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Fecha: 05-Ago-07 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Violando a mi hermana borracha

Alexander
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Tiempo estimado de lectura: [ 9 min. ]
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Joven de 20 años abusa de su hermana de 18. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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VIOLACION A HERMANA BORRACHA

Obviamente cuando eres niño, lo mejor en tu vida es salir de vacaciones con tus padres. Luego creces, comienzas a tener amigos y ya las vacaciones no son lo que tú esperas. A los padres les cuesta mas llevarte de vacaciones, ya que te separa de tus amigos, van a lugares donde te aburres, etc. Pero cuando ya tienes 20 años, obviamente ya pesas más y si no quieres ir con ellos, simplemente no vas. Este fue mi caso. Obviamente preferí quedarme solo en casa 2 semanas, aprovechando ella libertad para hacer lo que quiera y aunque mi madre se llevaba la llave de su auto, para que no lo sacara, ya tenía guardada una copia de este desde hace un mes adelantándome a la estrategia de mi madre.

Pero con lo que yo no contaba, era que mi hermana Karen, también se revolucionó y no quiso salir con ellos. Mi madre no quería dejarla, pero mi papá, hombre de pocas palabras, dijo que ahí no se obligaba a nadie y si no quería ir, que se quedara, total yo me encargaría de cuidarla y ella a mi. Todos mis planes, fiestas programadas en la casa o sacar el auto, se me fueron a la mierda. Con Karen nos llevábamos pésimo, siempre peleábamos y aunque me autorizara asacar el vehículo, tarde o temprano terminaría contándoselo a mis padres. Por mas que trate de que se fuera con ellos, llegó el fin de semana y mis padres se marcharon dejándome el cacho de mi hermana de 18 años, advirtiéndome de todas formas que yo era el hermano mayor y que debía cuidarla, mientras que a ella, le advirtieron que yo quedaba a cargo de ella y que debía hacerme caso en todo lo que yo dijera. La muy sínica le decía que si a todo lo que mis padres le recomendaban, pero yo sabía que apenas se fueran, ni en chiste me haría caso en algo.

Tan solo pasó una hora desde que se fueron cuando tuve mi primer encuentro con mi hermana. Nos pusimos a discutir por quien de los dos iba a ocupar la cama de mis padres, obviamente cama de dos plazas, televisor grande a control remoto, aire acondicionado en la pieza etc. A la finales logre ganar esa discusión y me quedé con la pieza. Pero quedamos claro que no nos pescaríamos para nada. Que ella hiciera su vida, y yo la mía.

Karen era mi única hermana menor, y a sus 18 años se creía dueña del mundo. Revolucionaria, peleadora, insolente a veces con mis padres. Había recién empezado a salir a la disco, que aunque no permitían menores de edad en el recinto, su porte y su forma de vestir siempre le permitió pasar la portería. No era una mujer muy llamativa, muy delgada, con pequeños pechos, pero era muy alta para su edad y como se comportaba tan agrandada para su edad, podía pasar como de 21 años.

Mis planes estaban hechos. Esa noche esperaría que mi hermana saliera con sus amigas antes que yo, y luego sacaría el auto. Mi hermana seguramente llegaría antes que yo, seguramente con algunas copitas de más y nunca se le ocurriría salir al patio a ver si el auto estaba ahí. Yo luego lo entraría empujando para que ella no se despertara.

Eran como las 4 de la mañana, estaba en la casa de unos amigos, pasándola muy bien, bebiendo como mi 8º cerveza, cuando suena mi celular. Era el número de Karen. Por la hora, pensé que había vuelto a la casa y al no encontrar el auto seguramente me estaba llamando para molestar. No la tomé en cuenta, pero este siguió sonando y sonando, hasta que pensé que podía tener algún problema y contesté. La voz al otro lado del teléfono era de una de las amigas de mi hermana, que me pedía que por favor me devolviera a la casa, que mi hermana se sentía mal y que no habían encontrado sus llaves. Ya me imaginaba cual era el problema. Seguramente se le habían pasado las copas y las amigas la llevaban borracha a la casa. En un principio pensé en dejarlas ahí y que se las arreglaran solas, pero después me puse a pensar que podía verla algún vecino y comentarle a mis padres, por lo que preferí ir. Total como andaba en auto, iría solo a abrirles la puerta a sus amigas y me devolvería a mi fiesta, dejándolas a ella con el problema.

 

Manejé hasta mi casa y sentadas en la banca de afuera estaban las dos amigas de mi hermana, y Karen en un estado lamentable. Su ropa estaba toda vomitada en completo estado de ebriedad. Me molesto mucho verla llegar a si, ya que por muy antipática que fuera era mi hermana y podía pasarle cualquier cosa.

Las amigas me comentaron que Karen había sorprendido a su novio con otra mujer y que se había puesto a beber como loca, quedando en un crítico estado etílico. Yo les dije que era su problema, le abrí la puerta y me desentendí de ellas. Apenas la podían levantar a si que me acerque, la tome en brazos y la lleve hasta su cuarto, dejando que las amigas le sacaran su ropa vomitada y que la acostaran. Me quedé de todas formas para esperar que las amigas se fueran, y mientras lo hacía me fui al cuarto de mis padres, prendí la televisión y me tome otra cerveza, esperando. Pasaron como 15 minutos, me levanté a ver como les iba a las amigas, la luz estaba apagada, y las amigas se habían ido.

Me estaba preparando para salir nuevamente, pero vi la hora, ya era muy tarde, no valía la pena volver a salir, además con todas las cervezas que me había tomado estaba bastante mareado y podía hacerle algún daño al auto, por lo que preferí quedarme. Me fui a acostar y me puse a ver televisión. Coloqué el canal donde muestran películas de alto contenido erótico, que sin ser porno, no les falta nada para llegar hacerlo, y al poco rato ya estaba empalmado, viendo como una enfermera daba una especial atención a su paciente. Pase como 20 minutos viendo televisión y me calenté. Hacia como dos meses que no me pegaba un polvo y dentro de mi mareo y mi calentura, algo me dio por ir a ver a mi hermana. Con morbo pensé que en el estado que se encontraba, podía destaparla y ver si podía verle algo. Aunque era mi hermana, y su cuerpo no era muy agraciado, era mucho más excitante que estar viendo películas y como no tendría una oportunidad como esa, me fui directo a su cuarto. Prendí la luz y la vi durmiendo tapada boca abajo. La llamé y no me contestó nada.. Me acerque a ella, la moví y nada. Estaba muerta, babeando la almohada y hedionda a trago.

Corrí la ropa de cama y vi como las amigas le había sacado el pantalón y la blusa que llevaba, dejándola solo con ropa interior. Sus pequeñas bragas se le metían en su culito, por donde aparecían disimuladamente algunos pelos. La miré por un rato, con mi mano entre mis piernas, tocándome, sin decir nada solo mirándola. Acerque mi cara a su culo sin tocarla, solo para sentir su aroma, mmmm se sentía delicioso.

Le toque la espalda y la moví como para despertarla, sin conseguir ni siquiera una respuesta de vida en su delgado cuerpo. Me tenia muy excitado sentir que podía hacer cualquier cosa con ella y que no se daría ni cuenta, por lo que apague la luz y preferí prender la lámpara del velador, colocando una prenda de ella sobre esta para hacer una luz mas tenue. Suavemente comencé a tocarle la espalda, bajando hasta su culo, recorriéndolo completamente, lo acariciaba con suavidad, para no moverla mucho de todas formas. Con mi dedo comencé a trajinar donde se perdía el calzón, con movimientos circulares, tocándole la entre pierna a mi hermana. A veces pensaba en detenerme e irme, pero era mayor el morbo, y pensé que si no hubiese sido yo, quizás cualquiera podría haberlo echo.

Poco a poco mi dedo presionaba mas sobre la tela que de un momento a otro se comenzó a humedecer. La corrí un poco hacia el lado y volví a meter mi dedo, rozando su vulva, sus labios hasta que siempre con suaves movimiento, mi dedo penetró un poco sintiendo una notable humedad.

Ahí estaba yo, sentado a al lado de mi hermana hurgueteando su concha, sin que ella reaccionara de ninguna forma. Lentamente mi dedo fue entrando, más y más hasta meterlo por completo. Se notaba que ese camino no era virgen, ya había sido recorrido por alguien, seguramente por Felipe, su ex novio. Comencé a follármela con mi dedo, a veces sacándolo y llevándolo a mi nariz, para sentir su aroma, para volverlo a meter.

Instintivamente me llevé el dedo a la boca y probé el sabor de Karen. Mmmm que delicioso, sabia mejor de lo que olía, me excitaba , me calentaba, mientras con un dedo sacaba los jugos de ella, con mi otra mano me tocaba suavemente mi verga, pensando que era esta la que entraba y salía.

Pensé en probar ese sabor directamente desde el manantial de donde salía y acercando mi cara hasta ahí, saque lo mas que pude mi lengua para hacerlo, pero no conseguía llegar, aun separándole las piernas para darme una mejor cabida.

No quería desperdiciar esa oportunidad, y tomé valor y le saqué sus calzones dejándola con todo el culo al aire. Total, como estaba, no me costaría mucho volver a colocárselos. Así lo hice. Con gran cuidado se los saque y le separé bien las piernas. Me coloque acostado de boca entre sus piernas y traté de besarle su zorrita, pero igual no alcanzaba a llegar hasta donde quería. Sin embargo no desaproveche de hurguetear con mi lengua dentro de su culito, aunque este estaba en extremo cerrado.

Ya con mas confianza, y entregado completamente al morbo y al placer, me levanté y tomándola de los hombros la di vuelta. Mi hermana estaba completamente a mi merced, dormida profundamente, inconciente, sin percatarse que su hermano mayor se estaba deleitando con su delgado cuerpo.

Su monte de Venus estaba apenas poblado, no tenía mucho pelos, pero si bastante largos. Le separé sus delgadas piernas y adopté la misma posición anterior, salvo que esta vez mi lengua entraba perfectamente donde quería. Ahí me encontraba yo chupando directamente desde la concha de mi ebria hermana sus jugos, alternado entre mi lengua y mi dedo que cada vez se metía mas adentro.

Cada vez pasaba mis límites. Primeramente solo quería verla, luego quise tocarla, ahora la estaba lamiendo, pero pensé que en el estado en que se encontraba, si ya le había metido un dedo y no se había dado cuenta, tampoco se daría cuenta si le metía mi pene.

Me saque toda la ropa, dejándola en el pasillo, por si tenía que salir rápidamente de ahí. Mi hermana seguía tendida en la cama, con sus piernas abiertas y su ya extra lamida concha. En un momento de cordura, pensé en que llegar mas allá, podía incluso llegar a embarazarla, por lo que en mi interior me di la orden de que solo le pasaría el pene por fuera. Me coloque sobre ella, pero sin cargar mi cuerpo, con mis brazos apoyándome en la cama.

Solo mi verga se rozaba con su conchita, nada mas, sintiendo su humedad, y viendo al rato como un pequeño hilo espeso de nuestras mucosidades nos unía cunado yo me separaba de ella. LA sensación era deliciosa, y me moría de ganas de penetrarla aunque fuese solo un poco, pero me frenaba al pensar en las repercusiones de ese pequeño paso. Mas, el hombre piensa con dos cabezas, una la que tiene sobre sus hombros y la otra que tiene entre sus piernas, y poco a poco me fui autorizando hasta llegar a meterle solo la punta de mi pene. Pero eso no hizo otra cosa más que calentarme más aun y cada vez entraba un poquito más, para volver a salir instantáneamente. Luego mi permanencia dentro de ella se hacía mas larga y cada vez se lo metía un poco mas, hasta que ya era tarde, se lo tenía todo metido.

Suavemente se la fui metiendo y sacando por mucho rato, conteniéndome de no acabar, cada vez mis movimientos eran mas notorios y mi verga entraba deliciosamente al interior de mi hermana, que aun totalmente inconsciente no se daba cuenta que era follada por su hermano. A veces me tenía que detener por un buen tiempo esperado que mi excitación disminuyera un poco, para volver a metérsela ya sin contemplación hasta lo más adentro que pudiera.

Mis brazos se cansaron de estar en esa posición y me tuve que bajar de ella. La miraba ahí desnuda con sus piernas abiertas y su concha ahora penetrada por la verga de su hermano. Veo por la ventana como la noche estaba acabando y comenzaba a cambiar de color el cielo. Ya había estado casi por una hora jugando con Karen y ya me tenía que retirar para que mi violación quedase en secreto. Pero su cuerpo desnudo y yo aun sin acabar ….

Hice un gran esfuerzo por tratar de retirarme, pero no me podía ir sin acabar. Completamente confiado en el estado de mi hermana, me acerque a la cabecera y le coloque mi verga en sus labios llenos de saliva, con la almohada toda mojada. Se la pase por ellos viendo como mis principios de semen quedaba uniendo mi verga y sus labios. Eso no hacía mas que calentarme más aun y dándome mi última orden mental, me dije a mi mimo que la penetraría solo 5 minutos mas, que acabaría en sus calzones y que me iría a mi cuarto.

La estaba colocando de lado y ella solo dio un profundo suspiró que me asustó un poco, pensando que podía estar despertando, pero no, estaba completamente dormida. Después pensé que en esa posición podía moverla mucho, por lo que volví a colocarla como estaba. Le separe las piernas y volví a chupársela, para luego montarme y metérsela nuevamente. Esta vez mi pene entro con un poco mas de resistencia, su lubricación se había secado un poco, pero eso me no hacía mas que hacerme sentir mas a mi. A los pocos minutos de estarla follando, sentí como ya estaba a punto de acabar. Busqué cualquier ropa de ella y la dejé cerca para descargarme ahí, pero se sentía tan rico y quería salirme en el momento exacto. Cuando sentí que ya no podía aguantar mas, me salí de ella, pero no fui lo suficientemente rápido por la posición en que estaba y mi primer corto chorro de esperma quedó en su interior, mientras el segundo y el tercero cayeron en su vientre y piernas, mientras tomaba la ropa donde terminaría de botar toda la leche que tenía hacer. La vi desnuda, con resto de mi semen en su cuerpo. Me limpie y la limpié a ella.

Preocupado de haber echado mi semen en su interior, pero ya nada podía hacer, solo rezar para que nada pasara. Le volví a colocar sus calzones, la tapé y me marche al cuarto de mis padres, mientras comenzaba amanecer.

 

Alexander_5149@hotmail.com



© Alexander

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