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Follando en una isla desierta
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 TODORELATOS.COM Fecha: 03 de Diciembre, 2008.
Fecha: 08-Jul-07 « Anterior | Siguiente » en Sadomaso (648 de 774)

Una experiencia Sado

Pito_perez
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Siempre me he considerado un poco diferente a los demás. Algunos de mis gustos no siempre les gustan a otros. IMAGENES FUERTES. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Una experiencia Sado

"Siempre me he considerado un tanto diferente a las demás personas que me rodean. Por alguna extraña razón yo disfruto de cosas que a la mayoría de las personas no les agradan".

 

Hola al cabo de algún tiempo me he decido a relatarles una nueva experiencia de mi vida.

En mi relato pasado no mencioné mi nombre. Soy José, tengo 47 años, soy casado y tengo 2 hijos, hombre y mujer de 23 y 21 años respectivamente.

Siempre me he considerado un tanto diferente a las demás personas que me rodean. Por alguna extraña razón yo disfruto de cosas que a la mayoría de las personas no les agradan.

Ahí les va un pequeño ejemplo de lo que les digo:

Como les mencioné anteriormente soy casado desde hace casi 25 años, pero desde que inicie mi vida matrimonial experimente un fuerte deseo de que mi esposa se volviera puta. Este deseo permaneció en secreto durante muchos años, pero cada vez se volvía más y más fuerte. Cada vez que tenia relaciones sexuales con mi esposa Penélope, la imaginaba teniendo sexo con alguien más, así que poco a poco empecé a tratar de convencerla para convertir en realidad lo que, hasta ese momento, era mi fantasía.

Recuerdo que en una ocasión mi calenturienta mente la imaginaba recibiendo una verga enorme por el culo y sin pensarlo le dije:

J: ¡Que rico coges mi amor, hasta pareces profesional!

A lo que ella respondió

P: ¿que quieres decir con eso?

J: ¡Que coges riquísimo, cariño!, ¡Se me hace que en tu otra vida fuiste "puta", mi amor!, tu vulva esta bien abierta y se siente riquísimo!

P: ¡Óyeme desgraciado! ¿Quién te imaginas que soy?, ¡Maldito! , ¡Sácame la verga y déjame en paz!

Mientras me decía esto, trató de soltarse de mi, pero, su forcejeo para que se la sacara y esas palabras de enojo me hicieron sentir mas caliente aún, la sujeté fuertemente hasta casi hacerle daño y sin poderme contener le deje ir hasta el fondo todos mis jugos.

Una vez que termine, afloje la presión con que la sujetaba y ella pudo zafarse de mí, para salir corriendo de la recámara, completamente desnuda.

La visión de sus anchas nalgas sacudiéndose y de sus tetas colgando libremente mientras corría, hizo que me volviera a encender y salí tras de ella para volvérmela a coger.

A sabiendas de que opondría resistencia, cuando la alcancé, no le di tiempo a reaccionar, la cargue, le abrí violentamente las piernas y se la volví a ensartar. Ella lloraba sintiéndose atemorizada por mi extraña reacción, pero cada vez que me pedía que la dejara la sujetaba con mas fuerza y se la metía con más violencia, hasta que finalmente volví a dejarle un grueso chorro de esperma en su vagina.

Para no aburrirlos, no les contaré la tremenda bronca en la que me metí después de ese episodio, ni cómo, solo al cabo de mucho tiempo, esfuerzo y paciencia, logre calmarla y hacer que me volviera a aceptar.

El recuerdo de aquella loca noche siguió rondando por mi mente durante mucho y con el paso del tiempo, volví a insistir en llamarla puta cada vez que se la metía, y así, poco a poco las cosas fueron cambiando, hasta que logré hacer realidad mi anhelada fantasía de verla con cogiendo con otro hombre. (Ver mi relato anterior "Como logré que se cogieran a mi esposa").

Debo decirles que esto que les describo no significa que no la ame, ¡al contrario!, estas experiencias nos han servido para ser más honestos y más abiertos, y nos han permitido vivir una sexualidad plena y sin engaños. Se que a muchos les parecerá extraño o les disgustará la idea de ver coger con otro hombre a sus esposas, pero, como les decía al principio, siempre me he considerado un poco raro y a mi me encanta verla y ayudarla a prepararse para irse a coger.

Bien... ahora voy a relatarles una experiencia totalmente placentera y nueva que he experimentado recientemente... El dolor.

Desde aquella ocasión en que mi esposa se resistía con todas sus fuerzas para evitar que me la cogiera, pude notar la gran excitación que me causo sentir el dolor que me provocaba con sus forcejeos. Recuerdo que me enterraba las uñas con todas sus fuerzas y llegó a sangrarme en varias ocasiones, pero en lugar de lograr que me calmara, solo hacia que mi excitación aumentara más y más.

Sin embargo no volví a tener la oportunidad de volver a experimentar esa deliciosa sensación hasta hace unos pocos días en que por azares del destino mi esposa salió de viaje el fin de semana y yo tuve que ir a una cena de negocios.

Como es de esperarse, durante la cena corrió una cantidad considerable de vino y al finalizar el evento casi todos nos sentíamos bastante mareados. Algunos de los comensales se pusieron de acuerdo para ir a algún Bar a seguir la borrachera, pero yo decidí irme a mi casa a coger con mi caliente esposa.

Creo que por el efecto de las copas, ¡me olvide por completo que ella había salido de viaje todo el fin de semana!, cuando llegue a mi casa y me di cuenta de mi error, me sentí completamente frustrado. Tenia ganas de coger y me sentía bastante mareado para pensar en salir. Me tendí en la cama y prendí la televisión para tratar de calmarme, para mi desgracia, al estar cambiando de canales, encontré uno en el que estaban pasando una especie de documental que describía cómo se hacen las películas porno. Podrán imaginar le tremenda erección que esto me causó. De inmediato comencé a masturbarme pero no sentía ningún placer, y de repente, tal vez por el licor que llevaba encima, volvió a mi mente el recuerdo de aquella noche con mi esposa y volví a sentir la necesidad de experimentar el placer que el dolor me proporcionó.

No sabía que hacer, ¿golpearme con algún objetos? Noooh, muy convencional, ¿y cuando regresara mi esposa, cómo justificar si me salieran moretones?, no, no, no era buena idea. Me levante de la cama y empecé a buscar que usar para producirme dolor y encontré una gran aguja de esas que sirven para poner sueros. Imagine entonces que me la podría ensartar y ver que se sentía, al ver mi tremenda erección se me ocurrió ensartarla en mi pene e imaginar que me haría un piercing en el glande, así lo hice y en verdad lo disfruté muchísimo, me gusto tanto que seguí ensartándomela en el escroto y en la misma verga. Después de eso me volví a masturbar y entonces si que sentí placer!!!

Les dejo unas fotos de mi experiencia a ver que les parece, manden sus comentarios a mi correo pito_perezmx@yahoo.com.mx

Saludos

TodoRelatos.com © Pito_perez

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