Harry estaba tirado boca arriba, sintiendo como su verga
erecta era lamida varias veces por Ginny Weasley. "No pares..." decía el joven
mago, separando más las piernas, viendo como Ginny se la comía de a poquitos.
"Está demasiado rica, me la comeré toditita" le dijo, agarrándosela,
masturbándola y volviéndosela a meter a la boca. La cara que ponía Ginny cada
vez que le ensalivaba la verga, ponía aún más excitado a Harry.
Después de esta escapadita de clases, él había dejado
abandonado las horas de pociones y ella había perdido su clase de Historia de la
Magia. Ambos chiquillos estaban haciendo de las suyas en el baño de los
Prefectos y no pensaban parar hasta que hayan gozado bien esa escapadita.
Por otra parte Ron estaba en clases de Pociones, aguantando
al viejo fanfarrón de Snape y su Poción Sauroshenta, a base de hígado de dragón
cachorro, ajenjo, y un poco de Jiwarasha’s. Hermione le pasó un papel dándole
unas cuantas instrucciones extra, Ron las leyó y continuó con su labor,
preguntándose donde demonios estaría Harry, hace un momento había estado con él,
ahora este había desaparecido misteriosamente. Snape había notado su ausencia y
descontó 15 puntos a Gryffindor.
Ginny estaba en la posición de perrito. Unas nalgas bien
formadas se podían apreciar desde esa perspectiva. Apoyando su cabeza sobre el
borde de la gran piscina llena de burbujas. Harry le podía ver su espalda tan
blanquita, además de su culito que estaba abierto y se notaba una conchita
rosadita y jugosita, lista para ser penetrada. "Protego Sexurum!" gritó Harry
apuntando hacia su trola. Una barrera invisible y delgadita apareció por un
momento alrededor de su pene y luego esta se desvaneció.
"Ayy...!". Ginny sintió como la verga de Harry se asomaba por
la entrada de sus labios vaginales, que fueron cediendo poco a poco,
ensanchándose y los juguitos propios de la chiquilla poco a poco fueron
lubricando la cavidad de su coñito. Harry la tomó por los hombros, y empezó a
hacer más presión. Su pene se remangó y empezó a sentir una leve molestia,
acompañada de un cosquilleo muy profundo que se le iba desde la punta, hacia el
escroto. "Ayyy...ayyy..." gritaba Ginny, al mismo momento que Harry le metía
toda esa vara de carne en su sexo. Su conchita le ardía muchísimo, sentía que se
desmayaría de dolor, pero de repente empezó a sentir mucho placer y una
sensación agradable en distintos puntos de su vaginita. "¿Te gusta Ginny? Espero
que sí chiquita...." susurraba Harry, con un tono de voz bastante jadeante.
Ginny también colaboraba con el movimiento, y se balanceaba para delante y para
atrás, a cierto ritmo, contrastando con los movimientos de Harry.
Él le pasaba el dedo por el clítoris, para luego llevárselo a
la boca y sentir el sabor de los juguitos que se iban desprendiendo de la rajita
de la pelirroja de a poquitos. En un momento Él hizo un movimiento extraño, que
causó que Ginny gritara con mucha fuerza, técnicamente, Harry había descubierto
su el Punto G . Ella solo gemía y agarraba por momentos la pierna de Harry (con
mucha desesperación) o el borde de la piscina.
En eso Ginny no pudo más y se vino en un orgasmo bastante
prolongado, de los mejores que había tenido, soltando lechita por toda su vulva,
chocando con el pene de Harry. Él también sintió los fluidos de Ginny y aceleró
los movimientos de vaivén, hasta que al final se corrió adentro de su coñito,
aunque el semen quedo paralizado por el hechizo y no llego a pasar por la
cavidad que ahora estaba súper húmeda. Harry estaba exhausto. Se echó luego
sobre el abdomen de Ginny, y empezó a acariciarle las tetas. Su blanco cuerpo
era perfecto, buenas tetas, pezones claros y bien paraditos, un culito
redondito, con un huequito oscurito y muy limpiecito y una rajita ya semi
abierta. Su pelo era tan rojo como el de su hermano y sus ojos sumamente
penetrantes. Ginny le besó el abdomen a Harry y le lamió la tetilla. Este en
respuesta, tomó sus pies y se los llevó a la boca. Estos estaban preciosos.
Las uñas larguitas y claritas, la planta del pie bien
rosadita y con un arco pronunciado. Harry se metió los 5 dedos a la boca, y le
lamió en general todo el pie. Llenarlo de su saliva era lo que prefería. Luego
paró y le miró a la cara a Ginny, quien bajó el pie, doblando su pierna y
acercando la rodilla a su cuello. "Ahora sí, tengo que marcharme, es la segunda
clase que falto...es decir...van 3 horas de pociones que he perdido, contando
las de la otra vez...supongo que no me harán problemas... ¿o si?" suspiró Harry,
con una leve y tenue voz, que tal vez reflejaba lo agotado que estaba tras el
arduo labor de esa mañana. "No lo sé. Eres el mejor Harry. Te amo. Eres mi todo.
Quiero tener muchos hijitos contigo. Quiero hacerlo contigo por el resto de mi
vida y ya habrá el momento en que dejes de usar ese hechizo de protección... y
lo hagamos al natural." le contestó Ginny, acomodándose el pelo y volviéndolo
sonrojándose un poco. Su relación no era precisamente prohibida. Lo hacían a
escondidas (pues era la única manera de hacerlo ¿verdad?), aunque Ron no estaba
enterado que ellos dos eran pareja, definitivamente no le habría gustado mucho
el asunto. Luego de que terminó este encuentro tan fogoso Harry pasó con sus
amigos el resto del día.
"¿Dónde estuviste a la hora de Pociones?" preguntó Ron.
"...Dumbledore me dijo que necesitaba mostrarme cosas
sobre...sobre...Voldemort" improvisó Harry al mismo tiempo que doblaba su casaca
- marca muggle.
"Sí...seguro" finalizó Ron, mirándolo de reojo, mientras se
dirigía a su cama. Finalmente las luces se apagaron.
A media noche, Ron se levantó y bajó a la sala común. Estaba
vacía, excepto por Hermione, quien estaba al lado de la puerta de salida.
"¿Tienes la contraseña?" preguntó el joven pelirrojo. "Obviamente, somos
PREFECTOS! ‘Robles Cantores’ "respondió sarcásticamente Hermione. Ambos salieron
corriendo de la sala común. Llegaron a donde sería la entrada al baño de los
Prefectos Varones. Dijeron la contraseña e ingresaron. El baño estaba limpio
nuevamente. Caminaron hacia la zona de la piscina. Irónicamente, la misma donde
Harry había estado haciéndolo con Ginny.
Lo primero que hicieron fue besarse. Hermione le tomaba el
cuello, mientras Ron, más profesional, le agarraba el culo, se lo masajeaba lo
mejor que podía. Luego se quitaron los pijamas y en menos de dos minutos,
estaban totalmente desnuditos. Se sentaron en el suelo.
Ron tomó la iniciativa y llevó su lengua hasta la vulva de
Hermione. Esta misma lamía los labios vaginales de Hermione. Cuando llego al
clítoris, Ron empezó a hacerlo más despacito, haciendo que ella se retuerza de
placer. "Dioss...Dioss...que bien que lo haces Ron..."gimió Hermione, quien
estaba con los ojos bien cerrados. Ron se tomaba en serio su trabajo y no
pensaba abandonarlo. Ahora era el turno de Hermione y esta tomó su verga y le
dio un gran lengüetazo. Luego decidió chuparle de a poquitos los testículos,
para finalmente metérsela completita a la boca y ensalivarla lo más que podía.
Ron estaba en estado de shock con esa mamada. Le agarró el pelo y se lo empezó a
acariciar, de paso que le empujaba la cabeza para que continuara su excelente
trabajo.
Harry estaba parado observando la escena desde un lugar que
no lo pudieran ver. Con un rostro claro de envidia. No le bastaba haber tenido
un polvazo con la hermana de su amigo. Quería más. Quería más aventura.
En un momento Ron se paró para ir por su varita, que estaba
del otro lado, con intención de aplicar el hechizo de protección sexual. Harry
levantó la suya y apuntó al pecho de Ron ni bien lo vio.
"Desmaius" exclamó rápidamente. Ron cayó inconsciente al
piso, sin haberse dado cuenta de quién lo había aturdido. Harry sabía que era
momentáneo, pero también quería disfrutar de esa noche. Llevó a Ron hacia un
lado alejado y volvió a la escena, quitándose el polo del pijama y dejando al
descubierto unos músculos poco comunes. Harry se hizo el disimulado, entrando a
la piscina de burbujas totalmente desnudo y fingiendo no haberse dado cuenta que
Hermione estaba sentada en el borde de esta.
"¡Oh...Harry!" se sorprendió, tapándose con las manos las
tetas y cerrando las piernas.
"¿Hermione? No te había visto, ¿qué haces aquí?" mintió Harry
rápidamente.
Hermione no respondió. Quería irse. Pero ¿cómo? Se quería
levantar, pero Harry la vería desnuda. También era imposible hacer el hechizo
convocador, pues, la varita estaba junto a su ropa en el otro lado del baño.
Decidió quedarse hasta que Ron le traiga la Ropa. "¿Por qué rayos se estará
tardando tanto?" pensó momentáneamente.
Harry se acercó más a ella, nadando lentamente y viendo como
se iba poniendo nerviosa. "Te ves perfecta así como estás. Tu piel rosadita te
queda muy bonita" le susurró al oído. Harry que estaba sumergido en el agua, sin
pensarlo más, se apoyó en el borde acercándose a ella y se lanzó por primera vez
a los labios de Hermione. Ella mostró resistencia al comienzo, pero luego, se
mostraba más relajada, cediendo a la lengua que Harry le metía en la boca,
llenándole de baba sus labios.
Lo siguiente que hizo Harry fue besarle los pechos. El pezón
de Hermione estaba ya erecto. Este le metió lengua a la puntita, observando la
reacción de placer de ella. "Que rico" pensó Harry. Lo siguiente que hizo fue
levantarle ambos pies, descubriendo una conchita depiladita y también muy
rosadita. Empezó a chuparle los muy bien cuidados pies de Hermione. Lamiéndole
la plantita, baboseando la tan deseada curva del pie, se los ponía en la cara,
los olía, los besaba y los sobaba por su rostro. Sus pies eran súper sedosos y
tenían un sabor sabrosito. "¿Quieres intentar algo nuevo?" preguntó Harry
levantando la cabeza. "Desde luego..." le respondió ella, menos insegura que
hace un momento. "Baja un poco a la piscina" le dijo Harry. Ella bajó y se apoyó
en el borde, sin la menor idea de lo que le quería hacer. Hermione sintió como
un dedo pegajoso entro por su anito, penetrando fuertemente. Al comienzo le
dolió pero su esfínter fue cediendo al dedo. Ella se movía de adelante hacia
atrás, para gozar cada segundo, mientras se llevaba la mano derecha a su
clítoris. Después de meterle lengua y lubricarle el culito, Harry tomó su pene
lleno de burbujas y lo colocó en el orificio anal femenino. Fue empujando
despacito, mientras ella emitía gritos de dolor: "Ayyy...ayyy...para ya! Me
duele...". "Tranquilita, verás que lo gozarás" le respondió, apretándole más la
cintura y apurando el paso. Su verga entraba y salía del anito de Hermione, el
cual le ajustaba muchísimo todo el falo. Él sentía el anito limpio y muy
accesible, en el sentido de que su verga entraba y salía muy fácilmente La
sensación "Pre-orgásmica" se sentía y Harry sabía que en cualquier momento se
iba a venir. Por eso bajó la velocidad. Hermione sentía a cada momento
cosquilleos en el interior de su culito, mientras se masturba la conchita con su
mano derecha, sobándose el clítoris y metiéndose un dedo en su vaginita. En eso
Harry ya no pudo más. Le tomó las tetas y se vino en una fuerte lechada, una de
las mejores que había tenido incluso con Ginny. El anito de Hermione se llenó
del semen caliente de Harry, ella empezaba a temblar, mientras juguitos de su
conchita brotaban al mismo tiempo. Ambos pegaron un grito de placer casi al
unísono. El anito de Hermione se llenaba de agua, y el semen salía a borbotones,
aunque se volvía a meter. Harry le lamió el cuello y volvió a meter su verga en
el orificio trasero. Al sacarla, cargó ligeramente a Hermione fuera de la
piscina, observando su esfínter, bien dilatado, se podía observar toda la
cavidad de su culito. Harry chupó todo los líquidos vaginales de Hermione que
restaban. Y así, se quedaron dormidos hasta la mañana siguiente.
Harry estaba agarrándole el culo a Hermione cuando se
despertaron. Ron estaba con los ojos rojos, observándolos con ira, y
apuntándoles la varita a ambos.
"Ron te lo podemos explicar..."dijo Hermione.
"No hace falta explicaciones..." sentenció. Con la varita
empuñada empezó a decir un hechizo. "Levicor..." no terminó la frase. "Expelliarmus"
gritó Harry, quien había tomado la varita del fondo de la piscina. Harry salió.
Rápidamente apuntó firmemente a Ron y gritó: "Obliviate". La memoria de Ron se
quedó paralizada, como flotando por los aires. Harry pensó en borrarle los
recuerdos de las últimas 12 horas, de este modo le funcionó la maldición que
había ganado fama por medio de Gilderoy Lockhart años atrás. Entre él y Hermione
le implantaron recuerdos nuevos. "Petrificus Totalus" exclamó Harry. Ron quedó
tumbado sin capacidad de mover un dedo en el suelo del baño. Harry y Hermione,
desnudos aún, salieron por su ropa. La sorpresa que se llevaron fue única, al
darse cuenta que sus pijamas y zapatillas habían sido quemadas por un hechizo
aparentemente realizado por Ron.
"Estamos jodidos, además se darán cuenta de nuestra ausencia,
cómo no pensamos en volver, no era parte quedarse dormido en el baño de
Prefectos... ¿o si?" se lamentó Harry.
"Hoy es sábado..." añadió Hermione.
"De todas formas, sabrán que no hemos dormido en nuestros
dormitorios...encima, no tenemos túnicas ni zapatillas... ¿qué haremos?" juzgó
Harry con una voz de clara preocupación.
Salieron por la puerta tapándose con una toalla color verde
azulino cada uno. Pero a plena luz del día estaba claro que cualquier profesor o
estudiante estaba en total disponibilidad para verlos. [...]