Lo que les voy a relatar es algo que me sucedió cuando estuve
realizando estudios en la universidad, yo soy un joven de 28 años de edad,
contextura normal, motivado a que estuve que cursar estudios en otra ciudad, me
vi obligado a alquilar una habitación, la cual era propiedad de doña Clara, ella
es una señora un poco mayor de 57 años y entrada en carnes, viuda desde hace 15
años tengo entendido.
Desde mi llegada a la habitación doña Clara siempre fue muy
amable conmigo, a diferencia que con los otros inquilinos, ella cuando yo
llegaba de la universidad muchas veces me había preparado algo de comer, sin
ningún tipo de interés.
Yo desde que llegue a esa casa lo único que me llamó la
atención de esa señora fue su enorme trasero, a mi siempre desde muy chico me
llaman la atención mujeres de traseros grandes.
Y desde entonces, yo comencé a espiar a doña Clara, para
luego hacerme unas pajas deliciosas en su nombre, pensando en ese culo tan
grande.
Un día llegue a la casa y doña Clara estaba en el baño de
espaldas y con la puerta un poco abierta, con mucha cautela me acerqué a la
puerta y entonces por fin pude observar ese culo desnudo que tantas pajas me
había causado.

Yo me retire y tropecé el sofá para que ella se diera cuenta
que yo había llegado.
Ella inmediatamente se asomó a la puerta, me saludo y cerró
la puerta.
Luego que salió envuelta en una toalla me dijo.
Hijo me imagino que no me viste cuando estaba en el baño con
la puerta abierta.
Yo le respondí.
Por supuesto que no doña Clara como cree usted eso.
Y Luego se quedo mirándome a los ojos y me dijo:
Yo lo hice con toda la intención para que me vieras, yo
te observe cuando te bajabas de la ruta y sabía que al entrar y mirar al
baño con la puerta abierta te asomarías a verme, o es que crees que no me
doy cuenta la cara que pones cuando me observar cocinando, o salgo del baño.
Yo le respondí en tono muy nervioso.
Doña clara es que usted…
Ella dijo:
No me digas que te llama la atención una vieja gorda como yo.
Le dije:
Ese es el problema doña clara que me gusta mirar su enorme
trasero.
Ella con una cara muy roja me dijo:
Te gusta es mi culo, mas nada.
Yo le dije:
Toda usted doña clara.
Ella me dijo:
Eso no te lo puedo creer, un joven como tu enamorado de una
vieja como yo.
Le dijo:
No se considere así doña Clara usted es muy simpática.
Me dijo:
Hace tantos años que nadie me decía algo halagador, desde que
mi difunto esposo falleció, yo jamás he tenido sexo con nadie.
Le dije:
Vamos a intentarlo doña Clara.
Y le tome la mano, luego la bese por un buen rato y ella
respondía a todos mis besos, le acariciaba su gran culo por encima del vestido y
ella me tomaba duro por la cintura, luego nos fuimos a la habitación, ella
comenzó a quitarme la franela y luego me bajo el pantalón. Mi polla estaba a
reventar de lo parada, ella la tomó y me dijo sorprendida:
Hijo tienes la polla el doble de grande que la de mi difunto
esposo.
Luego se la comenzó a meter en la boca y comenzó a
chupármela, de una manera tan deliciosa. Yo estaba en la gloría con esa mamada
que me estaba dando doña Clara.
Luego se desnudo y dejó ante mi ese gran cuerpo gordo ante
mis ojos, pero mi obsesión era su gran culo.
Comencé a chuparle su sexo y ella solo gemía de placer:
Dame así mi amor, así duro, soy toda tuya, papito haaayyyyy.
Yo le comí el sexo como 15 minutos y luego me subí a
penetrarla, ella se sentía muy complacida y gemía:
Hay que delicioso, que divino, dame duro, duro que me corro.
Luego de bombear unos 20 minutos, me corrí dentro de su sexo.
Ella también estuvo sus orgasmos.
Hay papito que divino, hacía tantos años que no sentía tanto
placer.
Luego de un descanso, procedimos a besarnos nuevamente y yo
le dije:
Doña clara usted a hecho el sexo anal alguna vez.
Ella respondió muy sorprendida:
No jamás, mi esposo decía que eso era sucio, yo jamás lo he
intentado.
Le dije:
Y si lo intentamos ahora como para probar algo nuevo.
Me dijo:
Hay hijo yo no soportaría una polla como la tuya en mi
culito.
Yo le dije:
Yo te lo voy a hacer muy suave, si te duele te lo saco.
Ella me dijo:
Pero con esa condición papito.
Luego la ubique en cuatro patas y comencé a untarle un poco
de saliva con un dedo.

Ella solo comenzó a gemir muy suave y decía:
Hay quien iba a pensar que yo iba a tener una polla en el
culo a esta edad.
Yo seguía incrustando el dedo ensalivado, y le abría el culo
para escupirlo.

Era increíble, yo tenía en mis manos el culo que tantas pajas
me había hecho hacer y de paso lo iba a desvirgar.
Después de una buena lubricación comencé a incrustar mi
polla, lentamente.
Ella se quejo un poco y dijo.
Hay papito eso duela, sácala.
Pero era muy tarde, yo de un solo viaje le incruste toda la
polla y la deje quieta para que se amoldara, y ella gritaba.
Haaaaaaaaaaaayyyyyyyyy papito, me matas por favor, sácala,
sácala.
Pero yo lo que hice fue comenzar a bombear suave ese gran
culo, lentamente y luego mas fuerte hasta que salía medía polla y se lo volvía a
incrustar hasta las bolas, ya ella no se quejaba sino que gemía de placer.

Hay papito que divino, así dale, ese culito es tuyo
destrózalo.
Yo cumpliendo esas órdenes lo estuve disfrutando hasta
correrme dentro de ese gran culo.
Luego quedamos exhaustos los dos, nos recostamos y ella me
besó y me dijo:
Eres el primero que entro en mi culo y me gustó mucho.
De allí estuvimos haciendo sexo hasta que me estuve que ir a
mi ciudad, pero siempre viajo a visitar a doña Clara.