Hola nuevamente amigos, no encuentro palabras para agradecer
todos los comentarios que he recibido, aquí les dejo la siguiente parte de mi
historia espero sea de su agrado.
A los que me leen por primera vez les recomiendo lean mis
relatos anteriores antes que este.
El viaje desde Guadalajara estaba resultando mucho más
cansado de lo que yo esperaba, el cansancio y todas las emociones vividas en los
ultimas horas no me permitieron disfrutarlo en lo mas mínimo, mi flamante esposo
dormía placidamente con su cabeza recargada sobre la ventana, yo trataba de
distraerme en la pequeña pantalla que salía del costado de mi asiento en primera
clase. El atuendo que desde muchos días antes había seleccionado para el viaje
no estaba resultando del todo correcto, el dolor y ardor que todavía sentía en
mi sexo, no me permitían mi habitual pose con las piernas cruzadas, una sobre la
otra, la cual me ayudaba a bloquear las miradas indiscretas que querían conocer
el color de mi interior pero cada vez que lo intentaba la sensación de ardor me
obligaba a separarlas inmediatamente y deseaba haber usado pantalones, pero el
poder separar mis muslos y sentir la fresca brisa acariciar mi intimidad
aliviando momentáneamente mi malestar, me hacían agradecer al inventor de las
faldas cortas.
Recargue mi cabeza en el respaldo, cerrando los ojos recordé
lo emocionada que me encontraba con la boda, como quería que todo fuera
perfecto, desde un principio cuando nos decidimos en las fechas y los lugares,
planeaba como quería que todo saliera, la mayoría de la ropa que había empacado
era nueva, tanto la exterior como la interior, me había tomado meses ir
comprándola poco a poco, seleccionándola con cuidado, me imaginaba cuando usaría
cada uno de mis atuendos, los había escogido minuciosamente, casi todos eran
mucho mas atrevidos y coquetos de los que acostumbraba usar, minifaldas mas
cortas, shorts minúsculos, pantalones muy ajustados, vestidos pequeños y
apretados, en fin había imaginado la excitación que le causaría a él verme con
ellos, quería mantener la pasión encendida, sentir sus caricias todo el tiempo,
que no dejara de tocarme ni un instante que me hiciera el amor constantemente,
no pude mas que soltar una pequeña risita, que diferente era la realidad que
estaba viviendo a lo que había planeado, con el ardor en mi entrepierna lo menos
que deseaba era que se me acercara.
Decidí no darle mas vueltas al asunto y dándole un pequeño
sorbo a mi bebida, trate de pensar en algo mas agradable, repasaba en mi mente
escenas de la boda y de la fiesta, las risas con mis amigas, los bailes, las
canciones, las caras de lo invitados, en ese instante se me vino una imagen a la
mente. El rostro de un compañero de oficina que había conocido unos meses atrás,
me sorprendió mucho cuando se acerco a felicitarme, teníamos poco trato y la
verdad no me caía muy bien que digamos, no sabia exactamente que me molestaba
pero no era de mi completo agrado.
Muchas felicidades – me dijo al acercarse, paso seguido
me abrazo.
Gracias – respondí, devolviendo el abrazo.
Separándose un poco pude observar a sus espaldas a Cristy,
que se acercaba a mi. Ya conoces a Miguel – dijo - asentí con la cabeza, le pedí
fuera mi pareja en tú boda – continuo ella – fue de ultimo minuto, pero no le
importo, por eso no te había dicho nada. Cristy había terminado con Beto, su
novio de muchos años, dos días antes de la boda, imagine Miguel era el
reemplazo.
No era un tipo guapo, tampoco era feo, se notaba que alguna
vez en su vida había tenido un cuerpo perfecto, mas alto que la mayoría de los
compañeros de la oficina, mas de un metro con noventa centímetros, no se cuanto
exactamente, brazos fuertes muy bien formados, espalda ancha, pecho grande y
marcado, pero tenia un brote de panza de esa que le dicen de "chelero" que
rompía la armonía de todo lo demás, Cara tierna como de niño y mirada inocente,
siempre sonriente y de buen humor. Recordé el día que lo conocí en la oficina,
venia acompañado de Norma la secretaria.
Disculpa Lizeth – dijo ella – quería presentarte a
Miguel, el nuevo integrante del departamento.
Mucho Gusto – conteste dándole la mano y sin levantarme
de mi asiento.
El gusto es todo mió – dijo – mientras tomaba mi mano y
hacia una pequeña reverencia.
¿A que área vienes? – pregunte.
A procesos con Martín
Muy bien, pues nos veremos por ahí y si necesitas algo
estoy a tus órdenes.
Muchísimas gracias y nuevamente todo un placer conocerte.
La voz del capitán anunciando el arribo a nuestro destino me
trajo nuevamente a la realidad, comencé a seguir las instrucciones de la
azafata, acomodando mi respaldo y demás indicaciones, él despertaba de su sueño
y se acomodaba en el sillón.
El avión aterrizo en Honolulu, recogimos el equipaje y
salimos del aeropuerto, un chico del hotel nos esperaba con un letrero que
decía: Mr. & Mrs. Moreno, me causo un poco de risa verlo, era la primera vez que
hacían referencia a mi utilizando el apellido de él.
Llegamos al hotel, unas chicas vestidas con el traje típico
hawaiano nos recibieron en el lobby, colocándonos un collar de flores a cada uno
y dándonos una bebida preparada nos dieron la bienvenida. Al terminar el proceso
de registro él se acerco a mí y me dijo: Te parece si vamos a cenar antes de ir
a la habitación, acepte y nos dirigimos al restaurante del hotel. Nos sentamos
en una pequeña mesa cerca de la pista de baile, tuvimos que acomodar las sillas
muy juntas para no invadir el espacio. Durante la cena tuvimos una charla muy
amena, reíamos mucho recordando anécdotas de la boda, aprovechábamos cada
instante que podíamos para darnos pequeños y tiernos besos, el acariciaba mis
piernas por debajo de la mesa, no hicimos mucha sobremesa, al terminar de cenar
nos levantamos para retirarnos.
Nuestra habitación estaba en uno de los pisos mas altos del
edificio, un gran ventanal con vista a la playa nos daba una preciosa vista, de
pie en el balcón observaba el maravilloso espectáculo, el se acerco por detrás y
me abrazo besándome en el cuello, sentí la erección dentro de sus pantalones
repegarse a mi trasero, un escalofrió recorrió mi espalda, recordar el dolor que
sentí la noche anterior y el ardor que todavía tenia me asustaba, vinieron a mi
mente las palabras de la chica del casino: "No pienses en eso, pronto pasara y
los próximos serán mejores", decidida en tomar una actitud mas positiva, puse mi
mente en blanco y me deje llevar, con su brazo rodeo mi cintura y me oprimía
contra su cuerpo, su otra mano estaba bajo mi falda y acariciaba mis nalgas por
encima del bikini, mi cuerpo reaccionaba a las caricias y mi respiración se
agitaba poco a poco, sin dejar de acariciar mi culo desanudo mi blusa y
trabajaba en un botón que esta poniendo mas resistencia de la esperada.
Mordisqueando mi cuello encontró el punto exacto que hacia que me estremeciera
toda y mi calentura se fuera al cielo, con mi mano sujete su cabeza indicándole
que siguiera ahí que estaba logrando derretirme. El botón por fin cedió y mi
blusa se abrió por completo, coloco su mano sobre uno de mis senos y lo masajeo
con firmeza, cerré mis ojos y poniendo mi mano sobre la suya le marque el ritmo
y la forma con la que me gustaba me tocara, la respuesta no tardo en hacerse
presente mis pezones crecían poco a poco y se hacían notar sin necesidad de
retirar el sostén, meneaba mi trasero de arriba abajo tratando de masajear su
erecto pene con ellas, era un movimiento lento, rítmico no tenia prisa, sus dos
manos se posaron en mis tetas, moví mis manos hacia atrás tomándolo por el
trasero y repegándolo mas a mi, un leve suspiro escapo de mis labios al sentir
la humedad de mi vagina, seguía mordisqueando mi cuello y mis hombros
recorriéndolos poco a poco de un lado a otro, tomándome por la cintura me hizo
girar para quedar frente a frente, me miro unos segundos a los ojos y me beso,
yo me abrace a el lo mas que pude, quería fundir mi cuerpo con el de el, zafe su
camisa de sus pantalones y sin desabotonarla tire de ella hacia arriba, el me
ayudo a quitársela por completa, sintiendo el calor de su cuerpo contra el mió
volví a pegarme a el besándolo con fuerza, mis manos recorrían toda su espalda
apretujándolo, el respondió a mi caricia oprimiéndome con fuerza contra su pecho
sin dejarme de besar, bajo su mano hasta mi trasero y lo apretó con fuerza,
entre estrujón y estrujón comenzó a hacer subir mi falda hasta que llego a mi
bikini amarillo, metió su mano entre la tela para tener contacto directo con mi
piel, cada uno de sus apretones me hacían soltar suspiros cortos, mi excitación
estaba subiendo mas y mas. Giramos juntos como si estuviéramos bailando sin
música, los besos se turnaban de nuestras bocas a los hombros y cuello, comenzó
a bajar mi bikini, sentía la tela resbalar por las nalgas y los muslos, pequeños
tirones los hacían ir abajo utilizando solo una mano, uno de los giros nos llevo
hasta la cama, sin dejar de besarnos me fui recostando quedando el sobre mi, al
estar tendida sobre la cama utilizando uno de sus pies termino de sacar mi
prenda intima por completo, tenia la falda levantada así que sentí claramente el
rose de sus pantalones en mi, girando un poco a su costado sin dejar de estar
sobre mi desabrocho sus pantalones dejando libre su verga erecta y caliente,
claramente sentí una gota de liquido caer de la cabeza de ese pedazo de carne
sobre mi vello púbico, cuando la coloco a la entrada de mi vagina sentí
nuevamente el ardor de piel irritada, con una voz fuerte pero cariñosa le dije:
despacio que me lastimas, un leve "lo siento" recibí por respuesta, la punta de
su verga seguía ahí, las gotas que manaban de ella reconfortaban mi ardor,
colocando las plantas de los pies sobre la cama, abrí mis piernas lo mas que
pude intentando estar lista, comenzó a introducirse en mi, el ardor aumento pero
la agradable sorpresa fue que el dolor era mucho menor, su viaje hacia la
profundidad de mis entrañas continuo, los líquidos que salían de mi vagina me
daban un alivio a lo rosado de mi piel, una vez que la tuve toda dentro,
comprobé aliviada que el dolor era muy poco, comenzó el mete y saca, sus
movimientos eran cortos y rápidos, el golpeteo de su pelvis contra la mía me
excitaban mucho, quejidos de placer salían de mi, mi vagina estaba húmeda, el
ardor había desaparecido, su respiración se agito, sus movimientos eran mas
violentos, esta vez no gruño por lo que al sentir sus chorros calientes dentro
de mi me sorprendí un poco, un par de movimientos mas de su pelvis fueron
suficientes para terminar de vaciarse. Retirándose inmediatamente se puso de pie
pude ver su pene semierecto goteando un poco, se termino de quitar la ropa por
completo y volvió a la cama, abrazándome reposo mi cabeza en su pecho y beso mi
frente, fue rico – dijo – muchas gracias, no conteste solo di un pequeño beso en
su hombro. Sentí como me salían los restos de su venida de mi vagina,
separándome le dije: Voy a limpiarme y lo bese en los labios, entre al baño y me
limpie utilizando un poco de agua y una toalla de algodón, volví a la cama, el
dormía como un bebe, me acosté a su lado, no lo noto, prendí el televisor y pase
los canales de uno a otro, no encontré nada que pudiera calmar mis pensamientos
y decidí salir a caminar, lo moví un poco no despertó, le hable y no hubo
respuesta, la noche sin dormir y las copas de vino de la cena lo tenían rendido,
busque mi ropa interior, estaban tirados al pie de la cama, los tome para
colocármelos pero note unas gotas de sangre en ellos, restos de mi himen pensé,
olvidándome de ellos los tire nuevamente en el suelo, acomode mi blusa y mi
falda, coloque los zapatos de tacón en mis pies y salí, me sentía una rebelde
era la primera vez en mi vida que no llevaba pantaletas.
Al entrar al elevador estudie cuidadosamente mi imagen que se
reflejaba en las brillantes paredes metálicas, no quería que nadie se diera
cuenta de la desnudes de mi sexo, las puertas se abrieron al llegar lobby, a
pesar de que no era muy tarde estaba solo, no se veía nadie en los alrededores,
recordé que en los folletos de la agencia de viajes lo anunciaban como uno de
los preferidos por los luna mieleros, pensé que todos estarían en su habitación
ocupados en cosas mejores que andar caminando sin rumbo. Camine alrededor de la
alberca llegando hasta la playa, ya había oscurecido preferí quedarme sentada en
un camastro a observar el mar jugueteando con la arena, el calor me hizo sudar y
sentí unas gotas de sudor recorrer mi cuello, una bebida me ayudaría a
refrescarme, me dirigí al bar, al llegar le solicite a la señorita una piña
colada, mientras la preparaba voltee a mi alrededor había una pareja en un
rincón no muy lejos de donde yo estaba, se estaban comiendo a besos, las manos
de él la recorrían toda, ella se entregaba y se dejaba a hacer, el ruido de la
licuadora ceso y pude escuchar los leves quejidos de placer que ella emitía, mi
bebida estaba lista, dándoles la espalda, comencé a beberla tratando de
concentrarme para escuchar mejor, los arrumacos continuaron un par de minutos
mas y los quejidos de ella se hacían mas fuertes y continuos, claramente escuche
cuando ella le decía al chico en ingles, vámonos de aquí, no puedo esperar un
segundo mas a tenerte dentro de mi, sin decir mas se levantaron y salieron,
cuando pasaron frente a mi los pude observar con cuidado, eran una pareja joven,
ella tendría mas o menos mi edad. Dando un sorbo mas a mi trago, pensé en lo
diferente de nuestras situaciones, ella le pedía mas, en cambio yo no quería
nada. Tal vez a ella ya no le duele pensé recordando lo que acababa de pasar en
mi habitación, recordé como cuando el ardor ceso, el placer se hizo presente y
concluí, si ya no me arde lo voy a disfrutar mas. Le pregunte a la chica del bar
si el hotel contaba con una farmacia y me dijo que en la tienda de recuerdos
podría encontrar de todo, me dirigí deprisa al entrar fui directa al mostrador
de farmacia y en unos instantes localice una pomada, que prometía aliviar
pequeñas irritaciones de la piel al contacto además de ser un lubricante, me
pareció lo mas indicado, pedí la cargaran a la cuenta de la habitación y subí.
Al entrar en la habitación, no tuve necesidad de ir a verle
sus ronquidos me aseguraron que seguía dormido, entre al baño y me senté en el
retrete, leí cuidadosamente las instrucciones que eran bastante simples, puse
una generosa cantidad de esa sustancia transparente en los dedos índice y medio
de mi mano derecha, abriendo mis piernas lo mas que pude masaje mis labios
mayores y menores suavemente, mis primeras sensaciones fueron de alivio pues el
ardor estaba desapareciendo, aplique mas crema a mis dedos para repetir la
operación, pero esta vez la respuesta fue diferente, una sensación de placer me
recorrió el cuerpo, seguí masajeando mi intimidad, la recorría de lado a lado
con movimientos lentes y delicados, subí hasta tocar mi clítoris, un pequeño
escalofrió recorrió mi cuerpo, seguí masajeándolo con las yemas de mis dedos
haciendo círculos, un grito se ahogo en mi garganta, lo estaba disfrutando
muchísimo, decidida cerré la puerta del baño poniendo el seguro, rápidamente me
desnude completamente quedando solo con los zapatos de tacón, volví a sentarme
en el retrete con las piernas abiertas, coloque mas crema en mis dedos y los
dirigí directamente a mi clítoris, lo masaje despacio y firme con movimientos
lentos, recargue mi espalda y cerré los ojos, mi mano libre instintivamente
subió a uno de mis senos y lo comenzó a acariciar, jugueteando con el pezón que
comenzaba a endurecerse mi respiración se agito y los suspiros se hicieron
presentes, mi dedo índice seguía masajeando directamente mi clítoris mientras el
medio recorría mis labios vaginales, comencé a sentir la humedad salir de mi
vagina, yo no necesitaría mas gel, mi mano alternaba las caricias a mis dos
pezones, pellizcándolos haciendo pausas para frotarlos con las palmas, los
movimientos de mi entrepierna se volvían mas y mas rápidos, debido a la
velocidad con las que restregaba mi dedo contra mi vulva, accidentalmente mi
dedo me penetro haciéndome soltar un grito de sorpresa y de placer. No estaba
dispuesta a detenerme, abrí la llave de la tina, el ruido del agua corriendo
cubriría mis gritos de placer. Decidida me penetre nuevamente utilizando ahora
mi dedo índice, lentamente recorriendo por primera vez mi intimidad con mi dedo,
sentí la frágil y tibia piel oprimirlo suavemente, cuando lo tuve todo adentro
un ondeada de placer me hizo doblarme soltando un grito mas, lo saque y sin
saber exactamente porque lo metí a mi boca y lo chupe como si fuera un caramelo,
lo volví a introducir esta vez un poco mas rápido y comencé a darme yo sola,
metiéndolo y sacándolo lo mas rápido que podía, mis jugos seguían manando
haciendo mas fácil mi tarea, mis pezones estaban en su tamaño máximo, mi cuerpo
quería mas y a pesar de que nunca antes me había masturbado sabia que podía
darle mas, me metí dos dedos y continué con el mete y saca, disminuí el ritmo,
con el dedo pulgar sobaba mi clítoris, los dos dedos que estaban afuera
acariciaban el canal que conducía a mi ano, sentía que iba a explotar, las
caricias a mis senos se habían convertido en apretujones, los oprimía con fuerza
hasta sentir un poco de dolor, sentí grandes chorros de liquido salir de mi
puchita, baje la vista justa a tiempo para ver como un chorro salía mojando el
piso, al ver este mi excitación subió sabia que estaba a punto de llegar,
intente introducir un dedo mas pero lo estrecho de mi vagina me lo impidió,
acelere el ritmo, el sonido que hacían mis dedos al penetrarme me excitaba
machismo, no pude contener mas mis gritos y aullé como una loba en celo, mi
espalda se arqueo, mi estomago se convulsionaba parecía estar poseída, sentí
como si algo dentro de mi se rompiera, una gran cantidad de liquido mojaba mis
dedos y mi mano, otro gran grito salio de mi pecho.
Sentí como todas las fuerzas de mi cuerpo me abandonaban, mis
piernas se aflojaron, mis brazos sin fuerza cayeron a lado de mi cuerpo, estaba
rendida, mis piernas estiradas abiertas, mi cabeza recargada en el tanque del
retrete, mi cuerpo empapado en sudor, mi cabello parecía estar mojada, no tenia
fuerza, me quede inmóvil un par de minutos para calmar mi respiración, intente
levantarme pero los zapatos de tacón me hicieron perder el equilibrio hasta casi
caer, me volví a sentar y utilizando los dedos de mis pies los retire, al poner
mis descalzos pies sentí lo mojado del piso por todos los líquidos que había
emanado, coloque una toalla para cubrirlos, cerré la llave de la tina y dejando
el tiradero fui a la cama, él seguía durmiendo no se entero de nada, no pude mas
que sonreír al verlo, mi primer orgasmo me lo había dado yo misma y no él.
Cubrí mi cuerpo desnudo bañado en sudor con la sabana y
diciendo: Buenas noches mi amor, apague la luz y dormí como hace tiempo no lo
hacia, cansada y satisfecha.
Espero poder publicar muy pronto la siguiente parte,
nuevamente muchas gracias por sus comentarios y sugerencias, les recuerdo que si
tienen alguna duda o algo que quisieran preguntar con mucho gusto les daré
respuesta en mi e-mail lizethmor@gmail.com
Un Beso… Lizeth.