UNIFORME AZUL
Era por la tarde, fuera del horario de clases. Un chico y una
chica vestidos con sus uniformes escolares se encontraban solos en un aula del
instituto.
-¿Qué? ¿Quieres hacerlo aquí?- preguntó Keitaro un tanto
sorprendido.
-Bueno, si no quieres no lo hecemos- respondió Kaori, sentada
sobre un pupitre y presionando con un pie en la entrepierna del muchacho.
-No, está bien, hagámoslo- respondió él entusiasmado.
La chica, con una pequeña sonrisa, se arrodilló ante él y
empezó a bajar la cremallera de los pantalones de Keitaro.
-Veo que ya se te ha puesto dura- dijo mientras descubría el
miembro erecto. Le miró al rostro con una mirada y una sonrisa seductoras-. Yo
haré todo lo que tú quieras, y tú podrás hacerme lo que desees. Pero a cambio,
tendrás que hacer una cosa que te voy a pedir.
Dicho esto, Kaori cogió el miembro de Keitaro y empezó a
lamerlo, mientras el chico se dejaba embriagar por el placer que aquello le
producía.
-Dime, Kaori, ¿qué es lo que quieres que haga?- preguntó con
una expresión voluptuosa en su rostro.
-Mmh… La tienes bastante grande- contestó ella mientras
seguía lamiendo con resolución.
Keitaro se sentó en una silla, con la joven arrodillada entre
sus piernas. Kaori se metió el miembro en la boca y se dedicó a moverlo dentro y
fuera, y a chupar. La saliva se mezcló con el líquido preseminal, mientras que a
Keitaro se le escapaba algún gemido que otro.
-Ka… Kaori… Espera…- dijo él viendo que estaba llegando a su
límite.
-¿Mmmh? ¿Estás listo para correrte?- preguntó ella. Le miró
con su expresión seductora, mientras con la mano sacudía el miembro- ¿Dónde
quieres hacerlo? ¿En mi boca? ¿En mi cara? Cualquier sitio está bien para mí.
-En… Tu boca.
Dicho y hecho: Kaori rodeó con sus labios el pene de Keitaro
y absorbió, masturbándolo con una mano. Tres disparos de esperma llenaron la
boca de la joven.
-Uhm, es un poco amargo- dijo ella tras sacar el miembro de
su boca-. Pero está bueno.
-¿Puedo…?- Keitaro tragó saliva- ¿Puedo lamerte el coño?
Sin dejar su sonrisa, Kaori se puso de pie y, ante la vista
del muchacho, se bajó las bragas y se subió la falda del uniforme. Su sexo se
mostró en todo su esplendor, del cual fluían unas líneas de secreciones. La
vista de la vulva de la muchacha y saber que ella se había excitado fueron
suficientes para Keitaro. Sin pensárselo dos veces, ahora fue él quien se puso
de rodillas y, cogiéndose de los muslos de la joven, hundió su lengua en los
campos íntimos de ella. Kaori gimió.
-Pero dime, ¿qué es eso que quieres que haga?- preguntó él
acordándose de repente.
-Está bien, te lo diré… Es algo que sólo tú puedes hacer-
dijo Kaori mientras Keitaro seguía lamiendo y chupando su sexo. La muchacha se
sentó en el suelo con las piernas abiertas, con el torso inclinado hacia atrás,
y Keitaro hundió su rostro en la intimidad de ella-. Tú anteayer le pediste para
salir a Midori, de nuestra clase, y ella te dijo que sí, ¿cierto?
-Es… Es verdad- balbuceó Keitaro confundido.
-Pues quiero que rompas con ella.
-¿Eh? ¿Por qué?- exclamó Keitaro sorprendido- ¿Vosotras dos
no sois buenas amigas? ¿Por qué quieres hacerle eso?
-No es asunto tuyo- respondió Kaori. En su rostro asomaron
unos destellos de seriedad.
La joven se levantó y cogió al muchacho por su miembro
erecto. Apoyó su mano libre en un pupitre, inclinando el torso hacia delante y
dejando al descubierto su trasero y su húmeda vulva, y dejó el pene rozando la
entrada de ésta última.
-Vamos, ¿qué vas a hacer?- preguntó- Quieres metérmela,
¿verdad?
Se dio la vuelta, levantándose la falda, poniéndose los dos
cara a cara.
-No pasa nada si no haces lo que te he pedido- dijo ella-.
Pero entonces nos detendremos aquí.
Keitaro notaba que su excitación era terrible.
-Kaori, de acuerdo- dijo finalmente-. Haré todo lo que tú me
pidas. Pero no paremos.
-¿De veras? Gracias- dijo ella con una pequeña sonrisa.
Estirado Keitaro en el piso, Kaori se puso a horcajadas sobre
él.
-No lo olvides… Es una promesa- dijo la joven mientras sus
sexos empezaban a unirse.
Kaori empezó a moverse arriba y abajo, mientras un cúmulo de
sensaciones recorrían los cuerpos de ambos.
-Espera, un momento- dijo Keitaro en cierto momento mientras
se incorporaba.
-¿Qué ocurre? ¿No te gusta que te cabalgue?- preguntó Kaori.
Hizo que él se saliera de ella, sentándose en el suelo- ¿Desde delante o desde
atrás? Tú puedes tomarme del modo que quieras. Vamos, házmelo como te guste.
Apoyada en un pupitre, con el torso y los brazos estirados
sobre él, Kaori era penetrada desde atrás por Keitaro, quien tenía los
pantalones y la ropa interior bajados, mientras se cogía de sus caderas. La
joven gemía, dejándose envolver por el placer que sentía.
-Aah… Voy a correrme…- exclamó Keitaro.
-Adelante. Yo también. Córrete. Donde tú quieras.
Finalmente, Kaori sintió un fuerte orgasmo, y Keitaro,
saliéndose de ella, eyaculó una gran cantidad de esperma sobre el cuerpo de la
joven.
Los dos respiraban agitadamente. En el rostro de Kaori se
formó una pequeña sonrisa.
-Es una promesa… ¿De acuerdo?
* * * *
-Midori, lo siento.
Midori, en el solitario patio del instituto, vio alejarse a
Keitaro. Unas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos.
-Midori…
La joven se giró hacia donde había oído que la llamaban.
-Kaori- exclamó reconociendo a su mejor amiga.
Sin poder evitar llorar, Midori se lanzó a ella abrazándola.
Kaori también la rodeó con sus brazos.
-¡Kaori! ¡Keitaro ha roto conmigo!- dijo entre sollozos.
-Vamos, tonta, no llores- contestó ella sonriendo
maternalmente-. Todos los chicos son idiotas.
-Mmh…- asintió Midori más calmada y reconfortada.
-Tú me tienes a mí, ¿verdad?
-Sí…
-¿Quién te va a querer más?
Kaori le acarició el pelo con ternura.
"Midori, perdóname", pensó. "Por estar enamorada de ti…".
FIN