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TODORELATOS » RELATOS » MI HISTORIA... (9)
[ Hijo no tenemos y nombre le ponemos. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 05 de Diciembre, 2008.
Fecha: 28-Ago-07 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General (4589 de 5036)

Mi historia... (9)

Lizeth
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Una joven preciosa y llamativa, probablemente la mujer mas hermosa que he visto en mi vida, alta mas de un metro setenta centímetros, piel blanca bronceada, un rostro angelical, pelirroja natural de un rojo intenso, brillante, usaba un vestido rojo sangre que seguramente lo había metido con calzador, ajustadísimo... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Hola amigos de todorelatos.com, aquí les dejo la siguiente parte de mi historia, espero sea de su agrado. A los que me leen por primera vez les recomiendo la lectura de mis relatos anteriores.

Miguel no dejaba de sorprenderme y no solo a mí, todos los que lo conocíamos estábamos estupefactos, su vida era un misterio nadie sabía donde vivía o de donde venia, cuando alguien le preguntaba contestaba: Soy un ciudadano del mundo, no soy de ninguna parte y soy de todos lados. Tampoco nos explicábamos como a su corta edad había terminado una carrera universitaria, ejercía un liderazgo y autoridad tan grandes, hablaba un ingles excelente y tenía un físico tan espectacular, si le quitábamos la panza seria perfecto, suponíamos que había dejado de ejercitarse y por eso tenia ese brote de barriga. Siempre andaba limpio y oliendo bien, sin perfumarse, pero no era muy cuidadoso de su aspecto, su ropa no era fina si no todo lo contrario, todo el tiempo vestía los mismos pantalones, la camisa siempre se le salía de alguna parte, los zapatos los traía llenos de tierra y su pelo un desastre completo, pero a pesar de no ser un persona atractiva muchas chicas de todos tipos, altas, chaparras, gordas, flacas, feas, bonitas lo buscaban a todas horas, las atendía a todas con mucha amabilidad, siempre muy caballeroso, incluso Cristy seguía frecuentándolo cosa que no me extrañaba, la forma que la trataba derretiría a cualquiera seguían tan buenos amigos como el primer día, solo unos pocos sabíamos lo que había pasado entre ellos, pero aun así las habladurías de su relación no cesaban.

A mi me trataba diferente que a las demás o por lo menos eso me parecía, me hacia sentir especial, trataba de simplificarme las cosas y me ayudaba en todo lo que podía, siempre tenia una frase amable hacia conmigo y no pasaba un solo día sin que me dijera algún piropo, que viniendo de cualquier otra persona me hubiera molestado muchísimo, en cambio Miguel los hacia con gracia, mucha naturalidad, buen humor y sobre todo con una galantería antigua que lo hacían especial y muy agradable.

La boda de Cristy había generado un morbo especial, todas las niñas de la oficina aseguraban que Miguel las invitaría a ellas como su pareja y a decir verdad todos teníamos la curiosidad de saber con quien iría, o si se aparecería por ahí, si haría drama o se interpondría a la boda como en película dramática, todo mundo aseguraba que seguía enamorado de ella y había sido un error invitarlo al evento.

Las damas de honor tuvimos la libertad de escoger la hechura de los vestidos, cada quien a su gusto, Cristy solo había decidido el color, un tinto brillante muy elegante, seleccione un diseño un poco atrevido, corte recto hasta los tobillos con una gran abierta al frente que llegaba justo antes de la entrepierna quería poder lucir mis bien torneadas piernas al sentarme, la espalda completamente desnuda hasta la cintura, un pronunciado escote en forma de ojal que deja al descubierto mis firmes y bien formados senos, muy ajustado de atrás para resaltar mi grande y duro trasero.

La fiesta estaba por comenzar, la ceremonia religiosa pasó sin mayores sobresaltos, la llegada de Miguel causo mucho alboroto en la mesa que Cristy reservo para la gente de la oficina, se veía guapísimo enfundado en un traje gris oscuro de corte cruzado que le escondía la barriga y hacia su espalda mas ancha, los músculos del pecho resaltaban impresionantemente bajo la camisa azul, una corbata tinta del mismo tono del vestido de las damas le daban un toque especial, se notaba a leguas que era muy fino, zapatos de charol impecables, el pelo perfectamente peinado con goma que le daban un aspecto de humedad y limpieza, despedía un aroma muy varonil, pero lo que mas llamo la atención fue su acompañante, no era ninguna chica del trabajo, ni nadie que conociéramos, una joven preciosa y llamativa, probablemente la mujer mas hermosa que he visto en mi vida, alta mas de un metro setenta centímetros, piel blanca bronceada, un rostro angelical, pelirroja natural de un rojo intenso, brillante, usaba un vestido rojo sangre que seguramente lo había metido con calzador, ajustadísimo, se movía junto a su piel como si estuviera pegado en ella, cabello ondulado que llegaba a su cintura, cubriendo la desnudes de su espalda, ojos azul profundo coronados por unas delgadas cejas rojas, boca pequeña, labios carnosos, un cuerpo escultural que parecía hecho a mano, y seguramente lo estaba, una cintura súper estrecha probablemente menor a los 55 centímetros, el corte transversal de la falda del vestido iba de la parte alta del muslo derecho, casi llegando a la cadera, para terminar a la mitad del muslo izquierdo, dejaba ver unas piernas largas y torneadas, fuertes, muy bien trabajadas, un trasero redondo y voluptuoso, grande, firme, duro, el vestido se le ajustaba perfectamente y dejaba ver la separación de sus glúteos dando un toque sexy; pero su pecho era increíble un par de balones gigantescos talla D o quizás mas grandes de figura perfecta, no eran redondos mas bien ovalados, tersos, se notaba a leguas no traía sostén y aun así apuntaban desafiantes al cielo sin moverse de su sitio, el escote se sostenía directamente del cuello y llegaba justo al nacimiento de sus aureolas, por los costados se podía apreciar el nacimiento de esas maravillosas tetas en su pecho y una gran parte de su costado.

Todos los hombres de la mesa, incluyendo mi marido, se quedaron con la boca abierta a punto de babear. Buenas Noches – saludo Miguel, todos se levantaron rápidamente de sus asientos respondiendo el saludo, Miguel retiro una silla y se la ofreció a su acompañante, muy elegantemente se sentó, acto seguido procedió a saludar a cada uno de nosotros; a los hombres que permanecían de pie anonadados con un fuerte apretón de manos y a las mujeres con un ligero beso en la mejilla, comenzó en lado opuesto al mió así que seria la ultima, después de saludar a mi esposo, haciendo una reverencia me beso la mano y dijo: Que linda estas, ¡¡preciosa!! – no pude evitar sonrojarme, mientras se acercaba para besarme en la mejilla conteste: Tu te ves guapísimo, me sorprendes – al saludar al resto de las damas les había dado el beso al aire, conmigo no fue así, sentí sus labios muy cerca de los míos, el color se me subió al rostro voltee rápidamente a ver a mi marido que no se había enterado de nada seguía embelesado mirando fijamente los senos de la recién llegada. Antes de tomar su asiento dijo: Amigos, les presento a Claudette – ella con acento europeo dijo: Un piacere – mientras sonreía coquetamente inclinando un poco la cabeza.

Las horas pasaban, las copas y la orquesta hacían que el ambiente fuera perfecto, Claudette seguía siendo el centro de atención de todas las miradas, me atrevería a decir que tanto o mas que la novia, no solo poseía una belleza espectacular y una coquetería innata, si no que también era una bailarina experta se movía con delicadeza y mucha sensualidad, Miguel no se quedaba atrás a pesar de su gran tamaño y musculatura se movía con gracia y ritmo, no dejaban de bailar una sola pieza; en cambio mi esposo no gustaba del baile muy forzadamente había accedido a bailar un par de canciones y nada mas. Al terminar una de las tandas, volvieron a sus asientos riendo divertidos, se notaba que la estaban pasando estupendamente, no sabia exactamente porque pero me sentía un poco celosa. Mario un compañero de trabajo, le pedía a Miguel algo que los demás desconocíamos, vamos anímate – le repetía con insistencia, Miguel se negaba totalmente, sin decir mas Mario se levanto y fue a la mesa de honor, algo hablo con Cristy, ella volvió su cara hacia nuestra mesa, después de consultarlo con su ahora esposo, movió la cabeza aprobatoriamente, la orquesta se preparaba a tocar nuevamente, Mario corrió a ellos y hablo con el líder, después de una breve charla volvía a nuestra mesa con un aire de triunfo que no le cabía en el pecho; te voy a matar – dijo Miguel, Mario rió a carcajadas, nuestras dudas se despejaron pronto el músico anuncio:

Damas y caballeros, se nos acaba de hacer saber que el señor Miguel Cervantes complacerá a la bella novia entonando una canción.

Muchas gracias AMIGO – dijo Miguel mientras se levantando, mirándome continuo – deséame suerte.

Suerte – conteste.

Muy poca gente le presto atención, subió al estrado y después de ponerse de acuerdo con los músicos dijo: Antes que nada quiero pedirles una disculpa por arruinarles la noche pero voy a cantar – se escucharon risas – Cristy te deseo toda la felicidad del mundo – volteo hacia los músicos y con un gesto les indico que estaba listo, la orquesta dio los primeros acordes, yo estaba muy atenta sin perder un solo detalle, cuando su voz se hizo escuchar, los murmullos se callaron completamente, todas las miradas se dirigieron al estrado, incluso mi esposo dejo de ver a Claudette para verlo, si no supiéramos que estaba muerto hubiéramos podido jurar que era el mismo Pedro Infante el que cantaba, entonaba con una voz dulce y melodiosa perfume de gardenia, todo mundo aplaudió fuertemente, muchos se miraban incrédulos. Al terminar recibió una gran ovación después de agradecer estaba a punto de retirarse cuando el grito de otra, otra lo hizo detenerse, volvió nuevamente a hablar con el director y tomando el micrófono dijo: Si quieren que los siga torturando esta bien – mas risas – esta canción se la quiero dedicar a una de las pocas personas que confió en mi – viéndome directamente a los ojos dijo – Amiguita, con mucho respeto, los acordes sonaron, inmediatamente reconocí la canción mi predilecta: Come Fly With Me, si en la anterior creímos que Pedro Infante cantaba, ahora en ingles pudimos escuchar a Frank Sinatra en vivo y en directo, la gente se le entrego por completo, una gran ovación lo siguió, canto 3 canciones mas, todas de mis favoritas, tu cabeza en mi hombro (mitad en español, la otra en ingles), mi corazón canta y gracias por el recuerdo, cuando se bajo del estrado, fue abrazo a Cristy y volvió a la mesa, me puse de pie y le agradecí el detalle, dirigiéndose a mi marido le pidió: Disculpa ¿me permitirías bailar esta pieza con tu bella esposa? – con un gesto de su mano él acompaño su respuesta: Adelante. Me tomo del brazo y nos dirigimos a la pista, la orquesta tocaba música tranquila para bailar abrazados, me rodeo por la cintura, sentí parte de su mano en mi espalda desnuda, al poner mi mano en su hombro pude constatar lo duro y firme de sus músculos, me acerco a su cuerpo lo mas que pudo.

¿No se ira a enojar Claudette por que bailas conmigo?

No creo, los celos no entran dentro de la tarifa – lo mire sorprendida.

¿Qué quieres decir?

Claudette es una dama de compañía y cobra por asistir a este tipo de eventos. – no pude mas que soltar una carcajada.

¿Trajiste a una prostituta a la boda? – dije entre risas - ¿Por qué?

No es prostituta, el contrato lo especifica claramente, nada de sexo – yo seguía riendo – es modelo, normalmente asiste a eventos importantes, reuniones con empresarios o políticos,

¡Ah! y ¿Por qué la trajiste?

Para matar habladurías y no arruinarle a Cristy la noche, tu crees que alguien pensaría que hay algo entre ella y yo al verme con Jessica Rabbitt – reí a carcajadas el parecido con el personaje animado era increíble.

Con su mano me acerco más hacia su pecho, me deje llevar, recargué mi cara en su pectoral, comprobé su dureza y su firmeza, la música termino, trate de volver a mi asiento, pero no se movió: ¿bailamos otra? – Pregunto – mi esposo… No te preocupes por él – me interrumpió – esta muy ocupado no creo que se de cuenta – voltee la mirada, él hablaba muy entretenido con Claudette – OK, conteste, me tomo nuevamente entre sus brazos y volví a apoyar mi cabeza en su pecho, su mano acariciaba delicadamente mi espalda haciendo que mi piel se erizara al contacto de sus dedos, me abrace lo mas que pude, apoyo su cabeza sobre la mía, cerré los ojos, estaba disfrutando el momento. Cuando la música término supe que no estaba bien lo que estaba haciendo, una ráfaga de ansiedad me invadió, vamos a sentarnos – le dije, asintió y caminamos rápidamente, al llegar me dirigí a él, ¿nos vamos? – una cara de culpabilidad lo delataba, creyó estaba enojada por verlo con Claudette, nos despedimos rápidamente de todos y salimos.

Camino a casa no hablamos, yo estaba perdida pensando en sus brazos, en la forma que me miraba mientras cantaba; él venia acelerado, con unas copas de mas, el bulto de su pantalón era la clara indicación que se había excitado tremendamente. Puso su mano en mi muslo, sobaba y estrujaba mis piernas frenéticamente la abertura de mi vestido le permitía libre acceso, nos detuvimos en un alto, fuertemente me atrajo hacia él y me beso con mucha pasión, nuestras lenguas se entrelazaban en nuestras bocas, bajo a mi cuello y lo comenzó a chupar y morder, la luz cambio, mientras manejaba seguía masajeando mis piernas, al llegar a la parte alta de mis muslos rozaba con el costado de su mano mis labios vaginales, mi excitación crecía, me acerque lo mas que pude besándolo en el cuello, en las orejas, puse mi mano sobre su bulto en el pantalón, estaba duro como una roca, se sentía gigantesco, lo apretuje, suspiro, seguí besándolo, otro semáforo volvió a detener nuestro viaje, se abalanzo sobre mi, nos besamos frenéticamente, nuestros pechos se restregaban el uno contra el otro como queriéndose unir, sus manos me recorrían la espalda desnuda, mis uñas se clavaron en su espalda, bajo los tirantes de mi vestido, le ayude a sacar mis brazos, nos retiramos un poco, el frente de mi vestido cayo en mi regazo, mis senos desnudos se hicieron presentes, mis pezones estaban erectos, se abalanzo sobre ellos, con las dos manos los sobaba y apretaba con fuerza, los beso, chupo y mordió, quería acabar con ellos, yo suspiraba fuertemente, mi vagina estaba completamente mojada, mis manos recorrían su cabeza y su espalda, estaba disfrutando una comida de tetas como nunca me lo había hecho, la calle estaba desierta, la luz había cambiado desde hace tiempo sin que nos diéramos cuenta, tenemos que avanzar - le dije entre suspiros, sin dejar de masajear mis pechos hecho a andar el carro, me incline sobre él para desabrochar su camisa, recorrí su pecho con mis manos, le bese y mordí sus tetillas, abandono mi pecho y utilizando sus dos manos desabrocho su pantalón, al liberar su pene este salto como un resorte, se balanceo pegando contra su estomago;

Móntate – dijo, no lo pensé dos veces, a toda prisa baje el bikini negro que cubría mi intimidad, lo saque por los pies y lo avente al asiento de atrás, levantando la falda de mi vestido hasta la cintura me subí en él, con una mano sujeto el volante, con la otra apunto su pene a la entrada de mi vagina, no costo nada de trabajo introducirlo, para este entonces gotas de mis jugos me salían continuamente, de un solo golpe me senté entrando toda en mi, un grito de placer salio de nuestras gargantas, lo abrace por el cuello con mi dos brazos, el me rodeo por la cintura y sujetaba el volante con ambas manos, echando la cabeza hacia atrás, cerré los ojos y comencé a cabalgarlo fuertemente, el morbo de estar haciéndolo en la calle y con el auto andando me hacían estallar de excitación y placer, gritaba a todo pulmón, entre jadeos me dijo: estamos por llegar, el guardia – no me importaba nada, sin quitarme me abrace lo mas que pude tratando de cubrir mi desnudes, escondí mi cabeza en su cuello, se detuvo en la garita de entrada del estacionamiento, sentí el aire fresco de la noche en mi espalda cuando bajo la ventanilla, Buenas noches – dijo el guardia, él asintió con su cabeza pero no hablo, la barrera se levanto y entramos, tan pronto pasamos solté un suspiro profundo y seguí cabalgándolo a toda velocidad, se detuvo el auto y empujándome sobre el volante volvió a comer mis tetas violentamente, chupaba, mordía, succionaba, estaba desesperado por hacerlas crecer con sus caricias, no podía mas estaba a punto de estallar, arqueé mi espalda y mi codo hizo sonar la bocina del auto, como pude abrí la puerta del auto y baje, sin colocarme el vestido, cubrí con mis brazos mis pechos desnudos y corrí al elevador, el me alcanzo a los pocos segundos con el pantalón mal abrochado y la cremallera abajo, cuando se cerraron las puertas me abalancé sobre él colgándome de su cuello para besarlo, me tomo por la cintura con ambas manos, abrázame, estrújame, apriétame – le ordene, me rodeo con uno de sus brazos y apretaba con todas sus fuerzas, mientras con la otra mano apretaba y estrujaba violentamente mis senos, me mordía el cuello, yo gemía continuamente, el elevador se detuvo en nuestro piso, sin dejar de abrazarnos ni besarnos salimos, me recargo en la puerta del departamento y como pudo abrió; la puerta cedió de golpe, caí de espaldas, apenas y pude detenerme, quede sentada en el pasillo, me arrastre un poco hacia tras, levantándome el vestido y abriendo las piernas grite: métemela, hazme tuya – de un fuerte portazo cerro la puerta, dejo caer su pantalón y sus calzones a los tobillos, pude apreciar claramente su gran erección, como una animal salvaje la punta de su pene chorreaba, igual que en nuestra luna de miel su gran verga apuntaba al cielo parecía que iba a explotar en cualquier momento, se dejo caer sobre mi, su boca fue directamente a uno de mis senos, lo mordió con fuerza, su mano aprisiono fuertemente el otro; deseaba, necesitaba ser penetrada, tome su pene con mi mano, lo coloque en la entrada de mi puchita, me la metió de un solo golpe, grite con todas mi fuerzas, grandes cantidades de liquido mojaban el piso, me bombeo violentamente, cada uno de sus empujones me movían hacia atrás, mis tetas seguían siendo maltratadas, no podía dejar de gritar, sus movimientos eran cada vez mas rápidos, mas fuertes, entre gritos tuve un gran orgasmo, justo sentí el interior de mi vagina explotar y las fuerzas abandonar mi cuerpo cuando una gran eyaculación lleno completamente mis entrañas, por poco y me arranca el pezón de una mordida, yo estaba muy cansada y satisfecha como para quejarme. Nos quedamos tirados en el suelo por unos minutos tratando de recuperar el aliento.

Esa noche no hicimos el amor; Claudette y Miguel acababan de tener la mejor cogida de sus vidas.

De antemano les agradezco su lectura y los comentarios que puedan dejar, contestare cualquier pregunta en mi e-mail lizethmor@gmail.com

Besos… Lizeth

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