Hola amigos de todorelatos.com, aquí les dejo la siguiente
parte de mi historia, espero sea de su agrado. A los que me leen por primera vez
les recomiendo la lectura de mis relatos anteriores.
La luna de miel había llegado a su fin, después de 10 días de
viaje mas la noche de bodas mi experiencia sexual se resumía en 21 coitos y una
masturbación, la única en mi vida hasta ese momento, acumulaba 6 orgasmos, un
porcentaje de efectividad del 28.57% nada mal, siendo el mas grande el de la
noche de la disco con mi vestido rosa, [Mi Historia… (6)], en segundo lugar el
que me había proporcionada yo sola en el cuarto de baño, [Mi Historia… (5)], que
por ser el primero de mi existencia fue muy especial. Merecen una mención
especial los dos que logre conseguir en un solo día, que por cierto fue la única
ocasión en que lo hemos hecho 3 veces en 24 horas, todo un record.
Estaba atorada en el trafico de la mañana, me dirigía a la
oficina a las afueras de la ciudad en mi jetta nuevo, regalo de bodas de mi
padre al que desde unos años atrás le entro el remordimiento de conciencia y
busco a mi madre para tratar de acercarse a mi, a pesar que llevaba su apellido
nunca había tenido contacto hasta ese entonces, rechace cualquier acercamiento,
no me interesaba. Cuando llevaron a casa de mi madre el auto para entregármelo
tenía ganas de aventárselo en la cabeza, sentía que trataba de comprarme con su
dinero. Llame al padre de Claudia para pedirle me acompañara a verlo y
regresarle el obsequio, lo conocía desde que su hija y yo fuimos compañeras en
la primaria, nos teníamos mucha confianza y me dijo: Niña piénsalo bien, con
gusto te acompaño, pero que daño te puede hacer quedártelo no por eso te tienes
que acercar o quererlo. Tenia toda la razón podía quedarme con sus regalos a
cambio de mi desprecio que mejor manera de castigarlo.
Al llegar a mi lugar Claudia y Cristy fueron a saludarme, a
pesar de habernos visto un día antes no pudimos platicar en confianza había
mucha gente, Amiga que bueno que ya estas aquí – dijo Cristy abrazándome –
tenemos mucho de que hablar, me tienes que contar todo con detalles, tengo
muchísimo que contarte.; tranquila – le dije – tendremos mucho tiempo para
hablar ahora hay que trabajar.
El timbre del teléfono llevo mi atención al identificador, mi
jefe llamaba pidiendo fuera a su oficina de inmediato, nos saludamos con la
cortesía de siempre, me comunico que estaba siendo asignada a un nuevo proyecto,
el mas importante de la compañía me sentí feliz era una excelente oportunidad,
trabajaría en conjunto con las mejores y mas experimentadas personas de otros
departamentos. Me reporte con Martín inmediatamente, el era el gerente a cargo,
me hablo del proyecto y me dio algunos detalles, unos toquidos en la puerta
interrumpieron la conversación, la sonriente cara de Miguel apareció en la
puerta.
¿Se puede? Dijo
Adelante – contesto Martín – justo iba a llamarte;
Lizeth harás equipo con Miguel trabajaran juntos en el proyecto.
La sangre se me helo, no lo podía creer, el proyecto mas
importante y me asignaban a un nuevito con apenas 3 meses en la empresa, tal vez
no era tan especial como yo creía. OK – fue lo único que atine a decir – tenemos
junta de inicio en 20 minutos no lleguen tarde.
Salimos de la oficina, creí que Miguel me seguiría a mi lugar
y no podría quitármelo de encima pero no, alejándose me dijo: Te veo en la
junta.
La sala de juntas estaba repleta, gente de todas las áreas
estaba allí, incluso el director asistió, Miguel me ofreció su silla con mucha
caballerosidad, a mi me molesto un poco pero al no haber mas lugares lo acepte,
no sabia porque me molestaba tanto pero no lo podía evitar, parecía muy
petulante como altanero, su tono amable, su inseparable buen humor y la sonrisa
que no se le borraban de la cara me parecían muy fingidas como queriendo quedar
bien, muy diferente a mi esposo, él siempre ha sido muy serio y de porte
elegante, este era un tipejo que usaba siempre el mismo pantalón, traía la
camisa desfajada de atrás y la lonja colgando, un verdadero naco. No entendía
como Cristy podía ser tan su amiga.
La junta se torno larga y aburrida, muchos de los asistentes
cabeceaban en sus asientos, parecía un acto sindical, mi mente comenzó a divagar
hasta perderse por completo recordando la que había pasado esa mañana antes de
salir:
Había despertado unos minutos antes que sonara el
despertador, lo abrace besándole el cuello, acariciaba sus brazos, pegaba mis
senos a su pecho, abrió los ojos, me beso en los labios: Buenos días traviesa –
dijo – hola guapo – fue mi respuesta, se sentó en la orilla de la cama dándome
la espalda, lo rodee por el cuello con mis brazos, me pegue lo mas que pude para
que sintiera mi cuerpo, mientras le mordía el lóbulo de la oreja. Se levanto por
completo sin voltear a verme dijo voy a bañarme, me quede un poco molesta pero
no estaba dispuesta a ser ignorada, quería hacerlo esa mañana antes de ir a
trabajar así que lo iba a seducir. Busque en el closet mi ropa lo puse sobre la
cama y me metí al baño, un regaderazo juntos haría el truco, durante la luna de
miel compartimos el jacuzzi un par de ocasiones pero no nos bañamos juntos
propiamente.
Abrí la cortina de baño y entre, pegué mi torso desnudo a su
espalda y comencé a besarlo mientras con mis manos acariciaba su pecho, se dio
la vuelta para quedar frente a mi, me dio un beso en la frente y salio del baño
para secarse.
Cerré la cortina de baño de un tirón muy fuerte, me estaba
comenzando a molestar pero mi calentura podía más y no estaba dispuesta a ceder.
Me bañe lo más rápido que pude, salí solo con una toalla enredada en mi pelo, la
cama estaba hecha, ni siquiera volteo a verme se estaba vistiendo, me acerque al
peinador muy cerca de él, me quite la toalla y la avente, arqueando la espalda
hacia atrás desenrede mi pelo con mis dedos por unos segundos, tome la botella
de aceite y me llene toda la piel, mis movimientos eran lentos y pausados,
adoptaba las posiciones mas sugerentes que se me podían ocurrir, él me volteaba
a ver de cuando en cuando me guiñaba un ojo o me lanzaba un beso, pero nunca me
toco.
Decidí cambiar de atuendo necesitaba algo mucho mas atrevido
pero que pudiera llevar a la oficina, saque un vestido que había comprado para
la luna de miel que de ultimo momento decidí no llevar, color café adornado con
flores, se abría completamente al frente traslapándose entre los senos, solo se
sujetaba con un cinto amarrado a la cintura, un string bikini rojo junto con un
brassiere rojo de encajes con relleno serian los cómplices perfectos, me puse
frente al espejo asegurándome que él pudiera ver mi imagen reflejada, dándole la
espalda me comencé a colocar el bikini muy lentamente con las piernas abiertas
sentí mis labios mayores separarse mostrando por completo mi intimidad, nada
paso, termine de colocar la prenda en su lugar, tome el sostén en la mano, con
paso felino me acerque a él mirándolo a los ojos le pedí me ayudara a ponérmelo,
tomándolo lo metió por los dos brazos al mismo tiempo y con mucho cuidado lo
coloco en su lugar, abrazándome me lo abrocho con ambas manos, me miro a los
ojos y dijo: listo, me beso en la frente y añadió, nos vemos en la noche, se dio
la media vuelta y salio de la habitación, tome el vestido me lo puse rápidamente
sin abrocharlo me recargue en el marco de la puerta, me abrí el vestido,
poniendo la mano sobre la cadera dije: ¿me vas a dejar así? – volteo y siguió
caminando de espaldas hacia la puerta diciendo: Lo siento se me hace tarde, te
amo.
Me quede furiosa, llore, grite, pataleé pero como siempre lo
disculpe. Él siempre ha sido una persona muy correcta y responsable, la culpa
era mía por insistir en algo que desde un principio sabía no sucedería.
La junta estaba por terminar, solo para reanudarse después de
la comida, Claudia y Cristy ya me esperaban para bajar al comedor, platicamos de
muchas cosas, del viaje, de la luna de miel y de la noche de bodas, al tocar
este último tema, sin dejarme hablar Cristy dijo:
Fíjate amiga que ya tenemos mas cosas en común, no
solo fuimos a la misma universidad y trabajamos en la misma empresa, si
no que perdimos la virginidad la misma noche – Me quede muda, no creí lo
que estaba escuchando. Claudia bajo la mirada tomo aire y siguió
comiendo.
¿Cómo? – pregunte asombrada – pero si terminaste con
Beto y Miguel te acompaño a la fiesta
Es que no fue con Beto – no lo podía creer – a ese ni
me lo menciones.
Esta cusca – dijo Claudia – se metió con Miguel por
puro despecho, por que crees que no llego a despedirte, estaba muy
ocupada.
No fue por despecho – se defendió – Miguel es un buen
chico, muy caballeroso, romántico y cariñoso, fue tan especial, lo
disfrute tanto y eso que decía la Mónica no es cierto, casi no duele,
¿verdad amiga?
Tengo junta – dije levantándome de mi asiento,
preferí no decir nada, no creí que fuera un buen momento – después
seguimos platicando.
Llegue a la sala de juntas, había poca gente todavía faltaban
algunos minutos, me senté muy cerca del proyector, la gente seguía llegando. La
junta estaba comenzando cuando Miguel entro, sentí que se me revolvía el
estomago, ahora me caía peor como era posible que se hubiera aprovechado de esa
manera de Cristy.
Demasiados detalles, muchas cantidades, la voz pausada y
aburrida del presentador junto con la pesadez de la comida la hicieron aun peor
que la de la mañana, mi mente viajo nuevamente muy lejos de ahí a lo que había
sucedido la noche anterior.
Llegamos en la camioneta suburban propiedad de Alejandro uno
de los mejores amigos de él, nos llevaba a nuestro departamento después de la
cena que nuestros amigos nos ofrecieran de bienvenida, cuando salimos de la sala
del aeropuerto vimos con alegría el numeroso grupo que nos esperaba con una
enorme pancarta de bienvenidos, mis tres mejores amigas estaban allí, la cena
fue en el restaurante propiedad de uno de ellos que había cerrado al publico esa
noche para atendernos solo a nosotros, los chistes y bromas en torno a nuestra
vida sexual ya no me molestaban, al contrario me causaban gracia sobre todo por
las exageraciones de mi maridito, según lo que contaba sus cuentas eran mayores
que las mías en 27 ocasiones, todas exitosas, que a juzgar por las risas de
todos nadie creía sus historias, solo él.
Alex me pidió no bajar de la camioneta, ellos se encargarían
de subir las maletas, unos minutos después él me abrió la puerta ofreciéndome su
mano me ayudo a descender, nos despedimos de Alex, abrazados nos dirigimos al
interior de nuestro hogar en el doceavo y ultimo piso de la torre de
departamentos.
Habían dejado la puerta abierta, Bienvenida a su casa señora
– dijo él al tiempo que me cargaba en brazos para entrar por primera vez a
nuestro nidito de amor como marido y mujer; lo bese tiernamente en los labios
era feliz, muy feliz.
Al entrar me deposito cariñosamente en el sofá de la sala,
sentándose a mi lado nos abrazamos y besamos apasionadamente; lo abrace del
cuello, él me tomo por la cintura, nuestras lenguas jugaban la una con la otra
dentro de nuestras bocas nos besamos un largo rato; separándose un poco
pregunto: ¿Quieres tomar algo?, si – conteste, se levanto y mientras se dirigía
a la cocina me pregunto que quería: Una cerveza – le dije – ya me cansaron las
bebidas tropicales.
Esto del sexo ya me estaba gustando mucho, así que en cuanto
lo vi perderse en la cocina di un salto de mi asiento y rápidamente me saque la
blusa stretch azul que vestía junto con los entalladísimos pantalones de algodón
azul marino para quedar solo con un sostén azul eléctrico con terminados y
adornos de encaje que se amoldaban perfectamente a mis parados y bien formados
senos, la pantaleta era un hip hugger del mismo color de puro encaje que
transparentaba mi piel al tiempo que se abrazaba a mis duros y hermosos glúteos
metiéndose muy sexy entre ellos y dejando al descubierto una buena parte, me
recosté en el sillón, colocándome de costado con mi cabeza apoyada en una mano
mientras mi codo sostenía el peso recargado en el descansa brazo.
Al entrar nuevamente en la sala claramente note su cara de
sorpresa al verme en una posición tan sugerente y con tan poca ropa encima: eres
insaciable – me dijo, no supe si fue reclamo o cumplido, pero la verdad no me
importo. Dejo las cervezas y los vasos en la mesa de centro, sentándose junto a
mí, paso su brazo alrededor de mi cuello y colocando su otra mano en la
pronunciada curva que mi cintura forma me beso tierna y delicadamente, su mano
bajo hasta mi trasero frotándolo delicadamente, me enderece un poco lo abrace
por el cuello y metí mi lengua dentro de su boca haciendo nuestros besos mas
pasionales, con ambas manos y sin dejar de besarlo le desabotone la camisa
dejando su pecho expuesto, le acaricie los pectorales que aunque no muy
prominentes los tenia duros, jugaba con mis dedos en su vellos, le bese el
cuello y los hombros, mordisqueaba sus orejas, él me sostenía con un brazo por
la cintura descansando su mano en uno de mis glúteos la otra detenía mi espalda,
baje mis manos a sus pantalones y con un poco de dificultad, por la posición en
que estábamos, logre desabrocharlos.
Con mucho cuidado y cariñosamente lo fui recostando de
espalda, termine de rodillas sobre el sillón enfrente de él, tome su pie retire
el zapato junto con el calcetín, baje del sillón e inclinándome de espaldas a él
con las piernas completamente estiradas me disponía a retirar el otro zapato,
sentía como mi prenda intima se introducía mas dentro de mi vagina lentamente,
estaba segura que mis labios mayores estarían completamente expuestos con la
tela dentro de ellos, la presión en mi clítoris era deliciosa, él coloco una de
sus manos en mi muslo y la otra en el glúteo opuesto. Me di la vuelta y con cara
de niña traviesa baje lentamente sus pantalones, sonreía complacido, cuando los
retire por completo note que su trusa no tenia el bulto grande y palpitante que
siempre los adornaban. Tome su calzón por el resorte y lo jale hacia abajo,
levanto las caderas para facilitar mi labor, de un solo jalón los lleve hasta
sus tobillos, me sorprendió mucho el estado de su pene, no era el acostumbrado
trozo de carne devorador que tantas veces había entrado en mí los días
anteriores, tampoco era el pequeño hongo que me arrancara una sonrisa, estaba
gordo como un dedo pulgar, flotaba a unos escasos milímetros de su pubis sin
estar levantado, él seguía sonriendo, no supe que hacer, permanecí de pie con
mis dos manos desabroche mi sostén y lo deje caer al piso, me lleve las manos a
la cadera y baje mi pantaleta hasta los tobillos, mis senos se colgaron, sin
enderezarme levante la cabeza lo vi sonreír con malicia, en esa posición tome
mis senos con ambas manos los moví simulando fueran campanas, su pene estaba un
poco mas levantado sin llegar a pararse, avente mi pantaleta hacia atrás con los
pies, tome su pene en mi mano, era apenas la segunda vez que se lo tocaba la vez
anterior antes de la boda ahí mismo en el departamento lo había ayudado a
desahogarse; no se sentía fuerte, ni caliente ahora estaba aguadito como un
bolis mal llenado, me monte encima de él acomodando la cabeza a la entrada de mi
vagina, con mi dedo lo guié hacia adentro, costo un podo de trabajo que entrara,
se doblaba, tuve que introducir mi pulgar a su lado para poderlo meter todo.
Permanecí sentada en su regazo unos segundos, él acariciaba
mis piernas lentamente, inicie unos movimientos lentos y pausados con mi cadera
de adelante a atrás, estuvimos en esta posición un par de minutos, sentía
claramente como su pene comenzaba a erguirse dentro de mí, su diámetro
aumentaba, su longitud también, esta sensación me excitaba, con mis manos
frotaba mis pezones, los acariciaba y pellizcaba, mi vagina estaba completamente
mojada, al sentir que su pene alcanzaba su tamaño máximo subí y baje mi cuerpo
dándome sentones sobre él lo mas rápido que podía, sudaba copiosamente, mi
cuerpo estaba completamente empapado, mis manos seguían sobando y estrujando mis
hermosas tetas, mis suspiros se convirtieron en suaves quejidos, tenso su
cuerpo, cerro los ojos y oprimiendo mis caderas termino, no me importo seguí con
mi movimiento unos segundos mas hasta que una pequeña cantidad de liquido salio
de mi interior al mismo tiempo que su pene flácido. No fue maravilloso pero no
estuvo mal pensé mientras me recostaba sobre su pecho.
Vamos a la recamara – me dijo mientras acariciaba mi espalda
– no querrás que se manche el sillón, me levante y caminamos tomados de la mano
a la recamara, en el baño limpie mi entrepierne, no era mucho, su eyaculación
fue muy pequeña, al salir la ropa que dejamos tirada en la sala estaba doblada
dentro de los canastos de ropa sucia, uno de ropa blanca, otro de colores y una
mas de delicados, mi ropa de dormir estaba lista doblada al pie de la cama.
Sentí una mirada en mis piernas, mi vestido se había abierto
más de la cuenta y mostraba mis fuertes y bien formados muslos justo un par de
centímetros antes de mi intimidad, lo cerré de inmediato y levante la cabeza
para descubrir al mirón, la sonriente cara de Miguel estaba allí, me hirvió la
sangre del coraje
Bonitas Piernas – dijo, no conteste mi cara lo decía
todo – parecías perdida en la junta – continuo – ¿te aburriste mucho?
No – conteste secamente – estaba concentrada
Ahhh - dijo con una sonrisa socarrona – con razón no
te diste cuenta cuando termino estabas demasiado atenta
Me tengo que ir – dije molesta levantándome de mi
asiento violentamente aventando la silla hacia atrás.
No te enojes – no conteste – uuuyy si tus ojos fueran
balas ya me habrías matado.
Camino detrás de mí hasta mi lugar al llegar lo voltee a ver
con cara de desesperación, ¿necesitas algo? – Pregunte – no exactamente – dijo –
solo que nos asignaron tareas y tenemos que trabajar en ellas, si quieres te
invito un café y hablamos. Mira el que tengamos que trabajar juntos no significa
que seamos amigos así que nada de cafecitos – le dije furica, levanto las manos
como si lo estuvieran asaltando y contesto: PAZ, ya que se te pase el genio me
buscas. Se dio media vuelta y se marcho.
Camine al estacionamiento lo mas rápido que pude, todavía no
se me quitaba el enojo, subí al auto y salí de prisa, Miguel iba caminando hacia
la parada del camión, al pasar a su lado acelere y por el espejo retrovisor pude
ver como lo envolvía una nube de polvo, sonríe satisfecha.
De antemano les agradezco su lectura y los comentarios que
puedan dejar, contestare cualquier pregunta en mi e-mail lizethmor@gmail.com
A todos los que me han pedido mi usuario de Messenger, les
recuerdo que solo se los proporcionare por correo electrónico a aquellas
personas con las que crea que puedo entablar una charla amena y posiblemente una
amistad.
Besos… Lizeth