Desde que comencé a estudiar en la facultad la verdad que no
he tenido mucho tiempo de nada, ni siquiera he salido con chicos, además como
precisaba dinero para costear mis estudios y para no depender económicamente de
nadie decidí buscar un trabajo.
Deje un currículo en una conocida cadena de tiendas de ropa
de mi ciudad y casi enseguida me llamaron para trabajar como vendedor ahí, los
primeros 4 meses fueron de los más normales, nada fuera de lo común sucedía ahí
y mi vida demasiado tranquila como siempre... solo concentrado en los estudios y
el trabajo nada más.
Cierto día cuando llego a la tienda (apurado por cierto...
jeje) ya que salía de la facultad que era bastante lejos de ahí y se me hacía
tarde para llegar a mi trabajo, me encontré con una agradable sorpresa... era
como un regalo de Navidad adelantado para mi!!
Habían contratado a un chico nuevo como cajero de la tienda,
Dios santo... como estaba ese chico!!! Bue... en realidad era su rostro, su
sonrisa la que atraía como un imán a cualquiera, era un rostro muy perfecto,
tenía cara de modelo publicitario, castaño de ojos claros, de estatura no muy
alta... mas o menos 1, 69 mediría, y bastante delgado, de poca musculatura, pero
se notaba que practicaba algún deporte...
Todas las chicas del lugar estaban que se babeaban por el.. y
quien no... hasta yo quede hipnotizado a él apenas lo vi... pero la verdad que
ni siquiera me acerque hablarle, simplemente me fui a cambiar para comenzar a
trabajar y como la tienda era muy grande nunca se presentaba la oportunidad de
que pudiéramos hablar, solamente lo miraba de lejos y suspiraba de lo hermoso
que era.
Siempre usaba vestimentas provocativas, camisetas ajustadas
que marcaban sus pectorales poco formados que tenía, a veces usaba camisas muy
sexys y ajustadas, dejando algunos botones desprendidos dejando ver parte de su
pecho que era bastante peludito, y siempre de jeans bien ajustados lo cual se
podía apreciar su cola redondita y bien paradita, además de tener un buen
paquete entre sus piernas, cada vez que lo veía comenzaba tener las más
calientes fantasías sobre como haría el amor con él, de cómo lo agarraría y lo
comería a besos, provocándome una tremenda erección lo cual me daba una tremenda
vergüenza ahí ya que todo el mundo me estaba viendo y tenía que ir a tratar al
público con la pija parada, todos deberían pensar que era un vendedor
depravado... pero no lo podía evitar!!
Algunas veces nuestras miradas se cruzaban y reíamos
tímidamente... pero nada mas... ese era el único contacto que teníamos...
nuestro cruce de miradas...
Este tipo era un perfecto desconocido para mi... un
desconocido que moría por conocer, algo que parecía imposible, ya que nunca
coincidíamos con nuestros horarios de descanso o de salida... ya que él se
retiraba antes que yo del lugar. Sólo veía como mis compañeras hablaban y reían
con él a lo lejos y yo moría de la envidia por eso... por no poder tenerlo cerca
nunca.
Recién al mes de estar este chico trabajando en la tienda
pude acercarme a él y poder hablarle, por motivos de trabajo nomás y él siempre
me recibía con su hermosa sonrisa... esa sonrisa que me mataba... que me volvía
loco.
Rápidamente cambió su horario de trabajo y comenzamos a tener
la misma hora de salida... fue ahí que comenzamos a hablar más nosotros, siempre
íbamos a la misma parada de bus y compartíamos el mismo bus porque resulto que
él vivía muy cerca de mi casa (¡¡como no lo había visto antes!!) Bueno, la
cuestión es que comenzamos a hacernos muy buenos amigos, finalmente pude saber
su nombre... Martín... y bue... comenzamos a tener muy buena onda nosotros.
Siempre en el trabajo cada vez que se presentaba la
oportunidad nos hacíamos bromas, nos dábamos palmaditas, abrazos, cualquier
excusa era válida para toquetearlo, me encantaba sentir sus manos sobre mi y yo
poder tocarlo a él, su cuerpo durito... mmmm... me excitaba muchísimo el
contacto con él. Íbamos a descansar juntos, hablábamos de todo, tenía una voz
muy sensual y masculina que me seducía todo el tiempo y me provocaba escucharlo
por horas y horas. Al principio hablábamos de trivialidades, y luego de cosas
más intimas, personales... comenzamos a tener esa confianza nosotros.
Una noche cuando bajamos del bus para dirigirnos a nuestras
casas decidimos parar en un bar y tomar una cerveza... luego fueron dos...
tres... cuatro... y bueno, no quedamos borrachos pero si algo alegres,
desinhibidos podría decir, y Martín me invito a su casa a que siguiéramos
tomando algo ahí ya que esa noche estaba solo, yo al principió me negaba a ir
porque al día siguiente tenía que levantarme temprano para ir a la facultad,
pero me ponía una cara de dulce e inocente y esa sonrisa que me encantaba que no
podía negarme más a lo que me pedía.
Cuando llegamos a su casa me dijo que me sentara sobre el
sofá que estaba en el living un sofá blanco muy grande y cómodo por cierto, que
combinaba con todos lo muebles y paredes del lugar que eran todos de colores
claros, Martín fue a la cocina y trajo una botella de sidra que tenía y dos
copas, enseguida comencé a bromearle sobre si se quería sacar el clavo que le
quedo de la navidad y él comenzó a reírse conmigo diciéndome que eso era lo que
tenía, y bueno... la sidra estaba muy buena.
Martín se sentó muy cerca de mi, cada vez que hablábamos
siempre buscaba la oportunidad de tocarme disimuladamente el brazo o la mano, yo
ya no aguantaba más, quería agarrarlo de una buena vez y cojerlo con ganas,
tenía unas ganas reprimidas desde hacía tiempo y quería descargarlas ahí mismo,
en ese instante... en un momento entre una cosa y otra y entre risas la charla
comenzó a tomar un giro más hot, comenzamos a hablar sobre cuales eran nuestras
fantasías, y bueno él me contó que su fantasía era hacerlo con alguien dentro de
un taxi mientras el taxista los llevaba por un recorrido por la ciudad y los
veía a ambos por cierto, me contaba que lo había visto en una película y que lo
había excitado mucho esa fantasía... en seguida de contarme eso, él procedió a
preguntarme cual era mi fantasía y yo sin dar muchas vueltas le dije mi
fantasía...
"Quiero agarrarte a vos y hacerte el amor ahora mismo, me
arrodillaría delante tuyo y te chuparía la pija con muchas ganas, porque como
yo... no te la va chupar nadie..."
Mientras seguía hablando sobre todo lo que le iba hacer y sin
ninguna vergüenza o miedo Martín quedaba cada vez más asombrado con lo que le
decía, sus ojos parecían que iban a saltar de su rostro, se sentía como
avergonzado de todo lo que escuchaba.
Cuando termine de hablar quedo un silencio sepulcral en la
habitación, él apenas si me veía y yo no dejaba de mirarlo con deseo... ya no
podía retractarme de lo que dije, ahora todo dependía de él de querer cumplirme
la fantasía... o no...
"Voy a besarte, tengo muchas ganas de hacerlo y voy
hacerlo.... voy a contar hasta 10 y si no queres que lo haga me vas a
detener..." le dije.
Comencé con la cuenta... "1, 2, 3..." y comencé acercarme
lentamente a él... cuando llegue a 10 comencé a besarlo con muchas ganas, Martín
no puso resistencia alguna, simplemente comenzó a dejarse llevar por el
momento... lo besaba con muchas ganas y pasión, al fin estaba obteniendo lo que
tanto había deseado.
Lentamente comencé a desabotonarle la camisa, mis manos
acariciaban sus pectorales peluditos que tanto me provocaban, comencé a besar su
cuello, lentamente mis besos comenzaron a bajar por sus pectorales, mordisqueaba
un poco sus tetillas, Martín disfrutaba del momento, puso sus manos sobre mi
cabeza y comenzó a empujarla hacia abajo, se veía que el nene quería que le
besaran el muñequito que llevaba dentro de sus jeans y quien era yo para no
cumplir con lo que me pedía jajaja...
Comencé a desprender su pantalón, quite lentamente su cinto,
fui bajando el cierre muy lentamente también, una vez abajo comencé a
quitárselo, inmediatamente se quito la camisa que llevaba puesta quedando solo
con esos boxers azules que tan bien y ajustaditos le quedaban.
Yo besaba su abdomen y todo su pecho... mis manos manoseaban
descaradamente sus genitales y su pene estaba totalmente erecto... haciendo una
hermosa carpita en sus boxers súper sexys.
Su cara de placer lo decía todo, estaba disfrutando
totalmente del momento, volvía a subir con mis besos, besaba su cuello, lo
besaba nuevamente en la boca... "Por favor... a mi pene... chupame el pene
porfavor... no doy más... hacelo por favor" me susurraba Martín al oído... yo
obedecí a su petición inmediatamente, me arrodille delante de él y quite sus
boxers rápidamente, su pija erecta salto sobre mi cara como si estuviera ansiosa
de que la chupara... era larga y delgada y bien peludita como a mi me gusta que
sean. Me la lleve a boca de una manera muy deseosa me la trague hasta el fondo
en la primera embestida, él se encargo de que así sea, ya que empujo mi cabeza
hacia abajo... era él quien marcaba el ritmo de mi chupada, subía y bajaba
rápidamente... sentía que me ahogaba... intentaba detenerlo un poco pero parecía
imposible... él no estaba dispuesto a parar.
Finalmente pude zafarme de esa mamada bastante violenta y
pude hacerlo a mi manera... comencé a pasar mi lengua por todo su tronco, lo
lamía como si fuera un helado, comencé a chupar sus huevos, me metía uno a la
boca y luego el otro...
De repente Martín me empuja y quedo sentado en el suelo... me
levanta como de una manera agresiva y me tira al sillón, se pone sobre mi y
comienza a besarme apasionadamente... su lengua llegaba casi a mi garganta...
por momentos me costaba respirar. Mientras me besaba mis manos bajaban por su
espalda y manoseaba su culito durito y paradito, trataba de introducir mis dedos
en su ano... eso lo excitaba mucho a Martín, gemía mucho cuando hacía eso.
Comenzó a sacarme la ropa, comenzó por quitarme mi buzo y
camiseta, comenzó a besar mi cuello, y bajar con sus besos por todo mi abdomen,
comenzó a desprender mis jeans y me los quito, inmediatamente quito mis boxers
verdes, y mi pija dura salto en su rostro, comenzó a chuparmelo tímidamente y de
manera torpe... se re notaba que era la primera vez que lo hacía, yo estaba tan
excitado que no me importo en la manera que lo hacía, pero le agarro la mano al
asunto casi de manera inmediata, ya luego lo hacía como si fuera un experto en
eso... pasaba su lengua de arriba abajo me pajeaba un poco mientras me la
chupaba, me encantaba como pasaba su lengua por mi glande, como la movía en
círculos... la sensación tan placentera que se tiene al tener la lengua de un
hombre en la cabeza de la pija mmmm.... Me volvía loco!!
Me di vuelta me puse en cuatro con mi cola frente a el "chupame
el culo amor" le dije. Él no dudo en obedecerme y así lo hizo, paso su lengua
por todo mi agujerito me lo lubricó bien y luego comenzó a penetrarme. Me
introujo su pija larga y dura lentamente, se sentía muy rico el sentir su pija
caliente en mi culo. Al principio cuando comenzó a penetrarme lo hacía
suavemente y despacito, pero luego fue aumentando el ritmo cada vez más
fuerte... partiéndome a la mitad, me cojía con muchas ganas... yo estaba súper
excitado... el sudor de mi espalda caía todo sobre su pelvis, Martín me abrazaba
mientras me penetraba, se sentía muy rico el sentir el calor de su cuerpo contra
el mío... la presión de nuestros cuerpos sudados.
No podía aguantar más estaba muy excitado yo, así que comencé
a gemir, Martín comenzó a hacer lo mismo, gemíamos cada vez más fuerte, de
pronto nuestros gemidos inundaron la habitación que estaba en silencio total, el
ambiente se había llenado del placer que sentían dos hombres al estar gozando
juntos.
Mi pija estaba totalmente a full así que comencé a correrme
sobre el sofá blanco sobre el cual estabamos cogiendo, Martín también saco su
verga de mi culo y yo me arrodille delante de él y comenzó a volcar su leche
sobre mi boca y pecho, la que cayo sobre mi boca demore un poco en tragarla...
quería seguir saboreando la leche de ese papito que venía deseando desde hacía
tiempo y que finalmente pude tener esa noche.
Quedamos recostados juntos, abrazados y desnudos sobre el
sillón blanco, mientras nos besábamos largos ratos, esa fue una experiencia
sexual única y la cuál no pudo volver a repetirse lamentablemente, a los pocos
días de eso Martín tuvo que abandonar el trabajo porque tuvo que trasladarse al
interior del país por motivos personales de donde es originario él y por esas
cosas de la vida hemos perdido el contacto. Pero es una experiencia inolvidable
que aún recuerdo con mucho cariño y excitación y no puedo evitar una erección
cada vez que me acuerdo de Martín, de sus ojos y su sonrisa y de todo lo que
hice aquella noche con él, mi cajero sexy.