Hola amigos de todorelatos.com, aquí les dejo la siguiente
parte de mi historia, espero sea de su agrado. A los que me leen por primera vez
les recomiendo la lectura de mis relatos anteriores.
Muchos de los participantes en el proyecto se habían opuesto
firmemente a la inclusión del "nuevito" sentían que no daría la talla, la de
menos experiencia y mas joven dentro del grupo sin contar a Miguel era yo y
tenia ya mas de dos años trabajando y era mayor por mas de un año; muchos de
ellos tenían 10 o mas años de experiencia. Se armo realmente una revolución
Miguel con sus apenas 3 meses laborando no daba un paso a tras y aguantaba todos
los embates sin chistar, Martín no hacia mucho por defenderlo se concretaba a
ejercer su autoridad diciendo: El jefe aquí soy yo y se hace lo que yo diga –
después de una afirmación de estas nadie osaba decir más.
Los chismes corrían a diestra y siniestra, que si Miguel era
su amante, que si Martín tenía que ver con su familia, en fin un montón de
incoherencias que la frustración que sentían y el exceso de tiempo libre los
hacia soltar, Miguel no los desmentía, ni les ponía mucha atención seguía con su
vida como si nada.
Los días pasaban lentos, mi esposo tuvo que salir de viaje de
negocios, estaba sola, además siempre los inicios de proyecto son muy aburridos,
no se tienen muy claras las responsabilidades, ni los objetivos inmediatos. No
tenia mucho contacto con Miguel, creí estaría enojado después de que lo había
bañado de tierra con el auto pero su actitud hacia conmigo seguía siendo la
misma, siempre sonriente y muy amable nunca me reclamo o hizo algún comentario
negativo
El trabajo llego de un de repente, se definieron roles y
responsabilidades, las fechas se acercaban peligrosamente sentíamos que el
tiempo se venia encima, fue justo aquí que Miguel mostró el porque lo habían
incluido en el proyecto, trabajaba rápido y con una calidad impresionante,
sacaba en un solo día lo que muchos experimentados no terminaban de entender en
una semana, el día que dejo muy en claro su valía fue cuando en una conferencia
telefónica con el extranjero el experto en el área de planeación hizo unas
declaraciones incorrectas; demostrando un liderazgo increíble Miguel interrumpió
y corrigió todas aquellas afirmaciones y dejo en claro una posición totalmente
opuesta a la que se había planteado al principio pero que a todas luces
beneficiaba mucho mas a nuestro proyecto. Si esto no era suficiente para
convencer a sus detractores al final de la conferencia le dio una regañada al
"experto" con una autoridad que hasta ahora solo Martín tenia, con frases como:
"Si no sabes, di que lo investigaras pero no inventes cosas" o "Confirma los
datos antes de afirmar nada". Me tenia completamente sorprendida nunca me lo
hubiera siquiera imaginado pero lo que mas me sorprendió fue cuando Cristy
volvió con Beto, su ex, yo hubiera esperado ver a Miguel enojado o reclamarle,
durante su rompimiento se habían vuelto mas que amigos, andaban juntos para
todas partes y además de amantes eran confidentes. Según la misma Cristy me
contó, ella estaba temerosa de la reacción de Miguel cuando le comunico que
había regresado con su novio y los planes de boda seguían en pie, pero según
dijo fue muy comprensivo, le brindo apoyo y le pidió no se olvidara de invitarlo
a la boda.
Nos reunimos las cuatro a tomar un café después del trabajo,
el motivo y razón de la reunión era Cristy y su próxima boda, Claudia pregunto
preocupada:
¿Cómo le vas a hacer para que Beto no se de cuenta que ya
no eres virgen?
No te preocupes eso ya esta arreglado – todas nos miramos
sorprendidas y nos acercamos poniendo atención – el mismo día que volvimos
tuvimos relaciones en mi casa y no se dio cuenta de nada, así que cree que
fue el primero y como solo ustedes saben que no es así, pues no me preocupo.
Pero ¿y Miguel? – pregunte.
El es muy lindo, me dijo que los caballeros no tienen
memoria y no lo había hablado con nadie que estuviera tranquila.
No había razones para dudarlo, el chisme en la oficina era
solamente que lo habían botado y que Cristy solo lo utilizo para consolarse,
ella era la que había quedado mal por aprovecharse del chico, Miguel había
cambiado de victimario a victima.
No sabía exactamente que cambio el concepto que tenia de
Miguel, su actitud con Cristy, su forma de trabajar tan profesional y dedicada o
que a pesar de todas las groserías que le había hecho me seguía tratando con
atención, delicadeza y amabilidad.
El día siguiente paso sin grandes sobresaltos, a la hora de
la salida iba en mi auto y lo vi caminar a la parada de camión, en esta ocasión
me detuve y bajando la ventana le dije: ¿Quieres un aventón? Me miro un poco
sorprendido pero acepto muy sonriente, subió al auto y me agradeció el favor. La
platica era amena, aunque no lo quisiera aceptar Miguel si era una persona
alegre a todo le encontraba el lado bueno.
Quiero pedirte una disculpa – le dije.
¿Disculpa? ¿Por qué? - pregunto sorprendido
Tenía una mala impresión de ti y he sido muy grosera,
discúlpame.
No te preocupes, esta cara de maleante que tengo nunca ha
sido buena carta de presentación.
Reí divertida, su cara aunque no muy atractiva era tierna
como de niño, pero sobre todo su mirada inocente lo hacía inspirar mucha
confianza.
¿Te puedo preguntar algo? – Le dije
Claro, lo que quieras
¿Cómo tomaste lo de Cristy? – su cara de sorpresa lo dijo
todo
¿A que te refieres?
No te preocupes, lo se todo, no solo los vi en mi boda si
no que Cristy me contó lo que paso entre ustedes después de la fiesta, no
tenemos secretos entre nosotras – suspiro aliviado.
Ella y yo solo somos amigos, y si ella esta contenta yo
también – el tono de su voz dejo entre ver un poco de tristeza
¿Seguro? – se encogió de hombros
Ella es una niña muy especial y merece lo mejor, yo no
puedo ofrecerle nada
Llegamos a su destino, bajo agradeciéndome el aventón y se
perdió entre la gente. Camino a mi casa no deje de pensar, me sorprendía su
actitud, se había hecho muchas ilusiones con ella y aun así no hizo escándalo
simplemente se hizo a un lado.
Una sorpresa mas me esperaba en mi casa, mi maridito había
vuelto un par de días antes de lo planeado, al abrir la puerta del departamento
un gran ramo de flores me esperaba sobre la mesa, leí la tarjeta emocionada ese
día celebrábamos dos meses de casados. Su voz me sorprendió, mi atención se
había centrado en las flores y no me di cuenta que estaba sentado en la sala
bebiendo una copa.
Hola Señora – dijo sonriente
Hola mi amor, me sorprendiste no te esperaba hasta el
viernes.
Ya ves, quería saber que hacías cuando tu marido no esta
en casa.
Extrañarte, ¿Qué otra cosa?
No lo se, pero se me ocurre algo que podemos hacer ahora
¿Sí? No se me ocurre nada ¿Qué podrá ser?
Sin decir mas se acerco a mi y tomándome por la cintura me
atrajo fuertemente hacia él y me beso, mas que pasión fue brusquedad de lo que
iba cargado. Lo abrace recorriendo su espalda con mis manos, sin dejar de
abrazarme bajo su mano a mi trasero acariciándolo fuertemente, saco la blusa de
mis pantalones con ligeros tirones, sin quitarla metió la mano recorriéndome la
piel de mi espalda con los dedos tropezando de vez en vez con la espalda de mi
sostén, sus labio pasaban de mi boca al cuello, me beso y mordisqueo como a mi
me gusta, en ocasiones con un poco mas de fuerza de la necesaria pero esto solo
acelero mi excitación y que los suspiros de placer se convirtieran en pequeños
gritos de dolor que hicieron me olvidara del recato y los vecinos, mi atuendo no
era para nada provocativo una blusa tipo polo roja y un pantalón negro ajustado
mantenían fuera del alcance de las miradas indiscretas el sostén negro copa B
que cubría perfectamente mis duros y bien formados senos, el bikini negro de
algodón escondía la dureza de mis glúteos fuertes y parados. Me ayudo a quitarme
la blusa, como niña pequeña levante mis brazos para que la pudiera sacar, me
beso libremente los hombros mientras con las dos manos masajeaba mis pechos y
daba pequeños pellizcos a mi pezones los cuales estaban despertando y haciéndose
notar sobre la tela del sostén; mis manos trabajaban en sus pantalones tratando
de desabrocharlos para poder sentir directamente el bulto que golpeaba mi
estomago, cedió el botón y sus pantalones fueron a parar a sus tobillos, con las
dos manos baje su calzón de un solo jalón para que terminaran junto con el
pantalón, aprovechando la situación le di un ligero empujón y salí corriendo
hacia la recamara, quiso alcanzarme pero al tratar de mover sus piernas por poco
y se cae, al entrar en el cuarto ya tenia los pantalones desabrochados y había
aventado los tacones, al bajar los pantalones mi bikini se fue junto con ellos
por lo apretado; todavía estaba tratando de zafar mi ropa de mis piernas cuando
sentí su enorme pene pegarse a mi trasero al tiempo que me rodeaba por la
cintura para levantarme, me aventó sobre la cama, solo tenia puesta su camisa
que ocultaba parte de su virilidad, solo la cabeza se asomaba amenazante, tiro
de mis pantalones y los saco junto con mi bikini, abrió mis piernas con sus
manos y se monto sobre mi aprisionando con su boca mi cuello y tomando mis manos
entre la suyas, intentaba introducir su pene en mi vagina sin utilizar sus
manos, después de varios intentos fallidos soltó una de mis manos y coloco la
punta de su pene a la entrada de mi vagina, volvió a tomar mi mano y las levanto
al mismo tiempo quedando con los brazos completamente estirados, al tiempo que
lentamente introducía su garrote dentro de mi, bajo su cabeza besando y
mordisqueando mi pecho y mis senos, esto me excito muchísimo, quería soltar mis
manos para abrazarlo, cada que lo intentaba el apretaba con mas fuerza mis
muñecas, me tenia prisionera, con su cuerpo me aplastaba restringiendo cualquier
movimiento, solo mis piernas eran libres, lo rodee con ellas acariciaba su
trasero y la parte trasera de sus muslos con mis talones, su penetración lenta,
las caricias en mi cuello y el sentirme prisionera me excitaron gigantescamente,
desesperadamente luchaba por librarme, no lo conseguí, el apretaba mas mis manos
y dejaba sentir su peso en mi cuerpo, una vez que la tuve toda dentro se separo
un poco y con una sonrisa maliciosa dijo: así me gustas… sumisa – estas palabras
me prendieron todavía mas, trate con todas mis fuerzas de soltarme, era inútil,
mucho mas pesado y mas fuerte no tenia oportunidad, comenzó un mete y saca,
lento, calmado, me hacia sentir cada milímetro de su enorme trozo de carne
entrar y salir de mi cuerpo, yo no podía mas, gritaba, gemía, gruñía, quería
mas, lo quería con mas fuerza, él la saco casi por completo solo para volverla a
introducir rápidamente y de un golpe hasta que nuestras pubis se encontraban
fuertemente, no pude contenerlo y solté un grito de pasión y placer que
seguramente se escucho en todo el edificio, repitió la misma maniobra varias
veces obteniendo los mismos resultados, me retorcía toda, jaloneaba quería
librarme de aquella prisión, sentía los fluidos abandonar mi vagina
continuamente, cada vez que introducía su miembro con fuerza dentro de mi
humedad se escuchaba el chapoteo de nuestros cuerpos jugando con mis fluidos
como dos niños revolcándose en un charco, mis gemidos eran cada vez mas fuertes
y frecuentes, todo mi cuerpo estaba empapado, sentía grandes gotas de sudor
recorrer mi estomago, mis pechos. Él acelero sus movimientos, me estaba
bombeando con mas fuerza, a toda velocidad, ahora el gruñía y gritaba, sentía
que un gran orgasmo estaba cerca, trataba de mover mis caderas acompañando su
ritmo, su peso me lo impidió, entre gritos de los dos sentí su esperma bañar mi
interior, se detuvo: NO PARES, SIGUE, MAS, MAASSS – grite pero era demasiado
tarde, se desplomo sobre mi liberando mis manos, lo golpee, lo arañe, lo mordí,
nada cambio, se mantenía inerte tratando de calmar su respiración, me sentía
desesperada, llena de energía, se giro dejándome completamente libre, me monte
sobre él trate de introducir su pene flácido en mi interior, fue imposible, cada
vez se hacia mas y mas pequeño, mi excitación bajo poco a poco me recargue en su
pecho cubierto con su camisa, me abrazo.
Las cosas en la oficina volvían a la normalidad, los primeros
entregable se habían dado a tiempo, muchos de ellos gracias a Miguel, de
rechazado estaba pasando a héroe, salimos todos a juntos a comer para celebrar,
el ambiente era ameno y agradable por cualquier cosa se soltaban risas
estrenduosas, la personalidad de Miguel lo hacían el centro de atención hacia
chistes y bromas, se burlaba de todos especialmente de los que mas tierra le
habían echado, una rockola amenizaba el ambiente, hay que cambiar de música –
propuse y casi inmediatamente me arrepentí, mis gustos musicales no eran
compartidos por mis compañeros, desde tiempo atrás era objeto de burlas al
respecto, la mayoría eran muy fresas y gustaban de música comercial de moda tipo
Ricky Martin o en ingles, las personas de mayor edad se inclinaban por la música
ranchera o norteña, por mi parte fanática de Alejandro Fernández y Luis Miguel
los boleros me parecían maravillosos y la canción que grabo a dúo con Frank
Sinatra me fascina, pero lo que causaba mas admiración era mi gusto por Enrique
Guzmán roquero de los años 60’s y 70’s; nadie podía creer que a mi edad me
pudiera gustar de esa música de viejitos; los chistes y las bromas se voltearon
hacia mi persona, cosa que no me agrado nada, justo en ese momento un fuerte
golpe llamo la atención de todos, Miguel se había caído de la silla llevándose
con él al mesero y una charola llena de bebidas, todos rieron a carcajadas pero
sobre todo se olvidaron de mi, note como Miguel al levantarse sonreía satisfecho
mientras me miraba con ternura, algo me decía que aquella caída no había sido
accidental.
De antemano les agradezco su lectura y los comentarios que
puedan dejar, contestare cualquier pregunta en mi e-mail
LizethMor@Gmail.com
Besos… Lizeth