Hola nuevamente amigos de todorelatos.com, no encuentro
palabras para describir la alegría que me da el que mis relatos estén siendo de
su agrado, espero seguir contando con su tiempo y me envíen sus dudas y
comentarios que con mucho gusto contestare.
Este relato tiene un significado muy especial, creo que ha
sido uno de los momentos más relevantes de mi vida. A los que me leen por
primera vez les recomiendo la lectura de mis relatos anteriores.
Un Beso… Lizeth.
La ceremonia religiosa fue muy tradicional, el sacerdote nos
hablo de la importancia de la familia en la sociedad, del valor de los hijos y
de las responsabilidades del buen esposo cristiano y la forma en que una esposa
cristiana debe comportarse, para ser sincera no puse mucha atención, estaba
atónita observándolo, siempre me había gustado mucho, no es que fuera muy guapo
pero su porte y personalidad siempre me habían impresionada y en esta fecha tan
especial no podía ser la excepción.
Al terminar la misa, a las puertas de la iglesia posamos para
las fotos con todo tipo de familiares y amigos, incluso gente que no tenemos la
mas mínima idea quien es o que hacia ahí. Por fin nos dejaron partir y abordamos
el limousine para dirigirnos a la recepción, el trayecto no era largo unos 10 o
15 minutos, pero le pedí al chofer nos llevara a dar un paseo por la ciudad,
quería estar unos momentos a solas con mi nuevo esposo antes de seguir
cumpliendo con el protocolo social.
Te ves muy hermosa
Tú estas muy guapo - conteste
¿Estás contenta?
Mucho, el día mas feliz de mi vida
Brindemos por eso
El servicio de la limousine, que él había contratado, incluía
una botella de champagne, quesos y carnes finas, abrió la botella y se escucho
el POP al salir botado el tapón, al tiempo que la espuma escurría a borbotones
pos la boca de la botella, los dos reíamos divertidos. Realmente éramos una
pareja feliz.
Por el comienzo de una hermosa familia – dijo él al
tiempo que levantaba su copa.
Por el novio mas guapo – conteste
Chocamos nuestras copas y bebimos de un sorbo el burbujeante
liquido, acerque mi cara a la suya, con los labios un poco abiertos y cerré los
ojos, él entendió mi insinuación, se acerco y nos besamos, comenzamos con un
beso muy tierno, solo con nuestros labios como pequeños mordiscos, rodeándome
con su brazo me acerco mas hacia él y oprimió sus labios en los míos con fuerza,
mi lengua se introdujo en su boca y comenzó a jugar lentamente dentro de ella,
con su lengua busco la mía y comenzamos a entrelazarlas. Con su mano libre
comenzó a acariciar mi vientre por encima del vestido, hasta llegar a mi seno el
cual acaricio con ternura y delicadeza por encima de la tela hasta subir a mi
piel, continuando por el canalillo formado entre ellos, regresando al vestido y
repitiendo la maniobra una vez mas. Nuestras bocas se separaron, él beso mis
mejillas, mi oreja y mi cuello, cerré mis ojos y eche la cabeza para atrás, así
tendría un mejor acceso y mayor visibilidad de mi escote. Gemía levemente estaba
disfrutando mucho ese momento, no me importaba nada ni nadie. Pasaron unos
minutos mas donde seguíamos disfrutando de caricias mutas, entre besos y
pequeñas frases de amor, desafortunadamente era momento de regresar a la
realidad, volver a saludar, recibir abrazos y consejos de gente que ni siquiera
conocíamos.
La fiesta, estuvo fenomenal, la cena fue deliciosa y la
orquesta que amenizo el baile era una de las mejores que nuestro presupuesto nos
permitió contratar. A pesar de la insistencia de él para retirarnos de la
fiesta, yo me opuse, quería disfrutar cada momento sin prisas, además que estaba
un poco asustada por lo que pasaría esa noche, no es que no lo deseara, pero
todos los comentarios y bromas al respecto hablaban que la primera vez no era
agradable si no doloroso además ya tendríamos mucho tiempo para eso. Eran las
11:30 PM, el salón de eventos se encontraba casi vació, algunos borrachos en un
rincón, mi madre y su hermana platicando en la mesa de un lado, los padres de él
y sus hermanos reían divertidos contando chistes subidos de color y gritándole
improperios a él por su fallido intento de sacarme de ahí antes que la fiesta
terminara, mientras que rodeado por sus amigos recibía los últimos "consejos" de
cómo comportarse esa noche. Mis amigas seguían por ahí, Claudia se había
retirado desde temprano, su padre no le permitía salir de noche con su novio;
Cristy había perdido todo recato y se dejaba manosear por el chico con el que
asistió; Mónica era un caso perdido y se concentraba en hostigar al mesero que
la atendía.
Por fin tuve un momento para mi sola, donde pude descansar un
poco mis pies y sentarme a beber mi copa tranquilamente.
Mi soledad no podía durar más de un par de minutos y
escuchando una delicada voz a mi espalda, que me llamaba no tuve más que voltear
a atenderla. ¿Disculpa? Me decía, era una de las chicas del salón, no pude
calcular su edad, tenia una hermosa cara de niña con rasgos que hacían pensar
tendría unos 14 años, pero su bien moldeado y protuberante cuerpo la hacían
parecer mucho mayor.
¿Si? – Conteste
Disculpa que te moleste, solo quería saber si todo había
sido de su agrado.
Todo estuvo perfecto muchas gracias
¿Necesita algo más? ¿Te puedo traer algo?
No muchas gracias, a menos que tengas algo para que no me
vaya doler mucho - bromeé.
Nada lo puede evitar – dijo sonrojada – no pienses en eso
es lo mejor, pronto pasara y los próximos serán mejores.
Gracias
Él se me acerco, la chica haciendo una pequeña reverencia se
retiro, alcance a notar como los ojos de él se clavaron en las enormes tetas de
ella que salían por el escote de su ajustado vestido negro, cuando ella se giro
él siguió con su mirada el movimiento de su culo que a pesar de no ser tan
grande o bien formado como el mió llamaba mucho la atención. Retirando su mirada
de ella para dirigirla a mí dijo: ¿Nos vamos?, preferí no decir nada, no creí
que fuera el momento adecuado, solo asentí con la cabeza y le di la mano para
que me ayudara a levantar.
Fuimos a despedirnos de nuestros padres y a recibir sus
bendiciones y últimos consejos, el chofer del limousine nos esperaba con la
puerta abierta, no hubo necesidad de hablar, el contrato lo especifica
claramente, después de la recepción nos llevaría hasta el hotel Quinta Real
donde pasaríamos nuestra primera noche. En el momento que entre al vehiculo los
nervios se apoderaron de mi temblaba un poco y no sabia ni que decir, entre las
copas que él traía de mas y el libido que se le notaba a leguas el tampoco hablo
mucho. El bulto en su pantalón era notorio y no hacia ningún esfuerzo por
disimularlo, al contrario parecía que su intención era que todo mundo notara que
por fin iba a poder calmar su deseo reprimido por más de 5 años.
Al llegar al hotel, no hubo necesidad de registrarnos, todos
esos tramites se hacen con anterioridad, los botones, maleteros y gente de
mostrados formaron una valla para recibirnos, tal y fuéramos de la realeza. El
gerente estaba al pie del elevador y diciendo: Bienvenidos, le entrego a mi
ahora esposo, la llave de la alcoba nupcial, dentro del elevador ninguno de los
dos pronuncio palabra, me moría de los nervios, las piernas me temblaban y
sentía mi cuerpo bañado en sudor.
La habitación no era ni cercanamente parecida a cualquier
otra en la que yo hubiera estado antes, era muy amplia con una cama king size al
centro, arreglada con edredones, sabanas y almohadas blancas con un corazón
formado de pétalos de rosa al centro. Un gran espejo en el techo rodeado por
luces de neon naranjas y rosas, la luna del tocador tenia forma de corazón, las
puertas de los armarios y del baño también eran de espejo, una suave música de
jazz daba el toque romántico y una botella de champagne en hielos junta a la
cabecera de la cama.
Solté un suspiro hondo, el me tomo en brazos y levantándome
con facilidad entramos a la habitación, me sentó al borde de la cama con
delicadeza, semi flexionado sobre mi comenzó a besarme tiernamente en los
labios, cerré mis ojos y respondí de igual manera, sentí como sus brazos
rodearon mi cuerpo y sus manos acariciaban mi espalda desnuda, los besos se
volvieron mas intensos, la temperatura de mi cuerpo comenzó a subir,
levantándome con delicadeza me recorría hacia dentro de la cama, apoyando una
rodilla sobre la cama a un lado mió, sin dejar de besarme se quito con un poco
de dificultad el saco y lo aventó, dejando caer su peso sobre mi me hizo
recostar sobre la cama mientras besaba y mordía mis labios, cara, orejas y
cuello, con una mano me acariciaba el brazo y hombro con la otra tomaba una de
mis piernas retirando la tela del vestido y la faldilla coloco su palma sobre la
media que cubría mi pierna, la apretujaba y sobaba con sus dedos. El leve
cosquilleo que anuncia el inicio de mi excitación se hizo presente, mis nervios
y mi miedo empezaron a ceder para dar paso a sensaciones mucho más placenteras.
Colocándose entre mis piernas abiertas, mordisqueando mi
cuello presionaba su pelvis contra la mía, cada empujón excitaba mas y mas mi
cuerpo, sentí como mis pezones se ponían rígidos poco a poco y crecían mas y
mas, mi piel se erizaba por completo, mi vagina sentía la aparición de los
primeros rastros de humedad, dejándome llevar solté unos pequeños quejidos,
prueba infalible que lo estaba disfrutando. Con una de sus manos detenía su peso
para no aplastarme por completo, con la mano libre recorría mi pierna sintiendo
los músculos a través de los pequeños orificios de la media. Su mano subía más y
más y estaba a punto de descubrir el liguero, lo que podría a ruinar la
sorpresa.
Espera – le susurre – quiero que brindemos
Claro que si - dijo sin dejar de besarme
Se incorporo y de un tirón deshizo el nudo de la corbata de
moño y desabrocho el botón del cuello de su camisa, incorporándome para quedar
sentada, acomode mi vestido tratando de ocultar mi ropa interior. Tomando la
botella de champagne pregunto:
¿Por qué quieres que brindemos?
Por muchas noches de amor y de pasión juntos – conteste
Y con lo hermosa que estas, no será nada difícil
Todavía no has visto nada – reí mientas ponía la cara mas
inocente que pude hacer
POP sonó la botella, haciendo tiradero de espuma por todas
partes, los dos reímos. Me puse de pie junto a él y tomando mi copa con una mano
y su mano con la otra, le dije: Por nuestro amor, sonriendo choco su copa contra
la mía y bebimos todo el contenido de un solo trago, volviendo a llenar las
copas volvimos a brindar, - Por mi esposo – dije – Por mi esposa – contesto
mientras chocamos las copas una vez mas. No estoy segura cuantas veces mas
brindamos, ni porque otras cosas lo hicimos, lo que si recuerdo es que no
dejamos de brindar hasta que la botella se termino. No soy una bebedora
frecuente al contrario más bien no tomo por lo que las burbujas comenzaron a
hacer efecto, me desinhibí un poco y mis nervios terminaron de irse. Me tomo por
la cintura y me atrajo hacia él, volvimos a besarnos apasionadamente, claramente
pude sentir su erecto pene oprimir mi estomago, volvió a mordisquear mi cuello,
nuestros acercamientos anteriores le habían enseñado la sensibilidad del mismo y
la rapidez con la que me calentaba con esa maniobra. Hazme tuya – le susurre al
oído – quiero ser tu mujer – añadí. Te amo – contesto mientras seguía
mordisqueándome, tomándome fuertemente por la cintura mi hizo girar para quedar
de espaldas a él, sin dejar de mordisquear mi cuello, con un brazo me rodeo de
la cintura asegurándose de oprimir su bulto contra mis nalgas, con la otra mano
comenzó a desabotonar la larga hilera de botones que cubría mi espalda, para mi
sorpresa lo hacia con gran facilidad, zafando un botón tras otro y aquel que
llegaba a oponer alguna resistencia lo arrancaba con sus dedos. Yo me sentía en
el cielo, mi piel estaba completamente chinita, mis pezones habían alcanzado su
tamaño máximo y mi vagina estaba muy húmeda, yo empujaba mis nalgas contra su
pene haciéndole sentir lo duro y bien formado de mi cuerpo, mientras mis
suspiros y pequeños quejidos eran mas fuertes y frecuentes.
Al llegar al ultimo botón, me separe dando un paso hacia
delante, girando lentamente y poniendo cara de gata en celo, le dije –
Especialmente para ti. Al mismo tiempo moviendo un poco mis hombros hice
resbalar el vestido hacia el frente, fue cayendo poco a poco, como en cámara
lenta, dejando ver mis paradas tetas primero, seguido por mi vientre plano, el
liguero se asomo después con las medias en su lugar y la pequeña tanga cubriendo
la sonrisa que dibujaba mi vello púbico a través de la tela de encajes. Me quede
en esta posición unos segundo dejando que disfrutara de mi belleza y
sensualidad, por la cara que puso pude adivinar su sorpresa y como su excitación
se había incrementado muchísimo.
Dando un paso hacia delante, dejando el vestido atrás, lo
rodee por el cuello y lo bese con toda la pasión que sentía, él respondió al
beso de la misma forma mientras con sus manos acariciaba mi espalda, al bajar
las manos para tocarme las nalgas sintió la desnudes de mi tanga y tomándome de
la mano me hizo girar como una bailarina de ballet para poder admirar el culo
que tanto le gustaba y jamás había visto así. Con un leve tirón me atrajo
nuevamente hacia él y susurrando dijo – estas maravillosa, te amo.
Besándonos y con su manos apretujando y arañándome las nalgas
me llevo a la cama, al sentir el borde me levanto un poco y me subió en ella, se
retiro un poco, mientras yo me colocaba en el centro de la cama, con una rapidez
extraordinaria se deshizo de toda su ropa incluyendo los calcetines, quedando
solo en una pequeña trusa negra tipo speedo, que hacia que su erección fuera
notaria, incluso pude notar como una pequeña punta enrojecida asomaba por la
parte de arriba junto a su estomago. Comenzó a besarme por lo pies muy
suavemente, subiendo poco a poco por mis pantorrillas a mis muslos, mi
excitación era muchísima, nunca había sentido algo cercanamente parecido, mi
espalda se arqueaba y mis quejidos se habían convertido en verdaderos gritos de
placer, siguió subiendo lentamente por mis muslos hasta llegar a mi vagina, la
cual comenzó a besar con ternura por encima de la tela, mis labios vaginales se
notaban perfectos, la tanga se había metido entre ellos además que mis líquidos
mojaron la delgada tela haciéndola casi transparente, daba pequeñas mordiditas
que me hacían gritar de placer y dar respingos que me hacían torcerme cuando
tocaba mi clítoris. Siguió con su asenso por mi estomago recorriendo con su
lengua cada uno de mis músculos abdominales los que por la excitación se habían
marcado perfectamente, con una de sus manos masturbaba mi puchita, restregando
un dedo entre mis labios y oprimiendo mi clítoris con su pulgar, por fin llego
hasta mi pecho donde se dedico a besar el borde del brassiere mientras que con
su mano libre acariciaba mis tetas, con la ayuda de su boca y sin dejar de
masturbarme desabrocho la prenda que soltó a dos hermosas prisioneras que pedían
a gritos ser rescatadas, se concentro en besar y mordisquear mis pezones,
alternándolos lo que hacia mas y mas grande mi excitación, sentía como chorros
manaban de mi vagina y las convulsiones que provocaba mi estomago, con las manos
a los lados, hacia puños con el edredón, golpeando la cama. Él introducía mi
teta casi por completo en su boca y succionaba como queriendo comérsela
completa, siguió su camino ascendente para mordisquear y besar los huesos de mi
cuello, su mano seguía en mi sexo haciendo las delicias de mi clítoris y la otra
pellizcaba y sobaba mis pezones. Coloco la punta de su pene prisionero en la
entrada de mi vagina y empezó a bombearme, yo no podía mas y lo abrase
clavándole las uñas en su espalda y mis piernas aprisionaron su pelvis
ayudándolo a empujar cada vez que su pene intentaba entrar en mi virginal canal
a través de los encajes de mi tanga. Supo que estaba lista, Te amo - susurro - y
prosiguió a besarme en los labios la mano que tenia en mis tetas la retiro y
tomo una de mis manos para entrelazarla, con la otra libero su verga parada,
sentí el calor de aquel "enorme" trozo de carne y como palpitaba muy cerca de
mi, de la misma forma con su pulgar retiro la tela de mi vagina haciéndola a un
lado para que pudiera tener contacto directo con su pene.
Coloco su cabeza a la entrada de mi vagina, sentí a ese
intruso acercarse a mí, con la mano levanto un poco una de mis piernas dejándola
semi flexionada, y empujo un poco, a pesar de la gran cantidad de flujos que
salían de mi y de lo mojada que estaba no pude evitar un pequeño grito de dolor,
mi excitación seguía en niveles insospechables y sin saber como dije: sigue. Él
empujo nuevamente, esta vez un poco mas duro con lo que logro introducir casi
toda la cabeza, en ese instante sentí un dolor punzante en el vientre, confundió
mi grito de dolor con uno de placer y volvió a empujar, sentía que me partía en
dos, creí que estaba a punto de romperme, oprimí su mano y con la otra hice un
puño con el edredón, siguió empujando mas y mas fuerte, para este momento ya
tenia mas de la mitad dentro de mi, la excitación incontenible que unos segundos
antes sentía desapareció por completo, un gruñido de dolor salio de mi garganta,
nada cambio, el siguió su camino hacia dentro, no pude darme cuenta en que
momento mi himen se rompió, solo quería que ese dolor terminara. Sentí la tela
de su calzón rozar mi piel, trate de pedirle que esperara, pero no lo logre el
comenzó con el mete y saca, el dolor era mas grande, no podía mas y grite, él
parecía no darse cuenta y siguió, acelerando cada vez mas el ritmo, comencé a
llorar en silencio.
Mi cuerpo se estaba acostumbrando al intruso, y el dolor
cesaba unos brevísimos instantes para pasar a una brevísima sensación de placer,
que desaparecía con el siguiente empujón que causaba más dolor. El placer
aumentaba el dolor disminuía, el mete y saca se hacia cada vez mas rápido, mis
caderas comenzaron a moverse involuntariamente al mismo ritmo de él, todo
parecía mejorar, pero comenzó sollozar y a gruñir igual que unos días antes en
el departamento, ahora él arqueo su espalda colocando sus manos a mis costados y
estirando los brazos, gritaba repetidamente: te amo, te amo, te amo, ahhh, ahhh,
te amo. Clavándome su pene una vez mas hasta el fondo, que causo otra hondada de
dolor que me hizo abrir mucho los ojos, sentí como su verga hacia explosión
dentro de mi, una sustancia caliente, que me quemaba por dentro golpeaba mis
paredes internas con fuerza, con cada borbotón intentaba introducir mas su pene
dentro de mi, con lo que el dolor volvía a ser casi insoportable, unos segundos
después dio un grito y se desplomo sobre mi, supe que todo había terminado. Lo
abrace y lo bese en la mejilla, el estaba inerte, con la respiración muy
agitada. Se hizo a un lado quedando boca arriba, sentía un ardor inmenso, que me
estaba quemando, instintivamente voltee a ver mi entre pierna, una mezcla de
sangre y un liquido blanco salían de mi vagina hacia mis muslos. Tome unos
pañuelos desechables de la mesa de noche y tratando de recoger todo me enderece
y me fui al baño cerrando bien la puerta.
Tenia la mente desorientada, no podía poner mis ideas en
orden, me senté en el retrete y utilizando mucho papel limpie lo mejor que pude
mis muslos y mi vagina que seguía dolorida, después de unos minutos me quite las
medias enrollándolas perfectamente para que no se maltrataran e hice lo mismo
con el liguero. Me tomo mas de un segundo levantarme para quitarme la tanga, la
tela de atrás se había metido mucho entre mis nalgas y ahora que la excitación
había pasado me lastimaba un poco.
Tomando aire me envolví en una toalla y salí. Él seguía
tirado boca arriba, una nueva erección adornaba su entrepierna, no pude mas que
dar un salto de terror hacia atrás, no podía entender como todo eso cabía en mi,
sonriendo y dando palmaditas en la cama dijo: Ven aquí conmigo mi amor, casi
como una autómata me dirigí a él y me senté a su lado, tomándome por los hombros
me hizo girar y me llevo hacia él, levantándome una pierna me monto sobre su
estomago mientras retiraba la toalla que cubría mi desnudes, sonriendo mientras
con una mano acariciaba mi culo apunto nuevamente su verga a la entrada de mi
vagina. Espera – le dije, sin dejarme hablar mas me dijo: Amor, te quiero y me
gustas, fue mucho tiempo el que me hiciste esperar no me lo niegues ahora; no
pude decir mas agache la cabeza y apoyando mis manos sobre sus hombros levante
mi culo un poco para que maniobrara más fácilmente. Al sentir su cabeza y el
ardor que esta provoco en mi irritada piel abrí las piernas lo más que pude y
mordí mis labios, de un solo golpe la introdujo toda, grite de dolor al mismo
tiempo que enderezaba mi espalda y tiraba mi cabeza hacia atrás, alcance a ver
una mueca de alegría y satisfacción en su cara. Con mis rodillas dobladas y mis
nalgas en el, apoye mis manos a sus lados echándome un poco para atrás cerré mis
ojos, mientras el subía y bajaba su pelvis haciéndome rebotar hacia arriba,
mientras con sus manos apretujaba mis tetas. Fueron unas minutos eternos los que
permanecimos así, el dolor hacia que el tiempo pasara mas lento y por fin
comenzó a disminuir la punzada que sentía, mi cuerpo respondió a las caricias y
pequeños flujos salieron de mi cuerpo, los gritos de dolor se convirtieron en
suspiros de placer, un escalofrió comenzó a recorrer lo largo de mi espalda
desnuda, sentía como algo dentro de mi se comenzaba formar, dando un giro muy
brusco, me coloco nuevamente de espaldas, el encima de mi, con el pene adentro
continuo bombeándome lo mas rápido que podía, la sensación en mi interior
comenzó a disminuir no sentía el mismo placer que con la posición anterior, subí
un poco mis piernas para estar mas cómoda y sentí como su pene entraba mas y mi
placer volvía a subir, con ambas mano sujete mis tobillos y jalaba lo mas que
podía. Nuevamente volvió a gruñir y a gritar para este momento yo ya sabia lo
que eso significaba, terminaría pronto, jale mas mis piernas pero ya era
demasiado tarde, otra vez el liquido caliente inundaba mis entrañas.
Solté mis piernas y todo mi cuerpo sobre la cama, nuevamente
se dejo caer sobre mi, esta vez con un poco de enojo lo empuje a un lado,
pareció no importarle, estuvimos inertes un par de minutos, el levanto su cabeza
para ver el reloj, eran las 6:25 AM, el avión que nos llevaría a Hawai salía al
medio día, así que teníamos que llegar al aeropuerto alrededor de las 10 de la
mañana, teníamos que ponernos listos.
Me beso levemente y dijo: Voy a bañarme, me quede inerte un
tiempo mas, finalmente encontré fuerzas para levantarme, las maletas ya estaban
en el closet, saque mi ropa y me prepare, espere con impaciencia a que el
saliera del baño, cuando se abrió la puerta, distinguí su figura desnuda entre
los vapores de agua caliente, tome mi ropa la apreté contra mi pecho y corrí al
baño, al pasar le di un beso en la mejilla y me encerré.
Tome mucho tiempo para bañarme, deje que el agua recorriera
todo mi cuerpo. Al terminar me seque con mucho cuidado, especialmente mi
entrepierna, el dolor y el ardor habían vuelto con mayor intensidad, realmente
no podía ni caminar. Comencé a colocarme un pequeño bikini amarillo de flores,
era lo más cómodo que había empacado, lo acomode con el mayor cuidado posible
para evitar molestias, cubrí mis tetas, con un sostén amarillo sin adornos, mis
pezones se notaban perfectamente a través de la tela, todavía no volvían a su
normalidad. Me puse una blusa amarilla sin manga de tres botones que se anuda
justo debajo de mi busto, dejando mi abdomen al descubierto y un prominente
escote que permite ver lo amarillo del sostén, la minifalda de mezclilla se veía
mas corta de lo que en realidad era por lo enorme de mi trasero, que ocasionaba
que se subiera mas.
Salí del baño y ahí estaba él, perfectamente vestido con
pantalón caqui, camisa de vestir, zapatos y un saco tipo sport, nuevamente el
hombre del que me había enamorado
La habitación se encontraba recogida, mi vestido estaba
perfectamente acomodado sobre el sofá junto a su traje, la ropa de cama estaba
envuelta en una sabana echa nudo en un rincón, una mesita del servicio del
hotel, cubierta con un mantel blanco, tenia dos copas con jugo, una jarra de
café, frutas y diversos panes, me senté frente al peinador, lo que me causo
nuevamente una punzada de dolor en el estomago. Termine de arreglarme mientras
el veía las noticias en el televisor. Me acerque a la mesita y bebí un poco de
jugo y puse algo de fruta en un plato, unos leves golpes en la puerta rompieron
el silencio, el botones en la puerta anuncio que el limousine había arribado y
pidió permiso para bajar el equipaje, me puse de pie y note como el chico me
recorrió de arriba abajo con la mirada, no pude evitar sonrojarme pensando que
ese muchacho sabia perfectamente lo que había pasado allí unas horas antes y que
en ese instante me imaginaba en esa situación.
Salimos directamente al limousine, él siempre había sido muy
cuidadoso de todos los detalles y tenia arreglados los tramites con anticipación
y así no seriamos molestados con nada.
El camino al aeropuerto fue rápido, al no ser hora pico el
trafico estaba muy fluido, al llegar él bajo del auto para nuevamente encargarse
de todo yo permanecí dentro tratando de aclarar mi mente y olvidad un poco el
dolor. Al bajar del auto sentí mis piernas un poco débiles y creí que se me
doblarían por lo que busque su brazo para apoyarme. Creía tener las piernas muy
separadas, sentía un inmenso vació entre mis muslos, al tratar de juntarlas la
irritación de mi piel hacia que las volviera a separar inmediatamente. Mi
imaginación me estaba jugando bromas y pensaba que toda la gente me observaba
con especial atención como si supieran lo que acababa de hacer y notaran la gran
separación de mis piernas.
Al entrar en la terminal aérea la sangre se me helo al ver un
numeroso grupo de compañeros y amigos que nos esperaban dentro, muy contraria a
mi reacción, él dibujo una sonrisa en su rostro, tomo aire, saco el pecho,
caminando erguido tratando de parecer mas alto. Soltó mi brazo y me rodeo por la
cintura mostrando la presa que había cazado. Quería que la tierra me tragara
cuando el grito de: "torero, torero, torero" hizo retumbar la sala de espera, él
reía complacido, yo trate de disimular una sonrisa. Sus amigos lo abrazaron,
reían, bromeaban, preguntaban detalles de pronto sentí una mano acariciar mi
espalda entre la falda y la blusa, voltee la cabeza intrigada y suspire aliviada
al ver la tierna mirada de Claudia, como si supiera todo lo que pasaba dentro de
mi me abrazo tiernamente. Nos separamos un poco del grupo, me sentí aliviada de
verla ahí.
¿Cómo estas? – pregunto
Bien, bien – automáticamente conteste, me sonrió
Mentirosa, ¿tan mal estuvo?, me encogí de hombros y
tratando de sonreír
Supongo que lo mismo nos pasa a todas
La llegada de Mónica interrumpió la plática, todavía con su
vestido de dama de honor puesto y visiblemente agitada dijo:
Creí que ya no te alcanzaba
Siempre haciendo llegadas espectaculares – dijo Claudia
Aquí estoy todavía - le dije - ¿tú de donde vienes que ni
siquiera te has cambiado?
Ay niña mejor ni me recuerdes porque me regreso – dijo –
pero no hablemos de mi, ¿a ti como te fue?
Ya no pude contestar, el celular de Claudia timbro atrayendo
nuestra atención, después de contestar y acercándome el aparato dijo: es para
ti. Cristy al otro lado de la línea se disculpaba por no poder asistir y me
deseaba la mejor de las suertes.
Los altavoces anunciaron la hora de pasar a la sala de espera
de nuestro vuelo, no era necesario irnos en ese momento, pero no tenia ánimos de
seguir ahí, le pedí nos retiráramos, nos despedimos de todos y salimos.
De antemano les agradezco su lectura y los comentarios que
puedan dejar, prometo publicar pronto la siguiente parte del relato, agradezco
cualquier comentario y sugerencia en mi e-mail lizethmor@gmail.com
A todos los que me han pedido mi usuario de Messenger, les
recuerdo que solo se los proporcionare por correo electrónico a aquellas
personas con las que crea que puedo entablar una charla amena y posiblemente una
amistad.
Besos… Lizeth