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TODORELATOS » RELATOS » MARI MAR, UNA PERRITA PARA UN MASTíN (MARI MAR 12)
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 TODORELATOS.COM Fecha: 17 de Mayo, 2008.
Fecha: 28-Jul-07 « Anterior | Siguiente » en Zoofilia (761 de 826)

Mari Mar, una perrita para un mastín (Mari Mar 12)

Arcadia
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María del Mar, bajo los efectos de los óvulos introducidos por “El Profesor” accede a hacérselo con el perro guardián de la gasolinera para saciar su furor... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

MARI MAR, UNA PERRITA PARA UN MASTÍN (Mari Mar 12)

María del Mar, bajo los efectos de los óvulos introducidos por "El Profesor" accede a hacérselo con el perro guardián de la gasolinera para saciar su furor...

 

 

Estaba desesperada, el efecto de los óvulos era ya inaguantable y era una necesidad imperiosa el sentirme penetrada. El perro era mi única opción, se le veía excitado y dispuesto, con la polla emergiendo del peludo capuchón protector, semierecta, cristalina y babeante de abundantes fluidos animales. Si quería lograr que el perrito me hiciera las veces del macho que necesitaba iba a tener que esforzarme un poco para que la bestia estuviera tan excitada como lo estaba yo. Deslicé por debajo de su vientre mi temblorosa mano con la intención de masturbar al can y que este se excitara aún más para permitirme penetrar su extraño e insólito miembro en mi deseosa cueva. El podenco dio un pequeño respingo girando su enorme cabeza hacia atrás ante la sorpresa del contacto de mi mano con su brillante y resbaladizo sexo. Mi mano se deslizaba con facilidad a lo largo de toda la longitud del miembro que, poco a poco, pugnaba más por salir de la bolsa que lo envolvía. En tanto mi mano izquierda iba en busca de mi ávido y anhelante coño. Sin dificultad alguna me penetré de golpe tres dedos en mi vagina que no dejaba de destilar constantes y libidinosas humedades de mi interior.

El infame profesor, ante la aberrante situación en que me había llevado la inserción de todos los óvulos que tenía no paraba de arengar y dar más instrucciones...

Jejejejeje Así Mar así, masturba al perrito, mastúrbale bien que eso es nuevo para él. Las hembras de su género no tienen manos jejejejeje aunque por otro lado, aunque tienen boca seguro que no la saben usar como tú lo haces... ¿verdad perrita? ¿Por qué no usas tu boquita? Venga, se una buena perrita y da gusto a tu perrito con tu boca Mar... jejejejeje, venga se buena perrita...

Mmmmmhh... ¡¿qué?! Coon con la bocaaa??

Sí con la boca perrita, con la boca. Llegados a este extremo qué mas dará Mar. Además seguro que te gusta y te mojas más de lo que ya estás aunque eso parece literalmente imposible según veo...

La verdad es que tenía razón, llegados a esos extremos y con lo salida que me encontraba lo único que quería era acelerar en todo lo que pudiera la total excitación del can. Tal y como estaba, con las rodillas muy separadas y firmemente apoyadas en el suelo y con cierto recelo terminé por acercar mi rostro poco a poco a la verga perruna mientras continuaba masturbándome, frenética, con la otra mano que pasaba por entre mis piernas. La verga del animal tenía un olor particular en gran parte debido a las copiosas exudaciones de fluido que generaba toda la longitud del pene del guardián. Liberé mi coño de los dedos que lo follaban para apoyar la mano y tener más punto de apoyo a la maniobra que estaba a punto de realizar. Mi coño quedó liberado de mis dedos que lo ocupaban hasta ese momento dejándolo solo y desamparado, lleno y repleto de fluidos íntimos femeninos. Noté como la ligera brisa nocturna acariciaba y se introducía en mi sexo, franco y parcialmente abierto y receptivo. Sentía miedo. Miedo a lo que el degenerado de Antonio me había llegado a convertir. Sentía desconfianza. Desconfianza porque desde ese mismo instante comprendí que Antonio, al que todos llamaban "El Profesor" no pararía jamás y que su retorcida y perversa mente no tendría límites ni traba alguna a obligarme a hacer lo que le diera en gana. Sentía aprensión. Aprensión y cierta repugnancia a lo que estaba punto de hacer, a lo que estaba a punto de ocurrir...

Venga Mar, se la perrita buena del perrito y cómele la polla al chucho. Jejejejeje venga, Mar, es una orden que te doy. Una petición directa. Jejejeje. Tenías que verte el coñito ahora Mar, lo has dejado libre de tus deditos y está pidiendo a gritos que algo se lo tape. Parcialmente abierto, desvalido, íntimamente lubricado y destilando maravillosos y embriagadores licores capaces de hacerle perder la cabeza a cualquier macho. Hombre o animal...

Yo... yo no se si podré... esto es... esto me supera. No, no puedo hacerlo por favor no me obligue a...

Le decía mirándole en la posición en que estaba por encima del hombro mientras que mi mano, mecánicamente, continuaba con la masturbación del podenco, cada vez más excitado y sumiso a lo que le estaba haciendo. Antonio, con una retorcida y malévola sonrisa y sin decir nada, se puso en cuclillas justo detrás de mí insertándome dos de sus dedos profundamente en mi vagina, introduciéndolos y sacándolos sin dificultad alguna al tiempo que giraba estos en mi cueva como si de una barrena se tratara. Mis fuegos y mis deseos se apoderaron de nuevo de mi ante la intrusión de aquellos maravillosos y experimentados apéndices y totalmente desinhibida pero sin terminar de vencer mis recelos y con cierta repugnancia decidí que no me quedaba más remedio que ceder al chantaje y a la extorsión pasiva a la que me estaban sometiendo. Tan fuerte y tan apremiante era mi necesidad que poco me importaban las consecuencias que mi acción pudiera acarrear. Cautelosa, pasé la punta de la lengua por el miembro de la bestia. Caliente, sedosa y extremadamente suave. Me quedé sorprendida porque su sabor, extraño, no era del todo desagradable. Le di otro lametón.. y otro… y otro más. El recelo del principio quedó vencido y ya sólo me quedaba el meterme un poquito de la verga en la boca para dar un nuevo paso. Antonio continuaba con sus movimientos magistrales y experimentados en mi vulva añadiendo una estimulación extra con otro de sus dedos directamente sobre mi inflamado e hipersensitivo clítoris. La punta del miembro canino entró ligeramente y sin esfuerzo alguno en mi boca ayudado y precedido por su propio lubricante natural... Y comencé a comerle la polla, como si del miembro de un hombre fuera, olvidándome y quedando atrás cualquier prejuicio o estado juicioso de conciencia o moral. El vaivén de mi boca y de mi cabeza se acompasaba al de las nerviosas embestidas del can en una búsqueda de obtener la máxima exposición que la verga debía alcanzar para poder satisfacer los fuegos que me arrebataban.

Mi excitación era alarmante. El ritmo de la masturbación que me estaba brindando "El Profesor" era ya extremo, percibiéndose de fondo unos sonoros chapoteos de ineludibles muestras de máxima excitación sexual que provenían del fondo mismo de mi vulva y unos gorjeos de placer emanados del interior de mi garganta. De repente, sin demasiados miramientos ni preámbulos, Antonio sacó de mi coño los tres dedos que mantenía en él para introducir estos de golpe en mi ano…

¡Joder perrita! ¡Qué pedazo culo tienes también! ¡Es soberbio joder! ¡Toma también mis dedos que lo estás pidiendo a gritos!

Mmmmnnn ¿Quééé…?... Ooooooohhh Dioooossss

Jajajajaja ¡Qué culo! ¡Lo tienes casi tan abierto como el coño! Jajajajaja, no cabe duda de que los ovulitos son todo un invento ¿verdad zorrita?

Oooooooohhh sigaaa sigaaaa máááásss, no pareee nooo pareee… más… más ¡déme más fuerte que me voy a ir!

¡Ah no! Eso ni hablar! ¡Que te de el perro el gusto que necesitas que para eso eres la perrita! – y diciendo esto sacó los dedos del interior de mi ano y cesó de masajearme el clítoris-

¡No! ¡No, no me deje así joder!

Jajajajaja ¿cómo que no? Ya te he dejado, ¿no lo ves?. Vámonos, tu hermano se estará preguntando el porqué tardamos tanto…

Ven perrito lindo, ven. Móntame y dame tu cosita, venga –le dije al chucho ignorando las últimas palabras de Antonio y ofreciendo mi grupa y toda mi parte posterior totalmente expuesta y abierta al perro-

Jejejejeje ¡Mar! No paras de sorprenderme. ¡Quieres que te folle el perro de verdad! Jajajaja ¡Qué lástima no tener aquí a Tomás el fotógrafo para que hiciera una película y tirara unas cuantas instantáneas de este momento!

El can metió su cabeza entre mis piernas para olisquear mis intimidades y en menos de dos segundos, y como si yo fuese su perra, se subió encima de mi espalda. Notaba su peso y el calor de su cuerpo en mi columna y cómo con su polla intentaba tantear el sexo que se le estaba ofreciendo. Empezó a moverse en el aire dándome su polla en las nalgas unas veces, otras rozando el exterior de mis labios vaginales hermosos, abiertos como los pétalos de una flor hasta que en una de sus embestidas acertó… pero no en mi sexo sino en mi culo, que según Antonio lo tenía tan dilatado como mi coño. Noté como la punta del pene perruno se abría paso por mi agujero posterior y cómo salvaje y rápidamente lo volvía a meter en él con una velocidad que me recordó la experiencia vivida con las máquinas folladoras en el club "Hardcore Today", salvo que esta vez lo que me follaba no era un dildo o consolador fuertemente acoplado a una máquina sino un miembro de carne, un miembro vivo que gozaba tanto como lo estaba haciendo yo…

¡Jajajajaja! ¡Mar el perrito te está follando el culo! Jajajaja no es tonto el animalito ni nada! Jajajajaja

Ooooogguugghhh uuhhh mm uuhh

Jajaajja imprime fuerza y potencia el jodío ¿eh?

Ooooouuuuggghh… ooooooohhh… aaahh!

¿Contéstame putita que te he hecho una pregunta!

Ooough sii! Sí! Ooouughh me… ouguh! Me … rompe! Oough!

Jajaajajaja eso está bien eso está bien que te folle duro. Tú eres una puta de pura raza Mar. Tu has nacido para dar placer y para que te lo den, para que te revienten todos tus agujeros y para dejar al que esté contigo totalmente derrengado. Eres una ninfa del sexo, una diosa, una creadora de placer….

Oooughh!... Ahhh!... Oooohhh! cabrón me está jodiendoo… ooooough! ¡las entrañaaaass!!

Jajajajajaja ¡venga Mar! ¡Dale caña al chucho que no se diga!

¿Pero que cojones pasa aquí? –dijo mi hermano que había aparecido en escena harto de esperar en la furgoneta-

¡Hombre! ¡El miembro masculino de la familia "Sexual Monster"! Jejejeejeje. Mira, mira a tu hermanita acoplándose con el perro. ¡Menudo espectáculo! Lástima que no tengamos a mano una filmadora para inmortalizar este momento. Joder, con la pasta que hubiéramos ganado con la grabación….

¿Pero qué coño haces Mar? ¡Qué coño estás haciendo estás loca o qué tía! –me interpeló mi hermano-

Ooooougghhh mee está follando el culo el pe.. ougghh!!!.... rrito o no lo Ouughhufff! ¿Estás viendo hermanito?- le dije mirándole desde abajo con cara de auténtica puta lujuriosa-

¡¿Pero coño tía es que te has vuelto loca?! – insistía "El Cereal"-

Loca no lo se –continuó diciendo Antonio- pero salida lo está un rato como puedes comprobar. Es que verás… la he pillado haciendo cositas que no debía con una niña y la he metido unos cuantos ovulitos para ver qué reacción tenía con estos y… ¡ahí la tienes! ¡Follándose a un pero!! Jejejejeje

Ooooouggh …. Ooooughh ….Ouuufffgh! – exclamaba mi garganta por cada una de las embestidas del can mientras mis tetas se bamboleaban al compás del frenético ritmo impuesto por mi follador perruno-

Joder Mar… -decía mi hermano perplejo viendo como me estaba taladrando el culo el chucho guardián que no paraba en sus embestidas- nunca hubiese pensado que te gustaban estos rollos… ¡hay que joderse coño!

¡Por el coño! ¡Eso es! –dijo Antonio- que se la folle por el coño como a una buena golfa, como a la perra que es. A ver tú niñato, ayuda a tu hermanita puta a desacoplarse y a meterse la polla del chucho en el coño.

¡Váyase a la mierda hombre! ¡¿Está Vd., loco o qué!?

Ooooouggh …. Ooooughh ….Ouuufffgh! ooooohhh Dioooooosss Ooooughh!

¡Que ayudes al perro a metérsela por el coño! ¡Venga joder!- Le ordenó "El Profesor"

Oooouuhh!! No! No! Espera que me voy a ir espera que me voy a… Ooooouuuughhh! Siiiiiii ooooh dios ¡¡qué gusto más grande!! aaahhhhh Dioooosssssssssooooohhhh perritooooo aaahhh sííííí dame máááás…

Se está corriendo la perrita… ¡La madre que la parió! –dijo Antonio molesto-

¡Venga rápido! Ayúdame a apartarla del chucho antes de que se le hinche la bola! –dijo Antonio mientras yo seguía yéndome en un orgasmo que no tenía ya fin- ¡Quiero verla enganchada por el coño!

¿Bola? ¿Enganchada? –decía mi hermano que no entendía nada, ni como yo, que en aquel mismo momento ni tenía la información precisa ni estaba en la situación más favorable para poder entender cualquier cosa debido al constante y continuado orgasmo-

¡Que me ayudes a quitarla el perro de encima joder! –dijo con su usual voz autoritaria-

Entre los dos cogieron al perro y lo apartaron de mí elevándole en volandas mientras yo seguía yéndome en una constate y profundísima oleada de orgasmos encadenados. Noté como la polla del perro abandonaba mi agujero posterior y dejaba este abierto y dilatado por la follada dada. Al verme también liberada del peso del animal me derrumbé en el suelo sintiendo pequeños y decrecientes orgasmos a causa de la falta de estímulo. A pesar de los orgasmos que había experimentado mi fuego interno pedía más y desde luego mi líbido no estaba dispuesta a dejar la situación sin más placer que lo dado hasta entonces. Por eso, cuando Antonio me ordenó que me volviera a poner a cuatro para que el perro volviera a follarme no tardé ni una décima de segundo en ponerme en la posición requerida separando al máximo mis rodillas y elevando mi trasero para hacerlo accesible de nuevo. Veía como entre mis piernas sobresalía ligeramente la cadenita del piercing y cómo oscilaba esta, juguetona, de un lado para otro. Volví a sentir el peso del chucho en mi columna y las patas delanteras de este cómo me abrazaban a la altura de los hombros. El perro comenzó de nuevo su vaivén rítmico en el aire en búsqueda del agujero que le estaba proporcionando, a bien seguro, tanto placer como a mi me había proporcionado su polla de macho animal. Una, dos, tres embestidas en los gluteos sin la obtención del objetivo… una, dos embestidas más cerca esta vez, de nuevo del culo… cuando de repente mi propio hermano, actuando de improvisado mamporrero vocacional, cogió la cadenita del piercing de uno de mis labios tirando de ella hacia él y separando y abriendo aún más mi inflamado sexo, dirigió el pene del can hacia mi vulva que de una única y bestial arremetida fue traspasada llegándome toda la longitud de su fuerza animal hasta la mismísima matriz…

Oooooohhhh diiioooosssssssss ooooooooohhhhhhh me la haaa metidooo en el coñooo!!! – dije totalmente fuera de mí-

Jajajajaja muy bien chaval muy bien! ¡Así, así!- decía el fanático de "El Profesor"- deja ahora al perrito que disfrute…. Jejejeje que él no se ha corrido todavía el pobrecito. Tu, observa ahora chaval. Observa y calla. Mira cómo el sexo de tu hermana acoge el falo del perrito, mira cómo se adapta como un perfecto guante a este. Mira, mira cómo brillan y cómo destilan los dos su jugos, perrito y perrita

Ooooohhhh que gusto me da!! Qué gustooo maaass grandeeeeeeeeeee oooohhh diosssssss

¡Joder Mar estás poniendo los ojos en blanco y todo coño! –dijo "El Cereal"-

El perro volvía a taladrarme con el mismo ritmo feroz y apremiante pero esta vez ayudado bastante más por mis propios fluidos, los cuales no eran pocos, parecía que la velocidad y las embestidas fueran aún más aceleradas que las impuestas en mi culo. Sentía cómo en alguna de sus embestidas sacaba la totalidad de todo su miembro para que, a continuación y con un acierto imposible de creer antes, introducirme certeramente toda su longitud en mi vagina. Esta se había adaptado, tal y cómo le estaba diciendo "El Profesor" a mi hermano, como un guante al pene del can, acogiéndole y recibiéndole en toda su potencia sin reparo, sin dolor alguno, como si este fuera un miembro conocido de mucho tiempo y largamente esperado y deseado. Mis orgasmos se sucedía uno detrás de otro y mis gritos de placer se propagaban cómo la pólvora a través del campo abierto de detrás de la gasolinera. Mi amante canino en uno de sus bestiales embates, me volvió a sacar la totalidad de su verga de mi húmeda y receptiva cavidad vaginal para volvérmela a insertar de un solo y certero golpe en mi cueva de placer con un daño y un dolor que esta vez produjeran que los gritos dados en esos momentos por mí no fueran de placer sino de auténtico y puro sufrimiento. Parecía como si la verga canina hubiese aumentado su tamaño en un único y fugaz segundo y me hubiera clavado esta del mismo modo que con la otra. A mi parecer, y en aquel momento lo pensaba así, era como si me hubiera metido otra cosa en el coño y pensé que quizás mi hermano o lo más seguro, el infame y pervertido "Profesor" junto a la polla del animal me había introducido un objeto extraño con el fin de satisfacer otra de sus depravadas, pérfidas y corrompidas fantasías sexuales...

¡Ahí está! –dijo "El Profesor desde atrás sin perder el más mínimo detalle de lo que estaba aconteciendo- ¡Ya le ha metido la bola! Jajajajaja ¡Oh cielos! ¡Esto supera todas mis expectativas de esta noche sin duda! Jajajajajajaja

Aaaahhhh nooo me duele!!! ¡Por favor sáqueme lo que me ha metido, me duele mucho! ¡Por favor se lo suplico sáquemelo! –dije con pánico mientras el perro no cesaba en sus bestiales movimientos - ¡Hermano por favor ayúdame! ¡Sácame lo que me haya metido!

Mar, no... no te ha metido nada... es el perro... el perro es el que...

Jajajajajaja ¡Qué ignorantes! Jajajajaja. Os lo voy a explicar muy brevemente para que os enteréis, sobre todo tu, Mar, que estarás un tiempo abotonada a tu perrito follador... jejejejeje pues hasta que el perrito no haya acabado de cubrir a su perrita este no la soltará...

Oooohh dios mío el chucho se sigue moviendo, ¡no puedo soportarlo!- dije mientras el perro continuaba taladrándome- ¿Co...cómo que no me sol...soltaráaaahhhmm?

Veréis, los perros cuando se excitan y les queda poco para poder correrse meten en la vagina de la perra, en este caso la tuya Mar, Jajajajaja... una protuberancia, un nódulo, un bulbo, comúnmente denominado nudo situado en la base de su pene. El nudo es carnoso pero normalmente alcanza unas tres veces más de tamaño, en lo que se refiere a su grosor, con relación al resto de su miembro. Por eso mismo sientes ahora cierto dolor, pero yo no me preocuparía de eso en tu caso Mar, tu relájate. Tu vagina es capaz de albergar eso y mucho más sin dificultad alguna, además los óvulos también te ayudarán bastante...

Oooogghhuug ¡joder esto me va rajar por dentro! Malditooooohhhg cerdo querías verme enganchada a él...

Relájate como te dice Mar, tú podrás estoy seguro-dijo mi hermano poniéndose en cuclillas delante de mí con una ostensible erección que se evidenciaba en sus pantalones-

Jajajajajajaja claro que lo pretendía Mar, claro que lo pretendía pero de lo que no estaba muy convencido era de hasta dónde ibas a llegar con esto, evidentemente te has convertido en una esclava del sexo, en una puta todo terreno... jajajajaja. Un muy grata noticia para mí, desde luego, jejejeje. Voy a ganar mucha pasta contigo putita, mucha.

Ooooohhh jodeeeeer me está rompiendo toda! –dije cuando el perro aceleró aún más sus embites en mi intimidad la cual empezaba a amoldarse al nuevo grosor desapareciendo el dolor y volviendo poco a poco al placer perdido-

¡Joder Mar! Siento decirte esto pero es que verte así... verte así me está poniendo muy cachondo-dijo "El Cereal" desabrochándose la bragueta y liberando de la prisión de los pantalones su más que respetable verga adolescente delante mío-

Jajajaja ¡La familia "Sexual Monster" ataca de nuevo! Jajajaja nunca acabaré de sorprenderme con vosotros dos... en fin, os iba diciendo antes que la principal misión de este nudo es asegurar la fecundación de la hembra con el fin de que tras el coito efectuado esta se quede preñada. Por cierto Mar, ya te informo para que también lo sepas y no te pille de sorpresa, los perros no son como los humanos, sus corridas son muy, muy abundantes. Algunas pueden incluso llegar a casi medio litro de semen por eyaculación si el ejemplar es de los grandes y este lo es por cierto y ¡ah!, se me olvidaba un dato, la temperatura de su semen es superior a la de nuestra temperatura corporal con lo que notarás cuando se esté corriendo en tu coñito de perra, el calor de toda su esencia vital pero, no temas, la sensación será inusual, extraña pero la temperatura en si no te hará ningún daño pues tan solo son un par de graditos centígrados de nada de diferencia, lo suficiente como para que notes todo lo que te eche...

La sensación de dolor había ya casi desaparecido del todo y notaba cómo las elásticas paredes de mi vagina tomaban la forma del nuevo grosor del pene perruno, adaptándose a este, amoldándose a su forma en una perfecta simbiosis sexual. Me sentía como una perra, la perrita del mastín guardián de la gasolinera. Empecé a acompasar mis caderas a las embestidas que me daba el can, ayudando a la penetración y a mi propia estimulación que empezaba a ser de nuevo extrema. Notaba cómo mis músculos vaginales, sin que yo quisiera moverlos conscientemente, masajeaban, apretaban, prensaban y estrujaban la polla que les estaba llevando al borde del paroxismo del placer. Fue en una décima de segundo cuando me di cuenta que lo que estaba haciendo era ordeñar al podenco. Quería que me diera su leche, quería vaciarlo y que me llenara a rebosar con todo su caldo el coño que lo estaba exprimiendo. Mi hermano se masturbaba de rodillas enfrente de mi cara, hasta que en uno de los empujones de la bestia y aprovechando uno de mis gemidos de éxtasis me penetró la boca en búsqueda de un agujero que tapar. Comencé a hacerle una felación cuando sentí un enorme río de calor, como si de lava se tratara, en mi interior. Inmensos chorros de semen canino estaban siendo expulsados con gran presión al interior de mi ser. El perro continuaba moviéndose a un ritmo endiablado en tanto sus regueros de caliente semen me llegaban directamente a la matriz. Mi hermano comenzó a moverse espasmódicamente en una clara evidencia de que iba también a alcanzar el clímax...

¡Qué puta y que perra me sentía! Los óvulos me habían convertido, sin lugar a dudas, en una ninfómana adicta al orgasmo, al sexo, al placer para la delectación y satisfacción de los juegos de , hasta ese momento, mi jefe, mi maestro, mi amo, mi señor... "El Profesor".

El podenco, una vez depositó toda su carga en su perra, se dio la vuelta aún con el miembro inserto en mi intimidad poniéndose del revés e intentando tirar para sacar su pene del coño que lo aprisionaba. Sentí un poco de dolor por esta maniobra y cómo de mi interior a pesar del nudo que me abotonaba a la bestia, salían chorros de esperma que resbalaban por el interior de mis contorneados y trabajados muslos. Tanto Antonio como "El Cereal" cogieron al perro para tranquilizar a este y evitar que siguiera tirando y me hiciera verdadero daño. La polla canina continuaba firmemente alojada en mi vagina produciéndome orgasmo tras orgasmo pues a pesar de que este ya no me bombeaba yo continuaba con mis movimientos, tanto los voluntarios hechos con mis caderas como los involuntarios generados por las paredes de mi vagina alrededor del pene perruno...

Mar, -dijo Antonio- si no dejas de excitar al chucho, nunca te soltará e intentará montarte otra vez por lo que te aconsejaría que dejaras tus insinuantes movimientos y no le incites más si no quieres que vuelva al ataque de su perra...

Ya pero es que "La Perra" quiere más... Ayudadme por favor a ponerme de espaldas que se me están acalambrando las piernas de esta postura...

¿Quieres que vuelva a follarte el chucho? –dijo mi hermano mirándome perplejo mientras aún me movía con el pene en mi interior-

Eso es lo que ha dicho nene –dijo Antonio- bien, con cuidado levantémosla y girémosla con cuidado para que no se asuste el perro y tire de ella.

Joder... está bien... yo flipo. ¡Cómo puedes estar tan salida tía?

¡Calla y y gírame joder! –dije nerviosa, los óvulos me estaban consumiendo por dentro y mi cuerpo pedía más aún-

Con cuidado terminaron girándome hasta ponerme con la espalda reposando en el suelo y con la picha del animal metida aún en mi insaciable e inflamado conejo. Yo continuaba moviéndome lentamente para impedir que este perdiera su excitación. Con los pies comencé a acariciarle los costados y la bolsa peluda en la que poco antes había tenido guardada aquel maravilloso instrumento de placer. El perro dio muestras de volver a interesarse por su perrita pues dándose la vuelta comenzó a bombearme de nuevo de una forma frenética. Lo curioso de la postura era que ahora, el perrito, se estaba follando a su perrita en la típica postura del misionero. El éxtasis general nos volvió a venir a los dos y esta vez al mismo tiempo, cuando Antonio por la derecha y mi hermano por la izquierda levantaron cada uno mis piernas en un ángulo de 45º abriéndome al máximo para después llevarme ambas piernas a la altura de mis pechos. Notaba en esta posición como la polla del perro me llenaba toda una vez más y cómo caía irremediablemente en un estado de semiinconsciencia que ya me había ocurrido otras veces tras la introducción de los óvulos.

Después de esta segunda experiencia con el can, estuve pegada a él durante casi 20 minutos durante los cuales aún pude tener algún pequeño éxtasis sin tan siquiera moverme.

Al final "El Profesor" había conseguido mi ropa del niñato de la gasolinera que me la había quitado, trayendo consigo una cinta de MiniDV con la cual este había estado al parecer grabando, a base de zoom digital de videocámara, gran parte de los acontecimientos acontecidos. "El Profesor" nos llevó a mi hermano y a mi a casa diciéndome que en unas horas me llamaría para darme una cita con su amigo el Dr. Núñez Alonso el ginecólogo, el cual ya me había examinado una vez, para que me hiciera un chequeo y unas "comprobaciones" de que todo estaba en perfecto orden tras lo que había pasado. Le ordenó a mi hermano que me siguiera suministrando los óvulos, esta vez cada ocho horas y que por la noche se pasaría con otro lote de óvulos. Me tenía a su total merced...

 

CONTINUARÁ...

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La Clase de Anatomía 1 (Mari Mar 1)

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