La mesa del taller de Don Braulio
"Lo que no sabia en ese momento era que justamente ahí me iban
a abrir de gambas para hacerme el culo".
Mi nombre es Gabriela "Gaby" y les voy a relatar lo que me
sucedió el año pasado en mi barrio, tenia 19 años. Resulta que a dos casas de
donde vivo hay un taller en donde trabaja un hombre. Su nombre es Don Braulio y
es un hombre grande, fornido y morocho, tendria unos 45 años. La verdad me
calienta mucho cuando lo veo. Bueno, el taller esta en una esquina donde esta
tambien la parada del colectivo, el cual siempre tomo para ir a la facultad.
Estoy en segundo año de Educación Fisica y esa carrera me "obliga" a
ir todos los dias en ropa muy sugestiva. Todos los dias para
ir a la facultad me visto con calzas muy ajustadas, sin ninguna arruguita en la
lycra, como una segunda piel, pues asi me gusta. En la parte de arriba si no
hace mucho frio, alguna remera ajustada que me marcan bien mi delantera. Bueno,
hablando del año pasado todas las tardes salia de mi casa con esta ropita y mi
mochila algunas veces y llegaba a la parada. La puerta enorme del taller justo
daba hacia la parada y hacia mi presencia por lo cual mientras Don Braulio
trabajaba, creo que algo de metales, junto a otro compañero de seguro me
observaba de arriba abajo, en especial mi colita al estar de espaldas. Hablando
de eso, mi cola es mi mas preciado orgullo, para mi y "otros" es lo mas lindo
que tengo. Yo nunca volteaba para ver si me observaban. Me gustaba esa sensación
y el misterio. Yo solo imaginaba que si lo hacian y con eso me era suficiente.
Bueno, resulta que hablando con una amiga del barrio que
vivia una cuadra mas alla de una u otra cosa le comente sobre el taller y me
dijo que ese tal Braulio era peligroso, que habia estado en prision, etc. Pero
lo que mas me llamo la atención fue que Nadia me dijo un apodo que muy pocos
sabian. Le decian "Abre Culos". Wooooww, y yo que se lo habia estado mostrando
descaradamente embutido en mis calzas ajustadas. Ese comentario de mi amiga me
dejo perpleja y con algo de miedo. Pero algo me hacia seguir con este
"jueguito", la intriga, la calentura y el morbo me taladraban la cabeza. Ademas
Don Braulio me gustaba y la decisión fue que debia seguir, ver hasta donde
llegaria todo esto. Es mas, estaba pensando en hacer algunas pequeñas
provocaciones pues la suma de ese apodo mas mi perfecta colita y las calzas no
eran pura coincidencia, me entienden, era el destino, ¿no creen?.
Pues asi empezo, recuerdo que algunos dias mientras esperaba
el colectivo, siempre de espaldas al taller, me inclinaba hacia delante sin
flexionar las rodillas, sacando la colita hacia fuera disimulando atarme los
cordones de las zapatillas o acomodarme las polainas que estan muy de moda hoy.
Otra cosa por ejemplo era hacerme la distraida y tocarme los muslos o la cola
deslizandola sobre la suave tela de lycra. Todo esto siempre sin voltear,
imaginando como me estaria observando Don Braulio y tal vez su compañero.
Asi fue pasando algunos dias hasta que llego el dia de lo
sucedido. Recuerdo que ese dia, un Martes, las clases se harian un poco mas
tarde, casi al anochecer ya que habia que tomar examen a algunos y no me acuerdo
mas porque. La vestimenta que use fue una remera ajustada creo que de lycra y
sobre esta un buzo deportivo tambien algo apretadito y cortito. Una tanga
bastante chiquita, casi cola less y sobre esta unas calzas largas de color azul
algo brillante muy ajustadas, demasiado, parecia como una segunda piel. En los
tobillos para estar a la moda me calce un par de polainas hasta media
pantorrilla color blanco y finalmente mis zapatillas blancas casi nuevas. Me
mire al espejo un tiempo largo, me gustaba como me veia, todo apretadito a mi
cuerpo, sin dejar nada a la imaginación. Finalmente tome mi bolso y a las 18:00
hs sali hacia la parada. Al pasar vi que aun el taller estaba abierto pero no se
veia a nadie. Estaba esperando el colectivo que no venia mas cuando siento que
el taller se empezaba a cerrar, la cortina principal estaba bajando. Se estaba
haciendo tarde, una persona que tambien esperaba se marcho. Estaba sola y eran
casi las 18:45 hs. Una vez la cortina bajada aparecio Don Braulio saliendo de
una puerta trasera al lado del taller. Lo mire a los ojos mientras se acercaba,
el me miro tambien pero al rato fijo sus ojos a mi entrepierna. Desvie la mirada
hacia delante y note que estaba al lado mio. Estabamos en silencio mientras
esperabamos, pues creo que el tambien, el colectivo. Senti que se alejo hacia
atrás un poco mientras yo estaba algo nerviosa. Se me vino a la cabeza todo eso
que me dijo mi amiga, lo de que estuvo preso, su fuerte apodo, ademas que me
impresiono el tamaño de su fisico.
Me sentia totalmente observada, de segura tenia su vista fija
en mi trasero.
-No viene mas el bondi ¿no?. De repente hablo, de seguro a
mi, era la unica ahí. Me puse nerviosa. Tartamudie un poco devolviendole una
respuesta. –Si, bastante.
Que me pasaba, parecia una nena de 13, inexperta y asustada.
Se dio cuenta de eso y me dijo con esa voz ronca y gruesa –Me parece, no estoy
seguro, que hoy habia paro de colectivos, veni que averiguamos por telefono. Te
juro que me quede de piedra, queria que yo lo siguiera adentro de su taller, me
quede pensando, me decia a mi misma que era una estupida si lo seguia pero algo
en mi lo contradecia. Y fue mas fuerte, lo segui mientras tomaba sus llaves y
abria la puerta de al lado del taller. Yo sabia que habia paro pero pense que
era dentro de dos dias. Mientras abria me decia que tenia un amigo colectivero
de la linea que tomo yo y que lo iba a llamar para averiguar. Entro primero y me
dijo que pasara, que lo siguiera, ibamos por un pasillo largo.
Entramos al taller, era bastante amplio llenos de cosas y
algo mugriento pues era de esperar. El nerviosismo se habia apoderado de mi, era
esa sensación entre el miedo y la intriga de la situación. El se fue hacia una
parte visible y tomo un telefono. Me di la vuelta y me quede mirando el lugar,
habia una amplia mesa de trabajo que empece a observar, era una mesa improvisada
con un duro tablón de madera como base y de unos cuatro cajones robustos como
patas, sobre la misma habian bastante herramientas de todo tipo, lo que no sabia
en ese momento era que justamente ahí me iba a abrir de gambas para hacerme el
culo. Estaba mi vista fija en esa mesa, era la mesa en donde trabajaba Don
Braulio que se veia desde afuera, la mesa en donde hacia sus cosas mientras me
miraba cuando esperaba el colectivo. De repente senti que me tomó de un brazo
tirando mi bolso y me jaló quedandonos frente a frente, mientras me miraba
fijamente a los ojos. Me acaricio con ternura una mejilla y luego el cabello
pero de repente me dio la vuelta quedando de espaldas a el, me rodio con sus
brazos por la cintura y me apretó contra él tratando de levantarme un poco como
empujándome hacia donde estaba la mesa, me asuste y comencé a lagrimear y
suplicar, al llegar a la mesa dejo de empujarme, se quedo parado allí
sujetándome de mi cintura y aprisionando fuertemente mi trasero contra su
pelvis, yo podía sentir claramente el bulto de su miembro en mi cola, después de
unos momentos me soltó, empezó a mirarme de arriba abajo y sonriendo
lujuriosamente me dijo: ‘Escuchame nena vos ya sabes porque estas aca asi que
vas a tener que portarte muy bien conmigo y obedecerme en todo, tu solo déjate
llevar que yo me encargo de lo demás’. Pense en que me habia metido, pero me
calme y me dispuse a hacer lo que queria.
Tomó una silla y se sentó tras de mí de modo que mi culito
quedaba frente a él, comenzó a acariciar mis piernas sobre las calzas, al ver
que yo no decía nada subió sus manos y acarició mis nalgas, las apretó y las
estrujó, como vio que yo no oponía la menor resistencia se levantó y empezó a
frotarme su pene que ya se encontraba erecto contra mi trasero, entonces bajó
sus manos para acariciarme las piernas y las subió a mi entrepierna, me empezo a
pajear con sus dedos sobre la lycra mientras mis primeros gemidos se hacian
presente y mis piernas se abrian solo un poco mas. Entonces me dijo: ‘ ¡Vaya!,
te esta gustando no puta, pues empeza a disfrutarlo porque a vos te tengo
preparado algo muy especial ¿sabes?. Su mano volvio atrás y empezo a acariciarme
el contorno de mi cola mientras me decia –Perfecto, es perfecto, debes tener el
culo tan estrecho como el de un maricon ¿no es asi?, pues eso lo vamos a
arreglar. -Ya te estaras imaginando lo que te espera ¿no es cierto?, voy a
romperte el culo y a convertirte en toda una puta’. Me quede perpleja por todo
lo que me estaba diciendo pero igual lo queria, queria que continuara y recorde
su apodo, realmente iba a dar credito al mismo.
Mi silencio sepulcral lo motivo asi que me tomo de la cabeza
y me inclinó sobre la mesa y lo ajustada de mis calzas dejaba ver la marca de mi
tanga, lo cual seguramente lo excitó aun más, de nuevo frotó su pene contra mi
trasero, se aflojó el cinto, bajo sus pantalones y siguió frotándome con su
enorme miembro que aun guardaba en sus calzoncillos, entonces se arrodilló tras
de mí y acariciando mis nalgas bajo mis calzas hasta el final de mis nalgas y
corrio aun costado mi tanga con rudeza, yo estaba totalmente estupefacta pues no
podía creer lo -que me estaba pasando, de pronto sentí su rostro en mi cola
besándome las nalgas, me las abrió y empezó a besarme el culito, lo chupo, lo
lamió, lo succionó, pasaba su lengua y la metía en mi pequeño orificio, yo
jadeaba y gemía inevitablemente, sentí mi cara muy caliente, que me ardía de
excitación, todo me daba vueltas, nunca me habían dado ¡tan ríca! comida de
culo.
Entonces se levantó e hizo que cambiáramos de posición, ahora
yo me encontraba
sentada frente a él con su pene en mi cara, un animalón
enorme y moreno, grande, grueso, venoso y con el glande completamente hinchado
de excitación, me tomó de la nuca jalándome los cabellos y comenzó a frotarme su
miembro entre mis labios, su piel era suave, brillante y caliente, ésa sensación
no me disgusto para nada, adiviné lo que quería que hiciera y abrí mi boca, él
lo introdujo un poco, al sentirlo entre mis labios me gusto mucho la sensación e
instintivamente empecé a chuparlo, al ver que yo misma se lo mamaba
voluntariamente dejó de jalarme el cabello y de pronto ya no podía parar, se lo
mamaba ávidamente aunque no cabía por completo en mi boca, después de hacerme
que se lo chupara por un buen rato me retiró y volvió a inclinarme sobre la
mesa, ésta vez ensalivo mi culo para lubricarlo, ya estaba dispuesta a recibir
el tremendo ataque pues acababa de probar el tamaño de su miembro y me
preguntaba si todo eso podía entrar en mi pequeño culo, pero ¡como lo deseaba!,
ya no me importaba nada, solo quería sentir esa tremenda pija penetrando mi
hermoso culito.
Sentí su enorme pene a la entrada de mi ano, me tenía
empinada frente a él con mis piernas algo abiertas, mis calzas a medio bajar y
mi cola bien paradita, entonces me dijo: ‘Ahora sí puta, te voy a romper el culo
como tu querías ó acaso crees que no te había visto ya provocandome ahí afuera
mostrandome el orto, pues ahora si vas a sentir una verdadera pija dentro, te
advierto que esto te va a doler pero también te va a gustar y después hasta me
pedirás que no te la saque’, entonces comenzó a abrirse paso entre mis nalgas;
¡WOOOOW!, ¡ERA ENOOORME!, sentí que me partiría en dos, movía mi cabeza
incontrolablemente mientras le suplicaba: ¡NO! ¡NO!, ¡MEJOR NO!, ¡POR FAVOR,
MEJOR NO!, traté de zafarme echándome para delante pero fue inútil, él me
sujetaba por los hombros y me aprisionaba fuertemente contra la mesa, mientras
seguía empujándomelo con fuerza, creí que me desmayaría, al ver que no estaba
dispuesto a soltarme le suplicaba; ¡DESPACITO POR FAVOR!, ¡ME DUELE!,
¡DESPACITO, DON BRAULIO POR FAVOR, PORQUE ME DUELE MUCHO! ¡POR FAVOR!, DON
BRAULIO ¡POR FAVOOOR!, pero él seguía metiendomelo poco a poco y no se detuvo
hasta que lo introdujo completamente dentro de mí, grite y llore y varias
lagrimas rodaron por mis mejillas, él me regañó y me dijo que no gritara porque
podían escucharnos y yo me mordí los labios para no gritar pues el dolor que
sentía era muy intenso, pero a pesar de todo él tenía razón, ya no quería que me
la sacara.
De pronto empezó a sacarlo y sentí un poco de alivio, pero de
nuevo lo introdujo con fuerza, siguió repitiendo ése movimiento haciéndolo cada
vez mas rápido, así continuó bombeándome hasta que el dolor fue cediendo y poco
a poco comencé a disfrutarlo, después de violarme por un buen rato, el hombre ya
lograba que yo me arqueara de placer, parecía una gatita en celo retorciéndome
de gusto con su verga dentro de mí, pues nunca había experimentado ésa sensación
tan intensa entre el dolor y el placer con tanta excitación, tanta pasión, tanto
sexo y entonces él se estremeció y pude sentir que se venía dentro de mí, estaba
chorreándome toda su leche caliente dentro de mí, ¡que ricura, que delicia!, en
ése momento me sentí completamente invadida, poseída y sometida por un hombre
que me estaba cogiendo en su propio taller, mi culo habia sido estrenado y
desvirgado por Don Braulio alias el "Abre Culos". Ni se imaginan que situación
toda esta, un morbo y un placer indescriptible.
Y asi Continuó cogiendome durante un largo rato, al tiempo
que yo seguía convulsionada con ésa dulce mezcla de placer y dolor. Claro que
después de aguantar largamente tan violentas embestidas, ya sentía dolor en mi
pequeño
culo, sin embargo él era implacable conmigo. Cuando intentaba
soltarme ó hacia algún gesto de dolor o se me escapa algún grito, me apretaba
mas fuerte y me decía; ‘Quieta nena, querías probar la pija por atras ¿no es
así?, Pues seguirás comiendo verga hasta que me harte, te que voy a seguir
abriendo el culo ¿sabes?’ y al tiempo que me la empujaba con fuerza me decía;
‘Come verga, vamos, cómetela toda grandísima putita’, y así continuó cogiendome
y eyaculando dentro de mí, no recuerdo cuantas veces.
Cuando al fin quedo satisfecho, se salió de mí, se subió los
pantalones y después de darme una fuerte nalgada, me dijo; ‘Pues ahora sí nena,
ya eres toda una mujer y además tienes un culito ¡delicioso!, eres muy dulce y
te has portado como una nena buena, ya se notaba que eras toda una puta. Desde
ahora tu culo me pertenece, para que te lo coja cada vez que yo quiera, aunque
ya verás que tu solita regresarás a pedirme pija todos los días y yo estaré aquí
esperándote para cogerte a diario perrita. Se retiró hacia otro cuarto y me dejó
allí tendida sobre la mesa, donde permanecí por varios minutos, realmente estaba
exhausta y completamente llena de leche, incluso podía sentir como escurría
entre mis nalgas y corría por mis piernas, me toque el culito y pude sentir que
aún lo tenía muy abierto.
Me reincorpore y me vesti rapidamente saliendo por la puerta
del costado.
Llegue caminando a mi casa con gran dificultad, fui al baño
para darme una ducha y al quitarme la ropa note que mi bombacha estaba muy
manchada con semen y sangre, me espante un poco, pero después pensé que era
lógico después de la revolcada que me acababa de meter ‘Don Braulio’ para
desvirginarme el culito. Ésa noche sufrí de fiebre, incluso al día siguiente mi
mamá pensó que estaba enferma, tardé varios días para recuperarme, sin embargo
en todos esos días no pude apartar de mi mente lo sucedido.
Imaginaba una y otra vez la escena; empinada sobre la mesa
del taller, con mis calzas abajo, mi tanga de lado y Don Braulio tras de mí, con
su enorme verga penetrándome violentamente. Como deseaba volver a sentir ése
enorme palo dentro de mí, era cierto lo que él me había dicho, yo misma quería
regresar y pedirle que por favor me cogiera otra vez. Me excitaba mucho la idea
de volver a tener su miembro en mi boca, pero ésta vez no pensaba conformarme
solo con chuparselo, quería mamarsela hasta que se chorreara en mi boca y
saborear su semen escurriendo entre mis labios. Pero sobre todo quería volver a
tener ésa tremenda verga dentro de mí, ¡tan grande, tan gruesa, tan dura y tan
deliciosa!, ¡ésa verga me había vuelto
loca!
Paso una semana, cuando volví a encontrarme con Don Braulio
en la parada del colectivo, yo andaba con mi ropa habitual para ir a la facu,
zapatillas deportivas, calzas y remera con buzo. Cuando lo vi en el taller no
supe como reaccionaría pero él me saludo desde adentro sonriendo, como si nada
hubiera sucedido, salio afuera, se acerco y paso su brazo por encima de mi
hombro e intercambiamos saludos; ‘Hola Gaby como estás?’, yo le respondí que
estaba bien, ‘Que bueno que estés bien, la verdad estaba un poco preocupado
porque no te veía desde hace varios días’ y bajando la voz me dijo; ‘ Espero no
haberte lastimado’, yo me quedé helada al oír esas palabras, no estaba fingiendo
nada, me estaba hablando abiertamente de lo que había ocurrido entre nosotros,
le respondí un poco nerviosa; ‘No Don Braulio, no me lastimo mucho, no se
preocupe estoy muy bien, gracias por preguntar’, se quedo un ratito callado y
luego de mirarme de arriba abajo, me dijo que le daba mucho gusto saber que
estaba bien y acariciando mi mejilla en forma paternal se inclinó para
despedirse dándome un beso en la mejilla y me susurró; ‘Espero que te haya
gustado lo que hicimos, te espero cuando vuelvas en la tarde, mira que te voy a
estar esperando, no faltes nena’, y al retirarse me guiñó un ojo, yo no pude
evitar sonrojarme, agaché la cabeza avergonzada y mirándolo de reojo le sonreí
pícaramente mientras le respondía; ‘Sí Don Braulio, gracias, aqui estaré’.
Luego llego el colectivo y me fui a la Facu, estaba
totalmente emocionada, no lo podía creer, el hombre me estaba citando para
cogerme otra vez, eso significaba que yo le gustaba y me quería de su puta, ¡wow!
Me sentí muy halagada y muy excitada al saber que a ése señor, que era todo un
hombre, de seguro me iba a sodomizar otra vez. Pero que me pasaba, estaba
actuando como una chiquilina sin experiencia. Estuve toda la clase en la facu
distraida, no podia apartar de mi mente lo que de seguro iba a suceder con Don
Braulio. Asi que antes de llegar a destino llame a mi mamá por celular
diciendole que no me esperara, que me iba a quedar mas tiempo en la facu. Una
vez baje del bondi, cruce la calle y me dirigi a la puerta trasera del taller de
‘Don Braulio’, que estaba cerrado. Recuerdo la vestimenta que traia puesta, un
buzo gris con capucha, una de mis remeras preferidas rosada ajustada, unas
calzas de lycra que eran nuevas en ese momento, recuerdo que eran negras con un
azul a los costados y mi otro par de zapatillas blancas, unas botitas converse
all star. Asi que me dispuse a entrar por donde lo hicimos antes, fui por el
pasillo y vi que la puerta estaba entre abierta y se veía luz, entré y allí
estaba él tomándose una cerveza mientras me esperaba, cuando me vio entrar
sonrió y acercándose me dijo; ‘como estas Gaby?’, me abrazó y acariciándome la
cola me dijo; ‘Sabía que volverías nena, te gustó mucho mi verga, verdad?, estoy
seguro que te fascinó’, entonces me giró, empezó a acariciarme las piernas por
sobre mis calzas para luego seguir con mis muslos, frotándome su pene en mi
trasero me dijo; ‘Mira nada más como me pones, me tienes la pija bien parada,
ahora tendrás que comértela hasta que me saques toda la leche, así que prepárate
putita, porque te voy a coger toda la noche’.
Me mantuvo un tiempito ahi acariciándome la cola y metiendo
sus dedos entre mis nalgas para frotarme el culito por sobre la lycra, al mismo
tiempo me besaba el cuello, mordisqueaba mi oreja, me besaba en la boca, la
recorría con su lengua y chupaba la mía, me mordisqueaba los labios y yo solo
cerraba mis ojos y me dejaba hacer todo lo que él quisiera, pues me excitaba
muchísimo.
Me llevó hacia su mesa de trabajo y me recostó boca abajo
levantando mi colita, se arrodilló y empezó a besarme las nalgas dándome
pequeños mordiscos, jaló mis calzas hacia abajo y corrio mi tanga de lado para
besarme el culito, lo lamía y
lo chupaba con fervor, introducía su lengua en mi orificio
jugueteando con él y arrancándome gemidos de placer. Después se levantó, se
soltó los pantalones y de sus calzoncillos liberó su miembro completamente
erecto, me tomó de la cintura, me hizo abrir un poco las piernas y apuntó contra
mi entrada su enorme bestia hambrienta de culo y de un solo golpe me la enterró
¡completita!, grité dolorosamente aferrándome a la mesa, pero nunca intente
zafarme. Para silenciarme se inclinó y me tapo la boca con su mano, empezó a
mecerse lentamente haciéndome el mete-saca y susurrándome al oído; ‘Ya nena, ya
no
llores puta, es que me gusta mucho tu culito, me pone como
loco y no me puedo controlar, ¡tu culo es mio! Y me encanta que seas tan puta,
para meter mi pija en tu hermoso culo’, la forma en que me hablaba me excitaba
mucho y me hacia sentir totalmente dominada.
Poco a poco fue acelerando hasta llevarme a un ritmo
verdaderamente delirante,
cada embestida de su miembro la recibía hasta adentro de mí y
podía sentir sus huevos chocando contra mis nalgas, instintivamente fui
apretando mi culito en fuertes contracciones, eso lo enloqueció, el hombre gemía
de placer mientras
me bombeaba a más no poder, a mí me tenía jadeando y con mi
respiración muy
agitada, de pronto empezó a estremecerse, se estaba corriendo
dentro de mí, me
estaba chorreando toda su leche mientras exclamaba; ‘Así, así
nena, que lindo, sigue moviendo tu culito, así mami, apriétame con tu culito y
sácame toda la leche, te lo voy a llenar de lechita caliente mamita, ahh, ahh,
que culo tenes puta y como te la comes’.
Cuando terminó se salio de mi y me tomo del cabello para
arrodillarme frente a él, tomé su enorme pene entre mis manos y lo metí en mi
boca, no quería desperdiciar ni una gota de su semen y se la chupe dulcemente
hasta dejársela completamente limpia. El sentir su espeso semen en mi boca me
gusto mucho, su sabor me pareció deliciosamente salado y único, entre tanto él
me decía; ‘Vaya que te gusta la pija putita, sos una puta golosa’. Después se
acercó una silla para descansar un momento, le dio unos sorbos a su cerveza y me
convido un poco, me dijo que me saque los pantalones, refiriendose a mis calzas
y luego me colocó sobre él con mis piernas abiertas, me arrancó la tanga
diciéndome que la conservaría como recuerdo y cogiéndome de mis nalgas me sentó
sobre su miembro que ya tenía una nueva erección, yo rodie su cuello con mis
brazos y comencé a encajarme lentamente en ésa gran estaca, hasta que nuevamente
¡ me la comí toda¡
Me tomo de la cintura y comenzó a subirme y bajarme
lentamente, yo aún estaba
muy excitada y lo disfrutaba como loca, entonces me agarró de
las nalgas y al bajarme me las abría para meterme su verga tan adentro como
pudiera y cuando me levantaba las apretaba con fuerza aprisionando su enorme
miembro, eso lo
excitó muchísimo y pronto me estaba dando de sentadas en su
verga ¡frenéticamente¡Se volvió a correr dentro de mí con abundancia y los dos
quedamos totalmente batidos de semen.
Continuó cogiendome toda la tarde y noche y en todas las
posiciones que se le ocurrieron, me cogió cuanto quiso hasta que los dos
quedamos exhaustos y claro hasta que volvió a dejarme el culito enrojecido,
dolorido y palpitante, solo me cogio por el culo, solo por el culo ¡pero como me
encantaba lo que me hacía ése hombre!. ¿Continuara?
Me gustaria recibir comentarios sobre lo que me sucedió y sus
opiniones sobre porque me sucedió esto y de quien fue la "culpa". Besos Gaby.