Que timbrazos!!! Otra vez me
había quedado dormida. Desde que mis padres se fueron de vacaciones y me dejaron
la casa para mi enterita no había conseguido levantarme con el despertador
ninguna mañana. Esta vez no era el despertador, era el timbre del portero el que
hacía que dejase atrás mi sueño. Me levanté a toda prisa y alcancé el
telefonillo. El jodio fontanero, dos meses con el desagüe del lavavajillas medio
estropeado y el tio se decide a venir hoy.
Salí disparada para mi habitación, no era cosa de recibir así al fontanero.
Estábamos a finales de agosto y las noches eran muy calurosas, y yo estaba
calurosa, especialmente calurosa esos días. Nunca me he decidido a dormir
desnuda así que hoy solo me acompañaba una tanguita en la que observé que
quedaban explícitos rastros de mi fiestecilla particular de la noche anterior.
Llegué a la cómoda de mi habitación y me bajé el tanga con prisas. Abrí el cajón
y tomé la primera braguita que cayo en mis manos. Me agaché para meterla por los
pies y al hacerlo me contemplé en el espejo. Me lo tomé con más calma, me
gustaban mis piernas, y subí la braguita lentamente hasta dejarla colocada en su
sitio. El timbre de la puerta. Rápido, me puse una camiseta que apenas llegaba a
cubrir mi vientre, tomé el tanga del suelo y al pasar por la cocina, lo lancé
sobre el cesto de la ropa de lavar.
Abrí la puerta y allí estaba el fontanero, qué calambre!. Fue chocante escuchar
una presentación tan educada de un señor que vestía un buzo azul marino y que no
abrochaba los cuatro primeros botones de su buzo. Recuerdo que apenas le miré a
la cara, mis ojos bajaron urgentes a ese torso desnudo y moreno que me atraía
más, pero levanté la vista hacía los suyos un poco avergonzada y más, al darme
cuenta que él tampoco me miraba a mi a la cara.
Después de la confusion inicial
y en el momento que pude dejar de mirarle le dije que pasara señalandole la
cocina.
Yo mientras fui a la habitación
a ponerme algo mas de ropa, a mano solo encontre un minusculo vestido, me lo
puse rapidamente no queria perder mas tiempo.
Cuando me dirigia a la cocina
llamaron nuevamente al timbre. Cuando abri me encontre con otro hombre de unos
cuarenta años, alto, fibrado pero con cara de pocos amigos. Me dijo que era el
fontanero jefe y le señale donde estaba la cocina.
El ayudante tuvo que marcharse a
buscar una pieza, por lo que el fontanero quedó sólo en la cocina. Al rato me
llamó y cuando entré me lo encontré tirado boca arriba con medio cuerpo bajo el
fregadero manipulando los desagües. Señorita, me dijo, puede abrir el grifo, por
favor. Aún no se por que, para abrir el grifo puse una pierna a cada lado del
fontanero, por lo que al quedar abierta de aquella forma le di una ocasión para
verme todas las bragas que ya debían estar un poco húmedas, ya que cada vez me
estaba poniendo más cachonda. Así está bien? le pregunté, y al mirar hacia bajo
vi que efectivamente estaba contemplando a placer mis partes más sensibles. Hizo
ademán de levantarse, y para ello se cogió a mis piernas, entre el tobillo y la
rodilla, al quedarse sentado fue subiendo por los muslos con otras intenciones
diferentes al ejercicio de levantarse del fregadero. Aquel era el momento de
frenarlo y terminar con aquella situación. Es lo que debería haber hecho, sin
embargo, no se bien el motivo, pero me limité a dejar hacer. El hombre sentado
debajo de mis piernas iba subiendo sus manos gruesas por mis muslos, cuando
llegó al culo las deslizó por debajo de las bragas y acercó su cara a la parte
delantera. Tuve que apoyarme en el fregadero, me temblaban las piernas de la
pura excitación mientras notaba aquellas manos por debajo de la ropa interior.
Se puso de rodillas y empezó a lamer suavemente el interior de muslo con la
nariz pegada a mi coño. Que bien lo hacía el cabrón. Me aparto la tela que cubre
el chocho y empezó a lamer todos los pliegues de una forma muy suave pero con
cierto ritmo. Era demasiado, me veía apoyada en el fregadero con un tío
arrodillado entre mis piernas que me tenia cogido el culo con todas sus fuerzas
y me lamía y chupaba el coñito delicadamente. Lo aparté y el tío se levantó casi
sin sacarme las manos del culo me metió la lengua, pringada aún de mis propios
jugos, en la boca, yo lo cogí del pescuezo con todas mis fuerzas y noté por
primera vez su paquete contra mis bajos. Ahora se iba a enterar el mamón, empecé
a bajar hasta quedar de rodillas delante del paquetón, le desabroché el cinturón
de trabajo, le bajé lentamente la cremallera de la bragueta, aparté los
calzoncillos y cogí su liberada polla, la recuerdo muy dura, con la piel suave y
un inmenso capullo rojo, toda moviéndose acompasadamente ante mi boca. Sin
pensarlo más, me la puse en la boca. Tan gorda estaba que trabajo me costaba
mover la lengua, se la pasaba por todo el capullo, por el pliegue de donde
termina y a la vez chupaba. Ahora era él el que estaba de espaldas a los
fogones, mirando al techo y retorciéndose. Me notaba caliente y mojada,
necesitaba que me metiera aquella tranca por el coño pero no podía soltarla.
En estas estaba cuando pude oír
un ruido en la puerta de la cocina, miré de reojo y vi apoyado en la pared
contraria al ayudante, que al parecer había vuelto, y al ver el espectáculo se
había medio bajado los pantalones y se la estaba meneando con una mano mientras
en olisqueaba el tanga que aceleradamente yo había tirado en la cocina al sonar
el timbre. Cuando vio que lo había visto primero hizo un amago de irse, pero
después, se ve que se lo pensó y se acercó con la polla en la mano hasta ponerse
al lado de su jefe. Que cabrón, pensé, me debe tomar por una guarra. Era un
chaval joven alto y tenía también una buena herramienta entre sus manos, solté
por primera vez la del fontanero y cogí por los huevos al ayudante empezando a
lamer su aparato desde la base hasta la punta, la tenia larga y caliente, él no
paraba de meneársela y aún me podía llenar toda la boca. Ahora estabamos en la
mesa de la cocina el chico sentado y yo cogida en el borde chupándole su polla y
ofreciendo mi culo al oficial fontanero, que al verme así me la clavó con todas
sus fuerzas…
No me dio tiempo a reaccionar,
su polla entró en mi abriéndose paso y produciéndome un tremendo calor en todo
el cuerpo. Me agarró de las nalgas, las abrió y cerró varias veces con su polla
insertada en mi y la sacó lentísimo de mi coño. Casi le muerdo la polla al
ayudante cuando sentí que aquella tranca me abandonaba. El tío quería jugar,
empecé a notar como pasaba su glande por mi coño, lo metía entre los labios,
bajaba hasta mi clítoris y volvía a subir hasta ponerla junto delante de mi
culito. Y volvía a bajar hasta el clítoris y regresaba al culo. Cuando la pasaba
entre mis labios yo empujaba el culo hacia atrás con intención de que entrase en
mi, pero el se apartaba y le decía a su ayudante que tenía un coño precioso y
que me bajaban mis propios fluidos por los muslos.
- Ponla sobre la mesa – le dijo
el ayudante a su jefe. Y el jefe, obediente, me la volvió a clavar entera. El
muchacho se aparto y el otro me empujaba para quedar así estirada boca abajo
sobre la mesa de mi propia cocina. Cuando ya estaba totalmente tendida sobre la
mesa, el jefe empezó a meter y sacar la polla de mi chocho a una velocidad
endiablada. El sonido de los chasquidos de sus empujones cada vez que llegaba
hasta mi fondo, el golpear de sus huevos contra mi clítoris, me estaba
taladrando. El ayudante se masturbaba muy cerca de mi cara y no me dejaba
agarrársela, que cabrón!. Dejó de pajearse y sin darme cuenta, ató una pequeña
cuerda a mi muñeca y la amarró a la pata de la mesa, hizo lo mismo con mi otra
muñeca y volvió a pajearse delante de mi cara. Yo sacaba mi lengua intentando
lamer y saborear los líquidos preseminales que regaban aquel glande brillante y
enrojecido. El se acercaba mucho y cuando casi mi lengua alcanzaba a tocarlo,
volvía a retirarse pajeándose más fuerte. Tenía el cuerpo dividido en dos, por
un lado aquella tremenda polla que ocupaba todo mi coño, y por otro, el pollón
del ayudante, que no me dejaba alcanzar y que me estaba desesperando por meterme
en la boca, el olor que desprendía aquella verga dura y caliente me estaba
volviendo loca.
- Métesela en la boca, cabrón,
no ves como saca la lengua – le decía el jefe a su ayudante sin dejar un
instante de follarme el coño. Al concentrarme en la polla de su compañero
conseguía no correrme con las embestidas del jefe pero no aguantaría mucho. El
jefe decidió parar de follarme un segundo pero se lo pensó y le dijo al otro que
ocupase su lugar.
Cambiaron de posición, el chaval
se colocó a mis espaldas y su jefe delante de mi cara, me gustaba el pollón de
aquel fontanero, era llamativo lo dura que podia tener la verga, como una roca,
y ahora, al tenerla delante, podía contemplarla en toda su extensión, en todo su
apogeo y encima y para ponerme mas cachonda, ese pollón venía de mi propio coño,
con mis propios jugos. El fontanero jefe miró las ataduras de mis muñecas y se
mosqueó, - no tienes ni puta idea chaval! – Pensé que me soltaría pero lejos de
eso, le pidió a su compañero que me arrancase las braguitas que todavía tenía
puestas. El chaval pegando tres jalones me quitó las bragas y se las pasó al
jefe. El cabronazo lo primero que hizo fue ponerselas en la nariz y luego
ponermelas a mi, - cómo hueles a hembra! – tomó la braguita y me la puso anudada
en la muñeca, puso la atadura de la cuerda por encima y en ese momento asumí
completamente mi situación, estaba entregada y atada ante dos pollones
extraordinarios, casi me corro sóla al ser consciente de ello.
El chaval se dio cuenta del
detalle y cogió otra vez el tanga de mi noche anterior y sonrió antes de darselo
a su jefe. Pero el cabrón se lo pensó dos veces y empezó a frotarme el tanga por
el chocho, no contento con eso, se hizo una especie de dedal sobre su dedo
índice con el tanga, abrió los labios de mi coño y me lo metió dentro. Dio
varias sacudidas dentro de mi y sacó el dedo dejando el tanga metido en mi coño,
agarró una de las tiras y lo saco de mi muy despacio, me estaba poniendo loca
aquel mamón. Le tiró el tanga a su jefe y volvió a meterme un dedo en el coño.
El oficial agarró el tanga en el aire y lo olió mientras se daba dos o tres
sacudidas a la polla en mi cara. Acercó el tanga a su polla y se frotó el glande
con el, después, el muy guarro me lo apretó contra mi nariz mientras me decía
que disfrutase de esa mezcla de olores. Hizo con el tanga en mi muñeca lo que ya
había hecho con la otra y cuando terminó de atarme, me metió la polla en la boca
mientras me agarraba del pelo.
El joven se había agachado y
seguía follandome el coño con su dedo, no le parecía suficiente y me metió otro,
y otro, y empezó a darme lametones por el chocho. Se detuvo al ver como su jefe
me metía la polla en la boca y le imitó. No se anduvo en gaitas, me metió por
primera vez la verga entera y empezó a follarme lentísimo, sacandola entera de
mi y volviendo a entrar. Su jefe hacia lo mismo en mi boca.
El ayudante era una caja de
sorpresas y mi coño agradecía cada una de ellas. No sólo mi coño, estaba
abriendo mis nalgas mientras me follaba y apoyó un dedo el la entrada de mi culo
– Putita, no se me olvida este agujerito, no – y dicendo eso me metió la primera
falange de su dedo índice en mi culo. Joder!! hubiera gritado como una demente
en ese momento. El cabronazo sacó su polla y su dedo de mi y se puso a buscar en
los armarios de la cocina. – Vas a ver zorrita -. Encontró lo que buscaba, en el
armario guardábamos un antiguo almirez de bronce, se acerco a mi y me enseñó el
pilón de aquel viejo almirez. – Seguro que tal y como olia tu tanga de anoche
este chisme lo has usado alguna vez – Regresó detrás de mi y me metió aquel
chisme en el coño. Solo queria lubricarlo porque al instante lo remplazó por su
polla que volvió a entrar en mi chocho con tremenda facilidad. Los dos cabrones
se detuvieron al tiempo, tenía un pollón en la boca y otro el el coño y los dos
justo metidos a medias. – Méteselo – le ordenó el jefe, no hacia falta ordenar
nada, el chaval puso la empuñadura del pilón de bronce a la puerta de mi culo y
empezó a empujar. Joderrrrrr, yo lo notaba entrar y el cuerpo me daba sacudidas.
Cuando tenía varios centimetros dentro los dos tios empezaron a moverse. Estaban
sincronizados. En ese momento me di cuenta que me estaban taladrando mis tres
agujeros y también en ese momento, el cabrón del jefe al que no había dejado de
sucsionar la polla ni un instante, gritó que se corria y me inundo la boca de su
leche. Al notarlo me llegaron a mi todos los espasmos de mi primer orgasmo de
esa mañana, intentaba levantar el culo, ponerle mas en pompa para que el cabrón
del joven me jodiera mas adentro. – Mírala como se está corriendo – El joven se
detuvo cuando notó que mi orgasmo remitía y dijo: tápala los ojos y busquemos la
cama más grande de la casa.
Cuando mis ojos estuvieron
cegados, me soltaron las manos y me pusieron de pies, agarrándome del pelo, mis
piernas no respondían y los restos de mi corrida aun chorreaban por mis piernas.
Dado que conocía la casa note
que nos dirigíamos al cuarto de mis padres, situación que me excito aun mas, una
de mis fantasías iba a ser cumplida, ser follada en la cama de mis padres.
Cuando llegamos al cuarto me
tumbaron en la cama boca arriba, me abrieron las piernas y me las ataron a las
patas de mi cama, creí que me rompía, dado que la cama era de matrimonio, acto
seguido hicieron lo mismo con mis mano, las cuerdas estaban tan prietas que
podia notar como me cortaba la circulación, situación que aun me ponía mas.
Notaba la sola presencia de uno de mis dos captores, cuando note un peso mas en
la cama, y una mano pellizcando mis pezones, que de por si estaban muy erectos.
Mientras me magreaba las tetas, su otra mano se fue deslizando entre mis
piernas, asta que se detuvo en la entrada de mi chocho chorreante, después de
unos círculos en mi clítoris su dedo empezó a entrar en mi coño y casi sin darme
cuenta tenia tres dedos metidos en el. Cuando estaba apunto de correrme de nuevo
sono mi movil, pense que le dejarian sonar pero me obligaron a cojerlo y actuar
con naturalidad. Era mi amiga Vanesa habíamos quedado, tenia que pasarla unos
apuntes de la universidad, la dije que viniera por mi casa, mientras el
fontanero me mordia los pezones, situación que me hizo gemir. Vanesa me dijo que
en un cuarto de hora estaría en mi casa. El ayudante pregunto desde la cocina
que a que venia esa risa y el jefe le comento lo que había pasado, su risa me
asusto y comentaron vamos a pegarnos una buena fiestecita. La situación de ver a
Vanesa humillada como yo me ponía aun mas cachonda. Vanesa era una chica que
quita el hipo. Pelo largo moreno rizado, ojos verdes, piel morena y unos pechos
que quitan el sentido, aunque nunca lucia lo que tenia, era una chica virginal,
y por lo que me había contado lo máxima que había disfrutado con un chico fue en
el instituto, unos besos y unos magreos de tetas. Ahora me ponia a pensar en las
veces que abia imaginado besar sus labios, tocar su piel, vamos supongo que una
fantasia que tendran muchas chicas tener una aventura lesbica. Cuando mas metida
estaba en mis pensamientos, una polla entro en mi coño, creí morir de placer,
necesitaba que me follaran por que me habían dejado con las ganas cuando sono el
teléfono, la polla entraba y salía con toda facilidad, notaba que no me llenaba
lo suficiente, necesitaba mas…
Cuando estaba apunto de correrme
el cerdo del fontanero me dejo otra vez con las ganas, y se bajo de la cama. De
repente se sentía una calma que asustaba, rota al instante por el fontanero jefe
dándole ordenes al ayudante de que bajara a la furgoneta a buscar las
herramientas, un escalofrió subió por mi espalda y el miedo me invadió. Pasados
unos minutos de soledad y calentón, volví a oír voces, el ayudante había vuelto.
Los escuche dirigirse a la
habitación entre risotadas, que me excitaban. El ayudante dijo: esos pezones
erectos no deberían de quedar sin darles utilidad, uno de ellos se sentó sobre
mi estomago, puede notar su polla dura sobre mi y ummm mi coño volvió a
chorrear, note la mano sobre mi teta y de repente me pusieron algo haciendo
presión en mi pezón debía ser una pinza, grite con una mezcla de dolor y
excitación, acto seguido sucedió lo mismo en mi otro pezón.
La excitación me hacia pedir a
gritos que me follaran pero ellos solo reían, cuando un liquido caliente invadió
mi boca se habían corrido, dios como me gusto notarlo en mi boca, hice el ademán
de escupirlo pero me obligaron a tragarlo. La situación de sumisión en la que me
encontraba me hizo correrme sin que ninguno de los dos me tocara. El ayudante
dijo la zorrita se ha corrido sin pedir permiso esto se merece un castigo. Me
soltaron de piernas y manos, por fin libre pero mi alegría duro poco por que al
momento me pusieron boca abajo y me ataron a la cama con el culo en pompa,
estaba totalmente abierta a dos maquinas de follar. Note que revolvían en su
caja de herramientas. Cuando note un azote en mi culo grite, pero uno de ellos
se puso delante de mi cara y empezó a follarme la boca, me metía la polla de tal
manera que las arcadas no paraban de salir. Los azotes seguían cayendo en mi
culo, cuando ya no sentía mis nalgas, paro de azotarme, pero fue solo un
espejismo, note algo peor castigándome el culo, era un cinturón, dios me estaban
matando de gusto. Cuando mas estaba disfrutando sono el timbre, el tiempo había
pasado volando, debía ser Vanesa, cosa que me excito aun más de lo que ya
estaba. El jefe dejo de follarme y fue a abrir la puerta. El ayudante paro de
azotarme y empezo a follarme el coño. Dios como deseaba eso. Cuando estaba
apunto de caramelo, el grito jefe: Mario ven a ayudarme que esta zorrita es un
poco rebelde. Mal dije a vane por no colaborar, por su culpa me habían dejado
con el coño como un grifo pero sin conseguir nada. Escuche los gritos de mi
amiga: soltadme cerdos, donde esta mi amiga, cuando Mario la contesto: tu amiga
esta disfrutando de su fiestecita, si colaboras podrás gozar con y como ella.
Cuando me vio grito y suplico que la dejaran ir pero ellos la dieron un tortazo
y ella se quedo muda. Me soltaron de la cama y me pusieron boca arriba pero me
quitaron la venda de los ojos para que pudiera contemplar el espectáculo, apenas
podía distinguir nada, mis ojos se fueron adecuando a la luz y vi a Vanesa
mirándome con los ojos llenos de lagrimas mientras el fontanero la tenia cogida
por detrás y una de sus manos se metía entre su falda buscando los pliegues de
su coño. Antes de dirigirse a Vanesa Mario hurgo en la caja y saco un vibrador
rojo con estrías y me lo puso en el coño y mientras me tiraba de las pinzas de
los pezones me dijo: no se te ocurra correrte, acuérdate del castigo. Los dos
tenían a Vanesa cogida mientras la iban desnudando ella no hacia mas que gritar
cuando consiguieron quitarla la falda la echaron al suelo, y uno de ellos empezo
a follarla la boca , uff vaya situación, yo atada en la cama mis pezones
aprisionados con pinzas, un vibrador en el chocho, atada sin poder correrme,
vane medio desnuda mientras la follaban la boca, no iba a poder aguantar sin
correrme.
Cuando estaba mirando a vane vi
salir sus pechos, sus pezones estaban erectos y yo no pude aguantar mas, me
corrí, pero intente hacer el menor ruido posible para no levantar sospechas y no
arriesgarme a un castigo. Vane empezaba a poner cara de gusto, a pesar de ser su
primera vez. Dejaron de follarla la boca y la terminaron de desnudar, la
quitaron el sujetador, sola la cubría un minúsculo tanga. La acercaron a la cama
y la sentaron sobre mi la cara no podía creer la visión el chocho de Vanesa
pegado a mi nariz, me obligaron a chupar hasta que vane se corrió, apenas un par
de minutos fueron suficientes para que notara el jugo del coñito de vane en mi
boca, umm nunca había probado algo tan delicioso, una mezcla entre amargo y
salado, notaba las contracciones de su cuerpo cuando me la quietaron de golpe, y
me dijo Luís(el jefe), no creerás que te vas a librar de tu castigo sabemos que
te as corrido y pagaras por ello. Me soltaron de la cama, me sacaron el vibrador
del chocho y mi sitio lo ocupo Vanesa. La ataron boca abajo con el culo en
pompa. Me mandaron situarme detrás de ella y me pusieron la cara en su coño, me
dijeron que la iban a desvirgar y que si no quería que mi amiga lo pasara
realmente mal debía tenerla bien lubricada para cuando la clavaran la polla. Yo
me esforcé por que sabia lo mal que se pasaba al ser penetrada por primera vez,
cuando creyeron que era suficiente me apartaron de un manotazo y caí al suelo.
Mario estaba buscando en la caja y saco unas cuerdas, me sentó en una silla y
atándome de pies y manos con las piernas bien abiertas. Me puso en una posición
privilegiada para que contemplara la primera follada de mi amiga. Pero antes
debes de recordar que te tenemos que castigar por haberte corrido sin permiso.
Ato una cadenita a las pinzas de mis pezones y seguido me coloco unas pinzas con
cadenita que me abrían el coño, mis labios vaginales no pueden dar de más de
si. Esas cadenas acabaron unidas a las de los pezones, dios era un dolor
insoportable pensé que mis pezones iban a acabar arrancados. Pero aquí no acaba
tu castigo putita, sacaron unas bolas chinas vibradoras y las metió en mi coño
mientras en mi culo alojo un pequeño vibrador que activaban a control remoto. La
función va a empezar dijo Luis, mientras se colocaba a un lateral mío y me metía
su polla en mi boca, sentir ese capullo roja me hacia enloquecer. Mario se
coloco de rodillas detrás de vane y empezó a chupar y la metió un dedo, mientras
de la boca de vane salían pequeños gemidos. Cuando ese dedo se movía con
facilidad entro el segundo con mas esfuerzo consiguió metérselo. Cuando me quise
dar cuenta su polla estaba a la entrada de su virgen y chorreante chochito. Cada
milímetro que introducía su polla mas fuertes eran los gritos de vane, verla en
esa situación me estaba volviendo loca, lo que daría por estar en su lugar. La
polla de Mario estaba tan gorda que hubo un momento que no avanzaba a través del
estrecho coño. Se acerco a la mesita y cogió un bote de lubricante y se unto
bien la tranca y la entrada del chichi de vane. Cuando puso otra vez la polla
dio un empujón y el grito de mi amiga me dejo sorda, no paraba de gritar,
mientras el metía y sacaba su polla brillante. Cuanto mas excitaba me encontraba
un chorro de leche entro asta mi garganta, aunque no aparte la vista de la cama,
mis ojos se dirigieron a la entrepierna de mi amiga y vi caer un chorro de
sangre mezclado con lefa, Mario se había corrido dentro del coño de vane, aun
así siguió empujando su polla, sus pelotas chocaban contra el culo de Vanesa…….
Era increíble la potencia de
aquel cabrón, como seguía follándosela sin detenerse, no disminuía sus
embestidas y parecía que los gritos de Vane se estaban transformando en otra
cosa. Debió darse cuenta que empezaba a gozar porque se la saco al instante y
girándola se la metió entera en la boca. La cara de Vane era un poema sobre todo
cuando el glande de Mario apuntaba en su mejilla. Luís seguía follándome la boca
y la mezcla de ver a Vane, con los tirones de las cadenas, con aquellas putas
bolas chinas que me estaban rompiendo el coño sumado a que el hijo puta accionó
el mando a distancia del vibrador que me penetraba el culo me hacían dar botes.
- Ni se te ocurra correrte putón, aguanta o será peor.
Mario agarró a Vane del pelo y
la tiró al suelo, la empujó hasta donde yo estaba y metió su cabeza entre mis
piernas. – Chúpale ese coñazo a tu amiga, chúpaselo – pero ella se resistía a
hacerlo. A mi, la sola idea de que la lengua de Vane me acariciase el clítoris
me mataba, tanto que me senté fuerte sobre el consolador de mi culo para que me
penetrase más adentro, casi me lo trago. Vane seguía sin querer lamerme y el
hijo puta la dio una tremenda palmada en el culo, otra, y otra, y le dio otra
justo entre las nalgas, esa no solo le dolió a ella, a mi casi me rompe por
dentro la sensación. Mario volvió a cambiar de planes, como tenía a Vane con el
culo en pompa acerco su pollón a su culo y se lo restregó con fuerza – Cómele el
coño a tu amiga o te rompo el culo ahora mismo – Ella me miro a los ojos, no
dejó de hacerlo mientras su lengua salía larga entre sus dientes, su cabeza se
acercaba a mi y diosssss, su lengua toco mi coño. – Mueve esa puta lengua – esa
frase ya no consigo recordar si saló de mis labios o de la de nuestros captores
o de los tres a la vez, pero mi amiga empezó a lamerme el coño a base de
lenguetazos eternos por mis doloridos labios y de precisos toques sobre mi
clítoris. Mi amiga sabía lo que hacía y eso me volvía loca. – Haz que se corra
este putón – le grito Luís a mi amiga sin perder detalle. La lengua de Vane
empezó a vibrar sobre mi clítoris a toda velocidad, cuando vi que su cara no
expresaba dolor ni asco alguno empecé el orgasmo más largo que recuerdo haber
tenido jamás. Una polla en la boca, el chocho y el culo taladrados y la lengua
de la chica que tanto deseaba. No había dejado de jadear cuando Luís volvió a
explotar en mi boca, casi no podía tragarme toda aquella lefa que resbaló por
mis labios y cayó en mi pubis. En ese instante sentí la lengua de Vane lamiendo
la lefa que caía sobre mi pubis y al verlo el otro cabrón se la volvió a
enchufar dentro a mi amiga. Luís hizo que me levantase y se sentó el, me quito
el consolador del culo y le dijo a Vane que le agarrase la polla, quería que se
la mantuviera erguida mientras yo descendía sobre el y me la incrustaba en el
culo. – Sigue lamiéndola mientras me la follo el culo, putilla –
**DIOSSSSS podía notar cada uno
de los pliegues de la polla de Luis en mi culo, sentí que me partía por la
mitad. A todo esto había que añadir que vane seguía con su cara incrustada en mi
coño aun palpitante de la ultima corrida. De repente y debido al tiempo
transcurrido desde la última vez que fui al baño, me empezaron a entrar ganas de
mear, se lo dije a Mario a lo que me contesto: mira lo que tienes entre las
piernas trabajando y úsalo como orinal, las carcajadas de Mario y Luis no
cesaban. Yo no podía hacerla eso a Vanesa, pero por otro lado, mi imaginación
empezó a volar y ver a vane como mi baza me excito mucho, y un fino chorro de
pis empezó a deslizarse por mi coño. Para evitar que ella se apartase Mario puso
su polla a la entrada del culo de mi amiga, y la amenazo con abrirla en dos si
dejaba derramar una sola gota, un gran chorro de mi líquido dorado se alojo en
la boca de Vanesa, y Mario apretó su polla para que lo tragara. Luis me izo
levantarme y tumbarme en la cama boca arriba, me pusieron a vane encima y nos
mandaron hacer un 69, yo no sabia que hacer tenia su culo y su coño a mi antojo,
no sabia por donde empezar. Empecé a pasar mi lengua por su coño y la metí un
dedo, podía notar la estrechez y calentura de ese coño follado una única vez,
mientras ella no dejaba de jugar con mi clítoris, yo pase el dedo lubricado por
su culo, y aloje un dedo en la entrada de su agujeritos, dios era precioso
quería follarlo con mis manos, de repente note un gran tirón en los pelos de mi
chocho y Luis me dijo ni se te ocurra desvirgar eso, ese trabajo corresponde a
Mario. Vane paro de chupar y empezó a retorcerse pensando en lo que se la venia
encima, yo seguía comiéndola el coño, cuando la polla de Mario entro en mi boca,
lubrícala me dijo. Yo empecé a chupar, pero solo pensar que vane iba a ser dada
por el culo, no me dejaba concentrarme. A todo esto ahí que añadir que Luis
empezó a follarme el culo, y Mario me saco la polla de la boca y se la puso a
vane en el chocho, después de unas embestidas la situó a la entrada de su culo y
empezó a empujar, sus gritos podían ser oídos en toda la casa. Yo tenía una
visión perfecta de su desvirgamiento anal y rezaba para que no me cambiaran de
sitio, poco a poco veía introducirse el pedazo de carne de Mario en el ojete de
mi amiga dios no pude evitarlo y me corrí, me lleve unos azotes y una promesa de
castigo pero valía la pena. Mario se echo lubricante a chorro y empujo, oí un
crujido, la había roto, vane no paraba de chillar, menudos alaridos, parecía una
perra en celo.
Mario no tardo en correrse saco
su polla empapada en sangre, lefa y mierda y me la puso a la entrada de mi boca
eso era demasiado para mi pero me obligo a hacerlo, las arcadas empezaron a
surgir pero chupe y deje su polla limpia. Seguidamente pase mi lengua por la
entrepierna de vane para limpiar la lefa y sus jugos. Luis me recordó que tenía
un castigo pendiente y que me lo iba a poner Mario…