contado alguna de las cosas que hicimos con distintas criadas y eso nos
envalentonó para contar otras cosas.
Esta confesión se refiere a la visita que
hizo un sobrino mío a nuestra casa.
Nosotros acostumbrados a estar solos nos paseamos desnudos
por la casa, y como hemos contado antes incluso cuando esta la sirvienta o
criada, y es habitual en nosotros que de repente tengamos relaciones en
cualquier parte de la casa, ambos gozamos a plenitud el sexo, además de la
excelente comunicación que tenemos.
Mi esposa es de 34 años y yo de 38, ambos
nos conservamos bastante bien.
Bueno, un día recibo el llamado de un primo que
vive fuera de la capital para solicitarme si podemos recibir a su hijo de 17
años en nuestra casa, ya que viene a la capital a dar unos exámenes para la
Universidad, obviamente no ponemos objeción, pues muchas veces nosotros hemos
sido recibidos en casa de ellos.
Llegó Rubén a la casa un día Sábado por la tarde, muchacho
alto bien formado, no atlético pero de contextura delgada, un poco corto de
genio, pero si observador, ya que miraba mucho a Verónica.
Y eso me hizo pasarme
una infinidad de películas morbosas por la mente, sintiendo unos deseos locos de
mostrar a Verónica desnuda para que él se calentara incluso que tuviera
relaciones con ella.
Nosotros veníamos llegando de andar en el ajetreo de las
compras del fin de semana y él estaba esperando en la puerta de la casa,
entramos, Verónica lo llevó al dormitorio de visitas donde le preparó la cama
mientras yo conversaba con él en la puerta de la pieza, mientras sacaba sus
cosas de un bolso de viaje.
Como Verónica tenía que agacharse para poner las
sábanas yo veía que se le subía la falda y sin querer estaba mostrando sus
exquisitos muslos, Rubén pegó la mirada en las piernas de Verónica quedándose
callado por unos segundos, ahí se me acrecentó el morbo de verle las piernas al
aire a mi esposa delante de un hombre que se la comía con la vista, posiblemente
excitándolo, pasó eso y seguimos conversando hasta que Verónica terminó de armar
la cama.
Nos fuimos a nuestro dormitorio a cambiarnos de ropa, Verónica me pidió
que cerrara la puerta que por costumbre nunca lo hacemos, a regañadientes
acepté, me desvestí poniéndome un short y una polera, cuando ella se sacó el
vestido que traía y quedo en sostén y calzón, de esos con filo dental, se me
vino a la mente la imagen anterior, me acerqué a ella y la abracé besándola por
todos lados soltando su sostén dejándola con las tetas libres las que tomé y
empecé a acariciar, espera a la noche me dijo ella, que tengo que preparar algo
de comer para nosotros y ese niño, la dejé y quiso abrocharse el sostén a lo que
rápidamente se lo quité y lo tiré dentro del closet, dejándola solamente con el
filo dental, mi amor como voy a andar así si no estamos solos, me dice, ponte
ese vestido con el que andas siempre en la casa, dije, pero no te pongas el
sostén, tu sabes que me encanta que andes así.
Se puso un vestido de casa que le
queda un poco corto, muy rico, lo que hace que se le vean bien sus muslos y se
le marque el potito, sus pechos sueltos, daba gusto mirarla.
Me dice, no es
demasiado sugerente, ahora que está ese niño, no mi amor anda así que te ves
exquisita, mi morbo hizo que se me empezara a producir una erección que ella
notó, comentándome, a ver que te sucede que ya se te paró y quieres que ande de
esta manera habiendo alguien más en casa, que locura se te metió en cabeza.
Nada
es que tu no te diste cuenta denantes cuando hacías la cama se te vieron los
muslos completamente y Rubén quedó petrificado mirándote, y eso es lo que me ha
producido morbo muy especial, así que al verte con esa indumentaria yo creo que
acabará solo.
Como se te ocurre pensar en eso, como puedes pretender que me
exponga delante de tu sobrino, estás loco.
Bueno como yo me expongo delante de
las empleadas, hemos tenido relaciones con ellas y eso te ha hecho gozar mucho,
por que yo no puedo tener esta fantasía contigo.
Pero es que me da cosa nunca
hemos hecho nada con un hombre, salvo mostrar las piernas en los restoranes o en
el auto, mostrar los senos y el poto en la playa, no sé no me atrevo, quédate
tranquila y veamos que pasa.
Así como estás con esa ropa te ves muy rica, dije,
tomándola de la cintura y dándole un tremendo beso le metí la mano por debajo
del vestido haciéndole cariño en su chorito, que me di cuenta estaba un poco
húmedo, seña que sentía algo de morbo al igual que yo.
Salimos del dormitorio
rumbo a la cocina y al pasar por el dormitorio de Rubén nos percatamos que
también se había cambiado de ropa, quedando en short y polera, seguimos hacia la
cocina en donde la tomé por atrás y la empecé a clavar para irla calentando,
llamé a Rubén para ofrecerle bebida y miraba por atrás a Verónica con su
vestidito corto luciendo sus ricas piernas y un potito redondito que me invitó a
tocarlo en el preciso momento que entraba mi sobrino que debe haber alcanzado a
vérselo, no se si yo por el morbo que tenía que Rubén se calentara con ella que
me imaginaba cosas, pues Verónica no se inmutó cuando él entró y yo le estaba
tocando y mirando su trasero.
Nos servimos un vaso de bebida con Pisco cada uno
de nosotros, en ese momento Verónica salió de la cocina y pasó entre Rubén y yo,
como estaba un poco estrecho donde ocupábamos el pasillo, su busto se refregó en
mi pecho y su poto pasó por el pico de mi sobrino, quién tímidamente se echó
para atrás, enseguida nos fuimos los tres al living a conversar, Verónica se
sentó en un sillón frente a nosotros que nos sentamos en el sofá, desde donde
teníamos una vista espectacular de sus piernas bronceadas, su vestido corto
dejaba poco a la imaginación, yo miraba a Rubén cuando Verónica le conversaba y
su vista estaba siempre clavada en sus piernas, que con o sin querer ella las
movía al ritmo de la música que escuchábamos, permitiendo así una mejor visión
hacia adentro, de repente se paró para ir a la cocina, por lo que descruzó las
piernas dejando ver el calzón metido en su chuchita, ahí fue el tope para Rubén,
quedo casi bizco con la vista de esa rajita que ya se tragaba el calzón.
Seguimos conversando de sus estudios cuando volvió Verónica diciendo que
pasáramos a comer, nos sentamos a la mesa y llegó ella con los platos le sirvió
a Rubén primero y se dio vuelta para servirme a mí, momento en que lo miré y
tenía los ojos clavados en el trasero de Verónica, que cuando se acercó a mí,
aproveché de meterle la mano por debajo del vestido y le toque su vagina, la
cual ya se encontraba mojadísima.
Pensé para mis adentros, esta se está
calentando con la idea de excitar al muchacho.
Cuando se la apreté me miro y me
guiñó un ojo.
La conversación fue de un lado a otro, de los estudios, la
familia y salió el tema de las mujeres, le pregunté a Rubén si tenía novia, me
dice que no por el momento, le pregunto si ha tenido relaciones sexuales con
alguna mujer, se puso rojo de vergüenza, miró a Verónica, tragó saliva y
reconoció que aún no había tenido contacto con ninguna, ella le dijo en tono muy
maternal tomándole la cara, no te preocupes ya llegará y cuando llegue será muy
rico, se serenó y se rió con Verónica.
Continuó la conversación preferentemente
sobre el mismo tema, que yo me preocupaba de mantener.
Terminamos de comer y
ambos le ayudamos a llevar los platos a la cocina, volví con Rubén al living
haciendo que se sentará de tal manera que de ahí pudiera ver lo que pasaba en la
cocina, ya que yo había dejado la puerta abierta intencionalmente.
Con el
pretexto de preparar otro trago fui a la cocina poniéndome detrás de Verónica
metiéndole la mano por debajo del vestido levantándolo lo suficiente para que se
vieran los muslos y el nacimiento de las nalgas haciendo como que no me daba
cuenta que del living Rubén miraba con tamaños ojos el nuevo espectáculo, hice
girar a Verónica dejándola de espaldas a la puerta y comencé a besarla en la
boca siempre con la mano metida en su trasero, y con la otra por delante le
tocaba su chorito, que estaba espectacularmente mojado, que te pasa., le
pregunté al oído, me he calentado mucho el andar así y mostrarme delante de
Rubén, me excitó mucho cuando me abrí de piernas en el living.
Bueno ahora
excítate más que mientras te levanto el vestido él está mirando desde el living,
has como que no nos damos cuenta y sígueme.
Al parecer eso la calentó más aun ya
que se me pegó al cuerpo y se movía sintiendo el pico que ya se me reventaba, la
giré y la puse agachada con su estómago en la mesa de la cocina, de ahí no se
veía el living, le levanté el vestido y le saqué los calzones, metiéndole poco a
poco, milímetro a milímetro, el pico en su zorrita mojada y caliente.
Ella se
dejó hacer, con mi movimiento lento comenzó a moverse ella también, cuando
presentí que le venía el orgasmo, se lo saqué, reclamó que porqué lo hacía, es
para que te mantengas excitada al máximo, la tomé de la mano y salimos al living
donde estaba Rubén tratando de disimular lo parado que tenía el pico.
Verónica
preparó otra corrida de tragos y se sentó de lado con las piernas encogidas
junto a Rubén y se inclinó para encender una lámpara de una mesita lateral,
permitiendo que Rubén le viera prácticamente todo el poto y yo también, entonces
fui y me senté detrás de ella, dejándola al medio de Rubén y yo, la conversación
nuevamente se derivó al sexo, mientras yo iba metiendo la mano bajo el vestido
de Verónica, pero ya en forma descarada, después de lo que había visto Rubén
desde el living a la cocina, no había que andar con demasiado recato, apresé la
zorra de Verónica con la mano iniciando una masturbación suave, al principio
ella se cortó un poco comencé a besarle el cuello, siempre por detrás y ahí se
entregó por entera a lo que yo quisiera hacer, pues dejo de resistirse retomando
la conversación, Rubén apresuró su trago como si quisiera refrescar la calentura
que sentía.
En la medida que iba tocándole su chorito le iba levantando un poco
el vestido, dejando ver medio muslo y mi mano acariciando su pubis.
Rubén miraba
con cara de idiotizado.
Para calmar un poco o subir más los ánimos, Verónica le
puso una mano en el muslo y le dijo, disculpa a Raúl, pero es tremendo, anda
todo el día toca que toca.
Rubén cuando sintió la mano de Verónica en su muslo,
casi cercana a su pico, pegó un brinco, y yo empujando el codo de Verónica le
hice llevar la mano hacía el bulto que emergía en el short de Rubén, hasta que
se lo rozó y le dijo, que pasa que estás tiritando como una hoja, cálmate mi
vida me imagino que estás que ardes, se te nota aquí dijo poniéndole la mano
encima del paquete y apretándoselo, Rubén balbuceó, no tía estoy tranquilo, y
Verónica le tomó una mano y se la puso en el muslo de ella muy cerca de la mía
que se encontraba metida en su zorra que estilaba de jugos de calentura,
mientras seguía acariciándole el pico por encima del short.
Te gusta le pregunté
a Rubén, tu tía te subirá a los cielos.
Ya el pobre chiquillo no hablaba, casi
no respiraba volvió a balbucear, si tío ya no doy más.
Saqué la mano del chorito
de Verónica y tomé la mano de Rubén llevándola a donde yo la tenía antes
haciendo que le tocara los pelitos mojados por los jugos de Verónica, ella
empezó a suspirar de gustito mientras yo le besaba el cuello y las orejas y le
empezaba a tocar los pechos, Rubén se fue entusiasmando en la medida que sentía
la zorrita caliente y mojada de Verónica, le dije al oído, sácaselo, corrió el
short y le sacó el pico tremendamente parado, era un poco mas delgado y corto
que el mío, pero para Verónica el hecho de estar tomando otro pico que no fuera
el mío y con mi consentimiento, la estimuló de una manera muy especial, se dio
vuelta y me dio un tremendo beso, diciendo, exquisito mi amor, no me imaginé
nunca que hacer esto contigo iba ha ser tan de mi agrado y estimulante.
Desinhíbete has lo que quieras lo tienes todo permitido, dije, luego le empujé
un poco la cabeza hacia abajo, adivinando ella inmediatamente lo que yo quería,
así que se agachó y se echó el pico de Rubén a la boca, comenzando un chupa –
lame, chupa – lame.
Miré la cara del chiquillo, tenía cerrado los ojos y bufaba,
era su primera vez y él actuaba como un mero espectador, que se dejaba hacer y
tocar la zorra de Verónica, le pregunto, es mejor que hacerse la paja, si tío me
contestó muchísimo más rico, Verónica se sacó el pico de la boca y le dice,
espera que falta mucho y aún lo mejor y continuó chupando que era un gusto.
Como
yo estaba por detrás de Verónica le empecé a sacar el vestido dejándola
totalmente desnuda, ella le hizo señas a Rubén para que se sacara el short, que
ya tenía prácticamente abajo y la polera, para no ser menos yo también me
desnudé, quedando los tres en pelota, le paré el culito a Verónica y se lo
comencé a meter, encontrándome con un choro tan mojado que se fue solo el pico
para adentro, dos movidas y le vino ese orgasmo que había quedado interrumpido
en la cocina.
Como gritó de gusto, se retorcía y buscaba la forma de tenerlo más
metido.
De repente Rubén se empezó a poner tenso y a decir, ¡ ay, tía por favor
para que voy a acabar, ella hizo caso omiso a la advertencia de él y aceleró sus
movimientos, amasándole los testículos y haciéndole cosquillas con un dedo en el
ano, de súbito Rubén gritó, ayayaicito, ayayay, estoy acabando, ay que rico.
Yo
miraba como a Verónica se le salía de la boca el semen que no podía tragar, todo
eso derivó en un nuevo orgasmo tan violento como el anterior.
Ella cuando está
muy caliente tiene múltiples orgasmos, por lo que pude dimensionar lo caliente
que estaba en ese momento, teniendo un pico metido y chupando otro pico virgen,
que nunca había recibido ese tratamiento que ella le estaba dando.
Siguió
moviéndose y chupando hasta que Rubén se echó para atrás totalmente rendido por
la tremenda acabada que se había pegado.
Yo seguía pegado al trasero de Verónica
gozando por lo caliente de la zorra de ella, como también por el espectáculo que
estaba presenciando y lo excitada que estaba mi esposa, y le dije, quieres ir al
dormitorio que estaremos más cómodos, bueno vamos, partimos yo abrazándola por
la espalda y manoseando sus pechos y ella prácticamente tirando del pico a
Rubén.
Llegamos al dormitorio y la hice tenderse en la cama, tomé a Rubén y le
dije, como tu no tienes ninguna experiencia te vamos a enseñar, por lo que debes
hacer todo lo que te digamos, bueno tío lo que Uds.
digan, mírame a mí y luego
tú haces lo mismo, tomé las piernas de Verónica, las abrí y metí mi cara en su
choro chupándolo, besándolo y lamiéndolo hasta llegar a tomarle el clítoris,
seguí en esa función un buen rato, vi como gozaba se retorcía y me decía, dale
mi amor, dale que ya me voy de nuevo, e inicia un orgasmo violento que se tomaba
la cabeza y gritaba cosas que no se le entendían, pero eran de máximo placer, me
salgo y tomo a Rubén y le digo, sigue tú, inmediatamente se ubicó y comenzó a
pasar la lengua como si estuviera tomando un helado por esa zorra anhelante de
goce, ella le tomó la cabeza y lo fue guiando, no amorcito, tienes que meter tu
lengua adentro y trata de tomar este pedacito de carne que está aquí, tocándose
ella el clítoris, al parecer se lo tomó muy bien porqué pegó un salto y un
gritito, sigue, sigue, sigue, así sigue que voy ha acabara de nuevo, tomándole
la cabeza a Rubén apretándola hacia su entrepiernas, casi ahogando al pobre
muchacho.
Yo me deleitaba viendo el espectáculo y pensaba para mis adentros,
cuan caliente debe estar ella que está multiorgásmica, que ya ha tenido al
parecer cinco orgasmos seguidos, mientras jugaba con sus pechos.
Cuando ya
recobró la respiración, tomo a Rubén y lo fue llevando hasta sus tetas y le
enseñaba como pasarle la lengua a los pezones y mamarlos como una guagua, él
muchacho feliz, dado su juventud, sus diecisiete años y todo lo que estaba
haciendo, tenía parado el pico como si nunca hubiera acabado, ella le acariciaba
la cabeza mientras le chupaba las tetas, creo que descansando un poco de los
violentos y seguidos orgasmos que tuvo.
Con la otra mano me tomo el pico y
comenzó una suave masturbación, déjame metértelo, dije, que quiero sentir ese
chorito, bueno métemelo, que quiero acabar con el pico metido que es lo que más
me gusta.
Le di en el gusto y se lo metí de un viaje, pues yo también lo quería
tener metido tanto como ella, empecé con un movimiento lento pero sostenido,
ella le tomó el pico a Rubén y lo atrajo hasta echárselo a la boca, donde empezó
a chuparlo con frenesí, mientras yo me movía y chupaba sus pechos.
Como yo
estaba encima de ella, corrido solo un tanto para el lado, tenía en primer plano
la visión de la boca de Verónica tragándose el pico de Rubén, como chupaba la
caliente, de repente sacaba la boca y me daba un beso con lengua y luego volvía
a meterse el pico a la boca continuando su función, Rubén se quejaba gozando una
barbaridad, ay tiíta que voy ha acabar de nuevo, muévete mi amor, me decía ella
con el pico de Rubén a medio meter en su boca, no pares por favor no pares,
iniciando el enésimo orgasmo, empezó a acariciar los testículos de Rubén y a
meterle el dedo en el ano.
El muchacho se quedó quieto al sentir esas caricias y
empezó a soltar semen como la primera vez, en esta ocasión Verónica no se lo
alcanzó a tragar todo y echó la cabeza para un lado salpicándose de líquidos el
cuello y los senos, obviamente que también mi cara, dado que yo se los estaba
chupando, acto seguido se metió el pico de nuevo a la boca y le hizo los últimos
movimientos para que terminara de acabar y enseguida le tomó las manos a Rubén
para que las pasara donde estaba el resto del semen en su cuerpo, así que el le
sobaba las tetas que daba un gusto, ella empezó a pasar su lengua por mi cara
para limpiarme el semen de Rubén, que me había saltado, riéndose alegremente de
lo sucedido, pues tenía por toda la cara esparramado el líquido caliente y
viscoso, daba un lengüetazo y una carcajada que fue contagiando a Rubén que reía
a no más dar, contagiándome a mí también.
Cuando tenía casi un lado de la cara
limpio con su lengua, me empezó a besar en la boca sintiendo en mi lengua un
gusto ácido que en un principio me desagradó, no dije nada pero ella soltó una
nueva carcajada, diciéndome, te gustó mi amor, si no es malo, cuanto me has
hecho tragar tú en la vida, dije, me ha gustado todo lo que hemos hecho.
Siguió
limpiándome la cara y dándome besos en la boca, ya hasta encontraba sabroso el
semen de Rubén, ella como aún conservaba tomado el pico de Rubén cerca de su
boca, empezó a alternar, lengua en mi cara, beso en mi boca, chupada de pico,
lengua en mi cara, beso en mi boca y succionada de pico, siguió así por un buen
rato, mientras yo con el pico metido me movía lentamente.
El chiquillo con sus diecisiete años y una calentura enorme a
cuestas, se le comenzó a parar de nuevo dentro de la boca de Verónica, la que
inició una sucesión de movimientos con su lengua, de mi cara a mi boca, de mi
boca al pico de Rubén, del pico de Rubén a mi boca y así continuó, yo mantenía
el ritmo de movimiento con el pico metido en su chorito, cosa que ella
acompañaba con sus caderas.
En uno de esos intercambios que hacía con su lengua
me tomó la cabeza y me la empezó a acercar más a su cara, quedando a un
centímetro escaso del pico de Rubén, bésaselo me dijo al oído, no eso si que no
dije yo, ella reclamó, como me hiciste hacer lo mismo con Pilar, dame en el
gusto a mi ahora, y empujó mi cabeza el centímetro que faltaba para llegar al
pico de Rubén, ella con sus labios lo empujó hasta ubicarlo en los míos,
mientras presionaba mi cabeza hacia su boca quedando ambas separadas solo por el
pico de Rubén.
Al principio me produjo una sensación rara, mezcla de sentirme
rebajado en mi hombría y mezcla de vergüenza ante ella y mi sobrino, yo no sé si
presintió mis sentimientos, me conoce mejor que yo a mí, que me dijo, mi amor me
encanta lo que estamos haciendo, me estás volviendo loca de gusto, no creas que
voy ha pensar mal de ti, acompañando sus dichos con el inicio de un nuevo
orgasmo violentísimo, hizo tal presión en mi nuca para que se me metiera todo el
pico en la boca, lo logró y ahí cambiaron mis sensaciones, pues se me vino a la
mente como se chupaban las conchas con Pilar y como gozaba yo, así que me dije,
dale en el gusto a tu mujer, si tú la metiste en esto ahora aguanta y empecé a
chuparle el pico a Rubén mientras Verónica se lo sujetaba con la mano para que
no se saliera de ahí.
Ella se tranquilizó del violento orgasmo y me motivaba con
caricias para que siguiera chupándolo.
Comencé ha hacer lo que siempre vi y lo
que a mí me gusta que me hagan.
Así que recorría el pico con mi lengua por el
lado del frenillo, bajaba hasta sus testículos me lo metía de nuevo en la boca,
se lo apretaba con los labios y le corría su cuero para abajo y para arriba,
Verónica ayudaba con una masturbación con la punta de los dedos y caricias en
los testículos y en el ano, pues las dos veces anteriores que había acabado
había sido con ese tipo de caricias.
De repente sentí que el pico se le ponía
más duro de lo que lo tenía, me dije capaz que ahora acabe, justo en ese momento
se pone a soltar semen como si jamás en su vida hubiera acabado.
Me llenó la
boca de semen así que de inmediato la saqué para atrás, tomando la cara de
Verónica para que siguiera, ella continuó chupándoselo hasta que terminó de
acabar, le traspasé todo el semen que tenía en la boca a la boca de ella, quién
lo recibió feliz, pues consideró, así lo supe después, que lo que me hizo hacer
en ese momento, era la hazaña más grande que ella había logrado, pues nunca se
había atrevido a proponérmelo siquiera, pero era una tremenda fantasía que tenía
ella guardada.
Yo aún no había acabado y mantenía el pico metido en el
chorito de Verónica, y le dije, quieres que ahora Rubén te lo meta para que se
descartuche, por supuesto que si, si quiero ver que se siente con un hombre
virgen, acto seguido comenzó a tomarle el pico y a darle besos y masturbarlo,
claro su juventud respondió rápidamente y nuevamente se le empezó a parar, quién
volviera a tener diecisiete pensé para mis adentros.
Me retiré de encima de
Verónica y le dije a Rubén, ponte como estaba yo, le tomé las piernas a ella y
se las flecté para que quedaran encogidas alrededor de la cintura de Rubén y le
metí una almohada doblada en dos bajo las caderas, quedando con la pelvis bien
levantada, así podía apreciar mejor cuando le entrara el pico del muchacho, este
se acomodó como pudo por su falta de experiencia, la cual suplía con su
calentura.
Yo le tomé el pico y se lo empecé a refregar en el choro de Verónica
arrancándole gritos de placer a ambos, ella dijo mételo, así que lo enfrenté a
ese hoyo ansioso y el resto corrió por cuenta de Rubén ya que pegó una embestida
tremenda, parecía un perrito con un mete y saca a todas fuerzas, Verónica lo
paró y le dijo, calmado yo te voy a enseñar como lo debes hacer y tomándolo de
las caderas lo fue guiando como debía moverse, acompañando con los movimientos
de ella.
Yo pensé, aquí está mi venganza, al ver el culo parado de Rubén, así
que le tomé la mano a Verónica e hice que le empezara a meter un dedo en el
poto, como lo había hecho cuando se lo chupaba, para eso le fui echando la crema
que estaba en el velador y cuando ya le tenía casi dos dedos enteros metidos,
ella empezó su no se que número de orgasmo, aumentando todos sus movimientos y
haciendo más presión con los dedos en el poto de Rubén.
Este instintivamente o
por placer se dejaba hacer de todo y se movía como loco, así que me ubiqué
detrás de él y apunté mi pico a su ano retirando la mano de Verónica que me
hacía que no lo hiciera, le tomé las nalgas y se las separé, viendo un hoyo un
poco dilatado por los dedos de ella, así que le puse más crema y apoyé la punta
de mi pico iniciando una presión lenta pero firme y sostenida sintiendo como iba
entrando, se quiso salir, alegando que le dolía, pero cuando se movió hacia
atrás y yo empujé para delante, le entró hasta la mitad y como él se lo tenía
metido a Verónica, que a la vez lo aprisionaba por la cintura, prefirió quedarse
quieto, Verónica se seguía moviendo, yo quieto pero con el movimiento de él y de
ella mi pico se movía solo en el poto de Rubén, esperé pacientemente que
comenzara a acabar, pues ahí le vendría lo máximo de calentura y llevaría a cabo
mi venganza por haberle chupado su pico y hubiera acabado dentro de mi boca.
Así
fue que cuando empezó a acabar se movía como un loco, produciéndome una
sensación tan exquisita que también me dieron ganas de acabar, sentí los gritos
de Rubén, los quejidos y gritos de placer de Verónica produciéndome un morbo de
tenérselo entero metido que acabé con tanto o más gritos que ellos dos juntos.
Verónica tuvo dos orgasmos seguidos, le rasguño la espalda al pobre Rubén que
seguía moviéndose sin importarle lo que le estaba pasando por atrás.
Caímos los
tres agotados en la cama resollando como si hubiéramos corrido una maratón.
Con
Verónica nos abrazamos muy pero muy apretados y nos besamos en señal de mucho
amor, ella me susurró al oído, te pasaste loco degenerado, enseguida se dio
vueltas y tomándole la cara a Rubén le dio un beso en la boca preguntando, te ha
gustado tú iniciación, si mucho, pero lo que me hizo el tío no tanto, pues me
arde un poco, pobrecito le dijo ella, ya se te pasará, lo importante es que te
gustó, ya haremos más, inmediatamente la golosa nos tomó el pico a los dos
empezando a moverlos con mucho arte logrando que mi erección fuera primero que
la de Rubén, bueno la mía era la segunda y la de él era la cuarta.
Cuando vio
que lo tenía duro de nuevo se montó encima metiéndoselo de golpe y comenzó a
cabalgar con frenesí.
No te cansas, dije, tu me has hecho así, tu me formaste,
me excitaste tanto que quiero más y más.
Siguió una noche de sexo increíble, nos quedamos dormidos los
tres en la cama, por la mañana al despertarnos comencé a tener sexo con Verónica
e inmediatamente quiso tener con Rubén, ahí los dejé solos para que lo
disfrutaran al máximo, perdí la cuenta de los orgasmos que tuvo ella, contra los
dos de él y los dos míos, uno en el choro de ella y el otro de nuevo en el ano
de Rubén, que no reclamó para nada, más creo que le gusto bastante.
La fiesta
continuó esa tarde, luego el Lunes él a su Universidad y nosotros al trabajo,
luego de ahí él volvía al campo y estamos a la espera de que regrese para
repetir la historia.
Todo lo que pasó lo recordamos por las noches y cuando
hacemos el amor nos excitamos de una manera.