La invitación de Víctor era muy tentadora y ver a Mercedes en
aquella posición, con las piernas abiertas, todo su sexo a disposición, y los
brazos extendidos sin posibilidad de poder zafarse, me hacía excitar e imaginaba
todo lo que podía hacer.
Pero, por alguna razón no quise ser parte activa de aquella
situación, entonces le respondí en voz baja a Víctor: - No gracias hermano, es
tu enamorada, yo solamente me voy a dedicar a filmar. A lo que me respondió: -
Bueno, tú te lo pierdes ………. entonces sigue grabando.
Ella continuaba tratando de soltarse las amarras que la
tenían prisionera, o por lo menos intentar ver que había más allá de la venda
que tenía en los ojos. Víctor se dio cuenta y se acercó a asegurar con más
fuerza los nudos de los tobillos y muñecas y volver a acomodar la venda.
Mientras ella seguía pidiendo que la soltara, pero no había ninguna respuesta.
Víctor se arrodillo a un costado de su cama para poder
alcanzar un seno de Mercedes, el cual empezó a lamer y chuparlo, lo cual parecía
que a Mercedes le empezaba a gustar porque dejó de hablar y comenzó a respirar
más rápido y profundo. Al escuchar la reacción tomó con su otra mano el seno del
otro lado que empezó a apretarlo, estrujarlo y pellizcarle el pezón.
Aun que parezca increíble después de lo que había sucedido
momentos antes, a ella le gustaba, no se quejaba, no hablaba y empezaba a
jadear, lo que hacía que el ambiente se ponga mas denso.
Estuvieron por un buen rato así, y yo de estúpido mirón con
un misil en el pantalón que estaba a punto e estallar. Mi compañero dejó sus
senos, mientras se limpiaba de los labios todo lo húmedo que los tenía ella
esperaba a sentir lo que vendría, pero ya no se escuchaba ni una sola queja. Se
arrodilló a un costado de ella y volvió a comerse su conchita, al sentir esto
Mercedes comenzó a jadear más fuerte y más rápido, realmente lo estaba
disfrutando. Mientras Víctor continuaba con la faena parecía que ella se sentía
algo incómoda porque trataba de mover sus brazos para alcanzar a su captor y
poder responderle el estímulo que le brindaba, pero en ningún momento mi amigo
pensó en soltarla, hasta que ella se dejó escuchar y dijo: - Ponme tu pija en mi
boca, quiero tu verga en mi boca. La frase nos sorprendió a los dos, tanto que
Víctor reaccionó levantando la cabeza y mirándome con cara de admiración, pero
no dudo ni un segundo y le cumplió su deseo. Se acomodó en pose 69 y se encargó
de dejarle la cabeza de su pene entre sus labios, los cuales se abrieron de
inmediato al sentir que algo los tocaba y empezó a mamarlo entero.
Cada uno se encargaba de lo que tenía en los labios, él le
succionaba la conchita y le metía la lengua y ella se lo chupaba tan bien que no
parecía que fuera nueva en el tema. Descansaban de rato en rato para poder
disfrutar y se veía que ambos tenían una calentura espectacular, ya se podía ver
las gotas de sudor que destilaba sus cuerpos y los gemidos de placer eran ritmos
que se unían.
Después de largo rato Víctor no pudo aguantarse e intentó
sacar su pene de la boca de Mercedes, pero ella no se lo permitió, lo ajustó con
sus labios y se vino el torrente de semen. Ella lo recibió todo, sin ningún
gesto de asco empezó a tragárselo, y mientras lo hacía le pidió que la
penetrara. Con toda la calentura que traía encima giró sobre ella y la envistió
de nuevo, pero esta vez sin oposiciones ni lucha.
Yo ya no podía seguir siendo testigo de algo de lo cual podía
haber sido partícipe pero por lástima decidí hacerme a un lado, pensando que la
cosa no se tornaría en lo que había resultado. En ese momento no tuve otra
reacción que bajarme el cierre del pantalón y tomar mi miembro con la mano que
tenía libre y empecé a masturbarme.
Pero el destino volvió a darse la vuelta. Víctor ya había
tenido dos eyaculaciones y estaba medio cansado y perdiendo erección, ella le
pedía que la bombearan mas fuerte, pedía mas a gritos, que no parara, pero él ya
no estaba en condiciones de seguir, y decidió sacar su pene de la concha de
Mercedes. Ella se quedó intrigada y a la espera de continuar porque estaba muy
excitada y se encontraba a la mitad del camino hacia un orgasmo.
En ese instante no lo pensé dos veces, pero me dejé llevar
por mis instintos animales. Mientras ella empezó a pedir que siguiera le pasé la
cámara a Víctor, y con la velocidad que jamás hago las cosas me saque la ropa
que traía puesta, entonces recién pude entender a mi amigo cuando el hizo lo
mismo sin importarle quien lo este viendo. No hice nada mas que envestirla y
bombearla, ella volvió al camino del orgasmo, sus gemidos eran música en mis
oídos. Yo no pensaba en otra cosa que disfrutar de ella, ya que jamás pensé
haber estado en esa situación. Disfruté el momento aprovechando que ella no
tenía idea de cuantos éramos en la habitación y supongo que si lo hubiera sabido
habríamos tenido otro problema. Ella en ningún momento se opuso, supongo que
pensando que era una sola persona la que le daba placer.
Después de un buen tiempo en que ambos estábamos gimiendo y
disfrutando, ella pegó un grito, llegó al orgasmo de su vida, explotó de placer,
pero yo todavía seguía bombeando aun que no me faltaba mucho para llegar,
mientras ella cada vez gritaba con mas fuerza y se notaba que le faltaba el aire
para respirar.
Al momento que llegué al orgasmo le llené la concha de semen,
fue una sensación tan deliciosa que me sentía en total relajación y sin ningún
peso conciencial sobre lo que había hecho. Acababa de cumplir con una de mis
fantasías eróticas mas deseadas.
Salí de Mercedes y no pude evitar ver su sexo, estaba
completamente mojado por la excitación que tenía y por el líquido que había sido
llenada. Se me pasó por la cabeza aprovechar aquel momento y hacer algunas cosas
que siempre quise hacerle a una mujer, pero pensé que ya era mucho para ella y
era hora de dejarla.
Tomé la ropa que se encontraba en el piso y nos salimos con
Víctor del dormitorio, le pregunte lo que haríamos con ella, y me dijo que no me
preocupara, que el ya vería que hacer. Se metió al baño para tomarse una ducha y
yo entré a mi dormitorio pensando en lo que había pasado, y todavía seguía con
el morbo encima. Mientras mi cómplice amigo estaba aseándose yo no pude dejar de
hecharle una ojeada de rato en rato a Mercedes, ya se encontraba dormida y la
verdad estaba para seguir.
No sé como arregló Víctor el tema, pero Mercedes no tomó
represalias contra él y seguía visitando el departamento con la misma
frecuencia, pero ya no era solamente para jugar video juegos, ahora ya había más
acción en casa.
Y gracias a eso llegamos a un acuerdo con mi amigo, que se
los comentaré en otra ocasión, pero puedo adelantarles que algunas veces que
ambos tenían relaciones yo participaba de una u otra forma, pero sin que ella lo
supiera.
Espero que hayan sido de su agrado las dos partes, pero todo
lo que leyeron fue real.