Tengo ganas de escribir.
Autor: Carluch0
Mail:
carlos_ddu@hotmail.com
Algunas veces uno se pone a analizar ciertas cosas que
suceden en la vida, pensamos, pensamos, pensamos… el tiempo se pierde mientras
nosotros tratamos de analizar el ¿por qué? De algunas cosas que han marcado
nuestras vidas de alguna u otra forma. Pero a pesar de todo ese esfuerzo,
siempre terminamos en la misma respuesta: "No se porque pasó"…
Ahh, ahh… los gemidos de Camila inundaban el salón de la casa
mientras José penetraba fuertemente y gritaba que era el hombre más feliz del
mundo. La mesa era el lugar donde se desarrollaba el acto y la situación cada
vez comenzaba a calentar y a tomar más fuerza.
-Quítate la camisa – fue lo único que se entendió de la
boca de Camila, José ni corto ni perezoso obedeció, pero el precio a pagar fue
que disminuyera un poco la velocidad de las embestidas, que no tardó poco en
pagar cuando perdió el protagonismo de la cogida, dando paso a que Camila con
esa cara de furiosa sexual, se repusiera de la posición de perrito, agarrara y
tumbara a José en la mesa para luego montarse de espaldas y clavarla toda
hasta el fondo, sin dejar lugar a lamentos, machismo, o cualquier factor que
alterara el acto que estaba por comenzar, encabezado por la furia de Camila,
más bien por el caliente coño de Camila.
La lubricación terminó de quitar cualquier sentimiento de
culpa en el acto, ya que al cabo de unos pocos segundos, esa boquita ya estaba
engullendo todo lo que tenía al frente, subía, bajaba, subía, bajaba. Todo iba y
venía, el mundo se convirtió en ese momento en algo tan básico, tan fácil pero
increíblemente excitante y sexual. El tatuaje en el seno derecho era egoísta y
no se dejaba ver, pero la penetración hacia olvidar por los momentos el dulce
delirio que era chupar esos pequeños pero duros senos con el morbo extra de
estar besando un corazón que decía "Te quiero" ¿Quién sabe cuantos habían besado
ese tatuaje y los tontos pensaban que serían los últimos". Camila era un chica
muy hermosa, de una estatura que rondaba los 1.60, de piel muy clara, cabello
negro, una nariz que parecía sacada especialmente y sin errores, unos senos
pequeños pero increíblemente sexuales y todo terminaba en un trasero que era la
delicia de unos, la envidia de otras.
La fornicación continuaba y ahora era el suelo el que tenía
que sufrir la fuerza con la que Camila bajaba, el sudor, el olor, el ambiente de
sexo daban un toque especial a aquella fría sala que siempre había aburrido a
los habitantes de la misma, siempre rutinaria, la mesa siempre en el mismo
lugar, el sofá como tratando de cobrar vida e irse de aquel lugar. Pero en este
momento, todo estaba cobrando la vida que hace algunos años perdió la casa de
José, el amor de su esposa nunca fue para él y la salita cada vez recibía más
lágrimas del solitario hombre…
El tatuaje dejaba el egoísmo y se dejaba ver, la razón era
que Camila estaba volteada, solo apoyaba sus manos en la casi barriga de José, y
con movimientos de cintura, metía y sacaba la herramienta que se encargaba de
hacerle sus días de aburrimiento felices… -me llenaste el coño de leche – la
siguiente frase que se entendió luego de la follada – es que no pude aguantar –
la respuesta a esa segunda frase…
500 km más adentro en un lugar que no viene al cabo, la
fiesta comenzaba a dar lugar, las mujeres iban y venían, contoneándose y
demostrando sus atributos sexy, Laura tenía ganas de tirar, hacía tres meses que
nadie la hacía ver estrellas con una comidita de coño, y ella quería volver a
mojar su tanga otra vez, quería sentir la carne de nuevo y la artificialidad de
su dildo. Esa era la noche y no la dejaría ir tan fácilmente.
Ve al hombre que le gusta, su nombre era Carlos, desde hacía
tiempo estaba tratando de llamar su atención pero el hombre parecía o estúpido o
engreído. Ya se habían agotado los posibles ligues formales, y la técnica que
utilizó Laura era su arma más letal, había escuchado que a Carlos le fascinaba
la ropa interior femenina "En ellas, claro está"…
Laura arrimó un poco su apretado jean hacia abajo, sacó los
tirantes laterales de color negro y el pequeño triángulo que formaba en la parte
de atrás, salió mostrando su capacidad seductora, Laura fue cuidadosa en los
detalles y de cada tanto en tanto, pasaba por el frente del joven, el coño de
Laura estaba húmedo, quería sexo, quería ser devorado, el sudor se apoderaba el
cuerpo femenino, los pezones estaban duros como piedras, el rosado intentaba
cubrir la excitación de aquellas dos aceitunas duras apoyadas sobre esas grandes
montañas. Laura era un rubia alta, de senos muy grandes y piernas un tanto
contorneadas, su culo no era la gran maravilla, pero tenía un atractivo que
siempre lo hacía objeto de las miradas indiscretas.
Cuando ya pasó un tiempo, el tímido o estúpido Carlos no pudo
evitar la tentación, el sofá, cómplice en la discoteca, hacía lugar para que se
desataran las pasiones más prohibidas. Pero todo a su tiempo, todo a su tiempo…
La conversación comenzó con trivialidades, pero cada vez el
ambiente sexual comenzaba a tomar forma, el calor envolvía la zona, aunque
estaban solos en esa parte, algún tipo de tensión llegaba, quizá la vibración de
la música daba lugar al vacío en el estómago, pero no, eso no era hambre, al
menos no hambre de comer comida, había era un hambre de comer, de comer coño, de
disfrutar una buena chupada, de dar, de recibir, el tira y encoge comenzó, dio
paso al coqueteo, pero de alguna manera comenzó a parar, ya que el último paso
Carlos no se atrevía a darlo – un virgen o poco experimentado, me excitan más –
la caliente mente de Laura estaba maquinando, sin dejar pasar más tiempo, ya una
mano se colaba dentro de la entrepierna de aquel hombre: alto, moreno, cara un
tanto misteriosa, quizá era eso lo que volvía loca a Laura, quizá no. El tema
era que ya la cosa estaba en camino de irse a más que un simple beso, con el
detalle de que el beso apenas es que se iba a producir, tuvieron que pasar
algunos minutos para que Carlos comenzara a responder a las caricias, un
torbellino de lenguas jugaban dentro de una u otra, ninguna se sentía visitante,
a veces eran una sola, a veces se separaban para poder disfrutar
individualmente, el egoísmo tomaba su protagonismo, pero la sexualidad tapaba
cualquier evidencia. Las lenguas se tuvieron que separara, debido a que cada una
comenzaría a realizar algunas actividades.
El sofá cada vez era más cómplice de los gemidos de Laura, el
jean estaba a mitad de camino, más bien amarrado en las bellas piernas de la
rubia, el tanga acompañaba la lengua de Carlos adentrarse en ese sitio que solo
la fina tela de la prenda conocía por los momentos, el clítoris esperaba ansioso
ser atendido mientras que los dedos de el hace poco "tímido" penetraba ese
orificio del placer… el clítoris tuvo su premio al comenzar a ser atendido y
levemente mordisqueado, los gemidos de Laura ya eran más que notorios, la música
era el otro cómplice de lo que allí sucedía, pero esta estaba más involucrada ya
que tapaba la evidencia con ritmos y cánticos que distraían a los tontos
bailarines, ignorantes de lo que sucedía en la pequeña sala de estar para dos
personas, la ubicación no pudo ser mejor, estaba escondida de la vista… Laura no
era ninguna tonta. La mentada humedad se hizo presente, pero de una manera más
notable, el lugar fue la boca de Carlos, la sustancia fue el líquido que emanaba
esa ardiente conchita que quería comer, la lengua se encargaba de traer a la
boca del huésped, el vital líquido, los dedos eran los que traían cualquier
restante, el sexo oral estaba dando y afianzándose más bajo el nombre de "Una de
las cosas mas ricas del mundo sexual".
Luego de unos minutos, el descanso y placer se notaban en la
cara de Carlos, estaba apoyada en el sofá y la dejaba caer hacia atrás, pero
desde atrás no se veía lo que sucedía, la visión mejoró al enfocar la pelvis del
susodicho, ya que ahí se estaba desarrollando una particular actividad, una
boquita subía y bajaba mientras que una mano comenzaba a juguetear con los
testículos del afortunado joven. Las manos de Laura dejaban libre el glande de
Carlos, su traviesa lengua daba movimientos en zigzag, de arriba abajo, tanta
atención en esa pequeña pero hinchada parte del pene de Carlos, lo hizo perder
el control, la poca vergüenza que le quedaba se fue a la basura. Viendo que ya
estaba siendo un poco notoria la situación y que había unos cuantos espectadores
viendo desde una distancia prudente, Carlos tomó por la cintura a Laura, y con
medio pene afuera recorrió tres metros para llegar al baño de damas.
-Esa tanga me tiene loco, te voy a follar como nunca -, no
había terminado de decir cuando ya Laura estaba apoyada en uno de los lava
manos, con las piernas bien abiertas, la tanga apartada hacia un ladito y un
duro pene entrando y saliendo de esa estrecha vagina. Las largas piernas de
Laura le permitieron apoyarse sobre una de las paredes del baño, en medio de
ellas quedaba Carlos gozando del placer que daba ese simple, pero magnífico
orificio que a todos los hombres y algunas mujeres derrite. Laura gemía como
una auténtica posesa y sus senos iban al duro compás de la cogida, las manos
de Carlos tuvieron que dar auxilio a aquellas dos montañas con pezones
rosaditos hinchados, esas suaves manos apretaban y masajeaban esos ricos senos
y luego la boca, con esa lengua divorciada de la de Laura, comenzó a estimular
toda la extensión de esa maravilla de la genética, pero el que Carlos
estuviera prestando atención a esos senos, no evitaba que las embestidas
fueran cada vez más fuertes, el orgasmo acompañado de gritos se hizo presente
en la sensual mujer. La posición vario y luego de unos segundos, el duro culo
de Laura estaba apuntando al pene de Carlos, primero se intentó introducir en
el caminito viejo, pero dada la prisa y el deseo, Carlos prefirió seguir con
lo tradicional. Comenzó un ritmo salvaje, la pelvis parecía ser de acero, es
la única parte de la piel que le gusta pegarse con fuerza con otra semejante.
Los movimientos de cintura de Laura hacían más intensa la
situación, sus caderas eran un manjar de deseos, el restriego impregnaba la
piel de Carlos de su olor, Laura quería marcar a su macho, no quería que otras
zorritas en celo lo tomasen, ella ya había conseguido estar con él y no iba a
dejar perderlo fácilmente – follame duro, métela bien rico – las palabras se
interrumpieron cuando por la pierna de Laura corría el semen caliente, su coño
estaba inundado y Carlos daba unas últimas embestidas para hacer que la linda
mujer, tuviera el placer de sentir otro orgasmo…
El olor a sexo, se apoderó del baño, la ropa casi no se
movió, simplemente la pelvis y la lengua hicieron su trabajo. Las lenguas de
los dos seres se reconciliaron y sellaron el encuentro con un caliente beso
que transformó esas dos partes independientes en una…
… en unos edificios de alta sociedad, el piso número 28, es
terreno para el deseo sexual contenido por dos mujeres… Susana comienza a
besar a Ninoska, las dos van como uniformadas, deben ser trabajadoras de algún
banco, su lesbianismo lo irradia la fuerza y deseo de sus besos, las lindas y
pequeñas lenguas comienzan a jugar una en la boca de la otra y viceversa, las
chaquetas ya están tiradas y acaban de pasar por un cuelo gratis por toda la
sala de la casa, sólo quedan en camisa, se nota que habían estado con sus
jueguitos en su lugar de trabajo, o es que acostumbran a vestir sin sujetador,
el caso es que ya se notaban unos pezones erectos, desafiantes, pegaban unos
de otros, y las cabelleras de esas mujeres ya estaban sueltas.
La vista se opaca y luego se vuelven a ver ese par de
siluetas entrando a un cuarto, las ventanas abiertas facilitan la visión…
Las camisas ya estorban para esa altura, los sujetadores
poco pudieron aguantar la fuerza producida por el deseo y la lujuria de dos
mujeres excitadas, 4 pezones era una energía muy fuerte, cuando se rozaban
unos con otros, los gemidos eran intensos, la boca de Susana había bajado y
comenzado a comerse el rico cuello de Ninoska, tenía que bajar un poquito, ya
que ella rondaba el 1.85 y Ninoska apenas y alcanzaba el 1.64. la pareja era
de lo más sensual, porque Susana, la más alta, era la más delicada, una total
pareja dispareja…
Los labios de Susana comenzaron a saborear los negros
pezones de Ninoska, los agarró suavemente, pellizcaba y jugueteaba, la lengua
se encargaba del pezón abandonado por las manos, la saliva era abundante, el
sudor embriagante…
Ninoska no tuvo ni fue con rodeos, bajó directamente al
coñito pequeño de Susana y con un rápido movimiento de manos, bajó el tanga de
su amiga, su lengua tampoco quiso andar vacilando y fue directamente al
clítoris, el famoso abcdario comenzó a hacerse presente en el caliente coñito
de Susana, ella estaba parada en con las piernas levemente abiertas, la lengua
de su amiga profanaba su intimidad, pero el placer que eso causaba producía
inmunidad en cualquier crimen… los gritos y gemidos daban aviso del primer
orgasmo, uno que seguro iba a ser el primero de muchos, de mucho placer, de
sexo lésbico… la iglesia católica no puede detener el amor o el deseo entre
dos mujeres en celo.
Ninoska se tira en una cama y un consolador hace presencia,
las habilidosas manos de Susana comienzan a meter y sacar ese pedacito de
artificialidad dentro de la cukita caliente de su pareja, el olor a coño con
ganas de comer drogaría al más fuerte, la habitación se impregna…
Gritos, puteadas, rezos, bendiciones avisan que ha llegado
el orgasmo de Ninoska, ahora el placer es de las dos, ya que como el amiguito
es largo, se puede compartir, luego de un pequeño tiempito, luego de un
magnifico 69 en el cual los coñitos quedaron empapados, comenzó la fiesta
doble, Ninoska se movía de derecha a izquierda y Susana al revés, cada vez que
los dos coños ardientes chocaban, una descarga eléctrica corrías por las
columnas vertebrales de aquellos ángeles del deseo prohibido. El lubricante
que habñian comprado camino a casa no sirvió de nada, ya que ese par de
almejitas hirviendo eran capaz de lubricar cualquier cosa sin necesidad de una
ayudita extra. Cada una agarró los senos de la otra, el mar de brazos,
pezones, dedos, olores, sustancias hacían del lujoso cuarto en un lugar que
excitaría al más duro. El ritmo aumentó, el consolador parecía que iba a
estallar en llamas, el orgasmo se aproximaba, Ninoska fue la primera en
comenzar a gritar, putear, rezar, bendecir, aumentar, disminuir ritmo,
aflojar, agarrar… los gritos y luego el silencio, pero no, ese silencio no
duró mucho, ya que Susana tenía algo preparado, luego de dar un tímido gemido,
el sonido aumentó y cuando Ninoska acercó su boca para chupar ese caliente
coño, un chorro de liquido salió de esa cuevita para parar en lo más profundo
de la garganta de la sorprendida mujer, esa impresión y la excitación hizo que
no apartara la boca mientras salía más y más flujo. Luego de unos minutos de
descanso, se proponían a comenzar de nuevo, cuando algo cayó del armario, era
el hermano menor de Ninoska. El deseo, excitación y ganas de cometer incesto,
hizo que las dos chicas se acercaran lentamente al chico de 15 años, y luego
de unos pocos segundos, una cabalgaba la verga del joven mientras que la
hermana ponía a su sangre, su hermano a chupar del líquido prohibido, manchado
por el incesto, pero increíblemente sexual, rico y con ganas de repetirlo si
se presentaba la oportunidad.
De seguro ese chico no tendría que masturbarse nunca más,
al menos viviendo bajo el mismo techo que su hermana, ¿Quién sabe?...
De seguro se preguntarán el por qué se todo lo que les
relato, simplemente le respuesta es que soy detective privado, me contratan
para buscar parejas infieles, los busco, reúno pistas y luego las dejo en la
pareja para ver que hace, ese será su problema…
Tengo que admitir que en este caso el sorprendido fui yo…
José es esposo de Laura, Carlos es marido de Camila, Yo soy
hermano mayor de Ninoska, el espectáculo lo presencié llegando de mi trabajo,
pero unas buenas pajas no caen mal, así sea mi hermana, me excitó, que puedo
decir…
Volviendo al tema de los esposos, cada uno pensó que era
infiel, seguro en su mente se decían a si mismos que eran grandes o que se
sentían sucios, pero si observamos desde un punto crítico, nadie salió
perdiendo, todos salieron o con leche en su coño con el pene desgastado de las
sendas folladas "Lo que es igual no es trampa" dicen algunos sabios, si es
verdad o no, pues dejenlo a su imaginación… yo quiero es mi paga y ya, no me
interesa, bueno, en verdad si me interesaria ver por un huequito que irá a
pasar con esas 2 parejas… pero bueno, ahora tengo trabajo, estoy viendo a mis
futuros clientes justo al frente de la ventana de mi cuarto:
Se ve que son una pareja joven, no pasan de los 35 años,
desde que comenzaron a supuestamente tener relaciones, no hubo besos con
pasión, ni comidas de coño o pene, solo meter y sacar en la clásica posición
misionera, la única variante fue que ella se colocó arriba, pero igual un
misionero, no hay ganas, me corto una bola a que me acerco y ni escucharía
gemidos ¡Porque no existen!...
En la cara de la mujer veo que ya se ve con otro, se nota
en como ve y cierra los ojos, parece que quisiera sentirse penetrada por esa
otra persona, ansiar ese olor, ansiar cuando entra la punta para dar paso al
resto, sentir placer, gozar…
En él veo que la mujer con que se ve a escondidas toma el
control, lo folla como se debe, es sexy, sabe hacer de todo, hay lengua, hay
piel, hay contacto, HAY DESEO…
Simplemente uno o los dos al mismo tiempo vendrán a mi, mi
fama de uno de los mejores no la hice sentado viendo tv, por algo se lo que
se… y tengo intuición, me atrevería a decir que esa pobre pareja, se sienta a
hablar y hacen un trío, variando si sea hombre o mujer cada cierto tiempo, y
se mantienen juntos, renace el deseo, pero eso lo verán son ellos…
Quizá algún día me anime a contar algunas otras historías,
pero eso se dará lugar en otro tiempo y si me llegan nuevos clientes, el
incentivo no es la paga, no lo es, más bien es la sensación de hacer algo
correcto, pero como todo, aquí el sorprendido soy yo, lo repito…
Me despido mientras sigo observando a la pareja rutinaria y
sigo escribiendo la historia de los encuentros sexuales de las parejas antes
mencionadas, "Que ganas de escribir tengo".
Hasta Siempre. Carluch0
Mail:
carlos_ddu@hotmail.com