Yo no soy gay 26, mi vida con mi novia actual.
Lindo Culo 04
Cuando terminó la relación con mi novia Susy, sentí un gran
vacío. La nuestra era una relación heterosexual en toda la regla. Ella era muy
dulce, delicada y suavecita. Y vestía con gran elegancia. Menudita y con pechos
pequeños.
Lamenté cuando me dejó por una mujer, jamás habría supuesto
esa tendencia en ella. Pero así es la vida…
Acostumbrado al tipo de mi novia, tardé bastante en reconocer
a la que sería mi siguiente novia, la actual.
Alta, más alta que yo, y con unos pechos tan enormes que no
podían ser.

Y me echó una mirada tan morbosa que no pude menos que
abordarla. Y sonriéndome con su sensual boca de gruesos labios, comenzó a
seducirme con su voz grave de mujer muy corrida. De inmediato pensé que era una
puta de lujo, "y bueno", me dije, "si hay que pagarle le pago, lo que sea"
porque me gustó tanto que por primera vez en mi vida decidí pagarle a una mujer.
Con los hombres fue distinto, porque una vez en Brasil conocí a un chico negro
con un físico muy sexy que… Pero dejemos eso, esta era una mujer. ¡Y qué mujer!
Pero no me quería cobrar. ¡Era que yo le gustaba! Y bueno, un
polvito con semejante mujer ¿quién no lo tendría?
Me invitó a un café y aproveché para tomarla del brazo, con
lo que mi mano iba rozando la inmensa teta que estaba de mi lado. La verdad es
que para cuando nos sentamos en la mesa del café, yo ya tenía una erección
completa. Mi amiga, que se llamaba Beatriz, lo notó, y me premió con un goloso
beso de lengua que me dejó con la lengua afuera, valga la redundancia.
En realidad, mi amiga no se llamaba Beatriz, pero como
comprenderás no te daré su verdadero nombre, porque por más que hubiera
correteado por ahí –y se notaba que era mucho – la chica tiene su dignidad,
además de esas tetas y un hermoso culo, con esa cara un poco perversa cuya
mirada me tenía completamente perturbado.
Como se sentó en ángulo conmigo, la muy desenfadada apoyó su
mano en mi muslo, y poco a poco y muy lentamente, la fue corriendo. Mientras
ella me hablaba ya ni recuerdo de qué, su mano fue subiendo hasta el centro de
gravedad de mi sexo. Y cuando comenzó a acariciarme el bulto, me quedé sin
palabras.
Ella se aflojó los dos botones superiores de su blusa, de
modo que tuve su impresionante tetamen ante mi abierta boca, de modo que pudo
manosearme a su gusto, sin que yo atinara a otra cosa que dejarme. En ese estado
de cosas, ni siquiera tuvo que apretarme mucho la polla, para que
irremisiblemente se aflojara la poca resistencia que aún podía quedarme, y me
corrí con los ojos turbios con su irónica mirada llegaba hasta el centro de mi
alma.
Luego volvió a darme un caliente beso con sus sabrosos labios
y su desfachatada lengua, que me revolvió dentro acariciando mi propia lengua,
como para asegurarse de que hasta el último de mis chorritos de semen se volcara
en el interior de mis pantalones.
Papi, veo que con vos puedo hacer lo que quiera. Desde
que te vi supe que podía hacerte mi esclavo. No tenés defensas frente a mí…-
Ahora que te dejé bien amansadito, podemos ir a un telo
para que yo me divierta a tu costa. Te voy a volver loco, nene.-
Y llevándome de la mano, me sacó del bar, sin importarle que
pudieran ver la mancha de semen que se extendía por afuera de mi pantalón. Es
más, ni yo mismo me había dado cuenta, de tan embobado que estaba.
Y ahí fue cuando supe que esta relación no iba a ser algo sin
importancia para mí.
En la próxima te sigo contando.
Entretanto, puedes escribirme a
lindoculo04@yahoo.com.ar