Esta es la primera historia que escribo, siempre he sido una
chica reservada, no soy tímida pero tampoco me gusta ser el centro de atención,
digamos que prefiero pasar desapercibida. En cuanto al sexo; siempre había sido
una mujer muy recatada, llegue virgen al matrimonio y mi marido era el único
hombre con el que había estado, pero mejor no me adelanto al relato.
Una amiga me envió por correo electrónico uno de los relatos
aquí publicados, por curiosidad lo leí, nunca había leído uno antes y me
sorprendió mucho, tanto que con un poco de morbo entre al sitio y comencé a leer
mas y mas relatos. Algunos muy buenos otros no tanto y después de leer muchos
que dicen ser historias reales y que tienen de real lo que los políticos de
honestos, me decidí a escribir mi propia historia tratando de apegarme los mas
posible a lo que realmente paso, solo cambiando los lugares y los nombres.
Todavía no se si podré contarlo todo en un solo relato o
serán mas pero lo mas importante es comenzar.
Soy una mujer de 30 años de edad, felizmente casada, con dos
hijos que son lo más maravilloso en mi vida. Conocí a mi esposo en la
universidad hace poco mas de 15 años, los dos estudiábamos la licenciatura en
informática, desde la primera vez que lo vi me pareció muy atractivo: alto,
moreno claro de cabello oscuro de cuerpo atlético, pero sobre todo siempre muy
bien arreglado, ropa impecable y de muy buenos modales; por mi parte no soy una
mujer que resalte mucho de las demás, soy bajita de estatura, apenas un metro y
53 centímetros, de complexión delgada, piernas firmes y torneadas, pelo negro
lacio que me llegaba a media espalda, senos pequeños pero firmes y bien
formados, cintura estrecha y abdomen plano que acrecentaban mi mayor atractivo:
mi trasero, dos glúteos redondos, firmes y parados que atraían mucho las
miradas, sobre todo con mi caminar coqueto que he tenido desde niña. No paso
mucho tiempo para que me invitara a salir, nuestra primera cita fue en grupo con
algunos de los compañeros de clase, la pasamos muy bien, el siempre fue muy
atento y caballeroso me trato como a una dama se le debe de tratar siempre, al
terminar el día me llevo hasta mi casa y me despidió con un beso en la mejilla.
No paso mucho tiempo para que nos hiciéramos novios, al
principio fue una relación muy tranquila, caminatas tomados de las manos,
parando ocasionalmente para darnos un beso no muy apasionado, pero con el tiempo
las cosas comenzaron a ponerse un poco mas candentes, no podíamos haber durado 5
años de novios solo tomados de las manos, recuerdo la ocasión que estuvimos a
punto de hacer el amor en su automóvil, fue después de una reunión familiar en
casa de él, un domingo en la tarde me llevaba de vuelta a mi casa y antes de
llegar le pedí se estacionara en un parque cercano para poder platicar un rato
ya que en la reunión habíamos estado un poco separados. Como era tarde la calle
estaba muy sola, así que comenzamos a besarnos muy apasionadamente. De los besos
pasamos a las caricias, el comenzó acariciándome el cuello y los hombros para
después poner su mano sobre uno de mis senos, no tardo mucho en darse cuenta que
esta vez no lo retiraría como lo había hecho antes, no era la primera vez que
intentaba este avance, pero en esta ocasión en lugar de retirarle la mano, mi
única respuesta fue un leve suspiro que escapo de mi boca, así que lo bese con
mas pasión y busque se lengua con la mía y seguí disfrutando el momento, su otra
mano se poso sobre mi muslo, ese día yo vestía una mini falda de tablones tipo
escolar, no muy corta, pero por la posición en que venia yo sentada dentro del
auto se había subido un poco mas de la cuenta dejando al descubierto mis piernas
justo antes de el pequeño bikini de algodón que cubría mi trasero. Continuamos
besándonos, mientras el masajeaba cariñosamente mi seno y frotaba mi muslo de la
rodilla hacia arriba justa hasta llegar al borde mi falda. Llevaba puesta una
blusa de seda y un sostén blanco de encaje que permitieron a mi pezón responder
a las caricias, ya que a pesar de estar siendo acariciados por encima de la ropa
lo delicado de mi vestimenta daba la sensación de no estar ahí.
Al notar que mi excitación aumentaba ya que además de mi
pezón erecto, mi respiración se agito y los suspiros se me escapaban con mayor
frecuencia, decidió avanzar un poco más y tocar mi trasero por debajo de mi
falda y aunque ya lo había acariciado en otras ocasiones nunca con solo mi
pantaleta como barrera. Recuerdo que al sentir su mano pensé en retirarlo pero
además de estarlo disfrutando recordé las muchas veces que me había dicho lo
mucho que le gustaba esa parte de mi cuerpo y decidí dejarlo disfrutar un poco
más al fin esto terminaría pronto e iría a casa, no terminaba de aclarar mis
ideas cuando retiro sus manos de mi pecho y trasero para abrasarme y comenzar a
besarme el cuello y las orejas, al sentir su caricia mi cuerpo recibió una
descarga eléctrica que me hizo estremecer de pies a cabeza y comenzar a sentir
como mi vagina comenzaba a lubricarse un poco, lo que el aprovecho para
desabrochar el broche de mi sostén por encima de mi blusa, de lo cual no me
percate en un principio hasta que de un movimiento introdujo una de sus manos
por la manga de la blusa para retirar el tirante que colgaba inerte sobre mi
hombro, yo estaba demasiado excitada para oponer alguna resistencia a sus
avances, por lo que sin ningún problema retiro el segundo tirante utilizando la
misma técnica y ahora sin problema alguno pudo retirar el sostén por una de las
mangas sin tener que desabrochar un solo botón de mi blusa.
Con su trofeo en la mano, me aparto cariñosamente y tomándose
unos segundos para admirar mis tetas desnudas a través de la delicada seda, me
dijo que me amaba y lo hermosa que estaba, acto seguido bajo su cabeza y comenzó
a chupar y mordisquear mis pechos, alternándose para repartir caricias a los
dos, al principio fue muy delicado y cariñoso, aumentando cada vez mas la fuerza
y pasión que imprimía en sus caricias hasta casi introducir por completo mi teta
dentro de su boca para después retirarse propinando un leve mordisco al pezón
antes de pasar al otro seno y repetir la misma operación con la otra.
Mientras tanto yo solo disfrutaba estas nuevas sensaciones de
placer entrelazando mis dedos en su cabellera. Abandono por un instante a mis
pechos para volver a besarme en la boca y tomar una de mis manos y conducirla a
su entrepierna donde pude sentir el bulto, que en ese momento me pareció
gigantesco, que saltaba de sus pantalones, nunca había sentido algo parecido
estaba muy duro y palpitante sin saber exactamente que esperaba de mi comencé a
frotarlo como si fuera un pequeño hámster, por su parte el poso su mano libre en
mis labios vaginales sobre mi pequeña prenda de algodón que comenzaba a
humedecerse y froto su dedo índice entre ellos haciéndome pegar un pequeño salto
cada vez que mi clítoris sentía aquella deliciosa presión, no se cuanto tiempo
había transcurrido desde que estaciono el auto pero lo estaba disfrutando al
máximo. Sin dejar de besarme un solo instante, con las dos manos debajo de mis
brazos me cargo y coloco encima de el, lo que no fue muy difícil ya que con lo
delgada que soy teníamos suficiente espacio. Me asegure de que mis labios
vaginales se posaran sobre su pene que seguía palpitando como si quisiera salir
de su prisión, el volvió a trabajar sobre mis tetas pero en esta ocasión decidió
que no quería mas barreras y desabrochando un par de botones tuvo acceso libre
para comerlos a placer. A pesar de que era mi primer experiencia de ese tipo
sabia que no solo tenia que estar sentada sobre el, mi cuerpo me pedía algo mas,
así que comencé a mover mis caderas hacia delante y atrás frotando mi clítoris
sobre su verga parada que seguía oprimida por los pantalones que el llevaba
puesto, mis suspiros se transformaron en pequeños quejidos de placer que hacían
que se excitara cada vez mas y mas, repitiéndome a cada instante que me amaba.
De repente una sensación muy extraña se comenzó a apoderar de mi, mi corazón se
acelero, mi abdomen se estremecía y mi temperatura se elevo muchísimo, no estaba
segura que era lo que estaba pasando pero fue demasiado para una chica de 16
años que a pesar de haber tenido otros novios anteriormente nunca había tenido
una experiencia cercanamente parecida, por lo que me retire entre asustada y
contrariada. Sin saber que había pasado el trato de volver a acercarme y
continuar con nuestro encuentro amoroso pero lo retire y le pedí me llevara a
casa.
Sin decir una sola palabra, encendió nuevamente el auto y
arranco, durante el trayecto no hablamos, yo todavía no volvía a la normalidad y
comenzaba a asustarme, el seguía excitadísimo y queriendo continuar la aventura
pero cualquier tipo de caricia que intentaba era inmediatamente rechazada por
mi. Comencé a sufrir un ataque de pánico al darme cuenta que no traía el sostén
puesto y la blusa estaba empapada de su saliva y sudor, con la cabeza un poco
mas despejada el se dio cuenta de lo que pasaba y saco el sostén de abajo del
asiento y me le dio, al tiempo que me decía que me pusiera su chaqueta y así
entraría a mi casa sin problemas. Lo despedí con un beso en la mejilla y corrí a
mi casa, afortunadamente mi madre dormía así que me dirigí a mi habitación.
Tiempo después supe que esa sensación que tuve, era el
principio del primer orgasmo que mi cuerpo iba a experimentar, pero que podían
esperar de una jovencita virgen en su primer encuentro sexual que nunca se había
siquiera masturbado.
Decidí cortar el relato aquí y publicar solo esta parte,
antes de dar mas detalles y a pesar de ya tener escrita mi primera vez, quisiera
saber que opinan de mi escritura y mi forma de relatar, por favor dejen sus
comentarios y/o escriban me un correo electrónico con sus sugerencias.
LizethMor@Gmail.com
Un Beso… Lizeth.