29-junio-07
ATRÉVETE
Tengo un contacto en mi messenger que me trae loca; para
referirme a ella la llamaré caperucita o cape en mi manía de acortar siempre los
nicks. No es que seamos lesbianas, al menos de momento, pero la verdad es que
nos traemos un jueguecito que nos mantiene sexualmente muy, muy unidas; y eso es
lo que quiero compartir con vosotros, la historia de nuestra particular
relación, y lo hago con la intención de dedicársela a ella. Un beso Caperucita.
Érase una vez una mujer. Inteligente, sensible, coherente,
divertida, equilibrada, serena, y con buen uso de las palabras. Eso es lo que vi
cuando leí sus opiniones, ¿cómo sería si conseguía leer sus fantasías? La
cuestión es que llamó mi atención y por eso me puse en contacto con ella.
Mantuvimos correos dispersos durante un tiempo hasta que un amigo común y el
azar de una madrugada nos juntó.
El aprecio y respeto que nos teníamos era mutuo, pero lo
mejor fue la conexión que se estableció entre nosotras; esa que tienes con una
vieja amiga, la de quien te entiende y comparte tus bromas, desvaríos y ritmo de
conversación. Vamos, que entramos en sintonía nada más contactar.
Desde ese día comenzamos a hablar por messenger con
asiduidad. Nos reíamos muchísimo y nos robábamos horas de sueño sólo por el
gusto de decirnos lo primero que se nos ocurría y descubrir que la otra lo
entendía con todas las entonaciones y matices de una conversación a viva voz.
Nos escuchamos las voces, nos conocimos las caras y empezamos
a hacernos confidencias.
Ese fue el pistoletazo de salida para la carrera que estaban
preparando nuestras imaginaciones. Echaron a correr compitiendo por encontrar la
fantasía que más podía encajarle a la otra a partir de lo que hasta el momento
habíamos hablado. En un momento de la conversación le dije:
Estaría bien que mañana te fueses a un sex-shop y te
comprases un vibrador enorme después de preguntarle al dependiente cuál
te aconseja.
Después de reírse se quedó sin escribir nada durante un rato,
cosa rara en ella que tiene palabra fácil y dedos ágiles; pensé que se había
caído la conexión o que se había distraído con algo y como era bastante tarde me
dispuse a despedirme:
Nena, que mañana seguimos, que nos han vuelto a dar
las tantas… vamos a parecer bailarinas, de tanto ir de puntillas a
acostarnos…
Esta vez me contestó rápido.
Erot ¿y si lo hago?
Rebobiné mentalmente y supe a lo que se refería, aún así
contesté a mi manera:
¿Te vas a poner el tutú para bailarme algo?
Ja ja ja ja ja, si quieres también, pero tenía más
morbo lo otro.
Cape, hazlo. Hazlo y luego me lo cuentas al detalle…
Y si me mandas fotos de los distintos "productos" desde la tienda para
que pueda ayudarte a elegir, mejor aún… O mejor todavía, me llamas y me
los describes tú y si el dependiente escucha la conversación, mmmm, ya
la situación me parece de película.
Ufffff, sólo imaginarlo ya me tiene cardiaca.
Ya me conoces, si me dejas seguir inventando vas a
tener que llevarte el carro de la compra a la tienda.
Ja ja ja ja ja ja. Vale! Decidido, mañana mismo lo
hago, pero con una condición.
A que me va a implicar a mí!!?
Si yo lo hago luego te toca a ti, sí. Si una se
atreve la otra se tiene que atrever también.
Para cualquier cosa que se nos ocurra?
Bueno, no te pases! Tendremos que estar de acuerdo
las dos con la ocurrencia, no?
Venga, va. Si tú te atreves yo me atrevo.
Pues mañana te llamo, si es que me llego a animar.
Y se animó. Cuando sonó el teléfono y vi su número se me
quitó de golpe todo el sueño que tenía.
Cape?
Hola reina. Qué estoy aquí en el sex-shop como
hablamos ayer para comprar el encargo que me hiciste.
Tienes ahí al dependiente?
Sí, un chaval muy majo. Me ha sacado un montón de
vibradores, pero no sé por cuál decidirme. Él me dice que hay uno que se
vende más, y la verdad es que tiene buena pinta, tiene buen tamaño sin
ser enorme.
Jajajajajaja, te da corte?
Ya me lo dirás tú cuando te toque.
Va a pensar que es cuando me toque metérmelo - yo
estaba asombrada, medio excitada y muerta de risa a la vez.
Tiene forma de polla real y es de color carne, aunque
de color carne muy fea, la verdad. Con lo maniática que tú eres seguro
que no te gusta el color.
Vale, vale, vamos a jugar. Pero tú crees que me
entrará en la boca?
Hoooombre, entera no. Que tu tienes una boca muy
viciosa pero esto es mucho cacharro para comérselo entero.
Y cuantas vibraciones distintas tiene?
A ver, eso dónde lo pone? … aquí. Doce distintas y
velocidad graduable.
Pregúntale si lo suelen comprar para orgías o para
uso en pareja.
…… te vas a enterar tú, jajajaja, sí sí primero yo y
luego tú….
Jajajajajajaja…. Vale, vale… lo retiro
Oye tú sabes si los que lo compran es para uso en
fiestas o en pareja? - oí que le preguntaba, y la respuesta del
dependiente también la oí, pero a pesar de todo ella me la repitió.
No le preguntan a la gente el uso que le va a dar, es
lógico. Te gustaría que nos preguntase a nosotras para qué lo queremos?
Jajajajajaja, eres la mejor.
Sí nena, sí. Yo también lo estoy deseando. Entonces
¿compro uno sólo? Sigo pensando que deberíamos comprar cada uno de un
color, así los distinguimos rápidamente. Espera que ahora pregunto si
los tienen de cinco colores distintos.
Ese día la tuve en mi pensamiento cada instante, y la sonrisa
no se me borraba de la cara; estaba deseando que llegase la hora de coincidir
con ella en el msn. Una foto del consolador fue lo primero que vi cuando abrí su
ventana de conversación, tenía razón, el color era horrible, pero era el que
ella había elegido. Quedamos en que yo lo haría la semana siguiente y que
compraría un huevo vibrador en vez del consolador; luego pasamos el resto de la
charla intercambiando opiniones sobre lo que habíamos sentido cada una. Fue
genial.
Cuando me llegó el turno lo hice tan descarada como pude. El
dependiente no era tan seco como el que le había tocado a ella y nos dio más
rollo. Hubo un momento en el que hasta le pasé el teléfono para que le explicase
él las características del huevecito. Una vez metida en el papel lo disfruté una
barbaridad. El chico ya no sabía cómo insinuarme su ofrecimiento de ser admitido
en lo que fuese que estuviésemos preparando y cuando salí de la tienda me
llevaba una tarjeta con su nombre y número de teléfono, "por si nos apetecía
llamarle cualquier día".
A los tres días ya teníamos la siguiente prueba; al igual que
la anterior nos surgió en medio de una de nuestras alocadas conversaciones.
Sí, todos piden fotos, es que a los tíos les entra
todo por los ojos, son más simples que nosotras.
Te atreverías a mandar alguna foto así subidita de
tono, erot?
Uy, que te veo venir…
Podemos hacernos fotos y colgarlas de alguna de las
páginas que tú conoces.
Bueno, podemos hacernos fotos y ver qué tal quedan,
luego ya decidimos si las colgamos o no.
Eh, el juego no es así, si una de las dos está
dispuesta a hacerlo la otra queda obligada, qué? jugamos otra vez?
Jajajaja, eres una caperucita perversa. Va, venga.
Fotos eróticas.
Vamos a concretar, que ya me conozco yo tus fotos
eróticas y luego no enseñas nada.
Jajajajaja. A ver, podemos hacer una secuencia de
fotos en plan striptease. Por ejemplo seis fotos en las que pasemos de
vestidas a desnudas, sin que se nos vea la cara, por supuesto.
Síiiiiiiiiiiiiii, me parece genial. Y ponemos la
dirección de correo para que nos escriban a ver qué les parecen las
fotos?
Nooooo,…bueno, si quieres abrimos una nueva sólo para
este juego. Podemos abrir una compartida, si las dos conocemos la
contraseña podemos acceder a los correos que envíen cuando nos venga
mejor.
Ahora mismo la abro. Y mañana mismo te quiero ya
haciéndote fotos.
Eh, que seguro que me lleva mi tiempo, voy a
necesitar hacerme cien para elegir una…. y si el reportaje es de seis,
imagina.
Tardamos bastantes días en tener las fotos listas para
publicar, pero no importaba, el tiempo que pasamos haciéndolas, enseñándolas,
opinando sobre ellas y maquinando sobre el juego, lo pasamos tan bien que era
obsesión lo que teníamos por conectarnos o hablar por teléfono.
Las publicamos juntas, ella como "rubiasedesnuda" y yo como
"morenasedesnuda". Cape empezaba con un conjunto de lo más elegante, con sus
taconazos; en la segunda se desabrochaba la camisa y dejaba ver su sujetador y
la forma de sus pechos; luego aparecía con la falda caída a sus pies en una foto
que a mí me encantaba; la cuarta ya sólo con ropa interior de pié con las
piernas entreabiertas y las manos abrazándose la cintura, muy sugerente; la
quinta era como para no dejar de mirar sus tetas mientras intentabas adivinar si
el tanga se lo habían regalado los dioses de lo bien que le quedaba; la sexta
era ella desnuda, tímida pero provocadora, sencilla pero increíblemente
excitante. De las mías no voy a hablaros demasiado, sólo deciros que los días
que pasé haciéndolas estuve cachonda casi a todas horas y que me llegué a
masturbar hasta ocho veces en un día sin conseguir dejar de excitarme cada vez
que pensaba en las posturas que probaría.
Los correos no tardaron en empezar a llegar a montones.
Leerlos y comentarlos se convirtió entonces en la segunda parte del juego; la
mayoría los mandaban con intención de establecer contacto con nosotras, otros
elegían a una de las dos como su favorita, algunos sólo eran desvaríos obscenos,
proposiciones de masturbaciones mutuas por cam y de tríos había a patadas, de
todo recibimos, hasta nos escribió alguna chica, aunque teníamos nuestras dudas
de si eran tías o tíos "disfrazados" intentando llamar nuestra atención.
Disfrutamos de la sensación de que hombres desconocidos se
excitasen y masturbasen gracias a nuestras fotos. No es que a mí no me gustase,
que me gusto muchísimo, pero creo que Cape gozó más aún que yo porque la
siguiente prueba la planteó ella y era como una continuación de ésta que ya
dejábamos atrás. Quería exhibirse de verdad, elegir a uno de los que nos habían
escrito, citarle en algún sitio y dejar que nos mirase. A mí eso ya me parecía
bastante más fuerte, quedar con alguien implicaba dar un paso que yo no me había
planteado hasta el momento y no sabía si aceptar su idea. Para no presionarme
demasiado propuso estudiar a nuestros admiradores a partir de los mensajes que
nos habían enviado y elegir cada una a los que nos gustasen más, luego ya
veríamos.
Había unos cuantos que me parecían bastante interesantes, no
coincidimos en muchos, el tipo de personalidad que le atrae a ella es más dulce
que el que me atrae a mí. De entre los interesantes tuvimos que tachar también
muchos por el tema geográfico, deberíamos elegir sólo con los que pudiésemos
llevar a cabo el juego, por si acaso decidíamos hacerlo realidad. Al final me
quedaron tres posibilidades, a ella dos. Les contestamos a sus correos y
esperamos las respuestas, tras dos o tres mensajitos de ida y vuelta yo ya tenía
a uno de los desconocidos en mi msn y Cape a los dos suyos.
Charlamos con ellos durante unas semanas para ver qué tal
rollo nos daban y qué tal reaccionaban ante la idea de quedar para hacer de
mirones. Me gustó mi voyeur, así que decidí darle la aprobación al juego de mi
amiga.
Quedé con él en la sección de lectura erótica de un gran
comercio audiovisual, él debía quedarse de pié junto a las estanterías hojeando
algún libro, yo llegaría y me sentaría en una zona preparada para la lectura, él
sólo debía mirar.
Me puse una camiseta de tirantes y una falda cruzada, una de
esas con las que tienes que tener cuidado cuando cruzas las piernas para que no
se te abra hasta arriba, sólo que yo no tendría ningún cuidado y no llevaría
bragas. Le di el visto bueno al aspecto de mi pubis casi totalmente depilado y
me calcé los tacones más altos que tengo; me sentía tan sexy que me parecía que
los hombres me miraban al pasar.
Llegué al sitio dónde habíamos quedado y no me atreví ni a
mirar hacia las estanterías, había cogido un libro de otra sección y me senté a
hacer como que leía. Cuando levanté la vista él ya estaba allí hojeando un
libro, lo malo es que también había un chaval curioseando en la misma zona.
Esperé un rato a ver si se largaba; los minutos se me hacían eternos, los
nervios no hacían más que excitarme más, noté que empezaba a mojarme y deslicé
un poco mi culo hacia delante para no manchar la falda. Así seguimos un rato y
el chico no se iba, es más, parecía que había encontrado algo que le interesaba
y pensaba leérselo allí mismo. Mi voyeur no parecía impacientarse, se lo tomaba
con calma. Habíamos quedado en que el encuentro sólo era para mirar, nada de
saludos ni otro tipo de contacto, por eso cuando se dirigió hacia donde estaba
sentada casi echo a correr. Pero no, no me dijo nada, sólo dejó un libro abierto
a mi lado y volvió a ocupar su lugar, eso sí, me devoró con la mirada mientras
lo hacía.
Cogí el libro y comencé a leer por la página que había dejado
abierta, describía una escena sexual de lo más tórrida y salvaje, aquello acabo
de ponerme a cien. Lentamente comencé a mover las piernas como si siguiese el
ritmo de la música que se escuchaba de fondo, mi falda resbalaba despacio
abriéndose sobre mi pierna derecha, mi muslo estaba casi al descubierto. No
quería saber si el chico se estaba dando cuenta o no, así que me escondí tras el
libro para hacer acopio de desvergüenza.
Me atreví a asomarme y comprobé que mi contacto estaba atento
a mis movimientos, el otro parecía no darse cuenta de la situación. Crucé las
piernas y mi falda se descolocó del todo, ahora sólo tenía que descruzarlas para
que mi sexo quedara a la vista. Él se acercó un poco, disimuladamente, ahora
estaba como hipnotizado mirando mis piernas y esperando; el bulto que se
apreciaba bajo su pantalón me confirmo que la situación no le parecía ridícula.
Cuando moví las piernas no fue sólo para descruzarlas, las
abrí. Mi coñito húmedo quedó expuesto a sus ojos, pasó una mano por su
entrepierna sin dejar de observarme. Deslicé una mano sobre mi pierna muslo
arriba, la dejé posada en la ingle un instante mientras le miraba, entonces le
sonreí y al tiempo mi mano alcanzó la entrada de mi vagina, introduje levemente
el dedo y aproveché la humedad que desprendía para deslizarlo coño arriba y
repartirla por mi clítoris. Me miré el dedo mojado como dudando qué hacer con
él, tenía pensado llevarme aquél libro que me estaba "leyendo" como recuerdo de
aquel día, así que en un gesto bastante evidente restregué el dedo por sus
páginas para limpiármelo. Le lancé un beso a mi amigo, cerré las piernas y me
fui a pagar. Estaba abriendo el bolso para pagar cuando él se me adelanto, pagó
el libro, lo cogió, me sonrió y se fue. Debí parecer gilipollas quedándome allí
petrificada sin decir ni mu y con la cartera en la mano.
Cape se saltó las reglas. Acabó retozando con su elegido en
un hostal que había pegado al parque que ella había elegido para exhibirse. ¡Me
mata esta chica!
Su aventurilla la tuvo ocupada un tiempo y contactamos menos
durante una temporada pero últimamente hemos vuelto a las andadas. La propuesta
que me ronda la cabeza es llamar por teléfono al azar para tener una
conversación caliente con un desconocido o una desconocida; seguro que a ella se
le ocurre algo más atrevido.
Un relato de Erótika Lectura.
erotikalectura@hotmail.com