Suena el despertador como cada día muy temprano,
normal, rutinario y nada fuera del orden diario que nuestra protagonista
tiene desde hace cuatro años que lleva casada con su esposo al cual ama y ha
decidido entregarse por completo, desde el día que contrajeron nupcias han sido
felices viviendo en armonía, llevando y siendo mutuas aventuras y fantasías para
que el amor, la pasión, el deseo no decayeran conforme pasan los años y de paso,
alimentar la lujuria uno del otro que les atrajo al principio en aquellos días
que no han de volver. Nuestra protagonista una mujer madura, de esas que parece
que el tiempo las respeta, que rozan las cuatro décadas pero que en lugar de
acumular años suman experiencias y vivencias para ser mejor cada día, ser mejor,
en todos los sentidos y el aspecto intimo y erótico no eran para menos, habiendo
contraído nupcias a los treinta y tres años acumulo desde los diez y seis
experiencia en las artes de… complacerse a si misma y de complacer a sus amantes
que valga aclarar, nunca careció de ellos, y es que al verla, al contemplar
aquella fémina podemos entender que su suerte con el sexo opuesto y hasta con el
propio no sea simple cuestión de suerte, y es esta preciosa mujer, rubia
platinada, alta de 1.70 de estatura, rasgos faciales muy femeninos y después de
haber dado a luz un par de preciosos gemelos su cuerpo no había sufrido gran
trastorno, por el contrario su silueta mejoro bastante, aumentando su pecho un
par de tallas y ensanchando sus caderas sin que sus glúteos se vieran afectados
por flacidez alguna.
El despertador no paraba de sonar, antes la pareja que
entrelazada en las sabanas luchaba por ignorar el timbre del reloj hasta que
finalmente nuestra dama -Rebeka- extendió su mano saliendo de aquel abrazo para
apagar el reloj, provocando que la sabana se deslizara por su suave y clara piel
dejando al descubierto su pecho… mostrando excitantemente ante el rostro de su
afortunado esposo apuntándolo con sus pezones, rojos, duros y erectos que le
invitaban a saciarse nuevamente como hacia unas horas lo había echo encantado,
Bruno, aprovechando la posición en que se encontraban ahora, sujetando ambos
senos con sus manos y sosteniendo firme a Rebeka, mientras esta trataba de
despertar y de atinar a apagar el despertador y sentía los labios de Bruno,
rechupeteando sus pezones tan profundo como si con ese succionar buscara
despertarla de tan profundo sueño, ella, manoteaba buscando el despertador, el,
succionaba sus pezones cada vez mas hondo, mas profundo y mas fuerte,
Rebeka seguía estirando la mano mientras aun a punto de sueño disfrutaba de las
caricias de su amado, los besos y suaves mordidas en sus pechos las manos que
deseosas de tacto recorrían su cuerpo desde su espalda hasta sus glúteos,
clavado con todos sus dedos aferrándose a ellos, en lugar de despertar,
Rebeka iba entrando en un transe mas y mas profundo debido a la intensa lujuria
con que estaba siendo poseída, no podía espabilarse sino por el contrario, cada
segundo que pasaba, con cada beso, con cada toque de sus manos sobre su cuerpo
se sentía mas indefensa, mas a la merced de aquel amante y eso… le fascinaba.
Su sexo estaba empezando a lubricar debido a la excitación
que las caricias le venían provocando, estaba húmeda y despidiendo ese aroma tan
suave y atrayente que tan comúnmente tiene cuando disfruta del sexo, Bruno, al
darse cuenta de la situación y llevado por la excitación que lo tenia a
reventar, empezó a tomar una posición mas cómoda… cómoda para el, para poder
hacer suya, a la que moría por serlo, desplomada sobre la cama. Sudando por el
calor de las caricias y con su sexo desbordando calido lubricante natural,
mezclándose y perdiéndose uno con otro, Rebeka estaba acostada boca abajo
mientras apenas podía darse cuenta que su marido se disponía a tomar posición
tras de ella, Bruno, despierto y sabedor de cómo su esposa disfruta algunas
poses en particular, se dispone a hacerla disfrutar… mientras la disfruta,
separa sus piernas mientras se arrodilla tras ella y sujetándola por la cintura
tan pequeña y esbelta que posee va levantando su cuerpo, aquel, hermoso culo,
rosado duro y respingado que tiene su amante esposa, mientras la va levantando,
Rebeka siente el rozar de su pene con su cuerpo, siente como la cabeza de
aquel miembro se empieza a mojar tras acariciar la rajita de su vulva, mas no
entra, vuelve a pasar la cabeza de su miembro por la raja, mojándolo una vez
mas…y otra, y otra y otra, Rebeka, debido a su profundo sueño no podía darse
cuenta de que si lo que estaba pasando era que de verdad estaba siendo
acariciada o era su fantasía típica, esa donde Galilea Montijo le hace sexo oral
en una posición tan precaria como aquella, casi inconsciente comenzaba a gemir..
a mojarse mas… comenzaba a ponerse erecto el clítoris que tan perfecta vagina
guardaba en su interior, Bruno sintió que el flujo de lubricante de su mujer se
estaba incrementando, sintió el calor sobre su miembro y echo un poco hacia
atrás… un delgado hilo de fluido vaginal se estiraba desde la cabeza del pene
hasta el sexo de Rebeka y aguardando un par de segundo justos para que su mujer
se diera cuenta que había parado, embistió fuertemente sujetándose de pospechos
de nuestra hermosa rubia, clavando aquel miembro hinchado por la excitación, tan
profundo como la anatomía lo permitió, sintiendo como el sexo de su mujer era
invadido y disfrutaba de las caricias de aquellas carnes internas, ardientes y
suaves, mientras que con sus manos, fuertes y grandes la sostenía para evitar
que se le escapara, con tal fuerza la apretaba que entraba aun mas en ella –
¡Ha… Haaaaaa…Haaaaayyyyyyyyyyyyyyyyy¡- Grito Rebeka al sentir tan feroz
embestida que la separo del reino de Morfeo y que de golpe le hizo estremecer,
las caricias previas, el calor, el recuerdo de la noche pasional anterior, su
fantasía y aquella fuerte, dura, ruda, consistente, salvaje y sobretodo
deliciosa penetración le provocaron un escurrir interno instantáneo –¡Haaaaaaaaaa
Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Hooouuuuuuuuuuu!- no podía parar de gritar, al sentir las
estocadas que Bruno le daba desde atrás y sujetándola por los senos, había
tenido un orgasmo casi instantáneo, al sentir aquello invadir hasta el mas
profundo rinconcito de su feminidad – ¡Hayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy por Dios ¡!!!!–
volvía a gritar, era lo único que podía hacer mientras Bruno la sujetaba con una
mano del cuello atrayéndola cuidadosamente hacia atrás y arremetiendo mas y mas
dentro de su cuevita dulce y estrechita, solo podía gritar y eso, ¡le fascinaba
a ambos!!!!! No por nada, habían mandado a poner protección contra ruidos a la
habitación… para que nadie los escuchara tener su salvaje intimidad, aunque a
este día, aquellas paredes adornadas con cuadros imitaciones de grandes obras,
harían la de cómplices, Rebeka dio un par de orgasmos mas y una sonrisa de oreja
a oreja se pintaba en su rostro cuando se sentía desfallecer a causa de los
torrentes de placer que despedía, Bruno al sentir estos jugos bañar su miembro
acelero la embestida, resbalaba dentro de ella hasta el fondo, ella, se aferro a
las sabanas con las uñas... gimiendo y estremeciéndose a causa del tren que
atravesaba aquel túnel y de pronto… calor dentro… de pronto se detiene y sale de
ella.. la dama gira su cabeza por encima de su hombro y mira como su hombre le
separa las nalgas… y clavando la cabeza en su ano le inyecta todo el semen
lechoso que tenía su miembro a reventar, la descarga violenta de leche en su
esfínter abierto casi a fuerza al tamaño de aquel miembro con gran cabeza fue
tan placentera que al tiempo que le provocaba otro orgasmo se desplomaba sobre
la cama envuelta en una mezcla de cansancio y excitación, pero bruno aun quería
mas….aprovechando su leche como lubricante para penetrar el ano de su esposa, se
deja resbalar dentro de el, penetrándola hasta el fondo al tiempo que se gira
para que rebeka quede sentada en el… empalándola cual cruzado peleando contra un
sarraceno… los ojos azules de Rebeka se abrieron cual ventanas al sentir el aun
duro pene introducirse violentamente hasta el fondo de su culo, -Hag.. Ha…
Ha- quedo muda por instantes, fue demasiado rápido y duro… no le había dado
tiempo de adaptarse…-haaaaaaaaaaaaaaaaaaayy- Rebeka dio un grito de verdadero
dolor en esta ocasión, mientras que la leche de su esposo seguía llenando su
culo, Bruno al darse cuenta del daño que le había causado, salio de ella
inmediatamente, pero al sacar su miembro tan rápido la lastimo una vez mas…
Rebeka se acostó sobre la cama girándose y cubriéndose el culo con las manos
como intentado apagar el dolor, Bruno se incorporo de inmediato y se acerco a su
mujer – estas bien? - le cuestiono asustado – lo siento me excite mucho y y…. –
Rebeka se incorpora aun con una mano curándose su preciado orificio y lo besa en
la boca tiernamente y le dice – No pasa nada amor, es normal, yo también me deje
llevar- le da un beso, y se dirige a la ducha de la habitación.
Mientras Rebeka caminaba los cuatro o cinco pasos hacia la
ducha, de puntitas, tratando que sus nalgas no se cierren apretando su ano
herido, sentía como la leche de su amado escurría hacia abajo a través de sus
piernas… salía de su ano incapaz de contener tanto flujo de semen, aquel
cosquillear le excitaba, cada ves que eso le pasaba, se sentía como la chiquilla
que tenia aventuras con cualquiera, se sentía otra vez como la chiquilla que en
algún momento fue. Bruno sentado en la cama, limpiaba el jugo de su amada de su
pene con la prenda intima que la noche anterior le había arrancado de su
cintura, como si aun no estuviera satisfecho, al limpiarse se acariciaba con la
suave y deliciosa tela su miembro aun dispuesto a hacer estremecer el culito de
aquella dama que en ese momento al sentir la ducha llevarse aquel calor que la
asfixiaba y despejar su cuerpo de ese sensual sudor que la vestía, comenzó a
sentir el despertar de aquella mañana de domingo.