Pasaron varios días desde que Julio y yo nos atreviéramos a
explorar el sexo de su padre mientras éste último dormía. Habíamos estado a la
expectativa de sus reacciones por el hecho de que hubiera despertado sin su ropa
interior la otra noche. Pero no había mostrado pruebas de haberse percatado de
ese acontecimiento tan particular. Tal vez al despertar haya pensado que había
dormido desnudo y no lo recordaba, o que pudo habérselo quitado en sueños (una
excusa que yo había tramado con Julio en caso de que nos llamara la atención por
ese hecho). La cuestión era que si él no nos dijo absolutamente nada en alusión
a ese hecho en estos días, ya no lo haría, por lo que estábamos más tranquilos.
Cuando la tranquilidad era absoluta, y como la relación de su
padre para con nosotros era igual que siempre, Julio volvió a invitarme a
quedarme a dormir a su casa, pero ésta vez sin planes "extra". Pedí permiso a
mis padres y fui a casa de Julio un viernes, me quedé con él viendo una película
en su habitación hasta altas horas de la noche, y cuando terminó nos dispusimos
dormir.
Despierto apenas unos minutos después porque Julio me estaba
llamando.
¿Qué pasa? – le dije
Mi papá se durmió –
¿Y? –
¿Quieres venir conmigo a verlo de nuevo?
No, es muy riesgoso. ¿Y si esta vez se da cuenta? –
No vamos a quitarle la ropa interior, sólo se la bajaremos un
poco. ¿A poco no tienes ganas de volver a probar la tranca de mi padre? –
¡Está bien!, ¡pero si despierta y nos pilla será culpa tuya!
Estas palabras estaban de más, las dije porque no quería que
se me notaran las ganas que tenía de volver a repetir esa experiencia, pero si
su padre nos atrapaba no tenía sentido decirle que fue culpa de Julio. Pero sí
tenia ganas de volver a probar su "tranca" como él lo llamó.
Salí de la cama y lo seguí a él hasta la habitación de su
padre. Nos paramos al lado de la cama y lo miramos. Todo estaba igual a la otra
noche: la luz era tenue brindada por una lámpara en la mesa de luz, su ropa en
la silla, él acostado boca arriba sólo tapado con una sábana, pero había un
detalle que faltaba y cuando me di cuenta de cual era intenté avisarle a Julio,
pero ya era demasiado tarde, sin tomar las precauciones de la otra noche había
sacado el pene de su padre por sobre el bóxer y su mano estaba sobre el trozo de
carne de su padre.
Julio, ¡no está con las pastillas! – le dije casi susurrando.
¿qué? – me dijo, y sus ojos fueron hacia la mesa de luz
¡Déjalo como estaba y vamonos antes de que despierte!
Pero otra vez era demasiado tarde, su padre se había
despertado y nos miraba de Julio a su pene y de su pene a mí, luego de nuevo a
Julio.
Sabía que eran ustedes – dijo casi susurrando, pero sin
indicios de enojo o decepción en su voz.
Yo... solo... papá... yo... – dijo Julio que casi se pone a
llorar
No, está bien. ¡no te voy a castigar!, es normal en tu edad
sentir curiosidad por el sexo.
No se enojó, era como si hubiese descubierto algo que sabía
que descubriría. Julio se había asustado tanto que se quedó petrificado casi sin
poder moverse y siguió así hasta que su padre se levantó, entonces el padre se
acomodó su bóxer y nos quedó mirando.
Miren, se que tienen mucha curiosidad, así que voy a hacerles
saber todo lo que quieran saber acerca del sexo, no los voy a reprender, pero
tienen que decirme con lujo de detalles lo que hicieron la otra noche cuando yo
había dormido por efecto de las pastillas. ¿OK?
El no se había enojado y solo quería saber que era lo que
hicimos. Julio y yo nos miramos unos segundos y era como si nos comunicáramos
mentalmente. Era algo que ya habíamos hecho antes para dar excusas en el colegio
o para conseguir permisos inventando historias improvisadas, era como si
leyéramos nuestros pensamientos, yo sabía lo que él pensaba y él lo que yo.
Hasta podría decir que charlábamos sin palabras, solo nos miramos a los ojos y
llegamos a un acuerdo en pocos segundos.
Le diríamos toda la verdad, pero con una promesa que surgía
de sus palabras.
Está bien, pero tiene que prometer dos cosas – le dije – que
no se va a enojar y que va a cumplir con su palabra de que va a hacernos saber
lo que queramos acerca del sexo. – Miré a Julio y su expresión era como si yo
acabara de leer un papel que habíamos escrito entre los dos.
Bien, prometido entonces. –
Y comenzamos la historia desde las revistas que encontramos
debajo de su placard y de cómo aprovechamos que él tomaba pastillas para dormir
para mirar su pene y que lo probamos lo que salió de él (lo cual nos gustó).
Cada tanto Julio agregaba un comentario y seguía contando él
y luego de nuevo yo, hasta que llegamos al final y lo miramos expectantes de
como pudiera reaccionar.
El nos miró.
Está bien. Les prometí que no me enojaría y no me voy a
enojar. Pero quiero que no vuelvan a hacer algo así nunca. Las mujeres y los
hombres generalmente se ganan un sinfín de enfermedades por no cuidarse al tener
relaciones y, si bien yo estoy sano, otro podría no estarlo y contagiarlos de
cualquier cosa. – Dijo.
¿Como nos contagiamos? – pregunté
Mediante los líquidos que me dijeron que probaron, por eso
hay que usar preservativos –
¿que son los preservativos? – preguntó Julio
Se los mostraré – dijo, y sacó del cajón de la mesa de luz un
sobre de plástico que parecía tener otro plástico adentro. Lo abrió y nos
mostró.
¿y como se usa? –
Te cubres el pene con él, así evitas pasarle alguna
enfermedad a otra persona o que la otra persona te lo pase a ti –
Muéstrenos como se pone – le dije con una voz de mando que no
eran característicos en mi.
Bueno, se desenrosca un poco, se deja un poco de espacio en
la punta.... –
No, póntelo – dijo Julio con el mismo énfasis que yo había
tenido antes.
Si, usted prometió "hacernos saber" todo lo que quisiéramos –
Le reclamé como aduciendo que el solo hecho de explicarlo con palabras no era
suficiente.
Está bien, pero esto queda entre nosotros. Que nadie se
entere de esto ¿OK?
Luego de decir esto se bajó el bóxer para intentar colocarse
el preservativo. Pero su miembro estaba tan blando que no pudo, así que le
ofrecí mi ayuda como quien no quiere la cosa.
Tal vez si volvemos a jugar con ella como la otra noche se
vuelva a poner dura –
Ya les dije que no quiero que vuelvan a hacer algo así nunca
–
Que no lo hiciéramos porque alguien podría estar enfermo y
nos contagiaría la enfermedad – Dije casi como dando lección.
Pero también dijiste que tu estabas sano papá – Dijo Julio
con una rapidez que si no hubiésemos estado todo el tiempo a su lado el padre
pudo haber dicho que lo habíamos planeado todo hace semanas.
Si, pero... –
Entonces no hay de que preocuparse – Dijo Julio y agarró el
pene de su padre con una naturalidad como si lo hiciera todos los días.
Además queremos saber cómo se usa ese preservativo – dije
dando una excusa perfecta para tomar parte en el espectáculo.
El padre de Julio quedó tan sorprendido con esta reacción que
no tuvo tiempo de negarse.
El estaba sentado en el borde de la cama con su bóxer bajo y
las piernas abiertas, como estaba sin camiseta se podía ver su pecho
perfectamente proporcionado y tan bien cuidado que daban ganas de abrazarlo y
tocarlo pero Julio se había colocado de rodillas en frente de él y había
comenzado a lamer la cabeza de ese pene y a meterlo en la boca hasta donde
cabía, en eso yo me puse a su lado haciendo que su padre abriera aún más las
piernas y me encargué de lamerle los huevos y meterlos en mi boca jugando con
ellos como lo había hecho la vez anterior.
El padre de Julio quiso apartarnos pero al no haber tenido
relaciones tan seguido desde que su mujer falleció hacía dos años atrás el
placer que le dábamos nubló su mente y en lugar de agarrar nuestras cabezas para
separarnos nos acercaba más hacia su ingle y continuamos con nuestro propósito
turnándonos de vez en cuando cambiando de posiciones, hasta que su padre nos
pidió algo que no esperábamos.
vengan aquí – dijo y nos hizo levantar acostándose luego en
la cama y haciendo que nos acostemos al lado de él – quiero que ahora jueguen
con mis tetillas –
No tuvo que decírnoslo dos veces, empezamos a lamer,
mordisquear, chupar y hacer todo lo que se nos venía en mente, yo con la tetilla
izquierda y Julio con la derecha. Esto parecía ponerlo a mil, porque su pene
estaba ahora tan duro que parecía como si fuera a estallar en cualquier momento.
¿Como puede meter algo tan grande dentro de alguien? – dije
Ya te lo explicaré – Se limitó a decir.
En eso Julio comienza a bajar y yo me quedo jugando con ambas
tetillas intercambiando de una a otra haciendo todo lo posible por abarcar ese
pecho que me atraía tanto. Hasta que en un momento siento la mano del Padre de
Julio entrando en mi pijama y tocándome la cola entonces todo se vuelve raro. Ya
no me importa nada, solo quiero seguir chupando, lamiendo, mordisqueando y
sentir esa mano en mi cola que no dejaba de tocarme, mientras que la otra mano
me desvestía casi sin problemas. Y en un momento quedo completamente desnudo al
lado del padre de Julio con sus tetillas en mi boca y su mano en mi trasero.
Pero en un momento me toma de la cabeza y me saca de su pecho, me acerca hacia
su cara y me besa en la boca, yo pensé que solo sería un beso como el que dan en
la mejilla, pero para mi sorpresa su lengua comienza a meterse en mi boca
explorándola con delicadeza, pero al mismo tiempo con furia, mi lengua se
entrecruzaba con la suya y se fundían en una sensación y un sabor que nunca
había experimentado antes, su lengua recorría el interior de mi boca y me
provocaba una erección que me hacía doler pero con una maestría que me hacía
querer seguir ahí por siempre.
Al ver esto Julio también quiso probar y se ubicó al otro
lado besando las mejillas de su padre (quien tenía los ojos cerrados) como
haciéndole saber que él estaba allí y que era su turno. Su padre gira su cabeza
y comienza a besarlo a él y yo aprovecho para bajar a ese lugar que Julio había
abandonado segundos antes.
Su bóxer ya no estaba, al parecer Julio se los había quitado
mientras yo me perdía en éxtasis hacía un momento. Comienzo a lamer la cabeza de
su pene en posición de 69 pero sin que mi pene fuera atendido, luego sigo
lamiendo su tronco y continúo intentando meter ese pedazo en mi boca hasta donde
pueda ya que al ser tan grande no podía tragármelo entero aunque lo deseaba con
toda el alma.
Miro hacia donde estaba Julio y veo que ahora la mano de su
padre estaban en su trasero y que, al igual que a mi lo desnudaba con la otra,
todo esto sin apenas dejar de besarlo en la boca.
Miré por un rato el cuerpo de ambos, padre e hijo y veo que
Julio también había logrado una erección bastante importante y sin ningún
disimulo me dirijo a él y empiezo a lamerle el pene y a meterlo en mi boca y, al
ser su pene mas chico que el de su padre, pude meterlo hasta el fondo sintiendo
como choca su glande con mi garganta mientras mi mano sigue en el pene de su
padre. En eso siento en mi pene una sensación que no tuve antes, lo sentí
mojado, pero tibio, y con un movimiento de mi cabeza pude notar que su padre lo
estaba metiendo en su boca, mientras Julio lamía otra vez sus pezones, al mismo
tiempo que su padre volvía a tocar nuestro trasero, pero esta vez con un poco
mas de furia que antes.
Ahora sacaba mi pene de su boca, se dirigía a la mesa de luz
y tomaba un pomo de crema, la cual unta en nuestro ano y en sus dedos, deja el
pomo en la mesa y vuelve a mi pene y a nuestro ano, esta vez haciendo fuerza con
el dedo chico y a causa de la crema introduciéndolo causándonos dolor, por lo
que dejamos de hacer lo que hacíamos y nos quedamos quietos.
no se preocupen no les va a doler más, se los prometo – dijo
y dejó sus manos quietas un momento.
Confiamos en él y seguimos con lo que estábamos haciendo. Y
en un momento sus manos comienzan a moverse y su dedo se mete y sale de nuestro
ano, pero esta vez sin causarnos dolor. Solo placer.
Sacó su dedo chico y metió su dedo índice, como no dimos
muestra de dolor lo sacó y metió el mayor follándonos con el dedo con un
desenfreno que nos volvía loco. Hasta que en un momento saca sus dedos sin aviso
y se incorpora como si algo malo fuera a pasar.
¡chúpenme el pene! – dijo con una voz casi irreconocible.
Adivinamos lo que iba a pasar, así que nos apresuramos a obedecerlo y la
recompensa fue abundante.
Inmensos chorros de semen salían de ese pene tan maravilloso,
algunas iban directamente a nuestras bocas, otras se enchastraban en su cuerpo,
que al terminar de eyacular lamimos con mucho gusto.
Cielos, no debimos haber hecho esto – dijo
Sin embargo lo hicimos y me parece que lo tendremos que
volver a hacer – Dijo Julio y en su mano sostenía el preservativo que se suponía
que su padre nos iba a mostrar como se usaba.
Pero el pene de su padre comenzaba a ponerse flácido de nuevo
y sin decir nada me abalancé a chupar otra vez en cuatro patas con mi cabeza
apuntando a sus pies y mi cola apuntando a su hombro con mi pene aún erecto ya
que no había eyaculado.
Creí que iba a negarse ya que había eyaculado, pero en lugar
de eso volvió a meter su dedo en mi ano. Julio se había colocado a mi lado con
el cuerpo de su padre entre el y yo ofreciéndole también su ano y dispuesto a
comerse ese tronco que tenía delante. Y a juzgar por sus gemidos también estaba
siendo penetrado por esa mano divina que nos tenía a su disposición.
Al cabo de unos minutos su padre estaba de nuevo con el pene
bien duro y esta vez le dejamos lugar para que se colocara el preservativo. Y
así lo hizo.
¿Puedo probar a que sabe? – Dije
Claro, pero no lo muerdas porque se rompería
Yo también quiero – y comenzamos a probar.
Bien, es hora de contestar a tu pregunta – dijo, y yo no
sabía a cual se refería.
Entonces hizo que Julio se acostara boca abajo con una
almohada en su vientre y untó más crema del pomo en su ano para meter su dedo,
pero esta vez metía dos dedos juntos, algo que Julio disfrutaba.
Yo sólo miraba, pero él me miró y me dijo como se hacía para
masturbarse y luego de enseñarme me dijo que lo hiciese mientras él me mostraba
como hacía para que su pene entrara en alguien.
Luego de un tiempo dilatando el ano de Julio colocó más crema
en su pene y lo apuntó hacia él. Con mucha sutileza y suavidad comenzó a meter
su tronco en ese ano que se iba abriendo a su paso mientras yo miraba y me
masturbaba cada vez con más frenesí. El padre de Julio se había puesto en una
posición que me dejaba un lugar privilegiado para poder ver su trabajo, así pude
ver como su pene entraba y salía del culo de mi mejor amigo haciéndolo gemir con
locura. Después de un tiempo así Julio dijo que ya no aguantaba más y su padre
lo levantó con suavidad y me dijo que me encargara del pene de Julio. Metí su
pene en mi boca mientras su padre seguía clavándolo con furia y en el momento
que su cabeza tocó mi garganta sentí que me llenaba con el líquido que de él
emanaba, y haciendo un gran esfuerzo tragué todo lo que pude hasta dejarlo
limpio.
Ahora es tu turno – dijo el padre de Julio. Salió de su ano y
me acostó boca abajo con una almohada en mi vientre, colocándolo a Julio en el
mismo lugar en el que había estado yo masturbándose a pesar de que ya se había
corrido
Comenzó con la crema y los dedos igual que con Julio, luego
metió la cabeza de su pene y se quedó quieto hasta que se me fuera el dolor,
luego siguió metiendo su tronco al principio me dolía pero él me aseguró que se
me pasaría, me sentía incómodo, sentía como entraba ese tronco en mi culo virgen
y en un momento me susurró
Ya la tienes toda adentro –
Yo podía sentir mi vientre lleno de algo duro y mi ano
ardiendo, hasta que en un momento comenzó a moverse y me pareció que me iba a
reventar, el placer que sentía era tan grande que sin darme cuenta comencé a
gemir fuerte y él para que no gritara giró mi cabeza y comenzó a besarme con un
poco de dificultad, porque a pesar de que él no era muy alto yo era más chico
que él, de todas maneras su mano se colocó en mi pecho y comenzó a pellizcarme
los pezones lo cual causó tanto placer en mí que en un momento empecé a sentir
que mi pene iba a explotar y comprendí lo que Julio había dicho minutos antes.
Ya no aguanto más –
Bien, Julio es tu turno – Dijo colocándome en la misma
posición que había colocado a Julio antes.
Julio comenzó a succionar mi pene mientras su padre seguía
clavándome con su enorme mástil y no aguanté. Me corrí en su boca y sentía como
se tragaba mi jugo y dejaba limpio mi pene, luego su padre sacó su pene de mí y
se quitó el preservativo, instintivamente nos pusimos a disposición de ese
hermoso tronco y otra vez tragamos todo lo que salía de él hasta dejarlo lo más
limpio posible.
Chicos, esto tiene que quedar entre nosotros por favor – Dijo
el padre y se notaba preocupado.
Sí, ¡no te preocupes! – dijo Julio.
Solo si se repite otra vez otro día – le dije.
Eso lo veremos luego – Dijo, aunque sólo para conformarnos.
Le pedimos permiso para dormir con él esa noche, pero él se
negó. Al parecer al haberse descargado estaba arrepentido de lo que había
pasado. No entendimos bien por qué, pero eran de esas reacciones de "los
grandes" que creíamos que nunca entenderíamos. Volvimos a la habitación de Julio
y nos acostamos a dormir, sólo que esta vez uno al lado del otro, acariciándonos
como no lo habíamos hecho nunca. Como lo haríamos de ahí en más.
(Estas son las primeras historias que publico, espero que les
guste. Tal vez, si les interesa les cuente otras)
Mi mail es:
ramon9047@yahoo.com.ar