Soy Armando de Tepotzotlan
¡Que tal amigos! Ya que han leído la historia de mi mascota
la GUERA, me parece que es justo que ahora escuchen mi versión de cómo
sucedieron los hechos, así que si no les molesta, vamos a ello.
Desde el mes de diciembre yo había estado saliendo con una ex
compañera de la secundaria que recién se había separado de su esposo, ignorando
yo los motivos por los cuales había terminado su relación, sin importarme
tampoco ya que la chava es un cuero de vieja y por la forma en que me trataba,
yo sabia que no era indiferente, así que puse manos a la obra, en este asunto.
Salimos y nos hicimos algo así como novios pero sin
compromiso ya que decía no estar lista aun para otra relación, sin embargo los
agasajos que nos dábamos, me decían que estaba a punto de llevármela a la cama
pero sucedió que algo paso, creo con su ex pareja ya que en el mes de Febrero,
me comunico que se iba a ir a vivir a la ciudad de Pachuca, Hidalgo y que lo
nuestro se terminaba ahí mismo.
Por supuesto que yo no le creí ni media palabra ya que su ex
pareja la buscaba continuamente, por lo que deduje que se había regresado con
el.
¡¡JUSTAMENTE CUANDO YA CASI LA TENIA EN EL CUARTO DE UN
HOTEL!!.
Regrese a casa un poco triste y decepcionado ya que esta
chava solo me había utilizado para que le arreglara su televisor de gratis con
la promesa no declarada de que me iba a pagar con cuerpo, así que sin mas me
dije:
¡¡Que pendejo soy, en serio!!.
De regreso en casa, me salió a recibir mi querida guerita,
que brincaba de un lado a otro contenta de verme, me acompaño a mi cuarto y ahí
le empecé a contar lo que sentía en ese momento, mientras le acariciaba el lomo.
Al hacer esto note que a mi guerita, le gustaba la forma en
que le pasaba mi mano por su lomo ya que cerraba sus ojos como si lo disfrutara,
al tiempo que alzaba mas su lomo y sus cuartos traseros.
Entonces noté que mi perrita ya no estaba tan pequeña como
cuando me la dieron 3 años atrás, sino que había crecido y se había desarrollado
bastante, mi guerita era ya toda una hembra y si se me permite decirlo, muy
atractiva, y virgen ya que nunca la habíamos apareado con algún perro.
En un momento dado, ella se volteo de espaldas a mi y
entonces pude apreciar su sexo, que estaba de un color rojísimo y bastante
inflamado, debido a que estaba en su etapa de celo y se veía demasiado tentador,
como para no tocarlo, así que empecé a bajar mi mano hacia su vulva, despacio al
principio ya que no sabia como reaccionaria ella, al sentir invadida esa zona
tan sensible para ella en ese momento.
Al parecer a ella no le incomodaba en absoluto, mas bien se
notaba que le estaba gustando bastante ya que levantaba su cola y elevaba mas
sus patas traseras pegándose mas a mí.
Le dije una serie de obscenidades, tal vez para desquitar mi
frustración, y tal vez para infundirle algo de miedo, en caso de que no le
agradara lo que se me ocurrió hacer enseguida, ya que se estaba humedeciendo
bastante por la excitación del celo.
Era tan tentadora la panorámica de su vulva roja, hinchada y
mojada que no resistí la tentación y empecé a introducir mi dedo índice en esa
pequeña pero sensual cuevita y se sentía deliciosa la forma en que me apretaba y
note que tenia una pequeña protuberancia en el interior de su vulva que al
tocarla hizo que mi guerita diera un respingo tal que casi hace que sacara mi
dedo.
Me imagine que eso era algo así como el clítoris de un mujer,
así que me dedique a masajear suavemente ese punto y ella empezó a moverse como
si la estuvieran montando y a lubricar más todavía.
Esta situación me calentó de tal manera que me saque la verga
y me empecé a masturbar imaginando lo que sentía en esos momentos mi guerita, en
eso ella se volteo hacia mí y me empezó a dar unas lamidas en la tranca que casi
me hicieron voltear los ojos en blanco. Sentía esa lengua algo rasposa pero
deliciosa y caliente que casi me hace venirme en su hocico. Entonces se volvió a
voltear dándome la espalda nuevamente, entonces le dije: ¿QUIERES QUE TE LO
META? ¿VERDAD?.
Acerque mi cara a su sexo y lentamente le di una lamida para
saber a que sabia ese jugo que fluía generoso de su cuevita y no sabia nada
desagradable, al contrario sabia delicioso, así que empecé a bebérmelo y a mamar
los labios de la vulva de la guera, dándole pequeños piquetitos con la lengua en
el interior de su cosita y ella yo creo que lo disfrutaba también ya que se
movía de una forma muy rica y sus jadeos indicaban que ya estaba excitadísima.
Me levante, la jale de su cadera y tomando mi pene se lo
empecé a frotar en la entrada de su vulva, ella se impulsaba hacia mi con ansia
de ser penetrada ya que ambos lo estábamos deseando con todas nuestras fuerzas.
Lentamente empecé a meter mi tranca al interior de mi guera,
solo unos centímetros para que ella se acostumbrara al tamaño del invasor, mi
guera apretaba de una manera deliciosa y de pronto cuando ya casi entraba la
mitad, sentí un tope o algo así que me impidió seguir adelante, trate dos o tres
veces mas pero algo me obstruía el paso sin embargo, ella, hábilmente se inclino
un poco hacia delante y la barrera quedo liberada, dejándome seguir en un
deslizamiento lento y firme hacia el interior de la vagina de mi guera, hasta
que mi pene desapareció en las profundidades de esa vulva caliente y húmeda,
haciéndome presión de una forma deliciosa, iniciando una suave retirada para
luego volver a empujar y sentir esa deliciosa cuevita que me estaba llevando
directo al cielo.
Después de estar entrando y saliendo en ella por algo así
como diez minutos casi podía sentir que me venia, cuando mi guera volvió a darme
otra sorpresa canina.
Al meter todo el pene en ella, de repente sentí como si me lo
retuviera con sus músculos internos, aprisionándome hasta casi sentir dolor pero
en eso, vino una sensación de succión o algo así ya que no podría explicarlo
pero sentía como si mi guera me estuviera chupando el pene con su vagina cosa
que disparo mi inminente venida, acelerando el mete y saca a una velocidad que
yo jamás imagine que podía.
Empecé a arrojar chorros y chorros de mi semen caliente en el
interior de mi guera, que se retorcía de placer al igual que yo, quedando los
dos extenuados en la alfombra y yo diría que hasta sin sentido, por tanto
placer.
Desperté a eso de las cinco de la mañana y mi guera
permanecía acostada conmigo, agotada pero feliz al igual yo.
Espero que les guste mi experiencia, vivan sus fantasías, no
se queden con las ganas, hay muchas sorpresas esperándoles.
HASTA PRONTO.