Monjita:
Vivía yo en el campo, zona de montaña, totalmente aislado,
para más en invierno ni con el cuadriciclo podía salir por la cantidad de nieve.
Ese día estaba nevando, cuando veo llegar en la tarde un carro con un burro y
sobre el bajo unas mantas una monja, sabia que el convento quedaba en la zona
pero no por mi camino, así que indudablemente estaba perdida, se acercó y me
pregunto por el convento le dije que estaba por otro camino en el otro valle,
pidió si podía bajar, ya que oscurecía y estaba toda mojada, en la montaña la
hospitalidad es un habito, así que la hice pasar , la deje cerca de la estufa y
fui a guardar su carro.
Cuando volví estaba tratando de calentarse con el fuego, note
que era increíblemente joven, le explique que con su hábito mojado, difícilmente
se secara, y que además si seguía así pescaría una pulmonía, le indique el baño,
en el cual había una bañera de agua caliente, y le pedí que me pase sus ropas
para secarlas, que le entregaría algunas ropas mías, no le gusto la idea, pero
se ve que el frio la convenció, fue al baño y me paso sus ropas, que coloque
cerca de la estufa, sin poder evitarlo, mire la puerta del baño que no cierra
bien, era deliciosa, o yo hacia ya meses que no veía una mujer, pequeña, pero
que cuerpo, seguí espiando como al descuido, hasta que salió de la tina y
comenzó a secarse, le pase una camisa mía que casi le llegaba a las rodillas y
una camiseta de igual o mas largo, dudo, pero se las puso, la invite al fuego,
se sentó en silencio, me pregunto cuando podría seguir viaje, le dije difícil
saber, cuando la montaña permita el buen tiempo, mañana, o pasado con suerte,
pregunto quien mas vivía allí, le dije que solo yo, que cuidaba mi ganado, y
quedaba solo, seguimos hablando, hasta ya tarde, me conto que era una novicia no
una monja, la acompañe a la cama, y le dije que yo dormiría cerca del fuego, se
acostó y yo muy caliente, por lo que vi y ese olor a mujer, puse una manta en el
sillón me tape y quede dormido. A la madrugada, sentí que me despertaban, allí
estaba mi monjita a mi lado, muy asustada, me decía que tenia miedo que habían
ruidos afuera, explique que la nieve, a veces es así, le pase la mano, y sin
darme cuenta la atraje hacia mi, espere que se resistiera, pero se pego a mi
comencé a besarla, casi le arranque la ropa, bese sus pezones, y baje a su
vientre y su sexo, gemía y gritaba, la bese hasta que la sentí que se corría, me
pare y baje su cabeza, puse mi verga a la altura de su boca y apreté, la abrió y
comenzó a chupármela, no me pude contener, me descargue en su boca, la vi como
tragaba, la lleve a la cama y la penetre, despacio muy despacio ya que trataba
de no correrme rápido, mientras bombeaba, ella jadeaba y me arañaba la espalda,
estuvimos así bastante, la sentí que volvía a correrse, acelere para correrme,
me imploro que no, que no lo haga dentro de ella, que temía quedar embarazada,
se la saque, loco de caliente le dije y ahora que hacemos, vos gozaste yo sigo
haciendo de estúpido, se volvió y apretó su culo contra mi, no lo podía creer,
me estaba pidiendo que la penetre por allí, le dije que le dolería, me dijo no
importa, dame de una vez, la incline en cuatro patas, lubrique su orificio, y
comencé a pujar con la cabeza, para mi sorpresa la pija se deslizo de golpe
dentro de su culito, pego un alarido, grito, comenzó a llorar, gritaba que se la
saque, que la estaba partiendo, que le dolía, yo estaba tan caliente que mas que
eso comencé a bombear a lo loco, y me vacié en su culo mientras ella gritaba y
jadeaba, me rompiste todo, me dijo, pero me gusto, eso si dolió, muchísimo, me
conto que mientras gritaba se corrió casi tres veces. La abrace y dormimos así.
Lamentablemente al otro día mejoro el tiempo y tubo que irse; No se si abra
tomado los hábitos , espero que no, y por las dudas siempre miro por la tarde
para el camino.