Mi mejor amiga me enseñó el placer
Tiare y yo éramos las chicas maravillas, así nos decían
nuestros amigos más cercanos, porque según ellos, las dos estábamos candentes de
buena. Ella era mi mejor amiga, compartíamos un departamento en el centro de la
ciudad desde que salimos de la universidad, éramos confidentes, ella sabía lo
caliente que me ponía con tan sólo ver a un hombre, me decía que yo no podía ver
una verga, ya que hacía todo lo posible por sentirla dentro mío. Decía que yo no
sabía lo que quería.
Todo comenzó un viernes por la tarde (día que jamás podré
liberar de mi mente). Venía llegando de hacer unas compras, Tiare estaba viendo
unas películas porno y tomando unos tequilas con limón y sal (lo hacíamos todos
los fines de semana, cuando no salíamos de parranda). Ella me mira y dice:
-Llegaste, ya era hora. Estoy viendo unos videos que renté,
quieres un traguito?
-Si por favor, tengo una sed enorme, pero primero a la ducha
ya que estoy agotada.
-Apúrate, así conversamos un rato. Más tarde va a venir
Pilar, una nueva amiga que conocí en Internet, es muy simpática. He estado
hablando con ella hace ya varios meses y hoy nos conoceremos.
-Claro sería genial, una noche entre chicas.
Me duché súper rápido, ya que me encantan las películas
cochinitas, me puse sólo una pijama cortita y me dirigí a la sala. Tiare estaba
muy callada viendo la tele, eran unas películas de mujeres.
-Crees tú que ellas pueden sentir tanto? …mira como se
acarician, sus caras, se nota que sienten de verdad. En las otras
(heterosexuales) ellas sólo gritan y las tratan como animales, dice.
-Tienes razón, es verdad que los hombres las maltratan un
poco, pero es rico cuando te dan unas nalgadas y mejor aún sentir un exquisito
pene dentro de la conchita. Además las mujeres podemos saber un poco más sobre
las partes sensibles y delicadas, pero la verga la tienen ellos.
-No es necesario un hombre para darte placer, existen
diferentes formas, si tú supieras. Me hablaba como si se estuviera callando
algo, la notaba muy diferente, le molestaba mi forma de ver las cosas.
_Tay no te enojes, sabes que me gustan los hombres y quizá
por eso hablo. Te he contado todo lo que he disfrutado con ellos y me encanta.
Cuando te posee un verdadero hombre, no hay nada mejor.
-Pero no puedes decir que sólo ellos te pueden hacer sentir,
si jamás has sido acariciada por una verdadera mujer.
-Y está bien. Me acerco a ella y me llama la atención sus
ojos, estaban con un brillo como si estuviera a punto de estallar en llanto. –Tiare
que pasa?
-Tengo que confesarte algo que está ocurriendo en mi vida
hace ya tiempo y no me he atrevido a contarte. Pienso que me vas a rechazar y ya
no serás mi amiga.
-Qué pasa dime, sabes que somos cómplices en todo, somos
amigas y puedes confiar en mi, yo te cuento todo lo que me pasa. La abrazo, la
miro y se veía tan bella (ella es muy atractiva y ambas somos de enormes pechos,
pero en ese momento era hermosa, su timidez la hacía resplandecer). Me mira y se
acerca, me da un beso suave en los labios; eso me sorprendió pero me produjo una
cercanía a ella jamás sentida. Ella se dio cuenta que su beso no me molestó y
empezó a besarme cada vez más apasionadamente. Las caricias fueron aumentando,
eran unas caricias muy diferentes para mi, estaba asustada pero a la vez muy
emocionada, ella era mi amiga, mi mejor amiga y nos estábamos entregando. Era un
placer único, apasionado, pero cada vez aumentaba mi deseo por ella, como si
fuéramos la una para la otra.
Tiare empieza a desvestirme poco a poco besando mi cuello,
mis hombros, mis brazos, mi abdomen. Mi cuerpo se estremecía de placer con cada
caricia que ella me regalaba.
-Quiero besarte, me gustó tu boca. –le digo-. Ella sonríe, me
entrega un exquisito beso y me dice que sólo unos beso me van a llevar a un
mundo que jamás olvidaré. Se veía tan hermosa, tan suave, su aroma dulce era tan
especial. Nunca se habían preocupado tanto por cada espacio de mi cuerpo, la
deliciosa emoción y mi excitación estaban a mil y sin penetración.
Ya me tenía desnuda encima del sofá. Lentamente empezó
abriendo mis piernas mientras su lengua bandida recorría mis muslos hasta llegar
a mi conchita peladita (me gusta mantenerla así), yo estaba destilando mi
placer, lame mis labios inferiores y después sigue desde el orificio de mi
vagina hasta llegar al clítoris que estaba erecto desde que empezamos a
besarnos. Fue como si una luz inmensa quitara de mis ojos una gran venda. Que
sensación, que placer, mi cuerpo se estremecía por completo sin poder evitar que
de mi boca nacieran gemidos muy fuertes.
-Tay lo que haces es perfecto
-Te gusta
-Si, me encanta, que delicia. Puedo hacerlo yo, quiero sentir
tu sabor…le dije casi suplicando-
-Te atreves querida, a mi no me molesta seguir haciéndolo
-Por favor, tú me guías…me dices si lo estoy haciendo bien.
Me levanto del sofá, un poco mareada por el placer que estaba
sintiendo, nos besamos tan rico. Bajo por sus grandes y enormes pechos y muerdo
sus pezones, ella gemía. El sonido de su voz me hacía delirar, sentir de esa
forma era de un placer incomparable.
Le digo que se ponga de pie, abro poco a poco los botones de
su camisa hasta dejarla desnuda. La había visto miles de veces sin ropa, pero
ahora la miraba diferente. Jamás había puesto la atención en el camino de sus
curvas, seguí recorriéndola con mis manos sin dejar de memorizar la suavidad de
sus poros, fui bajando más hasta llegar a su tan esperada vagina. Su sabor era
armonioso, ella separa las piernas, me arrodillo ante ella y comienzo a
experimentar el calor de su sexo. Tiare gime, eso hace que el deseo de sentirla
se apodere de mi mete, mi lengua recorre cada espacio de su conchita gordita y
su orificio era apretadito. Sus piernas comienzan a temblar, la recosté en la
alfombra y le puse una almohada en la cabeza, seguí besando su capullo. Noté que
salía vapor de su vagina y su clítoris era una roca. Introduzco mi dedo en su
hoyito mientras mis labios se apoderan de su erecto clítoris.
-No pares, sigue…mmm, hay que rico, lo haces muy bien para
ser tu primera vez…ah ah…mmm
-Tú me pones así de caliente, eres sabrosa, no puedo dejar de
hacerlo, me encanta.
Seguí disfrutando de todo su sexo, noté que se estremecía
cada vez más rápido.-Acabo cariño, estás haciendo que acabe…oh oh oh…mmm…ah ah
ah. Acababa tan rico, esos gemidos me tenían desesperada, ya no sabía que hacer,
su espiración agitada que su voz me pusiera ardiendo.
Me abraza y me besa apasionadamente, casi por dejarme sin
aliento, me lleva al sofá, nos seguimos besando, el sabor de mi sexo estaba en
su boca y el de ella en la mía. No puedo explicar con palabras lo que ocurría en
mi interior.
-Abre tus piernas, rodea con una mi cintura de tal forma que
quedemos como entrelazadas, como si dos tijeras se unieran por el centro, así
podremos unir nuestras vaginas y sentiremos como una sola…me dijo sin parar de
besarme.
De tal forma quedamos unidas que el calor que emanaba de
nuestras conchitas empezó a quemarnos, estábamos pegadas, calientes, sentía que
me moría. Nos rozábamos tan rico…mmm, cosita que bien te siento, le decía. La
desesperación y el deseo, era desbordante. Nos movíamos como locas, pero locas
de lujuria, apretábamos nuestros cuerpos sin querer separarnos jamás, nos
pertenecíamos.
-Te deseo, te siento rico mi vida, jamás había pensado que
existía algo así, no puedo resistir, le digo apretándola muy fuerte. Nuestras
conchas chocaban con tan frenesí, nuestros movimientos eran cada vez más rápidos
que empecé a acabar muy profundo. –Me vengo cosita, vente conmigo, seamos una,
ya no aguanto, le digo desesperada-
-Voy contigo…mmm, ah ah ah…oh oh oh oh, que rico cosita.
Que orgasmo tan maravilloso, las contracciones no paraban, el
éxtasis explotaba, fue espectacular. Estuvimos así, sudadas, abrazadas,
desnudas; sólo nuestra respiración acelerada y nuestros corazones latiendo al
unísono se podía escuchar. No se cuanto tiempo pasó.
De repente suena el citófono, Tiare se levantó a contestar,
era Pilar, la nueva amiga de ella, la que había conocido por Internet.
Rápidamente me voy al baño a refrescarme un poco, Tiare se pone la camisita que
llevaba puesta anteriormente y se dirige a abrir la puerta.
-Hola Pilar, adelante pasa, estoy con mi mejor amiga, de la
que te hablé.
-Le contaste, dime que te dijo, se enojó contigo, por favor
responde Tay, me muero de la curiosidad.
-No tuve que decir palabras, le responde ella y le empieza a
contar lo sucedido a grandes rasgos como si ella entendiera todo. Yo estaba en
el baño y de ahí escuché todo lo que le dijo. Al escuchar como con tanta pasión
narraba, la emoción volvió a mi mente y recorrió mis entrañas. Salgo a la sala y
ahí estaba ellas, Tiare hermosa y Pilar no se quedaba atrás, era también muy
atractiva.
-Te sirvo un traguito rico para que te refresques?...nosotras
ya estamos saboreando uno, me dice Tiare.
-Ok, le dije y se me arranca un suspiro. Ambas sonrieron.
Conversamos un rato, me contaron como se habían conocido y
que a veces hacían cosa por la cámara del Chat.
-Que tipo de cosas, le pregunto con una curiosidad inmensa y
con deseo de saber más. Me cuentan que a menudo se acariciaban mientras se
observaban y que hoy concretarían su unión… -Quieres participar? Me dice Pilar y
sin que alcance a responder me arranca un gran beso. –Que rico, tiene sabor a
sexo, me dice sonriendo muy pícaramente. Tiare ven, démosle algo que jamás
olvidará. Tiare me besa con dulzura mientras Pilar se come mis pechos, me
tienden en la alfombra. No soporté, cedí de nuevo. Mi amiga besaba mis pechos y
mi boca y Pilar se devoraba mi mojada conchita deseosa. Nos fuimos alternando,
cual de las tres más golosa, era una entrega total.
-Traje un regalito para que compartamos. Pilar saca de su
bolsa un consolador doble y ahí quedó la grande.
Bueno ese día lo tengo guardado en mi mente como un tesoro,
no he vuelto a estar con hombres con Tiare lo tengo todo y más, amistad, cariño,
amor, sexo y si queremos compañía y lujuria, llamamos a Pilar. Ahora si que me
siento completa, completamente lesbiana.