Mi primer relato. Como dice el titulo, es una pequeña
fantasía que he tenidod esde hace tiempo. Ojalá que pronto se vuelva
realidad mi preciosa
(Ubicado en un hotel, durante una fiesta formal)
Todo se veía tan irreal. Toda la gente platicando, vestidos
con tanta formalidad, y nosotras, dos jovencitas tan ajenas a ese mundo hasta
ese día, sonriendo aburridas con el pasar de las horas, esperando el momento de
volver a la habitación.
Te vi desde lejos, luciendo ese hermoso vestido negro; tan
despampanante como siempre. Tu mirada, entonces llena de fingida alegría, cambia
completamente al mirarme: se vuelve cazadora, lasciva, insinuante. Rápidamente
desviamos la atención antes de que cualquiera nos descubra comiéndonos con las
miradas y restos de carmín en las mejillas. Sin pensarlo dos veces me acerque a
tu lado para disfrutar de tu voz... de tu compañía. Ah! que maravilla volver a
percibir tu aroma, tu perfume, rozar 'sin querer' tu piel, es inexplicable la
manera en que despiertas todos mis sentidos.
Poco a poco la gente se llenaba con alcohol, usando esta
excusa para retirarse antes de perder la formalidad del evento. Fingí un bostezo
y alegue cansancio ante el grupo con el que platicábamos. Me aleje sin antes
mencionarte que esperaría en la habitación. Subí las escaleras tranquilamente,
pero con suma excitación. No podía evitar pensar en q sucediera algo mas esa
noche.
No supe que hacer, solo me quite los zapatos y el exceso de
maquillaje. Pretendía que fueras tu quien me quitara el vestido. Claro q no te
lo mostraría abiertamente, solo diría que estaba cansada y me recosté un rato
quitándome lo esencial.
Pasaron cerca de 20 minutos y entraste a la habitación.
Murmuraste algo acerca de lo lindo de la fiesta y lo aburrido de las
conversaciones, también dijiste que estabas cansada. Instintivamente me arroje
sobre tus hombros dándoles masaje. Tus exclamaciones me hacían ver q iba por
buen camino. Me la jugué un poco más e hice a un lado los tirantes de tu
vestido. Besé tu cuello y tus hombros, tranquila, sin intenciones de nada más si
no te apetecía. Pero se te apetecía.
Volteé tu cuerpo para verte de frente y te besé; primero
tranquila, saboreando esos dulces labios que poco a poco consumían toda mi
razón. Sin darnos cuenta, el beso tomó pasión, había mordiscos de por medio,
lenguas buscándose desesperadamente, manos intentando quitar las barreras
existentes…
La energía subía y bajaba en una extraña mezcla de
pasión y ternura. Me puse detrás de ti y lentamente te quite el vestido, besando
tu espalda, deshaciéndome del resto de tu ropa. Sin prisas, admiré todo tu
cuerpo. Tú hiciste lo mismo con mis ropas dejando que cayeran en el suelo, sin
preocuparnos por levantarlas. Nos fundimos en un abrazo intenso, por primera vez
nuestros cuerpos se encontraban rozándose en su más pura expresión.
Sin prisa, me di a la tarea de devorar tu cuerpo, justo como
meses antes, pero sin preocupaciones. Toda mía. Comencé por tu rostro, mordiendo
tus orejas golosamente, besando tu cuello; seguía bajando alentada por tus
suspiros. Tus muñecas… senos… abdomen… tus piernas… todo iba siendo recorrido
por mis labios.
Llegué a ese lugar tan deseado, tu rostro mostraba una increíble excitación.
Sabía que esos besos te gustaban, y a mi me encantaba comerte de ese modo. La
punta de mi lengua jugueteaba con tu sexo, el cual confesaste q estaba húmedo
desde que inicie con mis besos en el cuello. Mi boca se apodero de tu clítoris
mientras lo lamía con esmero, pero tus labios me extrañaban, así que hice un
cambio. Los besos se hicieron nuevamente ascendentes, deteniéndose en tus
pechos. Hay q recordar que había una curiosa ‘calma pasional’ en cada
movimiento, mordí con lujuria uno de tus pezones al tiempo q introduje un dedo.
Gemiste dulcemente, y no tarde en poder invadirte con otro y, para sorpresa de
ambas, otro más. Pasé mi otra mano por la boca, en un intento de limpiarla para
no incomodar, y volví a tu boca, a ensordecer los suspiros que se avecinaban.
Tus manos recorrían mi espalda con locura, dejando marcas de rasguños que se me
tornaban placenteros. Aumenté la velocidad de mis embestidas y paso lo que tenía
q pasar.
Decido dejar a tu imaginación aquello que hiciste conmigo.
Solo diré que esa noche fuiste completamente mía, y fui enteramente tuya hasta
que el cansancio hizo que cayésemos rendidas entre nuestros brazos. Fue como
nuestra primera vez…y nuestra segunda…y nuestra tercera…