Me llamo Janeth, y aunque crecí en un hogar altamente
moralista, soy una mujer que le gusta desinhibirse en algunos aspectos. En
cuanto al sexo se refiere me gusta dar todo de mí, pero también me gusta que me
den lo que pido. Pero sobre todo me he dado cuenta que me gusta que me dominen.
Me considero de buen cuerpo así como de bonita cara, tengo el
cabello hasta los hombros, de ojos negros, tez clara, labios pequeños y de
facciones algo estilizadas. No tengo mucho busto, 85 mide, pero mi cintura de 65
y 100 de cadera compensan lo anterior. Además, me gusta vestir de manera sexy,
sin llegar a lo vulgar. Normalmente me visto de pantalón de vestir ajustados,
con tanga y blusas de licra o blusa con botones al frente para que se note mas
mi busto.
Cuando viajo a mi trabajo, normalmente lo hago por metro y en
la sección de mujeres. Pero cuando ando en algunos días de excitación, me gusta
viajar en donde sea, sobre todo para que me manoseen los hombres. En ese aspecto
me gusta muchísimo el faje y sobre todo si es algún desconocido.
Me acuerdo que un día que tenía que llegar temprano a mi
trabajo me levante muy excitada, ya que el día anterior mi novio no pudo
cumplirme (raro en él) y la masturbación no alivio mi deseo. Así que me vestí
con una blusa azul cielo de botones enfrente algo ajustada, con pantalón de
vestir negro, eso si, demasiado ajustado que aun cuando era negro se notaba la
tanguita que traía puesta, que por cierto era de color rosa, y unas zapatillas
del mismo color que mi blusa.
Llegue temprano a la línea rosa, subí en la estación de
Zaragoza y decidí hacer el viaje hasta Insurgentes. No había mucha gente, pero
si lo suficiente como para que me dejaran parada cuando entre al vagón. Ya
adentro revise el lugar con un vistazo rápido para ver a donde acomodarme, pero
fue inútil en la siguiente estación entro tanta gente que me empujaron hasta la
esquina del vagón.
A un lado mío estaba un hombre que desde el mismo principio
vi que me miraba mucho. No le di importancia y comencé a mirar por la ventana de
la puerta. En eso sentí que algo tocaba la parte exterior de mi glúteo,
disimuladamente baje la vista para ver que era y percate que era la mano del
hombre, que por cierto no estaba nada mal, aunque ahora que lo pienso, quizás lo
vi guapo por lo excitada que estaba. No hice caso y deje que me tocara un poco
mas de tiempo.
Pero en la estación siguiente volvió a entrar gente y el tipo
uso eso de pretexto para acomodarse y empujarme hacia delante y así el quedar
atrás. No hice mucho por acomodarme, él ya lo había hecho por mí.
Comencé a sentir que su miembro comenzaba a crecer mientras
mis nalgas lo frotaban con el movimiento del metro. En eso, sentí toda su mano
en mi nalga derecha, sentí como me la frotaba y me la apretaba. Ya antes había
sentido algo así, pensé que seria como siempre, pero lo que siguió me encendió
muchísimo.
Con voz baja me susurro al oído que me bajara el cierre de mi
pantalón, yo quede petrificada, nadie me había pedido algo así y menos en medio
de tanta gente, así que la verdad sentí como mi parte se comenzó a mojar, el
cierre del pantalón lo tenia en la parte trasera, así que lo que tenia que hacer
era solo bajarlo, pero los demás mirarían lo que estaba haciendo, además, no
había mucho espacio para mover los brazos hacia atrás. Así que hice como la que
no lo había oído. Pero el tipo, como vio que no hice caso, me pellizcó el glúteo
muy fuerte. Yo casi grito por semejante pellizcon, pero aguante el dolor. Un
segundo pellizco hizo que me moviera bruscamente pero sin alejarme del tipo. Yo
en realidad estaba muy excitada, el dolor era muy poco a comparación de la
excitación que tenia. Un tercer pellizco me hizo gemir un poco, pero no lo
suficiente como para que voltearan a verme los que estaban cerca. Como no quería
que me volviera a pellizcar tuve que bajarme el cierre del pantalón, así que
como pude moví los brazos y con esfuerzo me baje el cierre del pantalón, pero
seguía abotonado.
Llegamos a la siguiente estación y se bajo un poco de gente
así que me separa un poco del tipo, pero lo hice con la mala intención de que me
viera la tanga y viera lo que no iba a tener. Pero en la siguiente estación
entro de nuevo gente y me volví a estrujar junto al tipo. El no perdió nada de
tiempo y me metió la mano dentro del pantalón. Sentía como me tocaba los
glúteos, y poco a poco comencé a sentir un dedo cerca de mi ano. Lo movía tan
rico que sentí que casi llegaba al orgasmo.
Yo no sabia si había otros viendo este espectáculo, si así
era no me percate, la excitación, su dedo en mi ano y su miembro viril
estrujando mis nalgas estaban a punto de que yo llegara al orgasmo. Pero en eso,
antes de que llegara a mi destino, pensé que qué estaba haciendo con su otra
mano y en eso comencé a sentir muy caliente las nalgas, como si me hubieran
derramado agua. El tipo se había estado masturbando que no aguanto y me eyaculo
en las nalgas, por encima del pantalón.
Llegue a mi destino: Insurgentes. Así que salí de inmediato
tratando de levantar el ziper del pantalón, cosa que tarde en hacer. No llegue
al orgasmo desgraciadamente, así que me uve que aguantar hasta en la noche en el
que ya había hecho cita con mi novio.
Me dirigí a mi trabajo, pensando que llegaría temprano, pero
olvidando que tenia el trasero lleno de semen y que obviamente se notaba mas de
la cuenta por el pantalón negro que llevaba puesto.
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