fue desapareciendo y
transformándose en un placer inigualable, y recordando lo que ya me había
enseñado Don Braulio anteriormente, yo misma me abría las nalgas para tragarme
toda la verga que pudiera y cuando me levantaba las apretaba con fuerza para
aprisionar su miembro y hacerlo que gimiera de placer. El exclamaba y me decía;
‘ Así nena, ah, así mami, uhy que rico coges putita, tenes un culo re tragon’, y
le dijo a Don Braulio; ‘¡Carajo jefe¡ nunca me había cogido a una puta tan linda
como ésta’, levante mis ojos para mirar a Don Braulio sin dejar de chuparle la
verga y él me sonrió complacido.
Yo también estaba gozando de lo lindo, sentirme cogida así
por ésos dos hombres me tenía enloquecida de placer, no quería que me sacaran
sus vergas ¡ nunca¡, entonces Ricardo empezó a subirme y bajarme mas rápido y
jadeando fuertemente me pregunto; ‘¿Queres que te llene el culo de leche puta?’
y yo con la verga de Don Braulio en mi boca le respondí lo único que podía
decirle en ése estado de excitación; ‘Ajam, sshhíí ujum’ y movía mi cabeza
afirmativamente, él gemía placenteramente al tiempo que se corría dentro de mí y
en ése momento empecé a acabar a chorros y sentir las contracciones en el
miembro de Don Braulio y un abundante chorro de leche inundo mi boca, yo trague
toda la leche que pude mientras escuchaba a Don Braulio decirme; ‘ Así putita,
traga leche, ¿esto te gusta verdad?, que te llenemos de leche por la boca y por
el culo, pues trágatela toda, que para eso eres mi puta, para que te coja y te
llene de leche cuando yo quiera¡’, y Ricardo agregó; ‘ Que culo que tenes hija
de puta, se ve que te encanta la verga verdad, si ya eres una puta bien hecha,
que va eres putísima’. Y tenían razón pues en ése momento yo me sentía la chica
más puta y mas feliz del mundo. Aún faltaban algunas horas para que amaneciera,
así que los dos siguieron cogiendome por el resto de la noche en todas las
formas y las posiciones que quisieron, hasta que al fin me cogieron por la
concha, ese fue Ricardo, esa noche comí verga como nunca y trague leche hasta
hartarme, terminé agotada pues nunca me imagine la revolcada que me darían esos
dos hombres. ¿continuara?.
Me gustaria recibir comentarios y que opinan sobre mi y lo
que me paso.