Verónica iba rumbo a su casa lo sucedido en el geriátrico aun
revolucionaba su mente, sentía dolor en todo su cuerpo por la violación sufrida,
pero a su vez al pensar en todo lo sucedió volvía a ella una excitación muy
distinta a lo que le sucedía siempre. No diría nada a sus compañeras de lo
sucedido, no trabajaría más por las noches para que esto no volviese a suceder.
Paso cierto tiempo, en el geriátrico cuando ella pasaba cerca
de Antonio el siempre solía tocarla pero no se animaba a hacer nada mas que eso,
porque en el día habían otras personas trabajando, hasta que un día Antonio se
fue a vivir con un hijo y todo volvió a la normalidad. Verónica tuvo sexo con
varios de sus amigos pero esa excitación que le produjo el ser violada no se
volvió a repetir, interiormente ella deseaba una situación así nuevamente, es
mas sin darse cuenta la buscaba. Comenzó a caminar por las noches en lugares
solitarios, como si esperase que algo sucediese. Esa noche había estado bebiendo
unas copas con unos amigos, se despidió de ellos y no acepto que la llevasen a
su casa, atravesaba un parque cuando vio unas sombras venir hacia ella, sintió
un escalofrió por lo que podía suceder, ya estaban frente a su vista, eran dos
hombres de mediana edad:
Tienes fuego – dijo uno de ellos con un cigarrillo en la
mano
Detuvo su marcha para responderle que no fumaba, de pronto
alguien apareció por detrás, puso la mano en su boca, algo tenía en ella, el
cloroformo hizo su efecto y comenzó a desvanecerse.
Despertó, no sabiendo donde estaba, se hallaba sobre una
cama, le habían quitado su ropa, estaba desnuda, su rostro mirando hacia el
techo de espaldas a la cama y con sus brazos atados al respaldar, gira su cabeza
y mira hacia ambos lados, a su derecha, en un sillón, había varios hombres
desnudos de diferentes edades mirándola mientras acariciaban sus miembros, su
mente aun no estaba clara de lo que sucedía, al verla despierta se levantan y
uno le dice:
Al fin despertaste, la fiesta comienza.
Se acerca y comienza a recorrer el cuerpo de Verónica con sus
manos apretándole los pechos, trata de escapar de el, de patearlo con sus
piernas libres, como respuesta recibe una violenta cachetada, ella gimió del
dolor, grita, el le aplica una cachetada mas violenta, los golpes hacen que
despierte totalmente. Uno de ellos le abre las piernas, acerca su cabeza
buscando su vagina y comienza a recorrerla con su lengua sus labios vaginales
con la boca, succiona su clítoris, varias manos agarran sus pechos, alguien
coloca una verga en su boca, Verónica se abandona al placer es inútil
resistirse, se excita, comienza a mojarse, es penetrada por una verga, que entra
de un solo empujón hasta el fondo, le causa un fuerte dolor, la verga entra y
sale de su vagina y el dolor da paso al placer, uno tras otro la van penetrando
y acabando en su interior, tiene varios orgasmos, ella esta agotada, de pronto
la desatan, se tranquiliza pensando que todo esta terminado, la levantan de la
cama, esta mareada, al costado de la misma ve algo extraño que le produce
pánico, lo había ya visto en películas, un cepo con tres huecos, el central más
grande para el cuello y los más chicos para las manos, la colocan en el, bajan
la otra parte abisagrada, queda aprisionada agachada hacia delante, de rodillas
y con el culo bien parado, la rodean, siente que alguien abre sus nalgas, una
lengua juega con su culo, hace círculos alrededor de el, lo penetra, lo va
dilatando, uno de ellos se coloca frente a ella, se arrodilla, su verga esta
bien parada, la toma del pelo, levanta su cabeza y le mete la verga en la boca,
se siente ahogada pero igual comienza a succionarla sabe que si no lo hace la
castigaran, siente un agudo dolor, alguien penetro su culo, se mueve adentro de
ella no puede gritar, la verga que tiene en su boca se lo impide, el movimiento
cada vez es mas rápido, el culo va acostumbrándose, le arde pero a su vez siente
un gran placer. De pronto siente que están acabando en su interior, la verga
sale de su culo, la vuelven a penetrar, y vuelve a suceder lo mismo que con su
vagina uno a uno van abriéndole el culo, ella succiona las vergas que van
alternándose en su boca, tiene la boca llena de semen, traga parte de el y el
resto sale por la comisura de sus labios, uno tras otro van ocupando todo lugar
que encuentran libre, a pesar del dolor ella tiene varios orgasmos, esta agotada
se siente desfallecer.
La liberan del cepo, Verónica piensa que ahora si acabo todo
ya que la habían penetrado por ambos agujeros, la paran entre dos, la llevan
hacia un sillón hay un joven con un pene largo y grueso sentado con su culo en
el borde y algo recostado, la obligan a ponerse de rodillas en el sillón con sus
piernas abiertas sobre el joven, el coloca su verga en la puerta de la vagina,
la dejan caer, y ese palo duro y grueso penetra la vagina, a pesar de que es muy
grande ella esta muy dilatada, llena de esperma y sus propios jugos por todo lo
acontecido, se sujeta en los brazos del sillón para no caer y el empieza a
moverla, lo esta cabalgando por suerte en esa posición esta mas descansada, el
movimiento y el tamaño de semejante miembro hacen que ella goce a pesar del
cansancio, cuando de pronto siente que alguien se coloca detrás de ella, empuja
su cabeza hacia delante, le da varias nalgadas castigándola, abre sus nalgas y
la penetra de golpe , ella grita, siente verga una gran verga dentro su culo,
tan grande como la que Antonio le metiera aquella vez, las embestidas son cada
vez mas fuerte, da vuelta su cara y ve quien esta detrás, no lo podía creer, era
el, el anciano del geriátrico, sentía que le partía el culo en dos pero el dolor
no impedía la excitación y el placer, las dos vergas entraban y salían, se
rozaban y chocaban dentro de ella, sus jugos llenaban la vagina y comenzaban a
escurrirse por sus piernas. El joven que estaba debajo le comía las tetas
succionando sus pezones, ella se olvido de todo lo que la rodeaba el placer era
inigualable, deseaba que nunca acabase, de pronto todo se precipita, siente que
las vergas eyaculan por ambos lados, una tras otra, un fuerte orgasmo la sacude,
su cuerpo tiembla, resuena en su oídos la voz de don Antonio:
Sabias que esto te volvería a suceder, quien esta debajo
de ti es mi hijo, has tenido la dicha de gozar de dos estupendas vergas.
De pronto sintió nuevamente un pañuelo sobre su cara, el
cloroformo la desvaneció, la vistieron y la llevaron de vuelta al parque,
dejándola sentada sobre un asiento, cuando Verónica despertó todo vino a su
mente, pensó primero que había sido un sueño, pero al levantarse el dolor de su
cuerpo la llevo a la realidad, al caminar sentía como sus jugos y el esperma que
habían dejado dentro de ella comenzaban a salir y bajaban por sus piernas ya que
no le habían puesto su tanga, siguió despaciosamente hacia su casa, el placer
que había sentido hacia olvidar cualquier dolor, don Antonio sabia
proporcionarle lo que ella anhelada, ya empezaba a pensar si habría una tercera
vez.